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Nuestro Océano 2015: Manifiesto por la educación para la conservación del Mar Chileno

Desde hace ya una década, dirijo un proyecto de conservación de biodiversidad en Tierra del Fuego: El ParqueKarukinka. Un lugar donde la vida terrestre como la conocemos, casi toca a su fin, y se adentra en el frío océano sub-antártico para dar paso a la maravilla que es la vida marina, en uno de los océanos más diversos, hermosos y productivos del mundo: el mar Patagónico. Allí, en los confines de nuestro continente americano, se entrelazan de manera natural océanos Pacífico y Atlántico, un encuentro de dos mundos tan feroz como permanente.
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Tanto como que existe la ley de gravedad y que la tierra no es el centro del universo, la ciencia ha demostrado que humanos y naturaleza, gente y océanos, confluyen en un mismo sistema. Se manifieste a escala global, o a escala de un pequeño fiordo patagónico… la verdad última es que los humanos no pueden acceder ni mantener bienestar, si no son capaces de mantener ecosistemas sanos y pujantes. La degradación de los ecosistemas marinos por lo tanto, redunda directa y ampliamente en pobreza y miseria.
Dada la naturaleza histórica, compleja, de la vida que bulle en los mares, su protección precisa de un abordaje diverso e integrado, única forma de aspirar a éxito en esta tarea.
Un ejemplo de este océano austral es el Seno del Almirantazgo, un fiordo como tantos otros fiordos patagónicos, que es hábitat de biodiversidad singular y bella, de enorme valor ecológico, económico, cultural, e incluso espiritual. Un pequeño ejemplo que se repite a lo largo de las costas de Patagonia, haciendo de este océano, uno de los más misteriosos y valiosos del planeta, y efectivamente uno de los más demandados y menos protegidos.
Con el deseo de aportar al que constituye el mayor desafío que enfrenta hoy la humanidad: la pérdida de biodiversidad, incluyendo especialmente la marina, hemos promovido el uso del Seno de Almirantazgo como un gran laboratorio natural. Una enorme y verdeazulada placa de Petri que nos permita desarrollar y poner a prueba herramientas que nos ayuden a hacer avanzar las fronteras de lo que es posible, y nos permitan alcanzar la conservación de nuestro mar.
Gran parte de los “experimentos” que hemos desarrollado en estos alejados parajes han sido educativos. Porque aunque cueste creerlo, niños, jóvenes e incluso profesionales de Tierra del Fuego y del resto del país, no conocen la biodiversidad de su tierra. Y cuesta creer que rondan por sus cabezas tigres, leones, elefantes, jirafas, pinos o rosas, sin existir en sus mentes siquiera un atisbo de huemul, o un pingüino magallánico. A pesar de vivir en una de las zonas con menor huella humana, con acceso a las mayores extensiones de biodiversidad de Patagonia, especies como guanacos, zorros, albatros, quedan rezagados en la mente de nuestros australes compatriotas. Para qué decir de biodiversidad marina! Ella simplemente…muchas veces no existe. Y como consecuencia de esta ceguera, agoniza la posibilidad de su conservación.
Y es por ello que desde hace más de una década hemos desarrollado el que quizá es el programa de educación para la conservación más importante de Tierra del Fuego. Lo cual suena rimbombante, pero no lo es tanto, cuando se considera la escasa población humana que habita estos parajes. A los largo de los años hemos realizado numerosos esfuerzos para difundir el conocimiento y valoración de la biodiversidad patagónica, y promover su conservación.
Pero dado que la realidad es lo que consideramos verdadero. Y lo que consideramos verdadero es lo que creemos. Lo que creemos se basa en nuestras percepciones y lo que percibimos es aquello que estamos dispuestos a ver. Desde Patagonia, nos hemos esforzado por hacer de nuestro ejercicio educativo una alternativa para cultivar el ojo, para preguntarse por lo que no se ve. Y el océano está colmado de cosas invisibles. La educación que hacemos nos dispone a ver el mar como nunca antes hemos necesitado ni querido verlo.
