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Nuevas piezas en el puzle de la covid-19: silencio y que corra el aire

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En la segunda ola de contagios ya conocemos evidencias que permiten tomar medidas adaptadas a cada contexto. Así, no tiene sentido cerrar parques ni centros culturales seguros. La mayoría de los brotes surgen en espacios cerrados donde hablamos o gritamos, como restaurantes, discotecas, lugares de culto o de trabajo. En ellos urge una buena ventilación, uso de mascarillas y distancia interpersonal más amplia.

Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella». George Bernard Shaw (1856-1950), dramaturgo.

Mientras en España experimenta una preocupante segunda ola de contagios por el SARS-CoV-2, seguimos abordando la pandemia desde las premisas de las que partíamos cuando se decretó en marzo el estado de alarma y apenas intuíamos la complejidad del rompecabezas.

Aunque muchas piezas permanecen en la caja, ya hemos sacado algunas que, puestas en su lugar, permitirían tomar medidas más selectivas y adaptadas a cada contexto, descartando las que ya no encajan o estaban mal colocadas.

Por ejemplo, un nuevo confinamiento equivaldría a matar moscas a cañonazos. Como para contagiarnos hace falta contactar con una persona infectada de forma estrecha —a menos de dos metros— y prolongada —durante al menos 15 minutos—, es muy improbable infectarnos dando un paseo o corriendo por la calle. Sin embargo, como espada de Damocles, esa artillería pesada sigue barajándose si todo se nos va de las manos.

Por eso tampoco tiene sentido clausurar la actividad cultural, cerrar los parques y jardines públicos o las zonas de juego para niños, restringir más el aforo de las playas, las terrazas de los bares o de la mayoría de actividades que se realizan en exteriores, porque no detectamos brotes vinculados a ellas.

Tampoco es razonable limitar el número de personas que se pueden reunir en exteriores con la misma medida que se aplica en interiores, porque ya sabemos que el factor de riesgo fundamental para contagiarse es el tiempo que pasamos en espacios cerrados, donde la probabilidad de contagio es casi 20 veces superior.

Tampoco lo es recomendar en todo contexto mantener dos metros de distancia con los demás, porque en espacios cerrados sin ventilar se quedan muy cortos, mientras resultan excesivos en la terraza de un café.

Resulta contradictoria la obligatoriedad de usar mascarillas al aire libre —salvo en las grandes aglomeraciones—, mientras que no tiene sentido que se pueda prescindir de ellas en los interiores de los restaurantes, que son uno de los principales focos de infección.

 

Los pilares de nuestra respuesta deberían estar basados en el hecho de que en cierta medida el SARS-CoV-2 se propaga por el aire, lo que denominamos transmisión aérea o airborne transmission. También en la plausible hipótesis de que esta sea su principal vía de contagio en especial en los espacios cerrados, epicentros de los mayores brotes de la infección.

A efectos prácticos, la transmisión aérea implica que en interiores podemos contagiar y contagiarnos aun manteniendo dos metros de distancia. Este riesgo lo podemos minimizar usando mascarillas, con una adecuada ventilación, limitando el aforo y permaneciendo en ellos poco tiempo, tranquilos y en silencio.

El tamaño de las gotas importa

Las infecciones respiratorias, como la covid-19, la gripe, el sarampión, o la varicela se transmiten mediante secreciones que las personas infectadas emiten al respirar, hablar, toser o estornudar y que contienen gérmenes. Estas secreciones varían en tamaño, desde el mayor de las gotículas (de entre 5 y 10 micras de diámetro), hasta el más pequeño de los aerosoles (menor o igual a 5 micras).

Las primeras, más pesadas, caen al suelo cerca de nosotros —la mayoría a menos de dos metros de distancia— y podrían contagiarnos si contactan con nariz, boca u ojos. Han sido consideradas hasta ahora por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la principal vía de contagio de la covid-19 porque la mayor parte se dan en ese rango de proximidad. En cambio, los aerosoles quedan flotando en el aire durante minutos u horas, facilitando su inhalación durante más tiempo y a mayor distancia, como el humo de un cigarrillo —que también es un aerosol y sirve de metáfora visual—.

 

La controversia científica sobre la transmisión por gotas o aerosoles puede ser exasperante, pero a diferencia de la ignorancia, el racismo, el partidismo o la ideología, es imprescindible para entender el problema y ponerle solución

Aunque esta división en tamaños es arbitraria porque exhalamos partículas en todo ese amplio rango, tradicionalmente la comunidad científica ha entendido que la transmisión aérea hace referencia a infecciones que se contagian mucho mediante aerosoles a una gran distancia de la persona infectada. Recomiendo ver la magnífica Estallido de Wolfgang Petersen (Outbreak, 1995) para entender este concepto que implica que nos contagiamos respirando aire contaminado por gérmenes y es típica de algunos mucho más contagiosos que el SARS-CoV-2, como el sarampión o la tuberculosis.

Esta diferencia de contagiosidad está generando un intenso debate conceptual y una importante resistencia a asumir que el nuevo coronavirus también se transmite por el aire, como es probable que hicieran otros que le precedieron, el SARS-CoV-1, que causó el SARS en 2003, y el MERS-CoV, responsable del MERS en 2012.

Hace unos días, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE UU avivaron el debate al añadir en sus guías que los aerosoles son “la forma principal de propagación del virus”, un cambio del que más tarde se retractaron, aduciendo que habían publicado un borrador no definitivo. “Se cree que se propaga principalmente a través del contacto de persona a persona”, volvía a decir la nueva versión.

 

Para establecer normativas adecuadas y que resulten aceptables a la ciudadanía, o para decidir qué nivel de riesgo estamos dispuestos a asumir, debemos profundizar en este lógico y apasionante debate. Porque la controversia científica puede ser exasperante, pero a diferencia de la ignorancia, el racismo, el partidismo o la ideología, es imprescindible para entender el problema que abordamos y ponerle solución.

 

 

La historia (y el porqué) de la polémica

La OMS asumió en julio cierta transmisión aérea en “algunos entornos cerrados, como restaurantes, clubes nocturnos, lugares de culto o centros de trabajo donde la gente puede estar gritando, hablando o cantando”. Este reconocimiento llegó tras la petición de un nutrido grupo de científicos atmosféricos en una carta publicada en Clinical Infectious Diseases. “Las personas pueden pensar que están completamente protegidas al adherirse a las recomendaciones actuales, pero se necesitan intervenciones adicionales sobre la transmisión aérea para reducir aún más el riesgo de infección”, insistían los expertos.

