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Desarrollo Sostenible

Huechuraba y Claro Chile plantan los primeros 150 árboles del futuro Parque El Rosal

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Este primer hito se concreta gracias a la alianza público-privada que firmó la empresa de telecomunicaciones con el Municipio, que además de reforestar partes clave de la comuna, contempla fortalecer la conectividad digital y activar capacitaciones de desarrollo laboral para la comunidad.


Esta jornada, el alcalde de Huechuraba, Maximiliano Luksic, junto al gerente general de Claro Chile, Alfredo Parot y la directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, Suzanne Wylie, dieron el vamos a la plantación de los primeros 150 árboles, de un total de 2 mil, que darán vida al Parque El Rosal Huechuraba.

Este proyecto de arborización de especies nativas como Barraco, Huingán, Quebracho y Quillay convocó a 100 voluntarios y, según el alcalde Maximiliano Luksic, “este es el inicio de uno de los proyectos más importantes en Huechuraba, ya que el objetivo es crear un gran pulmón verde de 15 kilómetros, para que los vecinos y vecinas puedan compartir, hacer deporte y disfrutar al aire libre”.

Asimismo, destaca que “esta inédita iniciativa se materializó gracias a la alianza público-privada con Claro, y es una muestra concreta de que cuando hay diálogo, hay avances. En campaña muchas veces dije que las más de 700 empresas que tenemos en Huechuraba son también vecinos y buenos vecinos, con los que tenemos que trabajar de la mano”.

La iniciativa Parque El Rosal será implementada por etapas y se proyecta como un nuevo punto de encuentro para la comunidad, que también incluirá senderos, estaciones educativas al aire libre, puntos de observación de flora y fauna local, mobiliario urbano y zonas de descanso para la comunidad.

En este sentido, el gerente general de Claro Chile, Alfredo Parot dijo que “Huechuraba no es solo donde están nuestras oficinas. Es parte de nuestra identidad. Esta jornada refleja cómo entendemos hoy el rol de una empresa: actuar con propósito, comprometidos con el entorno y dejando huella más allá de lo digital. Acá estamos combinando infraestructura tecnológica de vanguardia con programas de formación y reforestación comunitaria. Esto nos permite avanzar en el cierre de brechas digitales y sociales, entregando herramientas reales para que las personas accedan a nuevas oportunidades, mejoren su calidad de vida y se integren a la economía digital”.

Por su parte, la directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, Suzanne Wylie, indicó que “nos llena de orgullo ser parte de esta jornada porque reúne tres elementos clave para el éxito de los proyectos de restauración: un territorio comprometido, una empresa que quiere dejar un legado real y una comunidad activa que se involucra. Así se regeneran las áreas verdes y se fortalece el arbolado urbano, tan necesarios para enfrentar los desafíos ambientales de nuestras ciudades”.

Esta jornada marca el inicio de un trabajo a largo plazo entre Claro Chile y la Municipalidad de Huechuraba para avanzar en protección medioambiental, alfabetización digital y la ejecución de programas como  “Emprende Conectad@”, que beneficiará a 100 mujeres emprendedoras que se recibirán capacitaciones en marketing, tecnología y autonomía económica.



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Súper corales: La ciencia que enseña a los arrecifes a sobrevivir al calor

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Imagina un jardín de cristal y color bajo el mar que, de repente, palidece hasta volverse blanco como la porcelana. Ese es el aspecto de un arrecife de coral cuando el agua se calienta demasiado: una ciudad fantasma de esqueletos calcáreos. Pero en algunos rincones del océano, ciertos corales hacen algo inesperado: sobreviven. No solo sobreviven, sino que florecen donde otros mueren.

Los científicos los llaman súper corales termorresistentes, y su existencia ha abierto una de las investigaciones más apasionantes de la biología marina actual. ¿Qué tienen de especial? ¿Nacen así o lo aprenden? La respuesta está cambiando la forma en que entendemos —y quizás salvamos— los ecosistemas más biodiversos del planeta.