No pensamos la educación en el sentido clásico de entrar en un aula, para intentar adoctrinar a niños y jóvenes en materias específicas, sino desde una mirada más esencial: ejecutándola educación como un arte para la transformación.
En este caminar educativo, hemos podido develar a la comunidad fueguina y de sus alrededores, muchas veces por primera vez, la existencia de biodiversidad nativa, endémica, valiosa y bella. Hemos delineado herramientas educativas que nos ayuden a romper con falsas creencias, superar cegueras culturales, empujándonos a visitar el mar, levantar sus rocas y escarbar su arena, curiosear con jaibillas y huiros, dejando que esta vida marina nos colonice de pies a cabeza. Una educación que nos permita reajustar nuestros hábitos mentales, y nos permita reconocer el azul del mar, su movimiento eterno, su bullada y compleja vida acuática.
Un auto desafío crítico ha sido la creación de material educativo local, con especies y ecosistemas locales…materiales todavía inexistentes en Chile. No quiero detenerme en el hecho que hemos ejecutado más de 17 proyectos de educación, canalizado fondos de todas partes del mundo para financiarlos, convocado y alineado a más de 30 socios locales, nacionales y globales en esta empresa, convocado a más de 40 escuelas y más de 7000 estudiantes de la región, quienes han participado de manera directa en nuestra actividades educativas.
No quiero detenerme tampoco en mencionar que este esfuerzo educativo no ha pretendido nunca estar confinado a las aulas, sino a tocar a la comunidad fueguina toda. Es así que en este proceso hemos trabajado con pescadores artesanales, con profesores de toda la región, guardaparques, incluyendo uno de los sitios más aislados nacionales, como es Puerto Edén, último refugio de la población Kaweshkar.
Hemos producido materiales con identidad local, en formatos variopintos incluyendo libros, videos, juegos, trivias, guías de campo, coloreables, los que hemos distribuido en números que sobrepasan los 30 mil ejemplares, haciendo esfuerzos por incluir a discapacitados, entre muchos otros. Hemos promovido y participado en decenas de ferias científicas escolares, creado clubes, cafés y chocolates científicos, niños y niñas ganadores! que desde este alejado confín de nuestro país, han logrado vencer en sus categorías a nivel local, regional e incluso nacional. Nuestro esfuerzo ha sido reconocido por nuestros queridos socios del Liceo Fueguino, y del Ministerio de Medio Ambiente, líder natural del tema de conservación en Chile.
…Nada malo para un pequeño programa, que crece a contratrapelo, capeando el viento patagónico y otros azotes no tan naturales. Como muchos de los programas de educación para la conservación del mar que flotan, a veces a la deriva, a lo largo de nuestra costa.
Las experiencias educativas marinas existentes en Chile son extraordinarias. Construidas a pulso, lejos de la urbe metropolitana, con recursos financieros menos que escuálidos. Muchas de ellas no sólo han sido capaces de mantenerse, sino de crecer en el tiempo. De ellas han surgido los clásicos productos tangibles: como libros, folletos, videos educativos, los cuales sirven de ladrillos que se utilizan una y otra vez para construir esta nueva cultura. Pero la mayor parte de este esfuerzo son productos tan valiosos como intangibles. Contingentes cada vez crecientes de personas con una nueva y común visión, dispuestas a trabajar para llevar este océano de hoy al próximo siglo. El dorado de nuestra América finalmente aflorando.
Sabemos que nuestro esfuerzo vale la pena, pues el mar de Patagonia es una porción valiosa del océano de nuestro planeta. En sus costas casi infinitas, alberga biodiversidad de singular valor ecológico, que ha moldeado culturas, a la vez que hoy sostiene diversas industrias de envergadura local y global.