 

“Los brotes de superpropagación, en los que una persona infecta a muchas otras, ocurren casi exclusivamente en lugares cerrados”, señalaba uno de sus firmantes, el profesor de química e investigador José Luis Jiménez, en una reciente tribuna en El País. “Estos brotes, que se creen son los que sostienen la pandemia, se explican fácilmente si tenemos en cuenta los aerosoles y son muy difíciles o imposibles de explicar considerando solo las gotículas o los fómites como las principales vías de contagio, como sostiene la OMS”, concluía este experto.

Los fómites que menciona Jiménez son las superficies contaminadas por el virus, como el pomo de una puerta, la fruta del mercado o los botones del ascensor. No obstante, esta vía de contagio parece menos relevante de lo que pensábamos fuera de contextos sanitarios, en donde la cantidad de virus en superficies es mayor debido a la acumulación de enfermos. Según los CDC, “no se cree que esta sea la forma principal de propagación del virus”.

 

Se cree que el riesgo de transmisión por una superficie se concentra en las dos horas siguientes a que alguien infectado tosa sobre ella, tras lo cual el virus dejaría de ser infectivo. La higiene de manos es más importante que dejarlo todo como los chorros del oro

En The Lancet, el profesor de microbiología, bioquímica y genética molecular Emanuel Goldman considera que la probabilidad de transmisión por fómites es “muy pequeña” y que el riesgo se concentra en las dos horas siguientes a que alguien infectado tosa sobre una superficie, tras lo cual el virus dejaría de ser infectivo.

 

Cabe recordar que el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) solo recomienda usar guantes en contextos sanitarios. En cualquier otro lugar lo que hay que hacer es lavarse las manos con regularidad y evitar tocarse la cara. Es decir, la higiene de manos es más importante que dejarlo todo como los chorros del oro.

 

Rociar suelos y paredes con desinfectante no tiene sentido y —además de dejar puertas y ventanas abiertas para disipar los aerosoles— bastaría con cerrar un comercio, una oficina o un colegio durante la noche para que al día siguiente no quedase virus infectivo en ninguna superficie sin necesidad de hacer desinfecciones exhaustivas diarias. Esos protocolos de limpieza a los que el periodista de The Atlantic Derek Thompson ha denominado “el teatro de la higiene” podrían además darnos una falsa sensación de seguridad y desviar el tiempo, la atención y los recursos necesarios para abordar medidas más efectivas.

 

Por otro lado, hasta la fecha la OMS y la mayoría de organizaciones sanitarias consideran que la principal vía de propagación de la covid-19 son las gotículas respiratorias de saliva y moco que, como proyectiles, contagiarían en los contactos estrechos de al menos 15 minutos. Sin embargo, una creciente evidencia respalda que la clave en la trasmisión, incluso en esas distancias cortas, son los aerosoles. De hecho, en la mayoría de eventos de supercontagio resulta inverosímil pensar que el individuo infectado haya podido estar 15 o más minutos a menos de dos metros de cada una de las decenas o centenares de personas que se contagian.

 

Una de las primeras investigaciones que apuntan a esta posibilidad se llevó a cabo en dos hospitales de Wuhan, origen de la pandemia, y se publicó en Nature a finales de abril. Los investigadores encontraron poca cantidad de ARN del SARS-CoV-2 en aerosol en las habitaciones ventiladas de los pacientes frente a una cantidad mayor en los baños, peor ventilados. Una de las últimas se ha llevado a cabo en otro hospital de Florida y no solo encontró material genético del virus, sino virus completos con capacidad infectiva a casi 5 metros por encima de dos pacientes con covid-19.

 


Desconocemos la cantidad de coronavirus necesaria para infectarnos, pero la distancia a la que se huele el humo del cigarrillo de un fumador indica la distancia a la que se pueden inhalar aerosoles infecciosos

 


De finales de junio es una tribuna en Science en la que tres expertos ya apuntaban que “una gran proporción de la propagación de la covid-19 parece ocurrir mediante aerosoles producidos por individuos asintomáticos durante la respiración y el habla”. Consideraban también que, en parte, la transmisión aérea podría justificar las altas tasas de transmisión entre el personal sanitario y los grandes brotes en las residencias de ancianos.

 

Estos expertos criticaban que las recomendaciones de los CDC sobre la distancia de dos metros se basan en estudios llevados a cabo en la década de 1930, cuando no existía tecnología para detectar las partículas tan pequeñas. Desconocemos la cantidad de coronavirus necesaria para infectarnos y es difícil definir una distancia segura en interiores, pero usaban el siguiente símil: “La distancia a la que se huele el humo del cigarrillo de un fumador indica la distancia en ese entorno a la que se pueden inhalar aerosoles infecciosos”.

Así, cuanto más próximos estemos de alguien infectado y más tiempo permanezcamos a su lado, mayor dosis del SARS-CoV-2 llegará a nuestros pulmones y más riesgo tendremos de contagiarnos.

 

Qué implica en la práctica

Para empezar, si asumimos que los aerosoles están jugando un papel clave en la difusión de la covid-19, es fácil comprender que en una sala con puertas y ventanas cerradas o en la que el aire acondicionado solo hace recircular el aire, nos vamos a contagiar con más facilidad que en la calle, donde a poco que corra la brisa los aerosoles se dispersan rápido. Teniendo esto en cuenta y que el nuevo coronavirus puede quedarse algunas horas ‘flotando’ adherido a aerosoles en lugares mal ventilados, deberíamos realizar toda actividad que lo permita al aire libre y ventilar ampliamente los interiores, en los que tendríamos que ser mucho más estrictos con el uso de mascarillas.

 

A la inversa, podríamos flexibilizar las restricciones en las actividades de menos riesgo. Estas son las que se desarrollan en exteriores y las que se llevan a cabo en interiores pero se están demostrando seguras, como las culturales.