Imagina que vives en simbiosis perfecta con un inquilino que te alimenta, te da color y te mantiene con vida. Eso es exactamente lo que ocurre entre el coral y unas microscópicas algas llamadas zooxantelas, que habitan en sus tejidos y, a través de la fotosíntesis, le proporcionan hasta el 90 % de la energía que necesita.

El problema llega cuando el agua se calienta demasiado. Con apenas uno o dos grados centígrados por encima de lo habitual durante varias semanas, el coral entra en un estado de estrés extremo. Las zooxantelas, alteradas por el calor, empiezan a producir compuestos tóxicos en lugar de nutrientes. Y el coral, en un gesto desesperado de autoprotección, expulsa a sus inquilinas.

Sin las algas, pierde el color y se vuelve completamente blanco: es el blanqueamiento coralino. Lo que parece una imagen casi fantasmagórica no es solo una cuestión estética. Sin sus zooxantelas, el coral queda desnutrido y extremadamente vulnerable. Si las temperaturas no bajan pronto, muere.

El calentamiento de los océanos convierte lo que antes era un evento excepcional en algo cada vez más frecuente, amenazando arrecifes que tardaron milenios en construirse.

No todos los corales se rinden ante el calor. Mientras muchos arrecifes blanquean y agonizan con el aumento de temperatura, hay rincones del Pacífico donde el agua de las lagunas poco profundas alcanza temperaturas que deberían ser letales… y sin embargo, allí prosperan colonias enteras de coral tan campantes.

Imagen de Lisa en Pixabay

Fue precisamente en estas lagunas volcánicas de Papúa Nueva Guinea y las islas de Samoa donde los científicos comenzaron a sospechar que algo extraordinario estaba ocurriendo. El agua atrapada entre el arrecife y la orilla puede calentarse varios grados por encima de lo que tolera la mayoría de los corales, especialmente durante las horas centrales del día. Y aun así, estos corales no solo sobreviven: crecen, se reproducen y mantienen su color. No han blanqueado.

La pregunta que se hicieron los investigadores fue tan sencilla como fascinante: ¿qué saben estos corales que los demás ignoran?

Al estudiarlos más de cerca, descubrieron que estos supervivientes no eran simplemente «más fuertes» por casualidad. Generación tras generación, habían sido moldeados por un ambiente implacable, seleccionando aquellas variantes genéticas y asociaciones con microorganismos que les permitían mantener la calma metabólica cuando el termómetro subía. La naturaleza, en su lentitud paciente, ya había hecho parte del trabajo. Los científicos solo tenían que aprender a leerlo.

Si los corales ya tienen sus propios campeones naturales del calor, la pregunta lógica es: ¿podemos aprender de ellos y escalar esa resistencia? Los científicos llevan años intentándolo con un abanico de técnicas cada vez más sofisticadas.

La más directa es la selección asistida: en lugar de esperar a que la evolución haga su trabajo durante siglos, los investigadores identifican en el laboratorio qué colonias toleran mejor las altas temperaturas y las usan como «reproductores de élite». Sus larvas se crían en condiciones cuidadosamente controladas y luego se reimplantan en arrecifes dañados. Es, en cierta forma, la ganadería de toda la vida, pero aplicada a los océanos.

Más ambicioso aún es el cruce entre cepas geográficamente distantes. Algunos equipos están hibridando colonias del Gran Arrecife de Barrera con parientes procedentes del mar Rojo —uno de los mares más cálidos del planeta—, buscando combinar lo mejor de dos mundos en un mismo organismo.

Imagen de joakant en Pixabay

Pero quizá el frente más sorprendente sea el de la probiótica coralina. Al igual que los yogures con bacterias beneficiosas cuidan nuestro intestino, los científicos están desarrollando cócteles de microbios que, al ser inoculados en el coral, refuerzan su resistencia al estrés térmico desde dentro.

