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Desarrollo Sostenible

Impulsando el Progreso: Cómo la Innovación y el Espíritu Empresarial Pueden Impulsar el Futuro Energético de América Latina

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Por el / Sr. Diego Pardow Lorenzo, Ministro de Energía de Chile, y
el Sr.
AshishKhanna, Director General de la Alianza Solar Internacional

«¡Levántate! El sol sale para todos.«

“Get up! The sun rises for everybody.”


Este viejo dicho chileno es más que una llamada matutina: es un recordatorio de que la oportunidad, como la luz del sol, pertenece a todos. Hoy, ese mensaje es especialmente relevante para América Latina y el Caribe (LAC), ya que la región se encuentra en una encrucijada crítica en su viaje energético.

La región navega por un complejo panorama energético marcado por las oportunidades de modernización, mientras trabaja para abordar la integración de energías renovables en la red, gestionar las variaciones de la generación hidroeléctrica debidas a las vulnerabilidades climáticas, reducir la dependencia de las costosas importaciones de combustibles fósiles y mejorar la fiabilidad del suministro eléctrico. Sin embargo, no es una cuestión de recursos. LAC goza de uno de los mayores potenciales solares del mundo, desde el desierto de Atacama hasta las costas del Caribe. La verdadera pregunta es: ¿cómo puede la región superar los sistemas anticuados y adoptar un futuro energético más inteligente y resistente?

La respuesta está en la innovación. Y empieza por reimaginar cómo se genera, almacena y distribuye la energía, y quién puede dar forma a ese futuro.

Según la Agencia Internacional de la Energía, la demanda de electricidad en América Latina se disparará casi un 80 % de aquí a 2040¹. Al mismo tiempo, varias naciones centroamericanas y caribeñas han gastado bastante más del 7 % -y en algunos casos más del 10 %- del PIB en importaciones de combustibles fósiles, lo que pone de manifiesto la tensión económica del modelo actual². Los sistemas energéticos tradicionales y centralizados -a menudo limitados por infraestructuras obsoletas y procesos lentos- luchan por mantenerse al ritmo de la magnitud y la urgencia de la transición energética actual.

Pero en lugar de jugar a ponerse al día, LAC tiene la oportunidad de dar un salto adelante. La región ya obtiene el 65 % de la energía de fuentes renovables, más del doble de la media mundial del 30 %, y añadió 22 GW de capacidad solar fotovoltaica el año pasado a un ritmo de crecimiento del 60 % liderado por Brasil y Chile³. La región también está avanzando en la mejora del uso de la tecnología en el aprovechamiento de sus reservas minerales y en la incorporación de tecnologías de almacenamiento en baterías. Se trata de herramientas esenciales para impulsar la eficiencia, mejorar la planificación y construir sistemas energéticos resistentes.

La necesidad de soluciones a medida y descentralizadas es especialmente pronunciada en las geografías insulares. Para abordar esta cuestión, la Alianza Solar Internacional -junto con el Banco Mundial- ha desarrollado la Plataforma SIDS (PEID): un ecosistema digital y financiero dedicado a acelerar el despliegue de la energía solar en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID). La Plataforma apoya la agregación de contrataciones, la financiación “plug-and-play” y la verificación de proveedores, ayudando a estas naciones a superar su aislamiento geográfico, su limitada capacidad de red y su fuerte dependencia de los combustibles fósiles. Es un poderoso ejemplo de cómo la innovación impulsada por el contexto puede ayudar a las comunidades vulnerables, y ofrece lecciones para aplicaciones similares en zonas desatendidas de la región de LAC.

Basándose en este enfoque, la Alianza Solar Internacional también está explorando herramientas digitales avanzadas para acelerar la planificación de la transición energética en toda América Latina continental. Junto con socios brasileños, la Alianza está dando forma a una propuesta para aplicar la planificación de la transición energética impulsada por la IA, trasladando la conversación de la infraestructura a la inteligencia. El despliegue de gemelos digitales, análisis predictivos y sistemas de gestión de la energía mejorados con IA no solo puede optimizar el rendimiento de la red sino también mejorar drásticamente la precisión de la ubicación de los proyectos solares, especialmente en regiones remotas e infrautilizadas.

