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KELLER: «NO VEO NINGUNA NECESIDAD DE TENER A ENAP EN UN ROL DE GENERACIÓN»

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El gerente general de Colbún dice que en el mercado de la producción eléctrica hay competencia suficiente, por lo que no ve necesario que la petrolera estatal incursione en esta área de negocios

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A punto de cumplir tres meses en la gerencia general de la eléctrica Colbún está Thomas Keller. El ex presidente ejecutivo de Codelco arribó a una industria en la que si bien no había trabajado, tampoco le resultaba desconocida. Estando al mando de la cuprera, estuvo al otro lado de la mesa: negociando contratos de suministro para distintas faenas de la minera. “Es una empresa que conocía desde el punto de vista del cliente. Es un sector con un tremendo desafío y grandes oportunidades, un negocio complejo y donde estoy en un proceso de humilde aprendizaje también. Ha sido un tiempo intenso”, comenta el máximo ejecutivo de la generadora del grupo Matte, para quien hoy el sector energético juega un rol clave en el desarrollo del país.

“Es impensable que Chile realmente pueda retomar tasas de crecimiento significativas, a no ser que también se proyecte un escenario de costos de la energía competitivos. Y eso coloca a esta industria en el corazón de esa estrategia de crecimiento país”, subraya.

Para Keller, más que la mudanza de industria, ha sido el cambio de empresa pública a privada donde más ha notado la diferencia en estos meses. “En el caso de las empresas públicas, uno tiene una audiencia un poco más amplia. Por lo mismo, hay mayor exposición y elementos asociados a ello que uno pudiera considerar de más complejidad”, menciona.

Ahora, en su primera entrevista desde el sillón en Colbún, Keller hace un análisis del sector energético y detalla sus preocupaciones. Una de ellas,  la baja estimación de crecimiento de la demanda eléctrica para los próximos años, lo que podría ralentizar el ingreso de nuevos proyectos, advierte.

Donde sí hay tranquilidad en la compañía es frente a la nueva competencia que impone el ingreso al mercado chileno de la española Gas Natural Fenosa. “Queremos enfocarnos en hacer buenos proyectos y no en pelear por un punto de mercado”, asegura Keller, quien mira con escepticismo el ingreso de la estatal Enap al negocio de la generación. “Hoy, el mercado es suficientemente competitivo”, dice.

¿Cuál fue el mandato que el grupo Matte le encomendó a su arribo a la compañía? 

Entre 2006 y 2013, Colbún fue la generadora que más capacidad nueva instaló en generación en el SIC, con cerca de 900 MW. Mi llegada no es un cambio de esa estrategia, pero sí busca darle un nuevo impulso a esta estrategia de crecimiento, la que se desarrollará en un contexto que es distinto al que vimos en el pasado.

Usted llega a una empresa que da por cerrado un fuerte ciclo de inversiones. ¿Qué podemos esperar de esta nueva etapa de Colbún?

Estamos comenzando la construcción de un nuevo proyecto que es La Mina (34 MW), en la Región del Maule. Ya asignamos los contratos principales, así que estamos ya en plena carrera. Y en la cartera es conocido que tenemos dos proyectos importantes: Santa María II (VIII Región) y San Pedro (XIV Región). Estos proyectos tienen un programa bien definido hacia adelante. Esperamos tomar una decisión de inversión en el caso de Santa María II durante el primer trimestre del próximo año y en un período similar estamos planificando reingresar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de San Pedro. Así que la agenda se sigue moviendo y a un ritmo bastante fuerte.

¿Hay otro tipo de tecnología que quieran privilegiar?

Un aspecto que figura de manera significativa en nuestra agenda es rentabilizar nuestros ciclos combinados. Tenemos una inversión importante en estos equipos, la mayoría son ciclos cerrados (Nehuenco), pero tenemos uno abierto todavía (Candelaria). La decisión de cerrar ese ciclo pasa por definir de qué forma se va a desarrollar el escenario de suministro de gas natural hacia Chile.

¿El GNL tendrá una participación relevante en el mix de generación de Colbún? 

Eso  dependerá de la evolución que tenga el precio y el resto de las condiciones de suministro del gas natural. Hay varias variables que inciden en eso. En todo caso, por el bien no sólo de Colbún, sino que del país, creo que tan importante como ello es que aumente el porcentaje de la hidroelectricidad dentro de la matriz energética chilena. Las fichas del país debiesen estar en la hidroelectricidad.

¿Cuál es su análisis de lo que se puede esperar del GNL? ¿Es posible alcanzar precios competitivos de este hidrocarburo?

Uno podría pensar que al igual que el resto de los combustibles, el gas natural debiera ajustarse a las condiciones de mercado que estamos viviendo. Pero no olvidemos que en el caso de Chile, tenemos que incluir que gran parte del costo de    traer gas natural lo representan también los costos de gasificación, transporte y regasificación. No está claro que esos elementos, que son muy relevantes, respondan necesariamente en la misma magnitud a la caída que estamos viendo en el mercado de los combustibles fósiles propiamente tal.

La Agenda Energética le da un rol relevante al GNL para bajar los precios de la energía. ¿Ese objetivo se puede lograr?