Una adecuada ventilación es fundamental, con medidas que incluyen mejorarla si es necesario con filtros de alta eficiencia HEPA y la desinfección del aire con luz ultravioleta, abrir puertas y ventanas durante todo el tiempo que sea posible, evitar la recirculación de aire y limitar la cantidad de individuos que comparten el mismo entorno.

 

Volviendo al confinamiento, este fue efectivo en España porque limitó los contactos de personas en espacios públicos cerrados, no porque encerrar a la gente sea una medida imprescindible en caso de rebrote masivo o transmisión comunitaria generalizada, como la que se da estos días en Madrid y otras áreas urbanas. En esa circunstancia tendría más sentido como medida extrema clausurar los espacios públicos de más riesgo: locales de ocio nocturno, interiores de restaurantes, algunos centros laborales, gimnasios, etc.

 


Deberíamos realizar toda actividad que lo permita al aire libre y ventilar ampliamente los interiores, en los que tendríamos que ser mucho más estrictos con el uso de mascarillas

 

Pero durante aquel periodo y como comenté en una tribuna anterior, en los centros de salud de toda España atendíamos a decenas de miles de personas con sospechas de la infección que seguían contagiándose en sus domicilios. Pese a que muchos lo perciben de forma errónea como seguro, el ámbito doméstico es el lugar de contagio por excelencia, correspondiente con un tercio de los diagnósticos, si bien estos brotes suelen afectar a un menor número de individuos.

 

Dado que solo identificamos el origen del brote en tres de cada cinco casos (el 57,3 %), es imprescindible reforzar de una vez por todas la abandonada atención primaria y los exiguos sistemas de vigilancia epidemiológica y rastreo de contactos para tener una foto más precisa de los lugares o actividades de más riesgo. La aplicación de rastreo Radar COVID también contribuirá en este sentido.

 

Brotes en espacios cerrados mal ventilados

Pero, teniendo en cuenta los brotes que podemos detectar y aunque el riesgo cero no exista, ya sabemos que nuestro gran problema no son las playas, ni las manifestaciones, ni los conciertos de rock o los partidos de fútbol en un estadio, ni —mal que me pese— las corridas de toros.

 

Los datos demuestran que la inmensa mayoría de los brotes en España están relacionados con lugares cerrados: domicilios, centros sanitarios o asistenciales, locales de ocio nocturno, centros laborales o de convivencia en condiciones de hacinamiento, peores entornos laborales y habitacionales de los barrios desfavorecidos, interiores de restaurantes, etc.

Toda la experiencia internacional apunta en el mismo sentido. Al inicio de la pandemia, casi el 95 % de los contagios diagnosticados en Singapur se produjeron en los dormitorios hacinados de los trabajadores migrantes, mientras que en China casi el 80 % de los brotes se dieron en domicilios. EE UU tiene la epidemia fuera de control, pero no se detectaron brotes relevantes tras las grandes manifestaciones antirracistas que siguieron a la muerte de George Floyd (#BlackLivesMatter), sino tras fiestas en espacios interiores y tras las celebraciones familiares de festividades nacionales como el Memorial Day o el 4 de julio.

Un estudio que analizó los brotes en Japón hasta abril excluyendo a los ocurridos en domicilios encontró que estos se dieron en centros sanitarios (30 %), seguidos de residencias de ancianos, restaurantes, lugares de trabajo, eventos musicales, gimnasios y celebraciones ceremoniales. Solo un caso se documentó relacionado con el transporte, en un avión.

El problema se centra en los espacios cerrados no ventilados en los que pasamos tiempos prolongados, donde se concentran los enfermos o las personas vulnerables, o en los que la gente habla, canta, grita, respira fuerte o está agitada, especialmente si no usamos mascarilla y nos aglomeramos. Pues bien, todo ese perfil apunta a la transmisión aérea.


Resulta paradójico que sea en los interiores de los restaurantes, los bares de copas o los gimnasios, contextos que favorecen eventos de supercontagio, donde se nos está permitido no usar mascarilla

Las discotecas, las clases de fitness o los ensayos de coros son contextos que favorecen eventos de supercontagio. Como ejemplo nacional tenemos el brote que afectó a 27 de 52 cantantes del coro del Teatro de la Zarzuela. Esto se debe a que la agitación o un volumen alto de voz aumentan la intensidad de nuestra respiración y la cantidad de virus que exhala quien está infectado, así como la que inhalan los demás, que en esos entornos también están respirando con intensidad. De forma progresiva, cuanto más alto hablemos o cantemos, más virus expulsamos.

Resulta paradójico que sea precisamente en los interiores de los restaurantes, los bares de copas o los gimnasios donde se nos está permitido no usar mascarilla; o donde prescindimos de ella al encontrarnos en un contexto que nos otorga una engañosa sensación de confianza. Llama la atención que haya quien culpe a los jóvenes de los rebrotes en España, obviando que las normativas vigentes y algo tan humano como la confianza en amigos, seres queridos y compañeros sean un coladero para el coronavirus.

La experiencia constata que hay espacios cerrados en los que el riesgo es menor. Así, los brotes son raros en los que solemos pasar menos tiempo (minutos frente a horas), como los comercios de alimentación o las tiendas de ropa, o en aquellos en los que las personas nos mantenemos tranquilas, en silencio o hablando en voz baja, como en museos, galerías de arte, bibliotecas, librerías, cines, o teatros. Por este motivo la cultura es segura.

Del mismo modo y pese a que nos agobie ir en metro en hora punta en un contexto pandémico, el transporte público urbano también se ha demostrado seguro para sus pasajeros. Francia o Japón no han detectado brotes vinculados al metro, los tranvías, los autobuses urbanos, o los trenes de cercanías. Tampoco lo ha hecho España. Aunque en estos espacios es más difícil identificar un eventual brote, en el metro la mayoría de la gente pasa pocos minutos en un mismo vagón, estos se ventilan con la apertura de puertas en cada parada y casi todo el mundo viaja con mascarilla, tranquilo y en silencio. Por el contrario, sí se han detectado brotes en transportes colectivos de mayor distancia en los que la gente pasa más tiempo junta, oficinas o restaurantes en los que no existía buena ventilación.