Las startups como Catalizadores

La innovación ya está echando raíces en las comunidades locales. En un esfuerzo por ponerse al día y liderar la digitalización y la IA del sector energético, los gobiernos y el sector privado de LAC están creando un ecosistema para las startups. Las startups de toda la región también están demostrando que la energía solar puede ser algo más que una fuente de electricidad: puede ser un salvavidas. Desde bombas de agua alimentadas con energía solar y cámaras frigoríficas móviles en Centroamérica hasta microrredes modulares en zonas del Caribe propensas a los huracanes, los emprendedores locales están reescribiendo el guión energético de la región. Tomemos como ejemplo Puerto Rico, donde una red de microrredes solares de propiedad comunitaria con almacenamiento en baterías ha mantenido en funcionamiento escuelas y clínicas durante los apagones, demostrando cómo los sistemas distribuidos y gestionados localmente pueden generar resiliencia en el mundo real4.

Esta oleada empresarial va acompañada de una transformación más amplia en todo el ecosistema energético. Casi el 90 % de los nuevos proyectos a escala de servicios públicos de la región utilizan ahora paneles bifaciales y herramientas de optimización digital para mejorar el rendimiento y reducir los costos(6). Mientras tanto, la región está experimentando una rápida adopción de los proyectos híbridos de energía solar y almacenamiento, con un equilibrio de carga impulsado por la IA cada vez más central en las nuevas construcciones.

SolarX Startup Challenge: Una Plataforma para Soluciones de Cosecha Propia

Para ayudar a ampliar ese tipo de ingenio, la ISA ha lanzado el SolarX Startup Challenge 2025: Edición para América Latina y el Caribe, su tercer concurso regional después de África y APAC. El Desafío invita a los innovadores a presentar soluciones en sistemas fuera de red, planificación impulsada por IA, FV agrícola, tecnología de refrigeración y manufactura circular. Los ganadores recibirán subvenciones, soporte de aceleración a medida y un escenario mundial en la COP30 de Belém (Brasil), precisamente cuando los focos del mundo estarán puestos en la región.

Aprender de Chile y Mirar Más Allá

Los recientes avances de Chile demuestran lo que es posible cuando la política y el espíritu empresarial se alinean. Las energías renovables suministrarán el 70 % de la electricidad del país en 2024, frente al 63 % del año anterior7. Chile también está asumiendo el liderazgo regional y mundial en nuevas tecnologías como el hidrógeno verde. Una nueva Ley de Transición Energética aprobada en diciembre de 2024 ha abierto la puerta a que actores más pequeños construyan proyectos de transmisión local, fomentando el almacenamiento y la flexibilidad8. La adhesión de Chile como 95.º país miembro de la ISA en 2023 subraya su compromiso con el liderazgo solar colaborativo.

Sin embargo, el futuro energético de la región debe ir más allá de la ampliación de la red. Como destaca el McKinsey Global Institute, América Latina se encuentra en un punto de inflexión: sus abundantes recursos naturales, su talento joven y su creciente madurez digital la posicionan para liderar la transición energética limpia mundial9. Con la caída de los precios de las baterías y el aumento de la accesibilidad de las herramientas digitales, la oportunidad reside en los ecosistemas energéticos descentralizados e impulsados por los datos. Se trata de sistemas en los que las comunidades locales no solo consumen electricidad, sino que también la generan, almacenan y comercializan a través de contratos inteligentes y mercados digitales.

Convertir la Ambición en Acción

La historia energética de LAC aún se está escribiendo, pero la pluma está ahora en manos de su gente. En toda la región estamos viendo lo que ocurre cuando la tecnología se une a la creatividad local. No se trata de proyectos piloto aislados, sino de bloques de construcción para algo más grande. Eso es exactamente en lo que está trabajando la Alianza Solar Internacional. La visión en evolución de la ISA considera la energía solar no solo como una fuente de energía limpia, sino como una forma de generar empleo, impulsar la equidad y aumentar la resiliencia.

El objetivo es pasar de innovaciones aisladas a ecosistemas interconectados, en los que jóvenes empresarios, investigadores, financieros y pensadores políticos puedan colaborar para ampliar lo que funciona. Se trata de garantizar que cada comunidad, por remota que sea, disponga de las herramientas para configurar su propio futuro energético. Chile se enorgullece de acoger a más de 25 países de la región de LAC para el séptimo comité regional de la ISA en LAC, que reunirá a responsables políticos, sector privado y jóvenes de todo el mundo para elaborar la estrategia de la región de pasar de la ambición a la acción.