Y en los márgenes más experimentales asoma la edición genética, aunque con pasos muy cautelosos: modificar el genoma de un ser vivo que vive en ecosistemas abiertos plantea preguntas que la ciencia todavía está aprendiendo a formular.

El mayor reto no está en el laboratorio, sino en la aritmética. Los científicos pueden criar miles de corales resistentes al calor, pero los arrecifes del mundo se extienden por una superficie comparable a la de Francia. La distancia entre ambas escalas es enorme, y el tiempo apremia.

Cada décima de grado que sube la temperatura global estrecha la ventana de oportunidad. Los súper corales más prometedores podrían resultar insuficientes si el océano sigue calentándose al ritmo actual, porque incluso los organismos más resistentes tienen un límite. La ciencia compra tiempo, no garantías.

Por eso los investigadores insisten en algo que ninguna biotecnología puede sustituir: reducir emisiones. Sin freno al cambio climático, trasplantar corales termorresistentes se parecería a reparar el tejado mientras sigue lloviendo dentro de casa.

La esperanza existe, y la ciencia trabaja con una determinación admirable. Pero los súper corales solo tendrán futuro real si también cambia lo que ocurre fuera del agua.

Tiene una belleza particular la paradoja de adiestrar a la propia naturaleza para que resista las transformaciones que nuestra especie ha provocado. Estos corales ultra-resistentes no representan un remedio milagroso ni una carta blanca para el descuido ambiental; son, en realidad, un salvavidas temporal mientras solucionamos el problema de raíz.

Al admirar la imagen de un arrecife repleto de vida, ten presente que contemplas a criaturas con cientos de millones de años de capacidad adaptativa a sus espaldas. Tal vez la verdadera incógnita no radique en si el coral logrará tolerar las altas temperaturas, sino en si nosotros sabremos asimilar su lección de supervivencia.


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Desarrollo Sostenible

Día Mundial del Agua 2026: donde fluye el agua, crece la igualdad

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El Día Mundial del Agua fue establecido por las Naciones Unidas después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992. La Asamblea General declaró el 22 de marzo como Día Mundial del Agua y la primera conmemoración tuvo lugar en 1993. Desde entonces, ONU-Agua coordina anualmente una campaña internacional dedicada a un aspecto específico de la crisis hídrica.

La creación de esta fecha respondió a una preocupación creciente: aunque el agua dulce es indispensable, su gestión ha estado marcada por la contaminación, la sobreexplotación, la desigualdad territorial, la degradación de las cuencas y la ausencia de infraestructura suficiente. La conmemoración busca sensibilizar, promover políticas públicas y acelerar las acciones necesarias para garantizar agua potable y saneamiento para todas las personas.

La agenda internacional del agua adquirió un compromiso concreto con la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015. El ODS 6 plantea garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, junto con el saneamiento para todos, antes de 2030. Este objetivo no puede analizarse de forma aislada: se relaciona directamente con la salud, la educación, la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la seguridad alimentaria, el empleo, la energía y la protección de los ecosistemas.

El Día Mundial del Agua, por tanto, cumple una doble función. Por una parte, comunica la importancia ecológica y social del agua. Por otra, permite evaluar cuánto se ha avanzado y cuánto falta para convertir los compromisos internacionales en servicios concretos, especialmente en los hogares rurales, las comunidades indígenas, los asentamientos informales y las zonas expuestas a sequías, inundaciones o contaminación.

El agua conecta todos los sistemas naturales. Circula entre la atmósfera, los suelos, los ríos, los lagos, los humedales, los glaciares, los acuíferos y los océanos. Esta circulación, conocida como ciclo hidrológico, sostiene los ecosistemas y regula procesos esenciales del planeta.

Cuando una cuenca se deforesta, el suelo pierde capacidad para infiltrar y almacenar agua. Cuando un humedal se drena, disminuye la protección frente a inundaciones y se destruyen hábitats. Cuando un río recibe descargas contaminantes, se deteriora la calidad del agua y se altera la cadena alimentaria. Cuando un acuífero se bombea más rápido de lo que puede recargarse, el déficit puede tardar décadas en revertirse.