Es en efecto la costa de Patagonia una muy buena metáfora del valor y los desafíos que enfrentamos día a día, aquellos que desde diferentes trincheras, intentamos educar sobre la importancia de nuestro océano, promoviendo su conocimiento y conservación. Estas costas son enormes. Vastas como todo el mar de personas que necesitamos impactar con nuestro mensaje de conocimiento y cambio cultural. Es un mensaje que nace una y mil veces, en cada recoveco de mar, en cada isla aislada. Pero también es un mensaje que el viento fresco tumba una y otra vez, y que corrientes y remolinos marinos alejan de las costas, impidiendo su buen arribo a puerto.
Ya lo vimos en el video: iniciativas como las impulsadas en Karukinka hay muchas en Chile. Todas diferentes. Todas similares. Programas de educación más o menos grandes, que permanecen más o menos en el tiempo. Esfuerzos locales por generar acciones de educación variadas, relacionadas con turismo, uso sustentable, oceanografía y tantos otros temas. Existen a lo largo de nuestras costas cual islas de este archipiélago.
Son escasas las oportunidades que existen para reunir cada uno de esos mundos, menos para trabajar cooperativamente en torno a una visión integrada de educación para la conservación, y menos aún para sostener un trabajo de largo aliento, que permita construir entre estas islas, puentes variados y efectivos. Parte de estos problemas ya han sido comentados por Pablo, Miriam y Alexa. Y lamentablemente reflejan la base de lo que quizá son los desafíos más grandes que tenemos para abordar el tema del cambio cultural para la conservación.
Por ello, en un automandato ineludible, ha sido la de reunir nuestra pequeña pero significativa experiencia de educación, a otras. Más o menos Pequeñas, mas o menos elocuentes. Y hemos junto a ellos intentado delinear una visión común, y forjar herramientas variadas. Y hemos constatado que la única forma de escalar estas pequeñas experiencias es reunir esos esfuerzos.
No cabe en este proceso nada más ni nada menos que un liderazgo inclusivo, que carente de ego, permita promover el bien común, el que llega irremediablemente cuando se conserva el océano todo.
Como todo cuando nace, cosas y procesos, se nace pequeño. Micro-cambios culturales hoy son empujados por iniciativas de educación a lo largo de Chile, Estos cambios culturales sin embargo, si son sostenidos por largo tiempo, pueden llegar a cristalizar en obras monumentales. Por lo que si aspiramos a responder a la velocidad requerida para revertir la pérdida del océano, es un deber de nuestra sociedad instalar activa y rápidamente todo un Sistema educativo para el cambio. Basado en experiencia acumulada, este sistema debe estimular la exploración activa del mar, la integración efectiva de ese conocimiento, y el deseo desenfrenado de cruzar la frontera de lo inalcanzable, para diseñar soluciones tangibles a los problemas de conservación del océano.
La responsabilidad para con nuestro océano, requiere no sucumbir ante soluciones simples y someras. Simplemente porque ni la biodiversidad marina, ni la educación que requerimos para su conservación son simples. Debemos aceptar que no existe una varita mágica capaz de resolver todo este azul problema. Aún con todas las áreas protegidas delineadas y creadas en un mapa, aún con todos los compromisos globales firmados en un acta, aún con todas las leyes que controlen el uso y mejoramiento del mar proclamadas, si esas declamaciones no se materializan e instalan en nuestra cultura, estos esfuerzos no serán más que gotas en un mar infinito.
Según ha indicado nuestro Canciller en más de una ocasión, el gran objetivo de esta Conferencia global es lograr que Estados y Organizaciones se comprometan con la conservación del océano.
Hemos traído acá, por el contrario, un compromiso ya adquirido hace tiempo. Demostrado en acciones concretas desplegadas a lo largo de Chile, implementando herramientas clave para gatillar el cambio cultural que nos permita avanzar en la conservación de este océano que hoy nos convoca.
También sabemos que este encuentro global es un acto político, y venimos acá con nuestro demostrado y viejo compromiso bajo el brazo, para justamente eso: clamar por un nuevo pacto con la educación para la conservación de nuestro mar. Levantamos hoy acá nuestra mano, junto a las manos de decenas de niños y profesores de todo Chile, pidiendo apoyo para construir sobre la visión y experiencia acumulada una educación para la conservación efectiva del mar, y catalizar con ello los procesos de cambio que tan urgentemente reclama nuestro océano.