Con abundantes recursos solares, una creciente cultura de creación de empresas y mecanismos de apoyo como SolarX, la región puede trazar su propio camino, uno que sea limpio, equitativo y resiliente. La COP30 no es una cumbre más; es una oportunidad para que América Latina muestre al mundo cómo la tecnología, la creatividad y las soluciones impulsadas por la comunidad pueden impulsar un mañana mejor.

Porque el sol sí sale para todos. Y con el apoyo adecuado, podemos garantizar que todos -sin importar lo remotos o vulnerables que sean- tengan la oportunidad de salir con él.


Notas a pie de página

Agencia Internacional de la Energía, Perspectivas energéticas de América Latina 2023 – Resumen ejecutivo
https://iea.blob.core.windows.net/assets/e91cb1bf-b9a9-4a38-b139-7bf5de68eb04/Executivesummary-LatinAmericaEnergyOutlook.pdf

Banco Interamericano de Desarrollo, Precios de la energía y subsidios en América Latina y el Caribe durante el superciclo, 2017

https://publications.iadb.org/publications/english/document/The-Other-Side-of-the-Boom-Energy-Prices-and-Subsidies-in-Latin-America-and-the-Caribbean-during-the-Super-Cycle.pdf

SolarQuarter, Wood Mackenzie destaca el giro de Sudamérica hacia la energía solar más soluciones de almacenamiento, 2025

https://solarquarter.com/2025/03/08/wood-mackenzie-highlights-south-americas-shift-towards-solar-plus-storage-solutions/

IEEE Spectrum, Puerto Rico’s Solar Microgrids Beat Blackout, junio de 2025

https://spectrum.ieee.org/puerto-rico-solar-microgrids

Global Energy Monitor, Latin America Renewable Energy Pipeline Outlook, 2025
https://globalenergymonitor.org/press-release/latin-america-can-become-a-global-renewable-energy-leader

RatedPower, Estado de las energías renovables en América Latina, 2025

https://ratedpower.com/blog/renewable-energy-latin-america/

Ember, Chile supera por primera vez el 40% de energía eólica y solar, enero de 2025

https://ember-energy.org/latest-updates/chile-surpasses-40-wind-and-solar-for-the-first-time-in-december/

DLA Piper, Chile publica su Ley de Transición Energética, diciembre de 2024

https://www.dlapiper.cl/en/chile/news/2024/12/chile-publishes-energy-transition-law/

McKinsey Global Institute, Qué podría significar una nueva era para América Latina, 2025

https://www.mckinsey.com/mgi/our-research/what-could-a-new-era-mean-for-latin-america



Columna de Opinión/Sr. Diego Pardow Lorenzo, Ministro de Energía de Chile, y 
el Sr. AshishKhanna, Director General de la Alianza Solar Internacional
Chile Desarrollo Sustentable 
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www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS 
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Desarrollo Sostenible

COP17: Chile y Banco Interamericano de Desarrollo firman acuerdo para diseñar fondo patrimonial que fortalecerá protección de áreas protegidas

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En el marco de la última jornada de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) , que se realizó en Ereván, Armenia, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo y el jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del Banco Interamericano de Desarrollo, Gregory Watson, firmaron un acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que fortalecerá las áreas protegidas de nuestro país y que será presentado a al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

Este hito se llevó a cabo en la actividad «Aliados por la Naturaleza: lanzamiento de una plataforma de financiamiento de largo plazo para la biodiversidad», organizado el miércoles por nuestro país. En esta actividad, también participaron el director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Tomás Saratscheff, el director ejecutivo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Diego Mesa y la presidenta de RedLAC y directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Renée González, junto a lideres gubernamentales, representantes de organizaciones filantrópicas, instituciones de financiamiento para la conservación, entre otros.

Durante el evento, la ministra Toledo explicó que «hoy, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, firmamos un acuerdo para trabajar en la preparación y presentación del proyecto de Chile ante el GEF». Es importante recordar que esto se enmarca en el anuncio que la autoridad dio a conocer en agosto pasado relacionado a que la totalidad de los recursos que se obtengan de la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés)- y que alcanzan un monto superior a los US$10 millones–se destinarían íntegramente a fortalecer la protección de los parques nacionales y de las áreas protegidas a nivel nacional.

