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LOS INSECTOS QUE AYUDAN A LA AGRICULTURA ECOLÓGICA

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Por esta razón decidió hace unos años emplear un método de control biológico que ya llevaba años utilizándose con éxito en invernaderos vecinos: insectos que se comen a las plagas de bichos que merodean entre sus frutos.


Los insectos que ayudan a la agricultura ecológica. La huerta del sur de España es reconocida a escala internacional. La producción de frutas y verduras como el tomate, el pepino o el pimiento abastece a mercados de Europa y EE UU. Sin embargo, el trabajo en estas fincas agrícolas es cada vez más asfixiante debido al aumento de las temperaturas. El calor, junto con la humedad, proporcionan un entorno propicio para el desarrollo de plagas.

Este problema es aún peor en los invernaderos. El agricultor Manuel Cuadrado, que gestiona una finca de pimientos en El Ejido (Almería), lleva años experimentando estos obstáculos que, en muchas ocasiones, no desaparecen con el uso de pesticidas.

“Estas plagas cada vez crían más rápido, se hacen resistentes a los fitosanitarios y no hay soluciones eficaces. Aunque intentaba matarlas con pesticidas, siempre quedaba alguno y al día siguiente se reproducían. Iban por delante de mí. Por eso intenté poner remedio usando insectos auxiliares”, declara a SINC Manuel Cuadrado, que trabaja como agricultor desde los 15 años.

Mariquitas, ácaros o sírfidos como aliados

Esta técnica consiste en el uso de insectos que actúan como depredadores naturales de otros insectos o ácaros que son nocivos para el crecimiento de los cultivos. De esta forma, reducen el riesgo de que proliferen de manera descontrolada y afecten a la productividad de una cosecha.

“Para llevarlo a cabo debemos, primero, identificar cuál es la plaga que afecta a nuestro cultivo y luego conocer a su enemigo natural”, señala a SINC Ignacio Morales, doctor en ciencias agrarias e investigador de la Unidad de Protección de cultivos de la Universidad Politécnica de Madrid. Estos pequeños invertebrados beneficiosos se alimentan de otras especies concretas que representan una amenaza para la producción agrícola. “Por ejemplo, para combatir el pulgón, que es una de las más comunes, se pueden usar avispas parasitoides, sírfidos (moscas con aspecto de avispa) o mariquitas”.

Productos compuestos por organismos vivos

En la actualidad, numerosas empresas venden estos productos compuestos por organismos vivos. Estos se comercializan en diferentes fases de desarrollo del insecto (huevo, ninfa, larva, pupa o adulto) por diferentes motivos. El primero de ellos depende de su resistencia a factores como el transporte, las temperaturas, etc.

“Normalmente resisten más en forma de huevo o larva”, explica el investigador. Pero también depende del propio comportamiento del insecto, “algunos, como Chrysoperla Carnea, solo se alimentan de los pulgones cuando están en fase larvaria y no cuando son adultos. Sin embargo, los sírfidos se suele vender en huevos o en pupa”, aclara.

Entre los insectos auxiliares más populares, el científico destaca el ácaro Amblyseius swirskii, “que hace un control muy bueno de los trips (Thysanoptera) y otros insectos dañinos. También hubo un caso muy conocido en el que se consiguió acabar con las plagas de Tuta absoluta en los cultivos de tomate usando la chinche Nesidiocoris tenuis”.

Control integrado de plagas, una alternativa a la resistencia

Esta técnica forma parte del método llamado Manejo Integrado de Plagas (MIP), que se desarrolló en respuesta al creciente uso de los plaguicidas y que desembocó en una gran resistencia en las plagas, lo que dificultaba su control.

Otro factor importante que contribuyó al desarrollo del MIP fue la evidencia creciente del costo para la salud y el medio ambiente provocado por el uso intensivo de plaguicidas.

 

“En la agricultura tradicional se hacían tratamientos preventivos demasiado agresivos. Por ejemplo, antes de tener una plaga se aplicaba un producto. Esto implica usar un pesticida sin que, posiblemente, sea necesario, lo que puede afectar a otros seres vivos. Sin embargo, el MIP intenta reducir el uso de insecticidas lo máximo posible. De hecho, para hacer un tratamiento siempre debes haber sobrepasado un umbral de plaga”, manifiesta a SINC Ramiro González, investigador en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA-UAB).