Si nuestro océano pudiese tomarse las calles, enarbolar pancartas, votar en las próximas elecciones, su demanda educativa estaría a la cabeza de sus protestas. Y su exigencia realista y sin renuncia, sería la de fortalecer, promover, integrar y amplificar, las iniciativas de educación que huérfana pero poderosamente han nacido a lo largo de nuestro país.
El compromiso que necesitamos hoy día del mundo político global y especialmente local, reunido en esta vitrina que mira el futuro del océano de nuestro planeta, es el apoyo para poder fortalecer y extender estas experiencias educativas a escalas que sean proporcionales al tamaño de los desafíos con que nos baña nuestro mar.
Desde este foro fundamentalmente político, la educación para la conservación del mar envía un mensaje: consigna sin sustancia no salva océanos. No protege ni permite restaurar ecosistemas degradados. No restituye servicios ecosistémicos disturbados. Esa sustancia y contenidos son generados por hombres y mujeres de ciencia. Hombres y mujeres de conservación. Los que con esfuerzo, a lo largo de Chile han reunido estos mundos en una educación con misión: la de cambiar el rumbo de nuestro mar, aspirando con ello a llevarlo al siguiente siglo.
La realización humana llega a su cima cuando el individuo es capaz de desplegar su potencial al máximo. Un país que no conoce su océano, no puede ofrecer más que una vida colectiva truncada. Imposibilitada de desplegarse en todo su esplendor, ni mucho menos de producir todo el bienestar posible de ser alcanzado. Nuestro país debe iniciar un viaje de auto-descubrimiento, entrando en la porción más profunda de su alma, que es nuestro océano. Basado en nuestras experiencias, auguramos que este viaje no solo será uno de los más grandes, sino de los más fértiles para nuestra nación.
Los esfuerzos que hemos desplegado a lo largo de los años en estas iniciativas educativas han requerido coraje y creatividad. La proeza de develar el mar, el que naturalmente oculta sus maravillas bajo tules de variado azul, se duplica al considerar los prejuicios que derivan de la ignorancia sobre su operar, y sobre su rol en generar beneficios a la humanidad en el largo plazo. Y es exactamente ese el secreto de todo cambio cultural verdadero: la liberación de ataduras, la creación de la diáspora, y la remoción de los escombros que deja la ignorancia, ahuyentando pestes tan pestilentes como la desvaloración del mar.
Hoy invitamos a los líderes acá reunidos, a permitirse un lujo necesario, inspirado e inspirador: a permitir cambiar sus mentes. A dejar atrás ataduras culturales variadas, y abrazar la evidencia acumulada por años de experiencias educativas en torno al océano. A tomar estas nuevos y sabios lineamientos para cultivar la nueva y necesaria mirada. Y a dejarse guiar por las experiencias educativas ya florecidas, que cual estrellas de una nueva constelación, pueden servir de guía en la navegación hacia el porvenir.
Este no es un manifiesto vacío, sino que está sostenido en la experiencia acumulada por aquellos que estamos con las manos en la masa del cambio. Ustedes lo pueden constatar en este mismo Congreso, donde este mismo momento estamos desarrollando un campamento científico marino, con niños de todo Chile: desde cálido norte hasta la fresca Tierra del Fuego, cuya organización ha requerido la confluencia de grandes cantidades de voluntades, las cuales hemos sabido no sólo convocar, sino articular de manera cooperativa, sinérgica y finalmente hermosa, para poder demostrar con hechos, la proclama que hoy enviamos desde esta sala.
Venimos a decirles quiénes somos. Venimos a compartir nuestra experiencia. En retorno pedimos vuestro complementario y simétrico compromiso…
¡Y esperamos estén dispuestos a entregarlo!
*Presentado en el Panel Pensando nuestro Océano, en la cumbre Nuestro Océano, Valparaíso, Octubre, 2015.