Hay una Agenda Energética que plantea ciertos objetivos, algunos bien ambiciosos, y la lectura que hago es que el cumplimiento de esa agenda energética ambiciosa, sobre todo en materia de precios, pasa por darle un rol muy importante a la hidroelectricidad.

¿Hay sobreexpectativas en el desarrollo del GNL? 

Creo que hay que ser realistas y tomar las decisiones en función de todas las variables que están en juego. En el caso del gas natural, una de las variables es ver cómo va a responder el costo de la logística a lo que parece ser un nuevo escenario en materia de combustibles tradicionales.

¿Colbún sigue evaluando construir un terminal flotante de GNL en la zona centro-sur del país? 

Seguimos trabajando en eso. Está sobre la mesa, pero no tenemos una fecha para tomar una decisión. Hoy estamos evaluando el proceso de Open Season que está desarrollando GNL Quintero. Esta alternativa también entra en la ecuación.

La empresa cuenta con contratos con suministros esporádicos de gas natural hasta 2019. ¿Luego de esa fecha, podrían tomar una decisión sobre el terminal?

Nos da un espacio relevante para evaluar las distintas alternativas. Estas inversiones también tienen su inercia y requieren un tiempo importante para materializarse, por lo tanto, se necesita un período razonable para tomar las decisiones de más largo plazo.

¿Con la oposición que existe hacia  el carbón, cree que esta tecnología irá bajando su presencia en los nuevos proyectos?

En la medida en que seamos capaces de hacer más proyectos hidroeléctricos, creo que sí.

¿Y los hidroeléctricos hoy se pueden realizar?

Esperamos que sí. Angostura es un ejemplo de cómo hacer un proyecto hidroeléctrico sin ninguna conflictividad y en armonía con las comunidades. Esa es la forma que tenemos de hacer proyectos hidroeléctricos y es nuestra carta de presentación. Por lo tanto, vamos a privilegiar en nuestro portafolio esos proyectos.

¿HidroAysén no podría generar un efecto negativo?

Cada proyecto tiene que ser evaluado en su mérito y sabemos que en el caso de HidroAysén hubo ciertas oposiciones, pero ese caso no es extrapolable a otras regiones.

¿HidroAysén tiene la lápida puesta?

Realizarlo pasa por una definición país de cómo queremos aprovechar los recursos hídricos de Aysén. Siempre hemos planteado que proyectos de esta complejidad deben enmarcarse en una política energética de largo plazo y en una política de cuencas. A la larga, esos recursos se van a traducir en energía eléctrica, a lo mejor no exactamente de la misma forma que se diseñó originalmente, pero estamos convencidos de que es un recurso que Chile no puede desaprovechar. Hoy, el proyecto no se está desarrollando. Estamos a la espera de lo que decida el Tribunal Ambiental.

¿Qué aprendizajes obtuvo la compañía con este proyecto?

Que la excelencia en las dimensiones sociales, comunitarias y ambientales son tanto o más importantes que la excelencia en materia de operación e integridad técnica. Son todas igualmente importantes.

¿Las megacentrales están en retirada para dar cabida a proyectos medianos?

Claramente son más fáciles de materializar los segundos. Pero no podemos descartar las operaciones más grandes cuando las condiciones así lo ameritan. Si se pueden desarrollar de forma sustentable del punto de vista comunitario y ambiental, no deberían descartarse. Si uno observa países de la región, como Colombia, Perú, Argentina y Ecuador, todos están desarrollando proyectos hidro- eléctricos en un nivel que supera cuatro a cinco veces los MW hídricos que estamos construyendo en Chile. E incluso, países desarrollados, como Canadá, están construyendo hoy grandes centrales hidroeléctricas.

¿El desarrollo futuro de Colbún será hacia centrales de qué tipo?

Los proyectos también están en función de las condiciones objetivas que enfrenta. En La Mina, las condiciones técnicas y ambientales amparan un proyecto relativamente pequeño, pero tenemos San Pedro, que será del orden de 150-170 MW, porque ahí las condiciones son distintas. No se puede prejuzgar el tamaño.

COMPETENCIA

El gobierno le ha dado un rol relevante a Enap en generación. ¿Qué le parece, dado que esta industria es administrada por el sector privado?

En tanto cliente de suministro eléctrico y por la dinámica que tiene la aprobación de los proyectos, entiendo que Enap tome un rol más activo en facilitar nuevos proyectos, tal como lo hace una empresa minera como Codelco o BHP Billiton con Kelar. La parte que no entiendo es por qué Enap también va a participar como dueño en la etapa de generación. Creo que tenemos un mercado bastante competitivo. Hemos visto que van a entrar dos nuevos actores relevantes a la industria. La verdad es que no veo la lógica y, es más, veo más desventajas y problemas.

¿Qué tipo de problemas?

Seamos bien francos en esto: el rol del Estado es crear competencia y hoy tenemos competencia. La verdad es que no veo ninguna necesidad de tener a Enap en un rol de generación. Una empresa minera o petroquímica se involucra en promover y en llevar un proyecto energético a su etapa de construcción. Es la única forma, muchas veces, de controlar que los proyectos de suministro eléctrico, que son necesarios para los proyectos mineros o petroquímicos, vayan de la mano para que coincidan los timings.

¿Es un retroceso para el mercado que ingrese una empresa estatal a generar mayor competencia?