Comprar el pan en un comercio con puertas abiertas y con mascarilla entraña un riesgo mucho menor que quedar con diez amigos en un restaurante en el que vamos a charlar sin mascarilla

Podemos concluir que existe una gradación del riesgo que convierte unos lugares en bastante seguros y otros en muy arriesgados. Así, comprar el pan en un comercio que tenga sus puertas abiertas y en el que pasemos escasos minutos con mascarilla entraña un riesgo mucho menor que quedar con diez amigos en un restaurante en el que vamos a charlar sin mascarilla durante horas. En lo referente al contagio, ese interior será más arriesgado que hacer un botellón en la calle.

Del mismo modo, ir al cine tendrá menos riesgo que asistir a un monólogo y este menos que escuchar a una coral, contexto en el que merecería hacer pruebas de forma regular a los intérpretes para descartar infecciones asintomáticas.

Aprender a valorar el riesgo

Teniendo en cuenta esa transmisión aérea, disponemos ya de herramientas para calcular el riesgo según el contexto. Un análisis interesante se acaba de publicar en The BMJ. Estos expertos argumentan que el SARS-CoV-2 podría viajar en forma de aerosol 7 u 8 metros desde una persona infectada y que, por tanto, las reglas de distanciamiento interpersonal deben tener en cuenta múltiples factores. Para facilitarnos la vida, establecen una gradación del riesgo con colores de forma que se proporcione “una mayor protección en los entornos de mayor riesgo, pero también una mayor libertad en entornos de menor riesgo, lo que podría permitir un retorno a la normalidad en algunos aspectos de la vida social y económica”.

La epidemia podría reagudizarse con la reactivación de la actividad laboral y educativa del otoño. Si prescindimos de medidas inútiles, adaptamos la distancia interpersonal al contexto, priorizamos la higiene de manos frente a la de superficies, ventilamos bien, promovemos el silencio y somos más rigurosos con el uso de mascarillas, no solo vamos a controlar la pandemia, sino a minimizar el impacto de la de gripe que se va a solapar con aquella en invierno.

También se debe definir con claridad qué parte de la actividad social y económica se puede reiniciar con razonable seguridad y con qué sectores hay que tomar medidas más estrictas que, a su vez, se podrán flexibilizar si garantizamos una óptima ventilación. Esto facilitará centrar atención y ayudas para realizar reformas en los sectores más afectados.

Por último, no podemos abordar la pandemia sin atajar la desigualdad y la precariedad, porque la covid-19 no nos afecta a todos del mismo modo. Hay grupos vulnerables y personas con condiciones de vida que favorecen el contagio y necesitan planes, recursos y protecciones especiales.

Así, aunque aún no dispongamos de una vacuna efectiva, podemos dibujar una figura menos sombría para los próximos meses que nos ayude a coexistir con el virus. Iremos encontrando nuevas piezas que tracen un camino más llevadero, como un mayor conocimiento sobre la inmunidad que deja la infección, o pruebas diagnósticas más ágiles y baratas para identificar casos y facilitar su aislamiento. Pero las autoridades nacionales e internacionales deben asumir el papel fundamental de la transmisión aérea del SARS-CoV-2, porque solo promoviendo la higiene de manos y una distancia social estandarizada no vamos a detener la pandemia.


Imagina tu propio caso

Y ahora solo basta con utilizar nuestra imaginación. ¿Qué medidas tendría sentido desarrollar?

  • Limitar el acceso a interiores de bares o restaurantes en lugares con transmisión comunitaria generalizada o brotes descontrolados. En estos espacios dos metros de distancia interpersonal son insuficientes y debemos mantener las mascarillas el máximo tiempo posible, así como limitar los tiempos de permanencia. Puertas y ventanas deberían estar abiertas aunque sea molesto si los sistemas de ventilación no renuevan el aire.
  • Detraer espacio urbano del tráfico para dárselo a los peatones y ampliar los espacios de terrazas para bares y restaurantes.
  • En entornos sanitarios, las pantallas faciales pueden reducir la exposición de los ojos como vía de contagio por las gotículas, con lo que su uso añadido a las mascarillas FPP2 o equivalentes en estos contextos es recomendable.
  • Promover el silencio en los espacios cerrados; utilizar sistemas de megafonía o amplificación de la voz para dar clase en gimnasios o centros educativos; permitir en interiores de restaurantes el acceso de comensales individuales o parejas que se lo digan todo con la mirada y fomentar que los grandes grupos bulliciosos coman en terrazas exteriores; evolucionar del Coche en Silencio de RENFE al Tren en Silencio.
  • Recomendar hablar por el móvil en exteriores o en las estancias más amplias, desocupadas y mejor ventiladas; no gritar al aplaudir en los teatros, ni al animar en los partidos de fútbol; mantener abiertas las ventanillas de los taxis.
  • Realizar los ensayos de artes escénicas al aire libre o en salas amplias y bien aireadas. Fomentar los rodajes en exteriores, o en platós grandes con buena ventilación.
     
    Aser García Rada es pediatra, doctor en Medicina (UCM), actor y periodista freelance.


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Desarrollo Sostenible

Medio Ambiente busca recuperar Lago Vichuquén: MINISTRA TOLEDO INICIA PROCESO PARA AVANZAR EN SU DESCONTAMINACIÓN

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La secretaria de Estado firmó la resolución para comenzar la elaboración de una norma que establecerá límites a distintas sustancias que hoy afectan la calidad del agua, como el exceso de nutrientes.


La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, dio un paso fundamental para la recuperación del Lago Vichuquén, en la Región del Maule, que ha enfrentado una importante crisis ambiental y sanitaria producto de la contaminación de sus aguas. Se trata del inicio de la elaboración del anteproyecto de normas secundarias de calidad ambiental para este ecosistema, que permitirá mejorar la calidad de sus aguas y protegerlo para quienes viven y visitan la zona.

La secretaria de Estado luego de firmar la resolución que da inicio oficial a la creación de la norma, afirmó que “dada la crítica situación del Lago Vichuquén decidimos agilizar el inicio de la creación de esta norma y trabajaremos para concretarla lo antes posible. Tras esto, desarrollaremos un plan de descontaminación. Este proceso es un paso importante para recuperar sus aguas y cuidar su biodiversidad, pero también para mejorar la calidad de vida de las comunidades”.