Por Bárbara Saavedra, doctora en ecología y biología evolutiva, Directora para Chile de Wildlife Conservation Society. Actualmente, es VicePresidenta de la Sociedad de Ecología de Chile y coordina el Proyecto Karukinka, en Tierra del Fuego.
Fuente/www.barbarasaavedra.com/ www.chiledesarrollosustentable.cl/ www.facebook.com/ChiledesarrollosustentableCDS
Desarrollo Sostenible
Día Mundial de los Humedales: Guardianes olvidados de nuestro planeta
Día Mundial de los Humedales, un recordatorio urgente de estos ecosistemas subestimados: pantanos, manglares, turberas y lagunas que cubren solo el 6% de la superficie terrestre, pero sostienen el 40% de la biodiversidad global.
Imagina un mundo sin ríos que fluyan limpios, sin aves migratorias surcando el cielo ni costas protegidas de tormentas furiosas. Eso es lo que nos espera si ignoramos los humedales. Cada 2 de febrero celebramos el Día Mundial de los Humedales, un recordatorio urgente de estos ecosistemas subestimados: pantanos, manglares, turberas y lagunas que cubren solo el 6% de la superficie terrestre, pero sostienen el 40% de la biodiversidad global.
Su historia: De un tratado visionario a una llamada global
Todo comenzó en 1971 con la Convención de Ramsar, firmada en la ciudad iraní de Ramsar por 18 naciones. Preocupados por la pérdida acelerada de estos hábitats —el 35% ya ha desaparecido desde 1970—, crearon el primer tratado ambiental moderno. En 1997, la Conferencia de la COP3 lo declaró Día Mundial, impulsado por la UNESCO. Hoy, 172 países protegen 2.500 sitios Ramsar, cubriendo 256 millones de hectáreas. En Chile, humedales como el Salar de Atacama o el estero de Ñipas son joyas nacionales, vitales para nuestra megadiversidad andina.
Importancia y beneficios ambientales: Los superhéroes invisibles
Los humedales son filtros naturales: purifican el agua absorbiendo contaminantes como nitratos y metales pesados, reduciendo en un 50-90% la polución de ríos. Almacenan carbono —las turberas guardan el doble que todos los bosques juntos—, combatiendo el cambio climático. Protegen costas de erosión y tsunamis (los manglares atenúan olas en un 66%), recargan acuíferos y albergan especies clave: el 75% de peces comerciales dependen de ellos. Para nosotros, humanos, significan agua potable, alimentos y turismo sostenible —en América Latina, generan millones en economías locales.
Ventajas y oportunidades: Un futuro verde al alcance
Pros: Alta resiliencia climática, bajo costo de restauración (hasta 10 veces más barata que infraestructuras grises), multifuncionales (biodiversidad + mitigación de desastres) y potencial económico (pesca, ecoturismo). Oportunidades abundan: restaurar 350 millones de hectáreas globales podría secuestrar 200 gigatoneladas de CO2 para 2050, según la ONU. En Chile, proyectos como la recuperación del humedal El Yali crean empleos verdes y fortalecen la resiliencia ante sequías.
Desventajas y contras: No todo es idílico
Contras: Emisiones de metano en turberas anegadas (hasta 100 veces más potentes que el CO2, aunque neto positivo), riesgo de enfermedades como malaria en zonas tropicales, y conflictos de uso: agricultura y urbanismo los drenan por su suelo fértil. La salinidad complica la explotación, y su fragilidad ante sequías (como en Chile por el cambio climático) los hace vulnerables. Gestionarlos requiere inversión continua, y la pérdida anual del 1% global urge acción inmediata.
En resumen, este día no es solo conmemoración: es una invitación a actuar. Proteger humedales es invertir en nuestro futuro —barato, efectivo y vital. ¿Y tú? Visita un humedal cercano, apoya políticas locales o restaura uno en tu comunidad.
El planeta te lo agradecerá.