Imagen de kalhh en Pixabay

La protección del agua exige, por tanto, proteger los territorios que la producen, almacenan, filtran y distribuyen. Los bosques nativos, páramos, glaciares, humedales, turberas y suelos saludables funcionan como infraestructura natural. A menudo son más baratos y resilientes que las soluciones exclusivamente construidas por el ser humano.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante para Chile, un país con una marcada diversidad climática y unos variados cambios a nivel territorial en la disponibilidad hídrica. El norte enfrenta condiciones extremadamente áridas; la zona central experimenta una prolongada presión sobre sus fuentes de agua; y el sur, aunque posee mayores precipitaciones, también enfrenta riesgos de contaminación, pérdida de ecosistemas y alteraciones asociadas al cambio climático.

En la Región Metropolitana, el agua depende de la salud de cuencas como la del río Maipo y de la capacidad de los sistemas de captación, tratamiento y distribución. La conservación de la cordillera, los glaciares, los ríos y los humedales no es un asunto distante: influye en la seguridad hídrica de millones de personas.

El acceso a agua potable, saneamiento e higiene reduce enfermedades infecciosas y protege especialmente a niños, personas mayores y comunidades con menor capacidad económica. El agua segura también es indispensable en hospitales, centros educativos, hogares y espacios de trabajo.

La disponibilidad de instalaciones para lavarse las manos, limpiar superficies y gestionar residuos sanitarios constituye una barrera esencial frente a enfermedades. Pero la infraestructura debe estar acompañada por mantenimiento, calidad del servicio, educación sanitaria y sistemas de vigilancia.

La agricultura es uno de los sectores que más agua utiliza. La gestión sostenible requiere mejorar el riego, reducir pérdidas, recuperar suelos y elegir cultivos compatibles con las condiciones climáticas de cada territorio.

La eficiencia no debe limitarse a producir más con menos agua. También debe evitar la contaminación por fertilizantes y pesticidas, proteger los cauces y garantizar que las comunidades y los ecosistemas mantengan su acceso al recurso.

La agricultura regenerativa, la tecnificación del riego, la reutilización de aguas tratadas y la recuperación de la materia orgánica del suelo pueden contribuir a retener humedad y reducir la presión sobre ríos y acuíferos. Sin embargo, estas soluciones necesitan regulación, financiamiento y asistencia técnica para no quedar restringidas a grandes productores.

El agua sostiene empleos en la agricultura, la industria, la energía, el turismo, la pesca, la salud pública y los servicios urbanos. También genera nuevas oportunidades en tecnologías de tratamiento, monitoreo, eficiencia hídrica, restauración de cuencas y economía circular.

La creación de empleos verdes en el sector del agua puede ser una oportunidad importante para incorporar a más mujeres en áreas tradicionalmente masculinizadas, como la ingeniería hidráulica, la operación de plantas, la gestión de datos y la planificación territorial.

El cambio climático es, en buena medida, una crisis del agua. El calentamiento global modifica las precipitaciones, intensifica sequías y lluvias extremas, acelera el derretimiento de glaciares, eleva la evaporación y aumenta la incertidumbre para las actividades humanas y los ecosistemas.

Las comunidades más vulnerables suelen ser las primeras afectadas. Quienes carecen de redes confiables, almacenamiento, seguros, sistemas de alerta o capacidad económica enfrentan mayores dificultades para responder a una sequía o una inundación.

Imagen de Anja en Pixabay

La relación es bidireccional. El cambio climático altera el ciclo del agua, pero la gestión del agua también puede generar emisiones. El bombeo, transporte, tratamiento y calentamiento del agua requieren energía. Si esta energía proviene de combustibles fósiles, la prestación del servicio contribuye al calentamiento global.