Así, la firma del acuerdo entre Chile y el BID acerca al país a la meta de establecer una plataforma de financiamiento a largo plazo para la naturaleza. Sobre los objetivos que tendrá dicha plataforma, la ministra Toledo detalló que «queremos reunir a aliados que compartan nuestra visión y estén dispuestos a respaldar resultados duraderos para la naturaleza. A quienes deseen sumarse, Chile les ofrece compromiso, liderazgo y un auténtico espíritu de colaboración», expresó.

Con este hito, Chile abre un nuevo camino para el financiamiento de la naturaleza, basado en el compromiso y en una colaboración genuina. «Nuestro mensaje es sencillo: Únanse a nosotros para construir un futuro duradero para la naturaleza en Chile», cerró la ministra.

Evento 22

Entre el 26 y el 28 de octubre se realizó el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) donde Chile llegó con una delegación liderada por la ministra Toledo, e integrada por el director del SBAP Tomás Saratschef, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales Juan Pablo Torres y funcionarios de los Ministerio de Relaciones Exteriores, Hacienda y Medio Ambiente.

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel de la COP17 – que comenzó el 26 de octubre- arrancó con el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

Más tarde, la autoridad participó en el encuentro de alto nivel Noche por el Océano Sostenible, cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

En tanto, la segunda jornada estuvo marcada por el evento «Amigos de la Naturaleza y Créditos para la Biodiversidad» donde la ministra Toledo destacó que para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal se requiere involucrar al sector privado, no solo como fuente de financiamiento, sino también como socio en la conservación. 

En tanto, la última jornada estuvo marcada por la firma entre Chile y el BID para el acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que será presentado en la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, cuyo objetivo es obtener financiamiento para apoyar el fortalecimiento de las áreas protegidas de nuestro país.


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Desarrollo Sostenible

Ministra Toledo inicia participación en el segmento de alto nivel de la COP17 de Biodiversidad

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Este lunes, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, comenzó su participación en el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) que se desarrolla en Ereván, Armenia.

Se trata de una instancia que se realiza entre el 26 y el 28 de octubre y que reúne a altos representantes de más de 190 países donde podrán intercambiar visiones, compartir experiencias y destacar acciones que han efectuado respecto del avance de la implementación a nivel nacional, regional e internacional del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es fortalecer la protección de la biodiversidad al 2030.

«Junto a Tomás Saratscheff,  director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, estamos muy contentos de participar en esta conferencia internacional que es clave para el futuro de la naturaleza», expresó la ministra Toledo, y agregó que «en esta oportunidad nuestro país viene a compartir sus avances, a fortalecer la cooperación internacional y a reforzar la relevancia del financiamiento y las capacidades necesarias para que los compromisos en esta materia se traduzcan en acciones concretas».

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel estuvo marcada por el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

En esta instancia, la ministra Toledo expresó que “el Acuerdo BBNJ constituye un hito para la gobernanza oceánica mundial. Desde Ereván tenemos la oportunidad única de reafirmar el potencial del BBNJ para contribuir de manera decisiva al logro de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal», comentó la ministra, y agregó que “el Acuerdo BBNJ proporciona las herramientas necesarias para una acción coordinada e integral destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas situadas fuera de la jurisdicción nacional, lo que incluye el establecimiento de ambiciosas áreas marinas protegidas en alta mar, siempre fundamentadas en una base científica sólida y rigurosa”.

Cabe destacar que nuestro país se encuentra promoviendo a la ciudad de Valparaíso como Sede de la Secretaría del Acuerdo BBNJ.

Durante la jornada del lunes, la ministra Toledo también participó en el evento Sustainable Ocean Night, un encuentro  de alto nivel dentro de la COP17 cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

Cop17 1

Revisión mundial del cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal

Durante la COP17, Chile junto a los más de 190 países que participan en esta instancia internacional se encuentran revisando el cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es frenar y revertir la pérdida de biodiversidad al 2030 con 23 objetivos, 4 objetivos generales y en 3 grandes bloques que se dividen en los siguientes planos: reducir las amenazadas a la biodiversidad; satisfacer necesidades humanas de forma sostenible y habilitar la implementación.