Para avanzar en este objetivo, la norma establecerá límites a distintas sustancias que hoy afectan la calidad del agua, como el exceso de nutrientes. Este proceso abarcará todo el sistema lacustre, incluyendo el lago Vichuquén, la laguna Torca y el estero Llico, con el fin de enfrentar de manera integral esta problemática y avanzar hacia una solución definitiva,

Este trabajo se apoya en estudios científicos y monitoreos que han evidenciado la necesidad de actuar con mayor fuerza para proteger el lago. A partir de ahora, se comenzará a construir una propuesta que también considerará la opinión de la ciudadanía, abriendo espacios para que vecinos, organizaciones y distintos actores puedan aportar con su experiencia y conocimiento del territorio.

Tras contar con una norma de calidad para el Lago Vichuquén se podrá elaborar un plan de descontaminación ambiental, instrumento que establecerá medidas y acciones específicas con la finalidad de recuperar este ecosistema y sus especies.

La ministra Francisca Toledo añadió que recuperar el lago no solo es una tarea ambiental, “también es una oportunidad para fortalecer el turismo, las actividades recreativas y la identidad local. Un entorno más sano beneficia directamente a las personas y ayuda a proyectar un desarrollo más sostenible para la comunidad de Vichuquén y sus alrededores”.

 

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Desarrollo Sostenible

CON LA GASOLINA DISPARADA, CORRER SALE MUCHO MÁS CARO DE LO QUE PARECE

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Intentar emular a Fernando Alonso en los desplazamientos diarios de casa al trabajo no es una buena idea. Porque aparte de generar más estrés y más situaciones de riesgo, afecta a nuestro bolsillo más de lo que podríamos pensar.


Es evidente que conduciendo más rápido se llega antes, aunque la diferencia puede ser pequeña cuando el tráfico está condicionado por atascos, semáforos, etc. Sin embargo, conduciendo más rápido visitamos la gasolinera más a menudo. Entonces, ¿cuánto tiempo se gana en realidad? ¿Cuánto sube el consumo? ¿Merece realmente la pena apostar por la velocidad?

Consumo frente a velocidad

El consumo de combustible depende de la velocidad de una forma bastante simple de entender. Por un lado, el funcionamiento de los motores de combustión, incluso con el coche completamente parado, consume. Así, si nos desplazamos a una velocidad muy baja, del orden de 20 km/h, el gasto será grande en relación al espacio recorrido.

Por otro lado, la fricción con el aire crece con el cuadrado de la velocidad, por lo que conducir por encima de los 100 km/h también implica un consumo considerable. Además, están las pérdidas por rodadura, prácticamente independientes de la velocidad y sujetas a la distancia recorrida.

Combinando todos los factores, el consumo óptimo se obtiene a una velocidad que, en función del coche, está entre los 60-90 km/h.

La Agencia Europea de Medio Ambiente usa el modelo matemático COPERT para calcular las curvas de consumo de coches típicos, tanto de gasolina como híbridos y otros combustibles. En nuestro estudio, realizado específicamente para este artículo, hemos hecho los cálculos para un coche híbrido de tamaño medio/grande.

No consuma noticias, entiéndalas.

Consumo en función de la velocidad para un coche híbrido medio/grande según COPERT. J. A. Aguilar y Cristina Álvarez.

Cuestión de física

Los valores de referencia son representativos de una gran variedad de coches, tanto berlinas como SUV. En cualquier caso, aquí el dato de interés no es el valor absoluto del consumo, que para nuestro coche particular puede ser menor. El factor clave es cómo aumenta el consumo a grandes velocidades. Este es un comportamiento universal, basado en leyes físicas.

Por otro lado, está el sobreconsumo asociado a un estilo de conducción más agresivo, con aceleraciones y frenadas. Esta componente penaliza el consumo a mayor velocidad, sin disminuir significativamente el tiempo de desplazamiento. Por eso, ignoraremos en nuestros cálculos ese efecto, que por otra parte es imposible de modelar.

Estudiando trayectos reales

Queremos estudiar el impacto de la velocidad en situaciones como las de miles de personas que diariamente se desplazan en coche. Para ello, hemos tomado como ejemplo cinco trayectos reales desde casa hasta el trabajo en la Comunidad de Madrid. Los trayectos comprenden tramos urbanos –en Alcobendas, Madrid, Móstoles, Las Rozas, Tres Cantos y Vallecas– y tramos en las carreteras A3, A5, A6, M30, M40, y M607 de distinta consideración. Como ejemplo, la fracción de recorrido en carretera con límite de velocidad superior a 90 km/h varía entre el 73 % y el 43 %.

Trayectos considerados en este estudio. Juan A. Aguilar y Cristina Álvarez.

Hemos calculado las rutas usando Google Maps y hemos obtenido información de los límites de velocidad a través de OpenStreetMap. Como resultado, para cada una de las cinco rutas, preparamos una tabla que agrupa tramos por límite máximo de velocidad.

 
 
 
Ejemplo de rutas consideradas. J. A. Aguilar y Cristina Álvarez.

 

Estos límites nos proporcionarán valores de referencia para la velocidad en cada tramo. Así, conocida la longitud de cada tramo y su velocidad de referencia, un cálculo simple nos permite calcular el tiempo total empleado en el desplazamiento –suponiendo el caso ideal de ausencia de atascos y semáforos–.

Además, usando los datos de consumo típico, podemos calcular también el consumo de gasolina, suponiendo que existe una velocidad constante.

¿Más rápido es mejor?

A continuación, investigamos cuánto tiempo se ahorra desplazándose más rápido y cuánto más se consume. Aquí, hacemos una suposición razonable:

  • Para los tramos urbanos con límite hasta 50 km/h, siempre consideraremos velocidad igual al límite legalmente establecido. Esta simplificación es necesaria porque, al aumentar la velocidad, también aumentan las pérdidas por frenada (algo frecuente en entorno urbano) y, como se ha mencionado, es imposible modelar adecuadamente estas variaciones.
  • Para los tramos en carretera, consideraremos dos casos: velocidades 20 % mayores al límite y velocidades 40 % mayores. Es decir, si el límite está en 100 km/h, supondremos velocidades de 120 km/h y 140 km/h, respectivamente. Lo cual está bastante en línea con lo observado diariamente.
Ahorro de tiempo frente a consumo extra a mayor velocidad. J. A. Aguilar y Cristina Álvarez.