Sé que la intención primordial de la autoridad es asegurar un buen timing. No vería con buenos ojos el tema de tener a una empresa estatal en el mercado de generación, cuando hay claramente suficiente competencia y esa competencia está aumentando con el ingreso de nuevos actores.

¿Y si Enap los llamara a participar de sus proyectos?

Eso no ha ocurrido y prefiero no ponerme en una situación hipotética.

¿Les preocupa el ingreso de nuevos actores al mercado y los fectos en la participación de Colbún?

Siempre ha habido competencia, y si ésta aumenta, bienvenida sea. Mucho más importante que tener un punto más o un punto menos en la participación de mercado, es hacer buenos proyectos. A la larga, eso es lo que esperan nuestros accionistas y lo que necesita el país. Más que perseguir a cualquier costo una participación de mercado, lo que queremos hacer son buenos proyectos.

REFORMAS Y NUEVOS PROYECTOS

El gobierno está impulsando varias reformas, una de ellas la laboral. ¿Cómo ve Colbún este escenario?

Al igual que el resto de la sociedad y el mundo empresarial, estamos muy atentos a las reformas. Esto conlleva incertidumbre y nosotros abogamos para que se despeje esta incertidumbre lo antes posible.

El lunes se da a conocer la reforma laboral. ¿Esa mirada atenta se puede transformar en inquietud?

Veamos qué dice el proyecto.

¿Estas incertidumbres podrían afectar los nuevos proyectos?

Quisiéramos que se dé la nueva fase de inversiones. Nosotros tenemos Santa María II y San Pedro en carpeta. Si hipotéticamente el tema país cambiara mucho, esos proyectos se van a revaluar, porque cuando las cosas cambian mucho, por supuesto que uno revalúa. Pero hoy no estamos en ese escenario.

¿Qué hace que hoy sea factible impulsar Santa María II? 

Estamos optimistas respecto de Santa María II, pero todavía no hemos tomado una decisión. Para hacerlo hay que ver el aspecto social, porque tenemos que llegar al convencimiento de que tal como lo hemos hecho en los otros casos, estamos entrando por la puerta ancha y no de espaldas a la comunidad. Tenemos todos los permisos, hemos enfrentado más de 90 fiscalizaciones sin ninguna multa o sanción, no hemos tenido fallos judiciales adversos y la central ha mostrado un muy buen desempeño ambiental. Por último, hemos demostrado que cumplimos con nuestros compromisos y que privilegiamos las buenas relaciones con nuestros vecinos. Eso nos hace ser optimistas.

¿Lo que está sucediendo con Bocamina no mancha esos logros?

Seguimos con interés el tema de Bocamina, pero cada empresa tiene sus características. Nosotros no opinamos sobre las actividades de otras empresas.

Pero sin emitir juicios, ¿podrían verse dañados esos avances?

En general, las plantas termoeléctricas enfrentan desafíos importantes en esta materia y nosotros no somos una excepción.

¿Qué otro aspecto están viendo para materializar la inversión?

También la visión comercial. Uno de los aspectos que han cambiado en el último tiempo son las proyecciones de demanda eléctrica, las que han ido a la baja. Estamos terminando de evaluar cuál es el impacto de ese nuevo escenario, el cual a todos nos ha sorprendido. Hay una baja preocupante en la estimación de demanda de parte de la CNE, no solamente para el futuro inmediato, sino que también para el mediano y largo plazo.

¿Eso puede ralentizar la incorporación de proyectos.

Claro, como pasaría en cualquier industria. No podemos generar una situación de sobreoferta.

¿Qué tan complejo están viendo el 2015?

El año 2014 fue un año menos malo que los anteriores en materia de lluvias y eso tiene su correlato en los deshielos y, por último, en el precio. Esto  genera una buena expectativa para los primeros meses de 2015. Ahora, la baja demanda eléctrica ayuda, entre comillas, pero es una mala ayuda. Me resisto a aceptar esta lógica de que vamos a estresar menos al sistema eléctrico, porque el país va a crecer menos. No es una buena novedad. Estamos enfrentados, en el corto plazo, a una demanda que crece bastante menos de lo que teníamos proyectado un año atrás y tenemos que ver cómo evoluciona dicha demanda hacia adelante. No olvidemos que una planta como Santa María II tiene un tiempo de ejecución de 43 meses. Si  este fenómeno de menor demanda no es transitorio, sino más bien permanente, es algo que incide sobre la rentabilidad de este proyecto. En eso hay que ser bien francos y ese es el análisis que estamos haciendo.

Fuente:LaTercera
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Polinizadores en peligro: POR QUÉ LAS ABEJAS SON FUNDAMENTALES

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Sin este proceso, muchos ecosistemas perderían diversidad y la agricultura sostenible sería mucho más difícil. En los últimos años, la disminución de poblaciones de polinizadores ha generado preocupación científica y social por sus consecuencias ambientales, económicas y alimentarias.

Los polinizadores son animales que facilitan el traslado de polen entre órganos reproductivos de las plantas. Las abejas son las más conocidas, pero no son las únicas. Muchos insectos silvestres cumplen funciones clave en bosques, praderas, huertos y cultivos. La polinización puede parecer un proceso pequeño, pero sostiene redes ecológicas complejas y contribuye a la estabilidad de los ecosistemas.