Algunos objetivos conocidos son: el 20×20 relativo a la meta 2 (Restauración Ecológica) y el 30x 30 relativo a la meta 3, que implica que al 2030 al menos el 30% de las áreas terrestres y de aguas continentales y el 30% de las áreas marinas y costeras estén conservadas y gestionadas mediante sistemas de áreas protegidas ecológicamente representativas.


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Desarrollo Sostenible

La actividad Enoturística que invita a descubrir el rol de las flores en una viticultura sostenible en el Valle de Colchagua

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Recorrer un viñedo, descubrir el papel que cumplen las flores entre las hileras de parras y terminar la jornada con una degustación de vinos será parte de “El Secreto de las Flores”, la experiencia de enoturismo que Viña Ravanal realizará el próximo 31 de octubre, a las 16:30 horas, en Placilla, Región de O’Higgins.

La actividad invita a los visitantes a recorrer el campo junto a un guía, conocer el ciclo de la vid y la importancia de la biodiversidad, recolectar flores para crear un ramo propio y disfrutar de los vinos, con un brindis final en medio del viñedo. Pero detrás de esta propuesta hay una práctica agrícola que va más allá de lo ornamental. La presencia de flores y coberturas vegetales entre las hileras responde a una estrategia de agricultura regenerativa que busca mejorar las condiciones del suelo, favorecer el reciclaje de nutrientes y contribuir al equilibrio natural del ecosistema.

“El viñedo no es solo el lugar donde nace la uva: es un ecosistema vivo, y las flores son una de sus señales más hermosas”, explica Héctor Saldivia, enólogo de Viña Ravanal. La iniciativa, agrega, “nació de la intención de acercar esta realidad a los consumidores y mostrarles por qué estas plantas forman parte del paisaje del campo”.

En la viña, las coberturas vegetales ya se incorporan como parte del trabajo agrícola. La idea fue transformar esa práctica en una experiencia que permitiera observarla de cerca, comprender su función y conectar el cuidado de la naturaleza con la elaboración del vino. “Al unir flores y vino queremos mostrar que ambos nacen del mismo suelo y del mismo cuidado”, señala Saldivia.

A través de esta actividad, se busca transmitir que la calidad de un vino también está vinculada con las condiciones del suelo, la biodiversidad y las decisiones que se toman durante el manejo agrícola. La experiencia se enmarca, además, en una apuesta por diversificar el enoturismo y ofrecer una forma distinta de recorrer el viñedo. Según el enólogo, “la intención es proyectarla como una posible línea de actividades de primavera durante la temporada de floración”.

La incorporación de flores y coberturas vegetales entre las hileras es una de las herramientas utilizadas en la agricultura regenerativa para proteger y recuperar los suelos. Estas plantas contribuyen a reducir la erosión, aportan raíces y residuos orgánicos y favorecen la infiltración y conservación del agua.

Alejandra Vinagre, encargada de Sustentabilidad de Viña Ravanal, explica que estas acciones forman parte de un conjunto de prácticas orientadas a mejorar la estructura del suelo y aumentar su contenido de materia orgánica, en línea con el compromiso de la viña con el Código de Sustentabilidad.

“El objetivo es mantener un suelo biológicamente activo, capaz de sostener el desarrollo de las vides en el tiempo. Para ello, la vegetación cumple un papel importante: sus raíces contribuyen a mejorar las condiciones del terreno y, una vez que los restos vegetales se descomponen, parte de sus componentes se incorpora al suelo” asegura.

Las flores también pueden proporcionar alimento y refugio a polinizadores y otros insectos beneficiosos, incluidos algunos que contribuyen al control de plagas. El propósito es favorecer una biodiversidad funcional que ayude a mantener el equilibrio del viñedo. Vinagre precisa que la “presencia de abejas no significa, por sí sola, que las vides producirán más uvas, ya que estas plantas son mayoritariamente autopolinizantes”.

La relación entre el suelo, la vid y la calidad de las uvas es también uno de los aspectos centrales de la agricultura regenerativa desde la perspectiva de la viticultura. Un terreno con una estructura adecuada puede favorecer el desarrollo de las raíces, la infiltración del agua y la disponibilidad de nutrientes, condiciones que influyen en el crecimiento y la maduración de las bayas.