 

Los resultados no dejan lugar a dudas: pisar el acelerador sale muy caro. Para ahorrar un 10 % de tiempo gastamos ¡30 % más de combustible! Y esto es similar para todos los trayectos. Con una velocidad 20 % mayor al límite, el gasto de combustible triplica al ahorro de tiempo en los trayectos 1, 2, 3 y 5 y casi lo quintuplica en el trayecto 4. Y, para una velocidad 40 % mayor, las cifras de consumo se disparan.

Por otro lado, si no apuramos el límite de velocidad, el ahorro relativo de combustible es bastante comparable al incremento relativo del tiempo de viaje. La gran disparidad entre ambos solo aparece a velocidades elevadas.

Imagen de Christo Anestev en Pixabay

Pisar el acelerador hace daño al bolsillo y al planeta

Naturalmente, los detalles de consumo varían de un modelo de automóvil a otro, dependiendo del motor, la aerodinámica, el combustible y otras características. No obstante, los resultados cualitativos obtenidos aquí son extrapolables a coches de gasolina o diésel de diversos tamaños. Como hemos señalado, el incremento de consumo a gran velocidad es enorme y está basado en leyes físicas. Por tanto, la conclusión de que el gasto adicional excede con creces el ahorro de tiempo tiene un carácter bastante general.

Asimismo, pisar el acelerador también sale muy caro para el planeta. Las emisiones de CO₂ y otros gases son proporcionales al consumo. Por lo que ahorrar unos pocos minutos se traduce en una contaminación bastante mayor.

En términos generales, como sabemos, la huella de emisiones por viajero es inferior en transporte público que en coche privado, y más aún en áreas urbanas. Encima, cuando el vehículo viaja con un solo ocupante, este consumo y esas emisiones recaen íntegramente sobre un único viajero, empeorando aún más el balance.

Para esos casos en que el uso del coche es inevitable, no deberíamos olvidar que la velocidad no compensa, ni para el bolsillo ni para el planeta.

 

Fuente/The Conversation/Creative Commons
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Desarrollo Sostenible

Primer Consejo de Gabinete de la Ministra Francisca Toledo liderado por el Presidente José Antonio Kast.

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 Junto al nuevo gabinete se trataron temas urgentes para el país. La ingeniera civil industrial de 40 años está desde 2022 en Libertad y Desarrollo, donde se especializó en recursos naturales y cambio climático. 


Francisca Toledo Echegaray (40) Ministra del Medio Ambiente del presidente, José Antonio Kast, es una ingeniería civil industrial con mención eléctrica de la Universidad Católica.

La Secretaria de Estado participó en los dos gobiernos de Sebastián Piñera. Primero, entre 2010 y 2014, Toledo fue asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, con Cristián Larroulet, en temas como educación y telecomunicaciones.

Y en la segunda administración tuvo dos posiciones. Entre marzo del 2018 y junio del 2020 fue asesora de gabinete de la Presidencia de la República, desde donde le tocaba interactuar con carteras como Obras Públicas y Medio Ambiente, recuerda un integrante de ese gabinete. Desde 2020 a 2022 fue jefa de división de evaluación social de inversiones del Ministerio de Desarrollo Social, según detalla en su cuenta LinkedIn.

Entre ambos gobiernos, tuvo un paso por el sector privado: desde 2014 a 2017 fue primero ingeniera de estudios por tres años y luego, gerente de estrategia en la Cámara Marítima y Portuaria (Camport).

Tras el término de la segunda administración de Piñera, en 2022, Francisca Toledo entró como investigadora a Libertad y Desarrollo (LyD). La también magíster en derecho regulatorio de la UC se enfocó en temas de tramitación ambiental y el centro de estudios declara en sus áreas de estudios los recursos naturales y cambio climático.

Según consigna la página de LyD, Francisca Toledo fue uno de los editores del libro de “30 años de política ambiental: ¿hacia dónde vamos?”, donde se habla de “un progresivo debilitamiento de la gestión ambiental, ofreciendo un diagnóstico sobre las posibles causas o factores que han incidido y algunas propuestas de cara a fortalecer la gestión ambiental en los próximos años”.

Toledo, en nombre de LyD, ha ido a exponer al Congreso en materias relacionadas con la tramitación ambiental, la ley de permisos sectoriales y las capacidades de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).

En este contexto, Toledo, junto con la coordinadora del programa legislativo de LyD, Pilar Hazbun, propuso fijar mínimos de desempeños en los plazos de tramitación y alertó sobre las atribuciones de la SMA, que le entregan muchas veces el rol de “juez y parte”.

La cartera de Medio Ambiente ha sido considerada clave por las nuevas autoridades en su tarea de destrabar proyectos de inversión. Toledo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz en el último tiempo y fue una de las economistas que participaron en la reunión del futuro ministro de Hacienda con economistas que habían apoyado a Evelyn Matthei tras la primera vuelta, como los expresidentes del Banco Central Rodrigo Vergara y Vittorio Corbo, y el exministro de Hacienda de Sebastián Piñera, Felipe Larraín.

 

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BIOCOMBUSTIBLES Y DESCARBONIZACIÓN: BENEFICIOS CLAVE

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Los biocombustibles se han afianzado como un pilar estratégico en la hoja de ruta hacia la descarbonización global. A diferencia de sus homólogos fósiles, estos carburantes se obtienen a partir de materia orgánica renovable, ofreciendo una alternativa viable para mitigar la crisis climática.


Su mayor activo reside en la capacidad para recortar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, los expertos subrayan que su impacto real está condicionado por el análisis de su ciclo de vida: desde el cultivo y procesamiento hasta su transporte final. La sostenibilidad del modelo depende, por tanto, de una gestión eficiente que garantice una reducción neta de la huella de carbono.

Se distinguen varias generaciones:

  • Primera generación: procede de cultivos alimentarios (maíz, caña de azúcar, soja) y produce bioetanol y biodiésel, pero genera debate por competencia con alimentos y uso de suelo.
  • Segunda generación: usa biomasa no alimentaria (residuos agrícolas y forestales, cultivos energéticos no alimentarios). Suele basarse en biomasa lignocelulósica y requiere conversiones más complejas (gasificación, pirólisis), evitando presión directa sobre recursos agrícolas.
  • Tercera generación: derivada de algas, con crecimiento rápido y alto rendimiento; puede cultivarse en aguas salobres o residuales, reduciendo demanda de tierra y agua dulce.
  • Cuarta generación: investiga microbios o biomasa genéticamente modificada para optimizar rendimiento; aún en fases iniciales, pero con potencial significativo.