Todas las técnicas disponibles

En definitiva, se trata de considerar cuidadosamente todas las técnicas disponibles para combatir las plagas y evitar al máximo las más perjudiciales. Los agricultores apuntan que esta es la única alternativa ante determinadas plagas, dada la resistencia que han provocado años previos los pesticidas.

“Para ciertas plagas, como la de trips, no hay otros productos que sean eficaces porque se han hecho resistentes a ellos. Sin embargo, los enemigos naturales no provocan este problema, ya que el depredador se come al ser vivo. Con el control biológico podemos evitar que las plagas se hagan más fuertes”, asegura Jairo F. Quintos, ingeniero técnico agrícola y gestor de fincas en una empresa que produce de manera ecológica en toda España.

Un banco de alimentos para que los insectos no se marchen

Para optimizar el trabajo de estos insectos beneficiosos, los agricultores deben conseguir que se queden cerca de sus plantas, incluso cuando no haya plagas. Así funciona el llamado control biológico por conservación: dado que algunos insectos solo actúan cuando están en fase larvaria, les interesa que lleguen a adultos y pongan huevos. Así, cuando estos se transformen en larvas, controlarán de nuevo los futuros enemigos.

 Para lograr este ciclo continuo, los agricultores deben proporcionar una fuente de alimentación a sus insectos auxiliares para que puedan comer cuando no haya plaga: los llamados banker-plants (plantas banco). “Generalmente los adultos basan su alimentación en néctar y en polen. Por tanto, debemos tener bastantes plantas en el invernadero que tengan una floración escalonada o constante”, indica Quintos. Los insectos que ayudan a la agricultura ecológica.

Aliso de mar

El experto señala que “en Almería se emplea mucho el aliso de mar (Lobularia marítima), una planta de floración constante porque atrae mucho a un insecto llamado Orius, el cual ayuda a controlar la plaga de trips”. También es común sembrar girasoles o lavanda.

Otra forma de mantener a los insectos consiste en instalar cerca del cultivo otras plantas con plagas —que no perjudican a la cosecha— para que los auxiliares se alimenten de ellas. “Yo siembro en mi invernadero cereales como el sorgo o el trigo porque en ellos se instala un pulgón específico que no es perjudicial para mis frutos. De esta forma, cuando no tengo plaga en mis frutas o verduras, el enemigo natural puede seguir alimentándose y sobrevivir”, propone a SINC Esther Molina, agricultora y dueña de una finca de invernadero en Almería desde hace más de 30 años.

La experta indica que el pulgón es una plaga de las más agresivas. “Se reproduce muy rápido y en tal solo 15 días puedes quedarte sin cultivo o sin azúcar en una sandía. Está haciendo muchísimo daño”. La idea es que cuando aparezca pulgón perjudicial en sus verduras, ya haya auxiliares que estaban deambulando por el invernadero.

Los insectos que ayudan a la agricultura ecológica

También es común plantar hinojo, “una planta que atrae mucho a las crisopas (un depredador que devora muchas plagas). Además, les afecta un pulgón especifico que no produce un daño económico a la producción”, añade Jairo, que divulga sobre esta técnica en redes sociales.

“Con el tiempo he observado que a los insectos beneficiosos les atraen más las plagas que las flores porque necesitan poner huevos y que estos puedan alimentarse de las plagas cuando lleguen a larvas”, señala Molina. “Por ejemplo, los sirfidos o las crisopas siempre ponen los huevos donde hay pulgón”, subraya.

Con todas estas técnicas la agricultora ha conseguido tener durante tres años cosechas de sandías a las que no les ha perjudicado una plaga. “Hasta que no dejé de aplicar fitosanitarios, tanto convencionales como ecológicos, e implanté por completo este sistema de biodiversidad permanente, no logré tanto éxito”, cuenta con alivio.

Agricultura ecológica

La experta, que también divulga en redes sociales, comenzó en la agricultura tradicional y posteriormente se pasó a la agricultura ecológica: “quería tener una agricultura 100 % de este tipo y por eso incorporé los insectos auxiliares”.

No obstante, el manejo integrado de plagas se puede utilizar en cualquier tipo de agricultura. Por eso la ciencia busca ahora desarrollar insectos auxiliares cada vez más eficaces, se reproduzcan más rápido y que sean, incluso, resistentes a los pesticidas.