Una política hídrica climáticamente inteligente debe combinar adaptación y mitigación:

  • Proteger cuencas, humedales y suelos para aumentar la capacidad natural de almacenamiento.
  • Reducir fugas en redes urbanas y sistemas de riego.
  • Reutilizar aguas residuales tratadas de manera segura.
  • Diversificar las fuentes de abastecimiento sin destruir ecosistemas.
  • Mejorar los sistemas de alerta temprana para sequías e inundaciones.
  • Diseñar infraestructura resistente a temperaturas extremas y eventos climáticos intensos.
  • Reducir las emisiones de las plantas de tratamiento y los sistemas de bombeo.

Los ríos, lagos, humedales, estuarios y acuíferos son hábitats de una enorme diversidad de especies. También conectan territorios: permiten el desplazamiento de organismos, transportan nutrientes y sostienen cadenas ecológicas que pueden llegar hasta el mar.

La pérdida de biodiversidad acuática se produce por múltiples causas:

  • Contaminación industrial, minera, agrícola y urbana.
  • Extracción excesiva de agua.
  • Alteración de los caudales naturales por obras de infraestructura.
  • Destrucción de humedales y riberas.
  • Introducción de especies invasoras.
  • Aumento de la temperatura del agua.
  • Fragmentación de los hábitats.

Proteger la biodiversidad requiere mantener caudales ecológicos, restaurar riberas, controlar vertidos y reconocer que un río no es solamente un canal de transporte de agua. Es un sistema vivo.

Los humedales cumplen funciones particularmente valiosas. Filtran contaminantes, almacenan carbono, amortiguan inundaciones, recargan acuíferos y ofrecen refugio a aves, peces, anfibios, insectos y plantas. Su destrucción puede generar costos económicos y sociales mucho mayores que los beneficios inmediatos de urbanizarlos o drenarlos.

La restauración ecológica puede convertirse en una oportunidad de desarrollo local. La recuperación de ríos urbanos, quebradas y humedales crea espacios públicos, mejora la calidad del aire, reduce el riesgo de inundaciones y fortalece la educación ambiental.

La relación entre agua y energía suele pasar inadvertida. Para captar agua desde un río o acuífero, transportarla, potabilizarla, distribuirla, recogerla y tratarla se necesita electricidad. A su vez, muchas formas de generación energética requieren agua para refrigeración, procesamiento o producción de combustibles.

Esta interdependencia se conoce como nexo agua-energía. Una decisión en un sector puede afectar al otro. Por ejemplo, bombear agua desde una fuente cada vez más distante aumenta el consumo eléctrico; desalar agua puede ampliar la seguridad hídrica, pero requiere energía y una gestión responsable de la salmuera; mejorar la eficiencia de una planta puede disminuir simultáneamente los costos operativos y las emisiones.

Las principales oportunidades de eficiencia energética en el ciclo del agua incluyen:

  • Detectar y reparar fugas, ya que el agua perdida también representa energía desperdiciada.
  • Utilizar bombas eficientes y regular su operación según la demanda.
  • Incorporar sistemas de monitoreo digital y control inteligente.
  • Optimizar la aireación en plantas de tratamiento.
  • Recuperar biogás de los lodos residuales.
  • Instalar energías renovables en plantas de tratamiento y estaciones de bombeo.
  • Reducir la necesidad de transportar agua a grandes distancias.
  • Promover la reutilización local de aguas grises y aguas tratadas donde sea seguro.

La eficiencia energética no debe utilizarse como argumento para debilitar los estándares sanitarios. El objetivo es brindar servicios seguros con menor consumo de energía, no reducir el tratamiento necesario ni trasladar riesgos ambientales a las comunidades.

Humanizar el Día Mundial del Agua significa comprender que la crisis no se expresa de la misma manera para todas las personas. Una interrupción del servicio puede ser incómoda para algunos hogares y una amenaza sanitaria para otros. Una sequía puede significar pérdidas económicas para una empresa, pero también la desaparición de una pequeña agricultura familiar o el desplazamiento de una comunidad.