La ventaja central para la reducción de emisiones netas se apoya en el balance de carbono: la biomasa absorbe CO₂ durante su crecimiento y ese CO₂ se libera (en parte) al usar el combustible. El resultado puede ser un ciclo “casi neutro” o incluso mejor, según prácticas agrícolas y tecnología.

Además, los biocombustibles pueden aportar:

  • Diversificación energética y menor dependencia de importaciones.
  • Desarrollo rural (empleo en producción y procesado de biomasa).
  • Gestión de residuos mediante valorización de materia orgánica.
  • Menor contaminación en algunos casos frente a combustibles fósiles.

El texto insiste en que el impacto real depende de una producción sostenible (uso de tierras degradadas, menos agua y fertilizantes, minimizar deforestación) y de aplicar evaluación de ciclo de vida. Políticas de apoyo e inversión en I+D son determinantes.

El Proceso de Producción de Biocombustibles: Tipos y Tecnologías Clave

La producción de biocombustibles combina materias primas y tecnologías distintas, con retos de coste, eficiencia y sostenibilidad.

Tipos de Biocombustibles

La clasificación por generaciones se basa en la materia prima:

  • Primera generación: cultivos alimentarios (maíz, caña de azúcar, remolacha, aceites vegetales). Bioetanol y biodiésel como principales. Se señalan preocupaciones por alimentos y tierra (y se menciona que en 2023 el bioetanol dominó la producción en EE. UU.).
  • Segunda generación: residuos agrícolas/forestales y biomasa no alimentaria; destaca el etanol celulósico y el uso de pirólisis como vía relevante.
  • Tercera generaciónalgas, con alto potencial por productividad y menor competencia por suelo agrícola.
  • Cuarta generación: biomasa/microorganismos diseñados para maximizar lípidos o azúcares e incluso convertir CO₂ directamente en combustibles; todavía en desarrollo.

Tecnologías Clave en la Producción

Entre las tecnologías más destacadas:

  • Fermentación: base del bioetanol, con hidrólisis previa (en muchos casos), fermentación y destilación; se citan mejoras en levaduras y el interés por fermentación sólida.
  • Pirólisis: descomposición térmica sin oxígeno para obtener bio-oilbiocarbón y gas; el bio-oil puede refinarse.
  • Transesterificación: proceso principal del biodiésel, a partir de aceites o grasas y alcohol, con catalizador; produce biodiésel y glicerina.
  • Gasificación: convierte biomasa en syngas (CO e hidrógeno), utilizable para energía o para combustibles líquidos (Fischer-Tropsch).

Desafíos y Oportunidades

Persisten retos: sostenibilidad en primera generación y costes/eficiencia en segunda y tercera. Aun así, la innovación tecnológica y la biotecnología abren oportunidades para mejorar rendimientos y reducir costes, apoyadas por políticas públicas e inversión en I+D.

Biocombustibles vs. Combustibles Fósiles: Análisis Comparativo y Beneficios Ambientales

Los combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural) han sostenido el sistema energético por su densidad y disponibilidad, pero su combustión libera grandes cantidades de GEI, especialmente CO₂, reforzando el cambio climático (se cita al IPCC sobre el aumento de CO₂ por actividad humana).

Los biocombustibles, al proceder de biomasa renovable, pueden emitir menos CO₂ neto si el CO₂ liberado se compensa parcialmente con el CO₂ absorbido durante el crecimiento. Sin embargo, la sostenibilidad depende de cómo se produzcan: una cadena insostenible puede provocar deforestación, pérdida de biodiversidad o presiones sobre el suelo y alimentos.

Ventajas ambientales señaladas:

  • Reducción de emisiones de carbono (no siempre neutros, pero potencialmente menores que fósiles).
  • Biodegradabilidad superior en derrames.
  • Renovabilidad frente a recursos fósiles finitos.
  • Menor toxicidad en general.

También se reconocen límites: necesidad de tierra y recursos si se escala, y eficiencia energética variable. El texto apunta a la biomasa avanzada (residuos, algas, lignocelulosa) como vía prometedora mediante biocombustibles de segunda y tercera generación.

Aplicaciones Prácticas de los Biocombustibles: Sector Transporte y Más Allá

Los biocombustibles tienen un papel relevante en la descarbonización, especialmente por su compatibilidad con infraestructuras y motores existentes en algunos casos.

Biocombustibles en el Transporte: Un Cambio de Paradigma

El transporte es un gran emisor de GEI y consumidor de energía. Los biocombustibles ofrecen una reducción gradual de la huella:

  • Bioetanol: de fermentación de azúcares/almidones (maíz, caña, remolacha); se usa como aditivo o combustible, con mezclas habituales en muchos países.
  • Biodiésel: de aceites vegetales o grasas animales; puede usarse en motores diésel con cambios mínimos y reduce partículas y contaminantes.
  • Biocombustibles avanzados: en desarrollo para mejor rendimiento y menor impacto, apoyados por avances en biotecnología.

Más Allá del Transporte: Aplicaciones Diversas

El texto amplía usos más allá de la movilidad:

  • Calefacción y refrigeración: bioetanol/biodiésel en edificios y procesos industriales.
  • Generación de energía: electricidad y calor con biomasa y biocombustibles.
  • Industria química: materias primas para plásticos, solventes y lubricantes, reduciendo dependencia petroquímica.
  • Aviación: desarrollo de bioqueroseno como vía para un sector difícil de electrificar; se menciona inversión de empresas como Neste.

Desafíos y Oportunidades

Los principales retos: sostenibilidad (tierra, agua, competencia alimentaria) y viabilidad económica (costes aún superiores en algunos casos). Las oportunidades pasan por biocombustibles avanzados, nuevas materias primas (algas, residuos) y políticas públicas adecuadas.