Los expertos exponen que una de las principales limitaciones de esta técnica es la necesidad de conocer bien el ciclo vital de los insectos. Es importante observar constantemente el desarrollo de los auxiliares, de las plagas y del cultivo, con el objetivo de lograr un equilibrio.

Molina resalta que no siempre le ha funcionado un protocolo específico para cada insecto. “Para mis no funcionan bajo protocolo, sino según necesidades”, apunta.

Además, el factor económico también entra en juego: “El insecticida suele ser mucho más barato y los agricultores abogan más por su uso por ese motivo. Una subvención estatal para fomentar su uso ayudaría a su desarrollo”, propone el doctor en ciencias agrarias de la UPM.

Por su parte, Jairo enfatiza: “A corto plazo, puede parecer costoso, pero si mantenemos una adecuada biodiversidad en nuestro cultivo, el gasto se va minimizando”. Los insectos que ayudan a la agricultura ecológica.


Fuente/Ecoticias
Chile Desarrollo Sustentable
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Desarrollo Sostenible

COP17: Chile y Banco Interamericano de Desarrollo firman acuerdo para diseñar fondo patrimonial que fortalecerá protección de áreas protegidas

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En el marco de la última jornada de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) , que se realizó en Ereván, Armenia, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo y el jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del Banco Interamericano de Desarrollo, Gregory Watson, firmaron un acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que fortalecerá las áreas protegidas de nuestro país y que será presentado a al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

Este hito se llevó a cabo en la actividad «Aliados por la Naturaleza: lanzamiento de una plataforma de financiamiento de largo plazo para la biodiversidad», organizado el miércoles por nuestro país. En esta actividad, también participaron el director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Tomás Saratscheff, el director ejecutivo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Diego Mesa y la presidenta de RedLAC y directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Renée González, junto a lideres gubernamentales, representantes de organizaciones filantrópicas, instituciones de financiamiento para la conservación, entre otros.

Durante el evento, la ministra Toledo explicó que «hoy, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, firmamos un acuerdo para trabajar en la preparación y presentación del proyecto de Chile ante el GEF». Es importante recordar que esto se enmarca en el anuncio que la autoridad dio a conocer en agosto pasado relacionado a que la totalidad de los recursos que se obtengan de la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés)- y que alcanzan un monto superior a los US$10 millones–se destinarían íntegramente a fortalecer la protección de los parques nacionales y de las áreas protegidas a nivel nacional.

Así, la firma del acuerdo entre Chile y el BID acerca al país a la meta de establecer una plataforma de financiamiento a largo plazo para la naturaleza. Sobre los objetivos que tendrá dicha plataforma, la ministra Toledo detalló que «queremos reunir a aliados que compartan nuestra visión y estén dispuestos a respaldar resultados duraderos para la naturaleza. A quienes deseen sumarse, Chile les ofrece compromiso, liderazgo y un auténtico espíritu de colaboración», expresó.

Con este hito, Chile abre un nuevo camino para el financiamiento de la naturaleza, basado en el compromiso y en una colaboración genuina. «Nuestro mensaje es sencillo: Únanse a nosotros para construir un futuro duradero para la naturaleza en Chile», cerró la ministra.

Evento 22

Entre el 26 y el 28 de octubre se realizó el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) donde Chile llegó con una delegación liderada por la ministra Toledo, e integrada por el director del SBAP Tomás Saratschef, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales Juan Pablo Torres y funcionarios de los Ministerio de Relaciones Exteriores, Hacienda y Medio Ambiente.

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel de la COP17 – que comenzó el 26 de octubre- arrancó con el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

Más tarde, la autoridad participó en el encuentro de alto nivel Noche por el Océano Sostenible, cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

En tanto, la segunda jornada estuvo marcada por el evento «Amigos de la Naturaleza y Créditos para la Biodiversidad» donde la ministra Toledo destacó que para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal se requiere involucrar al sector privado, no solo como fuente de financiamiento, sino también como socio en la conservación. 

En tanto, la última jornada estuvo marcada por la firma entre Chile y el BID para el acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que será presentado en la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, cuyo objetivo es obtener financiamiento para apoyar el fortalecimiento de las áreas protegidas de nuestro país.