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Conversación
Tratado de Alta Mar: Una noticia esperanzadora para la salud de los océanos
Más del 60% del océano corresponde a aguas de alta mar: aquellas que se encuentran fuera de las zonas jurisdiccionales de los países ribereños. El resto, las jurisdiccionales, que ocupan un tercio de los océanos, llevan bastante tiempo reguladas. Pero el ordenamiento de aquellas más alejadas de la costa se lleva discutiendo desde hace dos décadas y solo recientemente se ha firmado un Tratado de Alta Mar.
El Convenio del Derecho del Mar, firmado en Montego Bay (Jamaica) el 10 de diciembre de 1982, regula las aguas jurisdiccionales. Pero el nuevo Tratado de Alta Mar solo se aplica a partir de las zonas económicas exclusivas de los Estados. Es decir, en las aguas alejadas más de 200 millas de los territorios soberanos.
El tratado BBNJ (según sus siglas anglosajonas) es el tercer acuerdo de aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El pacto incluye la protección de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos marinos.
Ratificación y entrada en vigor
Fruto de las reuniones mantenidas previamente, el 17 de enero de 2026 entró en vigor el nuevo acuerdo, denominado Tratado sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina fuera de las Jurisdicciones Nacionales.
Más conocido como el Tratado de Alta Mar, ha obtenido la ratificación 81 países. En febrero de 2025, España se convirtió en el primer país europeo en depositar su ratificación ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Marruecos y Sierra Leona se unieron recientemente (septiembre 2025) al total de Estados que lo han firmado. Se convirtieron en los países 60 y 61 en respaldar el tratado, permitiendo que entrara en vigor lo firmado en junio del año 2023.
El objetivo principal del acuerdo (dotado de 76 artículos repartidos en 12 partes) se centra en mejorar la coordinación entre los países y establecer un enfoque integral destinado a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en las aguas afectadas.
Por lo tanto, se busca garantizar el uso de los recursos del océano en alta mar a un ritmo y de una manera adecuados. Es decir, que su aprovechamiento no provoque una reducción (en el presente y a largo plazo) de las especies animales y vegetales. Adicionalmente, el reparto de los beneficios obtenidos del uso de los recursos genéticos marinos debe ser llevado a cabo de una manera equitativa. Y ello creando áreas protegidas y fortaleciendo la cooperación científica.
Preocupación en el sector pesquero
En referencia a la pesca, el artículo 10 del tratado refleja de manera clara lo que pretende en este aspecto. El acuerdo no busca invadir las competencias de otros organismos internacionales en referencia al reparto de los cupos de pesca. Se enfoca principalmente en el cambio climático, la acidificación de los mares, la contaminación y la explotación tecnológica.
No obstante, debido al fin ambientalista del pacto, es normal que se cree un posible foco de incertidumbre sobre sus posibles implicaciones para la pesca. Ello puede traer la consiguiente desconfianza por parte de los afectados.
El tratado permite el establecimiento de áreas marinas protegidas en alta mar. Asimismo, pretende que estén conectadas formando una red, una meta importante para poder alcanzar la protección del 30 % de los océanos (objetivo “30×30”) antes del año 2030. Actualmente, solo el 0,9 % de las aguas de alta mar está totalmente protegida.
Implicaciones jurídicas
Desde una óptica estrictamente jurídica, las normas del Tratado de Alta Mar no van en contra del Convenio del Derecho del Mar de las Naciones Unidas, sino que lo complementan en las áreas fuera de las aguas jurisdiccionales de los países. Así, se presentan como las primeras normas que tendrán efectividad en alta mar.
Adicionalmente, el tratado crea un nuevo órgano para conservar y gestionar la biodiversidad: la Conferencia de las Partes, que será el foro especializado para ejecutarlo.
Este tratado, como cualquier otro instrumento de derecho internacional, contiene una lista de principios. Estos deben tenerse en cuenta para su aplicación. Entre ellos destacan los de “quien contamina, paga” y “distribución justa y equitativa de los beneficios”, es decir, se obliga a quien contamina a asumir la responsabilidad y se garantiza una distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos marinos.
81 países lo incorporarán a su legislación
Tras su reciente entrada en vigor, el tratado pasa a ser jurídicamente vinculante. Afectará a los más de 80 países que lo han ratificado hasta ahora. Esto significa que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.