Las abejas destacan por su eficacia y constancia en la visita a flores. Existen abejas melíferas gestionadas por apicultores y muchas especies silvestres que polinizan plantas nativas y cultivos. Su trabajo mejora el rendimiento, la calidad y la diversidad de alimentos. Frutas, hortalizas, frutos secos y semillas dependen en mayor o menor medida de este proceso. Proteger a las abejas significa proteger la biodiversidad y la seguridad de la alimentación humana, ya que muchos productos ricos en vitaminas y micronutrientes dependen de ellas. Su pérdida simplificaría drásticamente la oferta alimentaria y afectaría la calidad nutricional global.

  • Biodiversidad y equilibrio ecológico: Los polinizadores ayudan a mantener la diversidad vegetal. Si disminuyen, muchas plantas producen menos semillas y frutos, lo que afecta a aves, mamíferos e insectos que dependen de ellas. Esta pérdida altera las cadenas alimentarias y reduce la resiliencia de los ecosistemas.
  • Agricultura sostenible: La producción agrícola necesita polinizadores sanos. Aunque algunos cultivos se polinizan por el viento, muchos mejoran notablemente con la actividad de insectos. La presencia de setos, flores silvestres y hábitats naturales cerca de los campos puede aumentar sus poblaciones y reducir la dependencia de insumos externos, integrando naturaleza y producción de forma resiliente.

Las principales amenazas para los polinizadores son la pérdida de hábitat, el uso intensivo de pesticidas, la contaminación, las especies invasoras, las enfermedades y el cambio climático. La simplificación del paisaje agrícola reduce su alimento y refugio, mientras que las olas de calor y cambios estacionales desincronizan la floración con la actividad de los insectos.

Para mitigar el impacto químico, reducir pesticidas no significa abandonar la protección de cultivos, sino aplicar un manejo integrado de plagas. Este enfoque combina prevención, monitoreo y control biológico, recurriendo al uso químico solo cuando es estrictamente necesario. Así se protege la producción y se reduce el daño sobre insectos beneficiosos.

Para recuperar sus poblaciones, es vital diseñar paisajes favorables que combinen refugios, agua, ausencia de químicos peligrosos y una diversidad floral durante todo el año. Los monocultivos extensos ofrecen alimento durante periodos muy cortos y luego se convierten en desiertos ecológicos; en cambio, los setos, márgenes, praderas y pequeños bosques proporcionan continuidad temporal y espacial con flores de distintas formas adaptadas a diferentes insectos.

  1. En el campo: Los márgenes florales, la rotación de cultivos y la reducción de agroquímicos favorecen su recuperación rápida, conectando espacios verdes y hábitats naturales dispersos.
  2. Ciudades como refugio: Los entornos urbanos pueden convertirse en microhábitats valiosos si se gestionan parques, balcones y solares con criterios ecológicos. Praderas floridas, hoteles de insectos bien diseñados, la reducción de siegas excesivas y la eliminación de herbicidas permiten crear una red ecológica que complementa a los hábitats naturales.

Los ciudadanos pueden apoyar a los polinizadores mediante jardines con flores diversas, la compra de alimentos sostenibles y el apoyo a la apicultura responsable. Por su parte, las empresas agrícolas y alimentarias deben incorporar criterios de biodiversidad en sus cadenas de suministro, mientras que las administraciones públicas tienen la obligación de facilitar políticas que protejan hábitats y regulen sustancias perjudiciales.

Para saber si estas medidas funcionan, se requiere continuidad mediante la investigación y el seguimiento científico. Los indicadores de recuperación —como la presencia de más flores, mariposas, abejas silvestres y frutos en plantas nativas— deben evaluarse con monitoreos científicos de abundancia y diversidad. Los conteos de insectos y análisis de hábitats aportan datos esenciales para ajustar políticas agrícolas y urbanas, evitando que los esfuerzos se queden en acciones simbólicas de temporada.

Los polinizadores, especialmente las abejas, son fundamentales para la biodiversidad, los ecosistemas y la agricultura sostenible. Su declive no es un problema aislado, sino una señal de deterioro ambiental generalizado. Protegerlos exige cambiar la gestión del territorio, reducir presiones químicas y recuperar hábitats. Cuidar a los polinizadores es cuidar la base natural de muchos alimentos y de la vida en el planeta.


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DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

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Desde su inicio en 1974 ha servido para encender debates y sembrar iniciativas: escuelas que plantan árboles con alumnos, barrios que organizan limpiezas de ríos, pequeñas empresas que cambian plásticos por materiales reutilizables. Esos actos, aunque modestos, son el pulso de una transformación mayor.

Su importancia radica en poner en la agenda pública desafíos ambientales transversales: contaminación atmosférica y de aguas, pérdida de biodiversidad, degradación de suelos, residuos y la crisis climática. Al concentrar campañas temáticas anuales y designar países anfitriones, el Día facilita la coordinación entre gobiernos, ONG, sector privado y comunidades locales, amplificando mensajes y recursos.