El mensaje central de 2026 es claro: el agua puede reproducir desigualdades o ayudar a superarlas. Todo depende de cómo se distribuye, quién decide sobre ella, qué inversiones se realizan y qué lugar ocupan las comunidades en su gestión.

El agua es indispensable para la vida, pero su valor no se agota en la supervivencia. Bien gestionada, sostiene ecosistemas, fortalece la economía, reduce riesgos climáticos, impulsa la eficiencia energética y protege la biodiversidad.

El desafío del Día Mundial del Agua 2026 consiste en que esa visión no termine el 22 de marzo. La verdadera conmemoración comienza cuando las decisiones sobre cada río, cada acuífero, cada red de abastecimiento y cada sistema de saneamiento incorporan la dignidad, la participación y los derechos de todas las personas. Solo entonces el agua podrá cumplir plenamente su papel como base de un planeta saludable y de un desarrollo verdaderamente sostenible.

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Parque Industrial de Lautaro lidera Acuerdo de Producción Limpia para promover la simbiosis industrial

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Con el objetivo de avanzar hacia un modelo productivo más eficiente, se constituyó el Comité Negociador que liderará un inédito Acuerdo de Producción Limpia (APL) en el Parque Industrial y Tecnológico de La Araucanía (Lautaro). La iniciativa impulsará estrategias de simbiosis industrial y de economía circular para fortalecer la eficiencia productiva, la colaboración empresarial y la sostenibilidad del territorio. 

Impulsado por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo (ASCC) y la Corporación para el Desarrollo Productivo de La Araucanía (CORPARAUCANÍA), el APL involucra a empresas de sectores clave como agroindustria, manufactura, madera, logística, construcción, comercio y servicios

La meta es optimizar el uso de recursos, reducir y promover la valorización de residuos, subproductos y capacidades disponibles entre las empresas del parque, transformándolos en nuevos insumos productivos y generando oportunidades de colaboración e innovación. 

Ximena Ruz, directora ejecutiva de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo, señaló que «este APL representa un hito para el país, porque es el primero que incorpora la simbiosis industrial como eje central de la gestión de un parque industrial. Nuestro desafío es que esta experiencia pueda escalar y replicarse en otros parques industriales del país, acelerando la transición hacia una economía más circular y resiliente frente al cambio climático».

“Para Corparaucanía, como entidad fundadora y gestora del Parque Industrial y Tecnológico de La Araucanía, esta iniciativa representa un nuevo hito en una trayectoria de más de 25 años impulsando el desarrollo productivo de la región. Con más de 40 empresas instaladas, el Parque se ha consolidado como un polo de innovación y crecimiento, y este Acuerdo de Producción Limpia (APL) proyecta una nueva etapa orientada a fortalecer la competitividad empresarial mediante la economía circular y la simbiosis industrial”, dijo Diego Benavente, director ejecutivo de CORPARAUCANÍA.

Durante la jornada se presentaron los resultados del diagnóstico sectorial realizado a 25 empresas, junto con el modelo operativo de los APL y las metas propuestas para avanzar hacia la firma del acuerdo, prevista para septiembre. Este instrumento permitirá cerrar brechas estructurales de información y gobernanza, permitiendo identificar oportunidades para intercambiar materiales, energía y servicios, transformando el parque en un ecosistema circular. 

Para el presidente del Parque Industrial de Lautaro, José Miguel Martabid, “ser el primer parque industrial del país en impulsar un APL con este enfoque nos llena de orgullo, pero también nos compromete a demostrar que la sostenibilidad y la innovación generan beneficios reales para las empresas, el territorio y las personas. Aspiramos a que esta experiencia se transforme en un referente para otros parques industriales de Chile y contribuya a un desarrollo más competitivo y sostenible”.

La recientemente lanzada “Guía Estratégica para Barrios Industriales Sostenibles” presentada por Transforma Cambio Climático, Transforma Territorio Circular y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de CORFO, reconoce al Parque Industrial de Lautaro como el primer piloto en Chile de este modelo de desarrollo territorial, que se basará en la simbiosis industrial y será articulado a través de un Acuerdo de Producción Limpia (APL). Esta iniciativa contempla la participación de al menos 25 empresas que, durante 24 meses, trabajarán colaborativamente para avanzar en soluciones innovadoras, eficiencia en el uso de recursos y generación de valor compartido. 