El éxito del acuerdo dependerá de su traducción en medidas operativas y de los países implicados. Todos los Estados de la Unión Europea lo han firmado y ratificado. También lo han hecho otros países de América Latina, África y pequeños Estados vulnerables a la degradación oceánica, como las islas Seychelles y Palaos. Incluso China se ha sumado al pacto.
Pero existen países que, a pesar de firmarlo, aún no lo han ratificado, como Estados Unidos, Reino Unido y Rusia. Esto genera un escenario de adhesión desigual que condiciona el alcance real del tratado. En cualquier caso, la eficacia en su aplicación dependerá de la capacidad de los órganos institucionales ya existentes. Además, la puerta sigue abierta para que más Estados lo ratifiquen.
Fuente/The Conversation/ Licencia Creative Commons
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Desarrollo Sostenible
Desafío Levantemos Chile despliega ayuda en Penco y Lirquén: El llamado es a donar para sostener la emergencia
Equipos de la ONG ya se encuentran en terreno entregando kits de remoción de escombros, alimentos de primera necesidad, agua y comida a las familias damnificadas.
La organización hace un llamado urgente a la sociedad civil y empresas para sumarse a la campaña y permitir que la ayuda llegue a más zonas del Biobío.
“Hay que ponerse la mano en el corazón, ponerse en el lugar de nosotros, solo eso pedimos. Los meses pasan volando y necesitamos ayuda inmediata para que podamos levantarnos, no dejemos que pase el tiempo”, dice Manuel, damnificado del sector de Punta de Parra.
Los equipos de la organización ya se encuentran desplegados en Penco y Lirquén identificando niveles de daño y prioridades de ayuda para las cientos de familias afectadas. El foco de la ONG está puesto hoy en la entrega de kits de remoción de escombros, además de artículos de primera necesidad. Además, gracias a los aportes de CCU y Soprole, se han podido confeccionar kits con agua y leche.Otra alianzas estratégicas, se han habilitado puentes aéreos con SKY y terrestres con PDQ y Hualpén.
Llamado a la acción #HoyaLaEmergenciaSonLosIncendios.
La magnitud de los incendios requiere un esfuerzo masivo para llegar a todas las comunidades que hoy están bajo alerta. Por ello, la organización refuerza su campaña de donaciones para financiar la compra de insumos y próximas etapas de apoyo y reconstrucción.
“Hoy la emergencia nos exige ser más rápidos que nunca. Estamos en Penco y Lirquén viendo el dolor de las familias, pero también su fuerza. El panorama es realmente desolador, necesitamos que todos se sumen a esta campaña; cada donación es un kit de herramientas, es comida para una familia o agua para un brigadista”, señaló el director de emergencias de Desafío Levantemos Chile, Askaan Wohlt.
El modelo de la ONG se basa en transformar la ayuda en soluciones concretas a través de una colaboración público-privada, junto al empoderamiento de la sociedad civil. Al igual que en reconstrucciones emblemáticas como Canal Chacao o Canal Beagle, cada peso donado se gestiona con eficiencia y transparencia.
“Para nosotros la transparencia es uno de los pilares fundamentales como organziación. Es por esto que en nuestra página web tenemos publicadas nuestras cuentas públicas de las distintas emergencias en las que hemos trabajado; donde todos pueden conocer hacia dónde hemos destinado los recursos y los proyectos que hemos realizado. En esta ocasión no será diferente”, indicó Teresita Bull, directora de comunicaciones de Desafío Levantemos Chile.
¿Cómo ayudar?
Para sostener este despliegue, la organización lanzó la campaña #HoyLaEmergenciaSonLosIncendios. El llamado urgente es a realizar donaciones de manera oficial a través de su página web o cuenta corriente del Banco de Chile, ya que las donaciones en dinero permiten una gestión más rápida y adaptada a la realidad de cada comuna.