Históricamente, la conmemoración nació tras la creciente conciencia ambiental de los años 60–70 y las primeras conferencias internacionales que vinculaban desarrollo y ambiente. Desde entonces, ha ayudado a catalizar acuerdos, normativas y comportamientos —por ejemplo, campañas de reducción de plásticos, restauración de ecosistemas y promoción de energías limpias— que, aunque insuficientes, muestran el potencial de acción conjunta.

Los beneficios concretos para el planeta y el desarrollo sostenible incluyen: aceleración de políticas públicas ambientales; mayor financiamiento y prioridad para proyectos de conservación y infraestructura verde; impulso a la transición energética y eficiencia energética; y fortalecimiento de economías locales basadas en servicios ecosistémicos.

Para el cambio climático, la celebración funciona como instrumento de educación y presión política para reducir emisiones, promover adopción de renovables y fomentar prácticas de mitigación y adaptación. En biodiversidad, concentra esfuerzos de protección de hábitats, monitoreo de especies y estrategias de manejo sustentable que reducen pérdidas genéticas y servicios ecosistémicos esenciales (polinización, regulación hídrica, control de plagas).

Imagen de Łukasz Winiarski en Pixabay

La eficiencia energética recibe atención a través de campañas de consumo responsable, etiquetado, incentivos para renovación de flotas y edificaciones más eficientes, y fomento de tecnologías como iluminación LED, bombas de calor o edificios de consumo casi nulo. Estas acciones reducen demanda, emisiones y costes económicos.

Sin embargo, no todo es lineal: las oportunidades incluyen visibilizar soluciones escalables, atraer inversión verde, empoderar comunidades y promover innovación tecnológica y educativa. Las desventajas o límites son la temporalidad del impacto (muchas campañas quedan en acciones puntuales), el riesgo de “ecoblanqueo” por parte de empresas, la desigualdad en capacidad de respuesta entre países y la brecha entre discurso público y políticas vinculantes. Para maximizar beneficios se requieren seguimiento, metas cuantificables, transparencia en financiamiento y alianzas multisectoriales que traduzcan sensibilización en transformaciones estructurales.

En 2026, el lema del Día Mundial del Medio Ambiente es: «Un llamamiento mundial a la acción climática». Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en el cambio climático y en las señales que nos envía el planeta. El Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente nos llama a actuar #PorElClimaYa.

Cada año, un país se convierte en anfitrión y organizador del Día Mundial del Medio Ambiente. La República de Azerbaiyán será el país anfitrión del mayor evento por el medio ambiente del mundo.

 La Tierra ya nos está hablando. Y lo hace con temperaturas récord, incendios más feroces, tormentas extremas y glaciares que desaparecen frente a nuestros ojos.

Durante años dijimos que limitar el calentamiento global a 1,5 °C era clave para evitar los peores impactos del cambio climático. Hoy, ese umbral está peligrosamente cerca de ser superado. Y cada décima de grado cuenta.

El cambio climático no es una amenaza futura: está redefiniendo la vida en todo el planeta.

El #DíaMundialDelMedioAmbiente 2026 nos recuerda que todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. La Tierra nos está enviando señales. La pregunta es: ¿qué señal vamos a enviar nosotros?

Súmate a la campaña global de ONU Medio Ambiente y actúa #PorElClimaYa. Porque proteger el planeta también es proteger nuestra salud, nuestras comunidades y nuestro futuro.

En el marco de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente se deben centrar los esfuerzos en motivar a las personas y comunidades, para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y de protección del medio ambiente.

Es por ello que se invita a las personas a mejorar sus hábitos de consumo. A las empresas a desarrollar modelos más ecológicos. A los gobiernos a proteger las zonas salvajes. A los profesores a educar en valores naturales. A los jóvenes a alzar la voz por el futuro del planeta. La protección del medio ambiente requiere del apoyo de todos.

Imagen de Ralf Ruppert en Pixabay

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LA HUELLA QUE DEJA EL LITIO DE LAS BATERÍAS EN LOS OCÉANOS

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Su imagen está asociada a un futuro limpio y descarbonizado. Sin embargo, como ocurre con muchos avances tecnológicos, su uso masivo plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con el litio cuando acaba en el medio ambiente, especialmente en el mar?

Estudios recientes realizados con organismos marinos muestran que este metal, considerado durante mucho tiempo poco problemático, puede dejar una huella biológica relevante en los ecosistemas marinos, incluso a concentraciones similares a las que ya se detectan en la naturaleza.

A diferencia de otros metales ampliamente estudiados, como el mercurio o el plomo, el litio no suele figurar en los listados clásicos de contaminantes ambientales. Su impacto ecológico ha recibido mucha menos atención. Sin embargo, su producción se ha disparado en las últimas décadas y su tasa de reciclaje sigue siendo baja

Gran parte del litio acaba en vertederos o se libera a través de aguas residuales, que los sistemas de depuración no eliminan eficazmente. Esto facilita que alcance ríos, estuarios y océanos. En condiciones naturales, las concentraciones de litio en el agua de mar son bajas. Pero en zonas con fuerte presión humana o cerca de explotaciones mineras se han registrado valores notablemente más altos.

La cuestión es si estas concentraciones, sin ser letales, pueden afectar a la salud de los organismos marinos a largo plazo. Para disipar dudas, distintos estudios han utilizado especies clave de la cadena trófica marina, como copépodos, erizos de mar, quisquillas, mejillones o poliquetos. Su diversidad en estrategias alimentarias y fases del ciclo vital permite evaluar mejor los efectos del contaminante en diferentes niveles del ecosistema.