La gestación de este Acuerdo de Producción Limpia cuenta con la participación de los Ministerios de Salud, Medio Ambiente y Energía, el Gobierno Regional de La Araucanía, la Municipalidad de Lautaro, el Parque Industrial de Lautaro, Corfo Araucanía y los programas Territorio Circular y Transforma Cambio Climático de Corfo, consolidando una alianza estratégica orientada a acelerar la transición hacia un desarrollo más sostenible.


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Consejo de Ministros aprueba reforzar protección de la palma chilena y otras especies amenazadas contra el comercio internacional

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El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático reforzó la protección de la palma chilena y otras especies chilenas amenazadas, al pronunciarse a favor del decreto que actualiza los Apéndices de la Convención CITES, tratado internacional que regula el comercio de especies de flora y fauna silvestres para evitar su sobreexplotación.

La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, destacó que «esta actualización es una tremenda noticia para Chile. Nos permite proteger de mejor forma a especies como la palma chilena, que es endémica de nuestro país y está clasificada en peligro. Es un ejemplo concreto de cómo el trabajo internacional se traduce en un resguardo real para nuestro patrimonio natural».

Entre los cambios que más afectan a especies nacionales, destaca el ingreso de la palma chilena (Jubaea chilensis) al Apéndice I, el nivel de mayor protección de la Convención. Se trata de una especie endémica de Chile, clasificada como En Peligro, cuya inclusión en este listado fue solicitada por el propio país.

Bajo el Apéndice I, el comercio internacional queda prácticamente restringido a fines no comerciales. Se requieren permisos tanto del país exportador como del importador, además del visto bueno de las autoridades científicas, que deben evaluar que la operación no ponga en riesgo la supervivencia de la especie.

La actualización también incorpora otros cambios relevantes para el país. Las mantarrayas, de la familia Mobulidae, y el tiburón ballena (Rhincodon typus) pasan del Apéndice II al Apéndice I, lo que implica una protección más estricta ante su comercio internacional.

Además, se incluyen en el Apéndice II tres especies presentes en Chile y clasificadas en algún grado de amenaza en el país: el cazón o tollo cazón (Galeorhinus galeus), dos especies de tollo del género Mustelus y la araña pollito (Grammostola rosea). En estos casos, el comercio internacional podrá seguir realizándose, pero bajo la exigencia de un permiso CITES otorgado por la autoridad administrativa del país exportador.

CITES es un acuerdo multilateral vigente desde 1975, que hoy reúne a 185 países. Su objetivo es que el comercio internacional de fauna y flora silvestres sea legal, sostenible y no ponga en riesgo la supervivencia de las especies en su hábitat natural.

Actualmente regula el intercambio de más de 41.000 especies de flora y fauna en el mundo, unas 350 de ellas presentes en Chile. La Convención clasifica a las especies en tres apéndices, según el nivel de riesgo que enfrenta su comercio internacional. El Apéndice I es el de mayor restricción y el Apéndice III aplica solo a los países que solicitan la inclusión de una especie determinada.


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Celebran 100 años de Parques Nacionales con exposición itinerante sobre la historia de la conservación en Chile

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Puerto Varas, viernes 14 de agosto.- En plena costanera de Puerto Varas, comuna que acoge el parque nacional más antiguo de Chile, y con la presencia del delegado presidencial Regional de Los Lagos, Cristián Palma; el alcalde de Puerto Varas, Tomás Gárate; la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos; la Seremi de Economía de Los Lagos, Gisela Strauch; la directora ejecutiva de Fundación Rewilding Chile, Carolina Morgado; la presidenta de Fundación Parque Tantauco, Magdalena Piñera, entre otras autoridades regionales, se dio inicio a la exposición “100 Años de Conservación en Chile”. La muestra, organizada por las fundaciones Rewilding Chile y Parque Tantauco, y el apoyo del municipio de Puerto Varas, destaca los hitos que han marcado la historia de la protección de nuestra biodiversidad.