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Medio Ambiente

Ministerio del Medio Ambiente abre fondo de $110 millones para realizar censo nacional del pingüino de Humboldt

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El Ministerio del Medio Ambiente anunció este jueves la apertura de las postulaciones a un nuevo concurso del Fondo de Protección Ambiental (FPA), que destinará $110 millones a la realización de un censo nacional del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti). El estudio abarcará desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Los Lagos y permitirá actualizar la información sobre sus colonias reproductivas, caracterizar las amenazas que enfrenta la especie y generar antecedentes para orientar futuras acciones de conservación.

La convocatoria estará abierta hasta el 15 de diciembre y podrán postular personas jurídicas de derecho público o privado, sin fines de lucro y con presencia a nivel nacional, entre estas fundaciones, corporaciones, organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades públicas y privadas, y centros de investigación.

Como resultado de este estudio, se espera levantar data después de casi una década, lo que implica una actualización de la información sobre sus espacios de movimiento, colonias reproductivas y amenazas que enfrenta. Estos antecedentes serán fundamentales para fortalecer la implementación del Plan RECOGE y para todo el trabajo de protección de esta especie a lo largo de todo el país.

En concreto, el proyecto contempla el conteo de nidos en las colonias de nidificación del pingüino de Humboldt ubicadas entre las regiones de Arica y Parinacota hasta Los Lagos, mediante la metodología establecida en el Protocolo Estandarizado Binacional Perú-Chile para conteos de Pingüino de Humboldt, elaborado en 2026 con financiamiento de Oikonos Ecosystem Knowledge y ejecutado por la Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas (UIECAM) de la Universidad Científica del Sur.

Así, la información obtenida se comparará con los resultados del censo realizado en 2017, con el propósito de conocer los cambios registrados en las colonias y proponer medidas para mitigar las amenazas y fortalecer la conservación de la especie.

El proyecto también deberá contemplar el diseño e implementación de un programa de educación ambiental que permita difundir la importancia ecológica del pingüino de Humboldt, las amenazas que enfrenta y las buenas prácticas para contribuir a su protección.

El pingüino de Humboldt es una especie endémica de la Corriente de Humboldt, cuya distribución se extiende desde la Isla Foca, en Perú, hasta la Isla Metalqui, en la Provincia de Chiloé, Chile. En nuestro país, sus principales colonias reproductivas son de norte a sur e incluye las islas Pan de Azúcar, Grande de Atacama, Chañaral, Choros, Tilgo, los islotes Pájaros y Cachagua.

Cabe recordar que durante el año 2024 fue aprobado el Plan RECOGE del Pingüino de Humboldt (Decreto Supremo N° 1, del 2024, del MMA), instrumento que ha permitido desarrollar un trabajo colaborativo e integrado entre diversos sectores como son las instituciones públicas, comunidades locales, la academia y ONG, para proteger y conservar a esta emblemática especie.

Para todos quienes estén interesados en postular a este fondo, pueden hacerlo hasta el 15 de diciembre. Más información en el siguiente link: https://fondos.mma.gob.cl/.


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Desarrollo Sostenible

Ministra Toledo inicia participación en el segmento de alto nivel de la COP17 de Biodiversidad

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Este lunes, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, comenzó su participación en el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) que se desarrolla en Ereván, Armenia.

Se trata de una instancia que se realiza entre el 26 y el 28 de octubre y que reúne a altos representantes de más de 190 países donde podrán intercambiar visiones, compartir experiencias y destacar acciones que han efectuado respecto del avance de la implementación a nivel nacional, regional e internacional del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es fortalecer la protección de la biodiversidad al 2030.

«Junto a Tomás Saratscheff,  director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, estamos muy contentos de participar en esta conferencia internacional que es clave para el futuro de la naturaleza», expresó la ministra Toledo, y agregó que «en esta oportunidad nuestro país viene a compartir sus avances, a fortalecer la cooperación internacional y a reforzar la relevancia del financiamiento y las capacidades necesarias para que los compromisos en esta materia se traduzcan en acciones concretas».

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel estuvo marcada por el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

En esta instancia, la ministra Toledo expresó que “el Acuerdo BBNJ constituye un hito para la gobernanza oceánica mundial. Desde Ereván tenemos la oportunidad única de reafirmar el potencial del BBNJ para contribuir de manera decisiva al logro de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal», comentó la ministra, y agregó que “el Acuerdo BBNJ proporciona las herramientas necesarias para una acción coordinada e integral destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas situadas fuera de la jurisdicción nacional, lo que incluye el establecimiento de ambiciosas áreas marinas protegidas en alta mar, siempre fundamentadas en una base científica sólida y rigurosa”.