Incentivos y Políticas Públicas para la Adopción de Biocombustibles: Un Vistazo Global

La adopción a gran escala depende de políticas públicas e incentivos:

  • Incentivos fiscales: exenciones, créditos y subsidios; se cita Brasil y programas de apoyo al etanol como ejemplo de impulso.
  • Mandatos de mezcla (blending mandates): porcentajes obligatorios de biocombustibles en gasolina/diésel; se menciona el Renewable Fuel Standard (RFS) en EE. UU., con demanda garantizada, aunque requiere equilibrio con seguridad alimentaria y uso del suelo.
  • I+D: financiación para biocombustibles avanzados y nuevas materias primas; se menciona la UE y Horizon Europe.
  • Normativas ambientales y estándares de sostenibilidad: emisiones más estrictas y criterios sobre agua, suelo y biodiversidad para asegurar sostenibilidad real.
  • Apoyo a la agricultura: subvenciones, crédito y prácticas sostenibles para materias primas.

Se remarca que el éxito exige diseño cuidadoso, implementación efectiva, adaptación local y evaluación continua, además de colaboración e intercambio de buenas prácticas.

Desafíos y Oportunidades Futuras: El Rol de los Biocombustibles en un Futuro Sostenible

El futuro de los biocombustibles combina obstáculos y potencial. El gran desafío es la sostenibilidad: evitar competir con alimentos y degradar tierras, motivo por el que crece el interés por segunda y tercera generación (residuos, lignocelulosa, algas). También pesan la eficiencia de conversión, los costes y la necesidad de infraestructura de distribución y almacenamiento.

Aun así, la presión por reducir GEI y la demanda de alternativas limpias impulsan el sector. Las algas destacan por productividad y menor dependencia de tierra y agua dulce, además de capturar CO₂ durante el crecimiento. El papel de las políticas públicas (incentivos, mandatos, apoyo a I+D, estándares y objetivos de emisiones) es decisivo, y el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) se plantea como herramienta para medir el impacto real.

Como vía de futuro, se menciona la combinación con captura y almacenamiento de carbono (CCS), que podría llevar a biocombustibles con huella de carbono muy baja o incluso negativa, especialmente relevante para descarbonizar el transporte.

 

Fuente/Ambientum
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JOSÉ ANTONIO KAST PRESIDENTE DE CHILE

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José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026, marcando un giro conservador en la historia reciente del país. En una ceremonia emotiva en Valparaíso, jurado ante el Congreso Nacional, recibiendo la banda presidencial de manos de la senadora Paulina Núñez, con la presencia de líderes como Javier Milei y el rey Felipe VI.


La ceremonia en el Congreso de Valparaíso fue un hito republicano. Kast juró el cargo tras la salida de Gabriel Boric, quien se despidió con un mensaje sobre mejoras en el país. Inmediatamente, Kast tomó juramento a su gabinete y partió en el icónico Ford Galaxie 1966 hacia Cerro Castillo para un almuerzo con su familia y equipo. Miles lo ovacionaron en Santiago desde el balcón de La Moneda.

Trayectoria de un Líder 

Nacido en 1966 en Santiago, de familia germano-chilena, Kast es abogado de la PUC. Su carrera política comenzó como concejal de Buin (1996-2000), seguida de cuatro períodos como diputado (2002-2018) por distritos metropolitanos, donde fue jefe de bancada UDI. En 2019 fundó el Partido Republicano, destacando por posturas conservadoras en seguridad y familia. Candidato presidencial en 2017, 2021 y triunfador en 2025 ante Jeannette Jara, representa un estilo confrontacional y de «mano dura».

Discurso Inaugural

Desde el balcón de La Moneda, Kast habló con pasión y firmeza, agradeciendo al pueblo y reconociendo el «honor» de su elección. Enfatizó un «gobierno de emergencia» ante un país en «peores condiciones» heredado: finanzas débiles, crimen organizado, narcotráfico y familias abandonadas. No excusó, sino que prometió verdad y acción.

Puntos Claves y Énfasis:

  • Seguridad como prioridad absoluta : «No vamos a negociar, los vamos a perseguir, juzgar y condenar» a delincuentes, narcotraficantes y migrantes irregulares que convierten a Chile en «tierra de nadie». Respaldo total a Carabineros, PDI, Gendarmes y FF.AA., con la ministra de Seguridad ya en el sur.

  • Lucha anticorrupción : Auditorías completas, «implacables» con quienes roban o abusan del poder, sin importar partido.

  • Carácter y orden : Citando a Portales, «un país no se gobierna solo con ideas, sino con carácter». Mano firme contra la impunidad, alivio al dolor.

  • Unidad y esperanza : Llamado a todos los chilenos, votado o no, para superar la pobreza, apoyar la clase media y olvidar rencores. «Chile se levanta con trabajo, orden y esperanza».

Proyecciones del Discurso : Vislumbra una «nueva era de orden, libertad y justicia». Auditorías iniciales, recuperación de calles e instituciones, focos en pobres y clase media. Admite errores humanos pero promete verdad y humildad. Dios bendiga Chile cierra con fe en grandeza nacional.

Fortalezas y Desafíos

Fortalezas : Su carisma une a conservadores; experiencia legislativa y partido propio dan cohesión. Capitaliza miedo a inseguridad y migración, prometiendo cambio real con austeridad y mano dura. Apoyo popular por honestidad percibida.

Desafíos : Polarización ideológica post-Bórica; Expectativas altas en seguridad, salud y economía. Gestionar relaciones con China-EE.UU., recortes fiscales y macrozona sur (prórroga estado de excepción). Moderar «mano dura» sin autoritarismo.

Prioridades del Gobierno

Kast quiere un mandato de «emergencia»: seguridad (deportaciones, control fronteras), anticorrupción y reactivación económica. Otros: austeridad fiscal (recorte gasto >USD 6.000M), reducir impuestos corporativos, incentivos inversión, reorganizar programas sociales ineficientes. En sur, unidad antiterrorista; educación cívica obligatoria; hospitales de élite. Unidad nacional para niños, adultos mayores y trabajadores.

Kast habla como padre y luchador: «Pienso en padres que trabajan dos turnos, mujeres con miedo en la noche». Su visión humaniza la firmeza, invitando a todos a «levantar» Chile juntos. Con carácter y esperanza, busca grandeza para un país herido pero resiliente.

 

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