Durante la inauguración, Carolina Morgado, directora ejecutiva de Fundación Rewilding Chile, destacó: “Invitamos a todos a recorrer esta muestra que pone en valor la biodiversidad, el rol de los parques nacionales, la restauración de ecosistemas y el trabajo colaborativo entre el Estado, la sociedad civil y las comunidades para proteger nuestro valioso patrimonio natural. Los parques nacionales son la máxima categoría de conservación que tenemos en Chile y es un orgullo que estemos celebrando 100 años de conservación”.

En tanto, Magdalena Piñera, presidenta de Fundación Parque Tantauco, comentó: “Para Parque Tantauco es un orgullo ser parte de esta exposición que busca relevar la historia de la protección ambiental. La valoración de lo que hemos logrado como país, también nos lleva a reflexionar sobre el futuro de la conservación del patrimonio ambiental y, además, sobre el desafío de promocionar modelos de desarrollo económico, que son objetivos compatibles, cuando existen reglas claras y capacidad de gestión. La experiencia internacional muestra que las áreas protegidas bien gestionadas pueden convertirse en motores de desarrollo local y logra que el cuidado de la naturaleza se sostenga en el tiempo. La protección de la naturaleza es un activo estratégico que debemos potenciar y el crecimiento debe ser verde y sustentable en el tiempo”.

El alcalde de la comuna de Puerto Varas, Tomás Gárate, agregó: “Celebrar 100 años de los parques nacionales es también una oportunidad para preguntarnos qué queremos hacer durante los próximos 100 años. Puerto Varas tiene una responsabilidad especial: el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales es el más antiguo y uno de los principales símbolos de nuestro patrimonio natural. Por eso, como municipio queremos pasar de la valoración a la acción, impulsando un Plan Maestro que permita fortalecer su conservación, ordenar su uso público y proyectar su desarrollo junto a las comunidades y a todos los actores del territorio. Esta exposición nos recuerda la historia que hemos construido como país en materia de conservación, pero también nos invita a asumir el desafío de construir el futuro de nuestros parques nacionales”. 

María Paz Lagos, subsecretaria de Turismo hizo hincapié en el importante vínculo entre turismo y conservación y las proyecciones que tiene el país. “El 60% de los turistas que llegan a Chile llegan por nuestra naturaleza y eso es un activo muy importante. Tiene que ser parte de nuestra identidad la naturaleza y es algo que queremos proyectar para los próximos años”.

Para el delegado presidencial regional de Los Lagos, Cristián Palma, esta muestra es una oportunidad para difundir la naturaleza de la región. “Estos paneles, donde muestran lo bello que tenemos en nuestra región, ayuda a que llegue a más niños, a más estudiantes, a más personas, a más compatriotas y también a nivel internacional, para que vengan a conocer el verdadero tesoro que esconde Chile y esconde nuestra región de Los Lagos” señaló.

A través de cinco paneles informativos se ponen en valor las distintas acciones que ha realizado tanto el Estado de Chile como la sociedad civil en conservación, conformando hoy en día un sistema de áreas protegidas con una de las redes más extensas de América Latina.

En la exposición se destaca la creación del primer parque nacional del país, el Vicente Pérez Rosales; las administraciones presidenciales y sus legados en conservación; Chile como destino de naturaleza; iniciativas de rewilding en Chile y el legado de protección del patrimonio natural que lidera Fundación Parque Tantauco y Rewilding Chile.

La muestra estará disponible en el Anfiteatro Costanera de Puerto Varas desde el 14 de agosto al 14 de septiembre. En Frutillar desde el 14 de septiembre al 14 de octubre y en la Plaza de Armas de Puerto Montt desde el 14 de octubre al 14 de noviembre.


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