Desde Viña Santa Rita, su gerente de Viticultura, Gerardo Leal, explica que un suelo saludable “ofrece mejores condiciones físicas, químicas y biológicas para el desarrollo de las plantas. La actividad de los microorganismos contribuye a transformar la materia orgánica y reciclar nutrientes, mientras que la disponibilidad de agua y elementos nutritivos influye en el tamaño de las bayas y en su proceso de maduración”.

Estos factores pueden repercutir en componentes relevantes para la elaboración del vino, como los azúcares, los ácidos y los compuestos fenólicos. También existen estudios que exploran la relación entre las coberturas vegetales, la microbiota del suelo y la presencia de bacterias y levaduras en las bayas, elementos que podrían contribuir a determinadas características de los vinos.

No obstante, Gerardo Leal subraya que “la agricultura regenerativa no garantiza por sí sola una mayor calidad. Sus efectos dependen de las condiciones de cada lugar, el clima, el tipo de suelo y las prácticas complementarias, y deben evaluarse durante varias temporadas. La clave está en encontrar un equilibrio. Si bien, las coberturas vegetales pueden mejorar la estructura del terreno y contribuir a su biodiversidad, también pueden competir con las vides por el agua y los nutrientes cuando su crecimiento no se maneja adecuadamente”.

Este punto resulta especialmente relevante en el Valle de Colchagua, donde la disponibilidad de agua es un factor determinante para la actividad vitivinícola. Por ello, tanto la elección de especies vegetales como la superficie cubierta y los momentos de siega deben adaptarse a las características de cada viñedo. La agricultura regenerativa, en ese sentido, no propone una fórmula única, sino un sistema de manejo que exige observación, mediciones y ajustes continuos.

En un escenario de mayores exigencias climáticas, las prácticas regenerativas también pueden contribuir a mejorar la capacidad de los viñedos para enfrentar períodos de sequía y altas temperaturas. La protección de la superficie del suelo y el aporte de residuos vegetales pueden ayudar a reducir la erosión y la evaporación, moderar la temperatura superficial y favorecer una mejor infiltración del agua.

Desde Santa Rita, el gerente de Viticultura plantea que “la resiliencia de los viñedos debe construirse mediante una combinación de herramientas, que incluya el manejo del riego, la elección de portainjertos, la gestión de la vegetación y las decisiones sobre el desarrollo de las plantas”. La sostenibilidad, además, comienza a ocupar un lugar en la relación entre las viñas y sus consumidores. Según el especialista de Santa Rita, “una parte del público considera los atributos ambientales de los productos, aunque estos conviven con otros factores decisivos, como el precio, la calidad y el origen”.

En esa línea, la agricultura regenerativa puede representar una transformación en la manera de entender el viñedo: no solo como un espacio destinado a producir uvas, sino como un sistema en el que el suelo, el agua, la vegetación y los organismos vivos interactúan y deben gestionarse de manera conjunta.


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Cambio Climático

Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro

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En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.

Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.

El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.

No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.

La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.

El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.

El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.

Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.

La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.

Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.

Imagen de Anja en Pixabay

Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.

El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”

Este lema significa varias cosas:

  • Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
  • Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
  • Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
  • Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.

La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.

La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.

Entre sus ventajas más relevantes están:

  • Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
  • Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
  • Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
  • Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
  • Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
  • Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.

Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.

Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:

  • Disminuye el ritmo del calentamiento global.
  • Reduce la acidificación de los océanos.
  • Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
  • Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
  • Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.

El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.

La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.

El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:

  • Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
  • Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
  • Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
  • Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
  • Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
  • Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.

El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.

Proteger el clima también protege la vida:

  • Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
  • Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
  • Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
  • Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
  • Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.

La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.

La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.

Sus beneficios son múltiples:

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles.
  • Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
  • Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
  • Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
  • Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.

La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.

Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.

El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.

La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.

Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.

Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.

La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.

El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.

La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.

Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.

La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.

Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:

  • Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
  • Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
  • Invertir en transporte público y movilidad activa.
  • Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
  • Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
  • Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
  • Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.

La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.

Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.

Las oportunidades empresariales incluyen:

  • Electrificar flotas y procesos productivos.
  • Comprar energía renovable.
  • Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
  • Medir y reducir emisiones de metano.
  • Invertir en eficiencia hídrica y energética.
  • Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
  • Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.

El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.

Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.

Acciones útiles incluyen:

  • Reducir el desperdicio de alimentos.
  • Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
  • Mejorar la eficiencia energética del hogar.
  • Consumir menos y elegir productos más duraderos.
  • Separar y reducir residuos.
  • Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
  • Informarse con fuentes científicas confiables.
  • Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.