El litio no siempre provoca efectos inmediatos o visibles. En muchos casos, las concentraciones actuales no causan mortalidad masiva en los organismos marinos, pero sí generan efectos subletales que pueden comprometer su salud a largo plazo.

En concreto, producen alteraciones en enzimas relacionadas con el estrés oxidativo, en procesos de detoxificación y en mecanismos asociados al sistema nervioso. Tal y como ya se ha visto en investigaciones anteriores y también en las nuestras, en embriones de erizo de mar, la exposición al litio puede ralentizar el desarrollo o inducir malformaciones, incluso cuando no se produce la muerte de los organismos.

El efecto del litio no depende únicamente de la concentración, sino también del tiempo de exposición. A medida que pasan las semanas, las respuestas biológicas se vuelven más intensas y afectan a niveles cada vez más complejos, tanto bioquímicos como enzimáticos, pasando por alteraciones celulares, hasta daños visibles en tejidos.

Cuando todos estos indicadores se analizan de forma conjunta, el resultado es claro: el estrés biológico aumenta de manera progresiva y sostenida. Es decir, exposiciones prolongadas a litio, incluso en niveles moderados, pueden generar efectos acumulativos.

Este tipo de impactos, menos evidentes pero persistentes, plantea un riesgo ecológico importante, ya que puede afectar a la reproducción, el crecimiento y la supervivencia de las especies. A largo plazo, los cambios pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas y el funcionamiento de las cadenas tróficas.

Además, estos resultados cuestionan la idea de que todos los materiales asociados a la transición energética sean ambientalmente inocuos. El litio es indispensable para reducir las emisiones de carbono, pero su ciclo de vida completo —incluyendo su destino final— debe evaluarse con rigor.

Los estudios no apuntan a un riesgo inmediato de colapso de los ecosistemas marinos, pero sí lanzan una advertencia clara: el litio es un contaminante emergente que merece atención, seguimiento y regulación. Entender sus efectos a largo plazo, especialmente en combinación con otros factores como el calentamiento global o la exposición simultánea a múltiples contaminantes, será clave para avanzar hacia una transición energética completa.

Porque la transición no consiste solo en cambiar las fuentes de energía, sino en garantizar que las soluciones adoptadas no generen nuevos problemas ambientales.

El litio seguirá siendo esencial para el futuro energético. Pero su historia en los océanos aún se está escribiendo. Comprenderla a tiempo será fundamental para que la transición sea realmente sostenible.



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VERANOS INTERMINABLES E INVIERNOS MENGUANTES: ¿CÓMO DEFINIMOS AHORA LAS ESTACIONES?

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Uno de los elementos más visibles del cambio climático antropogénico (causado por el ser humano) es el aumento de la temperatura, que a su vez modifica la forma y extensión de las cuatro estaciones. ¿Las consecuencias? Veranos más largos, que se desplazan hacia la primavera y el otoño, inviernos más cortos, primaveras adelantadas y otoños retrasados.


Estudiar de manera precisa cómo, cuánto, a qué ritmo y con qué intensidad se están produciendo esos cambios y se proyecta que sucedan en el futuro tiene un interés enorme debido a sus numerosas consecuencias. No sólo para los ecosistemas naturales, sino en el consumo y gestión de la energía, el confort de la población o la alteración del ciclo anual y sus efectos.

El concepto o definición de verano o invierno es intuitivo y aparentemente sencillo. Sin embargo, definir y calcular de manera rigurosa y objetiva las estaciones resulta muy complejo; hay muchas sutilezas y matices a tener en cuenta. De hecho, no existe un consenso en la comunidad científica ni en los centros de estudio climático a la hora de determinarlo.

¿Cómo definimos un día de verano?

Existen múltiples formas de aproximarse a la definición de las estaciones, según el enfoque que se utilice. Por un lado está el astronómico o climático: desde la astronomía, se determina con los solsticios y equinocios, o desde la climatología, con periodos fijos de tres meses.

Estas definiciones son, por tanto, invariables. Así, el verano dura astronómicamente desde el 21 de junio al 21 de septiembre (con ligeras variaciones entre años). Y desde el punto de vista climático, corresponde a los meses de junio, julio y agosto.

No consuma noticias, entiéndalas.

Por otro lado, está la definición meteorológica o térmica. Determinar si un día concreto, más allá del calendario fijo, corresponde a condiciones de verano, otoño, invierno o primavera podría conseguirse a partir del comportamiento de su temperatura (media, máxima o mínima) diaria.

Así, una definición extendida entre la comunidad científica determina como día de verano aquel en el que la temperatura máxima supera los 25ºC. Este valor es un promedio muy global a nivel planetario. No obstante, resulta lógico que quienes viven en una zona de montaña, desértica o cerca de los polos o del ecuador no estén totalmente de acuerdo con que esa temperatura sea la que defina sus días de estío. Entre otros ejemplos, el servicio meteorológico sueco establece el comienzo de la estación a partir de 10ºC de temperatura media diaria.