Sitio web: www.desafiolevantemoschile.cl
Donaciones:
Banco de Chile – Desafío Levantemos Chile
Cuenta Corriente: 98027 -07
Rut: 65.943.320.-6
Mail: [email protected]
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Conversación
Francisca Toledo, será la futura ministra de Medio Ambiente .
La ingeniera civil industrial de 40 años está desde 2022 en Libertad y Desarrollo, donde se especializó en recursos naturales y cambio climático. En el último tiempo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz.
Francisca Toledo Echegaray (40) será la próxima ministra del Medio Ambiente. El presidente electo, José Antonio Kast, nombró a la ingeniería civil industrial con mención eléctrica de la Universidad Católica como la sucesora de Maisa Rojas.
La futura secretaria de Estado participó en los dos gobiernos de Sebastián Piñera. Primero, entre 2010 y 2014, Toledo fue asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, con Cristián Larroulet, en temas como educación y telecomunicaciones.
Y en la segunda administración tuvo dos posiciones. Entre marzo del 2018 y junio del 2020 fue asesora de gabinete de la Presidencia de la República, desde donde le tocaba interactuar con carteras como Obras Públicas y Medio Ambiente, recuerda un integrante de ese gabinete. Desde 2020 a 2022 fue jefa de división de evaluación social de inversiones del Ministerio de Desarrollo Social, según detalla en su cuenta LinkedIn.
Entre ambos gobiernos, tuvo un paso por el sector privado: desde 2014 a 2017 fue primero ingeniera de estudios por tres años y luego, gerente de estrategia en la Cámara Marítima y Portuaria (Camport).
Tras el término de la segunda administración de Piñera, en 2022, Francisca Toledo entró como investigadora a Libertad y Desarrollo (LyD). La también magíster en derecho regulatorio de la UC se enfocó en temas de tramitación ambiental y el centro de estudios declara en sus áreas de estudios los recursos naturales y cambio climático.
Según consigna la página de LyD, Francisca Toledo fue uno de los editores del libro de “30 años de política ambiental: ¿hacia dónde vamos?”, donde se habla de “un progresivo debilitamiento de la gestión ambiental, ofreciendo un diagnóstico sobre las posibles causas o factores que han incidido y algunas propuestas de cara a fortalecer la gestión ambiental en los próximos años”.
Toledo, en nombre de LyD, ha ido a exponer al Congreso en materias relacionadas con la tramitación ambiental, la ley de permisos sectoriales y las capacidades de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
En este contexto, Toledo, junto con la coordinadora del programa legislativo de LyD, Pilar Hazbun, propuso fijar mínimos de desempeños en los plazos de tramitación y alertó sobre las atribuciones de la SMA, que le entregan muchas veces el rol de “juez y parte”.
La cartera de Medio Ambiente ha sido considerada clave por las nuevas autoridades en su tarea de destrabar proyectos de inversión. Toledo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz en el último tiempo y fue una de las economistas que participaron en la reunión del futuro ministro de Hacienda con economistas que habían apoyado a Evelyn Matthei tras la primera vuelta, como los expresidentes del Banco Central Rodrigo Vergara y Vittorio Corbo, y el exministro de Hacienda de Sebastián Piñera, Felipe Larraín.
Fuente/Pulso/LaTercera
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Conversación
H2 Chile conmemora ocho años en un momento decisivo para la industria del hidrógeno verde
En un contexto de ajustes en el despliegue global del sector, el gremio reunió a autoridades y actores clave para analizar los desafíos de ejecución del hidrógeno verde en Chile, una industria que concentra 83 proyectos anunciados, una cartera estimada en US$170 mil millones y un potencial exportador de más de US$13.000 millones anuales, pero que enfrenta brechas críticas para avanzar hacia la escala comercial.
En un escenario marcado por un despliegue más selectivo de la industria del hidrógeno verde a nivel global, y un foco creciente en viabilidad económica y demanda, H2 Chile conmemoró su octavo aniversario con un encuentro que puso en el centro del debate la necesidad deacelerar la ejecución de proyectos y cerrar la brecha entre anuncios e implementación.
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