La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.

El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.

Entre los obstáculos más relevantes están:

  • La dependencia de combustibles fósiles.
  • La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
  • La desigualdad entre países y comunidades.
  • La expansión urbana sin planificación climática.
  • La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
  • La desinformación y el negacionismo climático.
  • La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.

En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.

La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.

Sus prioridades incluyen:

  • Transición de energía limpia y electrificación.
  • Reducción de residuos y metano.
  • Ciudades y edificaciones resilientes.
  • Financiamiento climático y comercio verde.
  • Educación, juventud y habilidades.
  • Ciencia, industria y tecnología.
  • Océanos, naturaleza y uso del suelo.
  • Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
  • Fortalecimiento de la implementación.

La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.

Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:

  1. Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
  2. Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
  3. Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
  4. Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
  5. Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
  6. Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
  7. Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.

El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.

La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.


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Desarrollo Sostenible

Valdivia despide al primer crucero híbrido-eléctrico de América previo a su zarpe a Magallanes

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ASENAV comienza a despedir al Magellan Discoverer, el primer crucero híbrido-eléctrico de América construido 100% en Valdivia. La embarcación zarpará el próximo lunes 26 de octubre desde el astillero rumbo a Bahía Corral, antes de emprender su navegación definitiva hacia la Región de Magallanes para incorporarse a la flota de expedición polar de la operadora turística Antarctica21.

La travesía de la nave comenzará desde la Planta 2 del astillero, ubicado en la ribera del río Calle Calle, en dirección a Bahía Corral, donde se realizarán sus últimas pruebas de mar antes de su zarpe definitivo, previsto para el viernes 30 de octubre. Desde allí, la nave continuará hacia el sur por el océano Pacífico y recorrerá cerca de 1.020 millas náuticas, equivalentes a unos 1.900 kilómetros, hasta recalar en Punta Arenas.

“Este es un momento muy significativo para quienes participaron en este proyecto y también para Valdivia. El Magellan Discoverer demuestra que desde regiones podemos desarrollar embarcaciones de clase mundial, combinando ingeniería, tecnología y talento especializado. Como valdivianos podemos sentirnos orgullosos de las capacidades industriales que hoy permiten posicionar a nuestra ciudad y a la Región de Los Ríos ante los ojos del mundo. Desde ASENAV queremos seguir aportando a futuros proyectos navales que impulsen el desarrollo de nuestro país”, señaló Fernando Rodríguez, gerente general de ASENAV.

El buque cuenta con 94 metros de eslora, 17,2 metros de manga y 30,5 metros de altura. Su sistema híbrido-eléctrico combina generación diésel, propulsión eléctrica y almacenamiento mediante baterías, permitiendo no solo disminuir el ruido submarino, sino también reducir cerca de un 25% el consumo de combustible e incluso hasta un 30% sus emisiones. Asimismo, cuenta con Polar Class 6 y certificación IMO Tier III, estándares especialmente relevantes para una nave que operará de manera regular en las exigentes condiciones del territorio antártico.

Preparado especialmente para expediciones polares, el Magellan Discoverer tiene capacidad máxima para 96 pasajeros y una tripulación de 67 personas. Además, posee una autonomía de hasta 60 días sin necesidad de reabastecimiento y una proa reforzada que le permite enfrentar cuerpos de hielo de hasta 80 centímetros de grosor.

La construcción del crucero contempló cerca de 33 meses de trabajo e involucró a más de 500 personas entre colaboradores, contratistas y proveedores, además de una amplia cadena de especialidades vinculadas a ingeniería, soldadura, electricidad, integración de sistemas y otros servicios. Para ASENAV, su salida representa no solo el cierre de un proyecto de alta complejidad, sino también una demostración de las capacidades industriales y del capital humano especializado que se han desarrollado durante décadas en Valdivia.

El proyecto consolida la alianza entre ASENAV y Antarctica21 iniciada con el Magellan Explorer, el primer crucero de expedición polar construido por el astillero valdiviano actualmente en operación en el Continente Blanco desde 2019. Este hito refuerza además la importancia de generar una continuidad concreta para aplicar las capacidades productivas, tecnológicas y humanas existentes en Chile, permitiendo que proyectos de esta escala contribuyan al desarrollo de proveedores locales, empleo especializado e innovación desde las regiones.


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