Algunos trabajos proponen obtener el valor numérico en cada región a través de su promedio climatológico de temperatura (30-40 años más recientes), aunque no existe una propuesta general para la extensión de la zona y el periodo a emplear. En España, se ha estudiado tanto mediante medias de tres meses como a partir de la media entre junio y septiembre.

Además, está la posibilidad de emplear el percentil 75 de temperatura máxima o mínima o media. Suponiendo que las temperaturas evolucionan como una oscilación suave y homogénea a lo largo del año, dividiéndose en cuatro partes iguales el ciclo anual, ese percentil 75 correspondería al 25 % de los días más cálidos, es decir, los días de verano.

Existe otra propuesta interesante: analizar las estaciones a través de la distribución de frecuencias de la temperatura diaria en el año. Su forma es más o menos simétrica, con un máximo central (suma de días de primavera y otoño) y dos colas (verano e invierno). Los cambios proyectados por el calentamiento global tanto en el valor medio como en el ancho de esa distribución, que se muestran en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), pueden ser útiles para estudiar cambios en las estaciones.

También existen trabajos que estudian las estaciones desde otras perspectivas muy distintas, como la fenológica: según el crecimiento de la vegetación y la floración. Como ejemplo ilustrativo, el cerezo japonés, con más de 1 000 años de datos, permite analizar la evolución estacional de la temperatura en escalas temporales enormes.

Si bien estos estudios son limitados en cuanto a su representatividad para grandes regiones, muestran de manera muy clara la conexión de los ecosistemas naturales y calentamiento global.

¿Cmo están cambiando las estaciones debido al calentamiento global?

Determinar el inicio y fin de una estación se vuelve una tarea más complicada si se tiene en cuenta que el cambio climático antropogénico está transformando los patrones. Múltiples estudios indican cambios muy significativos en la duración y extensión de las estaciones, y en particular del verano: más de un día por año de aumento en las últimas tres décadas en múltiples megaciudades (Sidney, Minneapolis, Tokio); incremento de al menos una semana en la mayor parte del hemisferio norte en las décadas recientes; o en torno a 2,5 días por década en Europa en los últimos 70 años.

Si ponemos el foco en España, los veranos de Castilla-La Mancha, por ejemplo, se han alargado 7 días por década de media en los últimos 40 años.

Estudiando las proyecciones futuras, los inviernos, definidos a partir de los valores del siglo XX, prácticamente habrán desaparecido en la península ibérica a finales del siglo XXI. A nivel global, cualquiera de las proyecciones de emisiones de gases de efecto invernadero obtienen veranos que duran en torno a 6 meses e inviernos de menos de 2.

El calentamiento global, por tanto, ya ha alterado de manera significativa las estaciones, en particular las más extremas (verano y el invierno). Entre las diferentes líneas de investigación, los expertos se están centrando en varios aspectos:

  • Estudiar de forma más detallada los ritmos de cambio a escala más local.
  • Analizar la sensibilidad de los cambios a los diferentes escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Hacer más precisas las diferentes metodologías para estimar las estaciones, su variabilidad y consistencia.
  • Analizar mejor las estaciones como primavera y otoño, para conocer hasta qué punto se van a ver alteradas, acortadas, desplazadas o el paso de condiciones invernales a veraniegas y viceversa pueda ser más brusco.

Sólo profundizando en estos patrones se podrán precisar sus impactos y mejorar las medidas de adaptación en el contexto del cambio climático.

 


Fuente/The Conversation /Creative Commons
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UNA OLA DE CALOR MARINA MASIVA PROVOCÓ EL COLAPSO DE LOS ARRECIFES DE CORAL DEL CARIBE MUCHO MÁS RÁPIDO DE LO PREVISTO.

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Durante décadas, los arrecifes de coral de todo el Caribe han sufrido enfermedades, contaminación, sobrepesca y el aumento de la temperatura del mar, pero la mayoría ha seguido creciendo, hasta ahora.

 

En 2023 y 2024, las temperaturas superficiales alcanzaron máximos históricos en los océanos del mundo, y una ola de calor marina de duración e intensidad sin precedentes se extendió por los trópicos . Satélites de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. detectaron estrés térmico que podría provocar el blanqueamiento de los corales en más del 80 % de las zonas de arrecifes del planeta .

Durante estos períodos de estrés extremo, los corales expulsan las algas simbióticas que les dan su color y la mayor parte de su alimento, lo que los vuelve completamente blancos y los deja vulnerables a la inanición, las enfermedades y, finalmente, la muerte .

En todo el Atlántico Norte , incluido el Caribe, el calor persistió durante meses, con un estrés térmico dos o tres veces mayor que el que los arrecifes habían experimentado jamás. El estrés térmico, fenómeno en el que las altas temperaturas ejercen presión sobre ecosistemas frágiles, puede alterar permanentemente su capacidad de funcionamiento.

Esto desencadenó lo que ahora se reconoce como el cuarto evento global de blanqueamiento de coral, el más grave que se ha documentado .

Blanqueamiento generalizado de los corales durante la ola de calor marina de 2023.

Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más productivos de la Tierra, y su importancia para las personas es fundamental. Alimentan a cientos de millones de personas a través de la pesca artesanal, son la base del turismo en todo el Caribe y sirven como rompeolas naturales que protegen la costa de las tormentas y reducen las inundaciones.