Cabe destacar que nuestro país se encuentra promoviendo a la ciudad de Valparaíso como Sede de la Secretaría del Acuerdo BBNJ.

Durante la jornada del lunes, la ministra Toledo también participó en el evento Sustainable Ocean Night, un encuentro  de alto nivel dentro de la COP17 cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

Cop17 1

Revisión mundial del cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal

Durante la COP17, Chile junto a los más de 190 países que participan en esta instancia internacional se encuentran revisando el cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es frenar y revertir la pérdida de biodiversidad al 2030 con 23 objetivos, 4 objetivos generales y en 3 grandes bloques que se dividen en los siguientes planos: reducir las amenazadas a la biodiversidad; satisfacer necesidades humanas de forma sostenible y habilitar la implementación.

Algunos objetivos conocidos son: el 20×20 relativo a la meta 2 (Restauración Ecológica) y el 30x 30 relativo a la meta 3, que implica que al 2030 al menos el 30% de las áreas terrestres y de aguas continentales y el 30% de las áreas marinas y costeras estén conservadas y gestionadas mediante sistemas de áreas protegidas ecológicamente representativas.


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Medio Ambiente

Mitos y realidades sobre los híbridos enchufables: Lo que debes saber antes de dar el salto a la electromovilidad

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La electromovilidad sigue ganando terreno en las calles chilenas. De acuerdo con el más reciente informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) correspondiente a agosto de 2026, las ventas acumuladas de vehículos de cero y bajas emisiones alcanzaron 39.769 unidades en lo que va del año. Dentro de este mercado, la tecnología de los vehículos Híbridos Enchufables (PHEV) es una de las que más crece, alcanzando las 4.955 unidades comercializadas entre enero y agosto, lo que representa un aumento del 181,9% respecto al mismo período del año anterior. Pese a este fuerte avance, la brecha de información respecto a cómo funciona esta alternativa híbrida aún persiste entre quienes evalúan dar el paso.

Dentro de las opciones disponibles, la tecnología PHEV emerge como una de las soluciones más versátiles e inteligentes para la realidad nacional, al combinar lo mejor de un motor eléctrico con uno a combustión.

Al respecto, Natalia Isla, gerente general de Mitsubishi Motors Chile (marca representada por Astara Chile), señala que «entender cómo funciona la tecnología híbrida enchufable es clave para perder el miedo a la electromovilidad. Los PHEV no exigen cambiar drásticamente la rutina de las personas, sino que se adaptan al día a día de cada familia, entregando eficiencia en la ciudad y libertad total para viajar a donde sea sin depender de una red de carga en carretera. En los trayectos diarios, esto significa recargar en casa a un costo por kilómetro mucho más bajo que la bencina, generando un ahorro económico inmediato y muy relevante en el presupuesto mensual».

Para aportar claridad a los conductores, la ejecutiva de la marca japonesa aclara los cuatro mitos más comunes sobre la tecnología PHEV:

Mito 1: «Si se acaba la batería, el auto se queda botado»
Realidad: Es una de las mayores confusiones. A diferencia de un vehículo 100% eléctrico (BEV) que depende únicamente de una carga en la red eléctrica, un híbrido enchufable cuenta con una arquitectura de doble motorización. En el caso del Mitsubishi Outlander PHEV, el modelo equipa dos motores eléctricos y un motor a combustión. Esto significa que si la batería eléctrica se agota durante un trayecto, el vehículo pasa a operar automáticamente con su motor a combustión, ofreciendo una autonomía combinada de hasta 791 kilómetros para viajar con total tranquilidad por cualquier carretera del país.

Mito 2: «Los híbridos enchufables consumen mucha gasolina de todas formas y además electricidad»
Realidad: Depende del tipo de uso. Un vehículo PHEV permite realizar los trayectos diarios de la rutina urbana (como ir al trabajo, al colegio o hacer compras) utilizando exclusivamente electricidad. Por ejemplo, el Outlander PHEV entrega una autonomía en modo 100% eléctrico de hasta 86 kilómetros. Si el usuario recarga el vehículo diariamente en su hogar, el consumo de gasolina para los desplazamientos de la semana puede ser cero. Además, el consumo eléctrico de un PHEV ronda los 15 a 18 kWh por cada 100 km, por lo que una recarga completa en tarifa domiciliaria en Chile cuesta entre $1.800 y $3.000 CLP, un valor sustancialmente menor frente al costo de llenar un estanque de bencina. Utilizar un PHEV en modo eléctrico para los trayectos diarios del trabajo o el colegio permite reducir el gasto en combustible en hasta un 80%, traduciéndose en ahorros que superan los $100.000 CLP mensuales para el bolsillo familiar.

Mito 3: «Un auto electrificado pierde potencia y seguridad en terrenos difíciles»
Realidad: La electrificación no compromete las capacidades de tracción ni la seguridad; al contrario, las potencia. Al contar con motores eléctricos dedicados, la entrega de torque e impulsión es inmediata. Además, esta tecnología se integra de forma óptima con sistemas de tracción total inteligente, como el reconocido Super All Wheel Control (S-AWC) de Mitsubishi, administrando la fuerza rueda por rueda. Esto, sumado a modos de conducción específicos para barro, nieve, lluvia o gravilla, asegura una conducción estable y confiable ante cualquier condición del camino.

Mito 4: «Para cargarlo en casa se necesita una instalación industrial especial»
Realidad: Los vehículos híbridos enchufables están diseñados para una convivencia práctica con el hogar. Aunque existen cargadores de carga rápida de corriente continua (DC) para espacios públicos, la batería de un PHEV se puede recargar fácilmente durante la noche conectándolo a la red eléctrica domiciliaria convencional de 220V o mediante un punto de carga residencial sencillo, dejando el vehículo con su autonomía eléctrica del 100% lista para comenzar el día.


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Cambio Climático

Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro

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En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.

Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.

El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.

No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.

La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.

El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.

El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.

Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.

La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.

Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.

Imagen de Anja en Pixabay

Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.

El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”

Este lema significa varias cosas:

  • Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
  • Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
  • Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
  • Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.

La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.

La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.

Entre sus ventajas más relevantes están:

  • Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
  • Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
  • Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
  • Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
  • Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
  • Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.

Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.

Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:

  • Disminuye el ritmo del calentamiento global.
  • Reduce la acidificación de los océanos.
  • Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
  • Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
  • Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.

El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.

La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.

El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:

  • Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
  • Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
  • Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
  • Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
  • Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
  • Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.

El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.

Proteger el clima también protege la vida:

  • Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
  • Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
  • Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
  • Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
  • Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.

La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.

La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.

Sus beneficios son múltiples:

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles.
  • Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
  • Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
  • Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
  • Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.

La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.

Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.

El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.

La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.

Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.

Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.

La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.

El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.

La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.

Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.

La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.

Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:

  • Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
  • Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
  • Invertir en transporte público y movilidad activa.
  • Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
  • Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
  • Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
  • Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.

La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.

Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.

Las oportunidades empresariales incluyen:

  • Electrificar flotas y procesos productivos.
  • Comprar energía renovable.
  • Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
  • Medir y reducir emisiones de metano.
  • Invertir en eficiencia hídrica y energética.
  • Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
  • Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.

El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.

Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.

Acciones útiles incluyen:

  • Reducir el desperdicio de alimentos.
  • Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
  • Mejorar la eficiencia energética del hogar.
  • Consumir menos y elegir productos más duraderos.
  • Separar y reducir residuos.
  • Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
  • Informarse con fuentes científicas confiables.
  • Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.

La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.

El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.

Entre los obstáculos más relevantes están:

  • La dependencia de combustibles fósiles.
  • La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
  • La desigualdad entre países y comunidades.
  • La expansión urbana sin planificación climática.
  • La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
  • La desinformación y el negacionismo climático.
  • La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.

En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.

La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.

Sus prioridades incluyen:

  • Transición de energía limpia y electrificación.
  • Reducción de residuos y metano.
  • Ciudades y edificaciones resilientes.
  • Financiamiento climático y comercio verde.
  • Educación, juventud y habilidades.
  • Ciencia, industria y tecnología.
  • Océanos, naturaleza y uso del suelo.
  • Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
  • Fortalecimiento de la implementación.

La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.

Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:

  1. Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
  2. Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
  3. Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
  4. Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
  5. Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
  6. Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
  7. Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.

El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.

La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.


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