Los arrecifes del Caribe se están erosionando rápidamente.

En un nuevo estudio , descubrimos que en todo el Caribe, la ola de calor marina de 2023, combinada con una enfermedad mortal conocida como enfermedad de pérdida de tejido de coral pétreo, ha llevado a los arrecifes a superar un umbral que los científicos creían que estaría a una década o más de distancia. Ahora se están erosionando más rápido de lo que los corales pueden regenerarlos.

Estudiamos los arrecifes del Caribe mexicano y del Golfo de México, comparando los datos recopilados antes de la ola de calor (2018-2022) con los posteriores (2023-2024). En cada arrecife, contamos los corales vivos y los organismos que lo erosionan, como los peces loro y los erizos de mar. A partir de estos recuentos, estimamos la cantidad de formación de arrecifes (producción de carbonato) y de erosión (bioerosión), y luego calculamos el resultado neto: si el arrecife ganaba o perdía material.

Los resultados fueron contundentes: entre el 70 % y el 75 % de nuestros sitios en el Caribe pasaron de un crecimiento neto a una erosión neta. Ahora pierden carbonato de calcio más rápido de lo que los corales pueden agregarlo. El umbral que los modelos anteriores habían sugerido que podría superarse durante la próxima década ya se ha alcanzado .

Este cambio se debió a la pérdida de corales de rápido crecimiento, ramificados y formadores de placas, especialmente las especies de Acropora , que tienen tasas de crecimiento muy altas y contribuyen de manera desproporcionada a la formación de arrecifes.

Uno de nuestros hallazgos más preocupantes es que los arrecifes del Caribe que aún presentaban una alta cobertura de coral y una elevada producción de carbonato antes de la enfermedad y la ola de calor fueron los que más sufrieron pérdidas. Algunos perdieron hasta 8 kilogramos de carbonato de calcio por metro cuadrado al año.

Una historia de dos mares

Nuestro estudio también reveló un contraste sorprendente. Mientras que los arrecifes del Caribe colapsaron, los del Golfo de México se mantuvieron prácticamente intactos. La gran mayoría de los sitios del Golfo registraron un saldo positivo tras la ola de calor.

La diferencia radica en qué corales predominan en cada región. En el Golfo de México, los arrecifes están dominados por corales de crecimiento lento y forma de montículo. Crecen más lentamente, pero son más resistentes al calor. Sufrieron blanqueamiento durante la ola de calor, pero en su mayoría sobrevivieron, manteniendo así un balance positivo de carbonato en el arrecife .

Este es el equilibrio entre los procesos de construcción y erosión. Cuando se añade más de lo que se elimina, el arrecife de coral puede crecer. Cuando ese equilibrio se rompe, el arrecife deja de crecer e incluso puede erosionarse.

Imagen de Design Scape Studio en Pixabay

Además, los arrecifes del Golfo de México aún no se han visto afectados por la enfermedad de pérdida de tejido de los corales pétreos, que mata preferentemente a las mismas especies masivas y longevas que mantienen vivos los arrecifes del Golfo. Para cuando llegó el calor, gran parte del Caribe ya había perdido sus corales más resistentes debido al brote de la enfermedad . La ola de calor terminó lo que empezó.

Por qué es importante la erosión de los arrecifes

Todos los beneficios que proporcionan los arrecifes dependen de un delicado equilibrio entre la formación de arrecifes y la erosión.

Los arrecifes tropicales son esencialmente vastas estructuras de piedra caliza, construidas lentamente a lo largo de los siglos a medida que los corales depositan esqueletos de carbonato de calcio. Al mismo tiempo, las olas y diversos organismos del arrecife, como los peces loro, los erizos de mar y las esponjas perforadoras, los erosionan.

Un arrecife que se erosiona y se aplana comienza a perder su capacidad de proporcionar beneficios a otras especies y a las personas.

No esperábamos documentar el momento en que una importante región del océano pasara de crecer a erosionarse. El hecho de que ocurriera tan rápidamente, y en algunos de los arrecifes más emblemáticos y estudiados del Caribe, sugiere que los plazos que los científicos han estado utilizando podrían ser demasiado optimistas.

Nuestros hallazgos también podrían obligar a replantear la forma de abordar la restauración de los corales. En todo el Caribe, los programas han invertido mucho en la replantación de especies de coral ramificadas de rápido crecimiento, como Acropora , porque recuperan rápidamente su complejidad estructural. La ola de calor de 2023-2024 arrasó con muchas de estas poblaciones restauradas, además de las silvestres.

La restauración tendrá que diversificarse. Explorar enfoques como el intercambio de genes tolerantes al calor entre poblaciones (flujo genético asistido) y la cría de corales que sobrevivan mejor al calor (cría selectiva) podría ser una vía prometedora .

Pero la restauración por sí sola no será suficiente . Para revertir el declive se requieren reducciones drásticas de las emisiones de gases de efecto invernadero para disminuir la frecuencia e intensidad de las olas de calor marinas, junto con medidas locales contundentes contra la contaminación, la escorrentía de nutrientes, la sedimentación y las enfermedades, factores que debilitan a los corales antes de la llegada del calor.

 


Fuente/The Conversation/Creative Commons licence.
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