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Nuevas piezas en el puzle de la covid-19: silencio y que corra el aire

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En la segunda ola de contagios ya conocemos evidencias que permiten tomar medidas adaptadas a cada contexto. Así, no tiene sentido cerrar parques ni centros culturales seguros. La mayoría de los brotes surgen en espacios cerrados donde hablamos o gritamos, como restaurantes, discotecas, lugares de culto o de trabajo. En ellos urge una buena ventilación, uso de mascarillas y distancia interpersonal más amplia.

Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella». George Bernard Shaw (1856-1950), dramaturgo.

Mientras en España experimenta una preocupante segunda ola de contagios por el SARS-CoV-2, seguimos abordando la pandemia desde las premisas de las que partíamos cuando se decretó en marzo el estado de alarma y apenas intuíamos la complejidad del rompecabezas.

Aunque muchas piezas permanecen en la caja, ya hemos sacado algunas que, puestas en su lugar, permitirían tomar medidas más selectivas y adaptadas a cada contexto, descartando las que ya no encajan o estaban mal colocadas.

Por ejemplo, un nuevo confinamiento equivaldría a matar moscas a cañonazos. Como para contagiarnos hace falta contactar con una persona infectada de forma estrecha —a menos de dos metros— y prolongada —durante al menos 15 minutos—, es muy improbable infectarnos dando un paseo o corriendo por la calle. Sin embargo, como espada de Damocles, esa artillería pesada sigue barajándose si todo se nos va de las manos.

Por eso tampoco tiene sentido clausurar la actividad cultural, cerrar los parques y jardines públicos o las zonas de juego para niños, restringir más el aforo de las playas, las terrazas de los bares o de la mayoría de actividades que se realizan en exteriores, porque no detectamos brotes vinculados a ellas.

Tampoco es razonable limitar el número de personas que se pueden reunir en exteriores con la misma medida que se aplica en interiores, porque ya sabemos que el factor de riesgo fundamental para contagiarse es el tiempo que pasamos en espacios cerrados, donde la probabilidad de contagio es casi 20 veces superior.

Tampoco lo es recomendar en todo contexto mantener dos metros de distancia con los demás, porque en espacios cerrados sin ventilar se quedan muy cortos, mientras resultan excesivos en la terraza de un café.

Resulta contradictoria la obligatoriedad de usar mascarillas al aire libre —salvo en las grandes aglomeraciones—, mientras que no tiene sentido que se pueda prescindir de ellas en los interiores de los restaurantes, que son uno de los principales focos de infección.

 

Los pilares de nuestra respuesta deberían estar basados en el hecho de que en cierta medida el SARS-CoV-2 se propaga por el aire, lo que denominamos transmisión aérea o airborne transmission. También en la plausible hipótesis de que esta sea su principal vía de contagio en especial en los espacios cerrados, epicentros de los mayores brotes de la infección.

A efectos prácticos, la transmisión aérea implica que en interiores podemos contagiar y contagiarnos aun manteniendo dos metros de distancia. Este riesgo lo podemos minimizar usando mascarillas, con una adecuada ventilación, limitando el aforo y permaneciendo en ellos poco tiempo, tranquilos y en silencio.

El tamaño de las gotas importa

Las infecciones respiratorias, como la covid-19, la gripe, el sarampión, o la varicela se transmiten mediante secreciones que las personas infectadas emiten al respirar, hablar, toser o estornudar y que contienen gérmenes. Estas secreciones varían en tamaño, desde el mayor de las gotículas (de entre 5 y 10 micras de diámetro), hasta el más pequeño de los aerosoles (menor o igual a 5 micras).

Las primeras, más pesadas, caen al suelo cerca de nosotros —la mayoría a menos de dos metros de distancia— y podrían contagiarnos si contactan con nariz, boca u ojos. Han sido consideradas hasta ahora por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la principal vía de contagio de la covid-19 porque la mayor parte se dan en ese rango de proximidad. En cambio, los aerosoles quedan flotando en el aire durante minutos u horas, facilitando su inhalación durante más tiempo y a mayor distancia, como el humo de un cigarrillo —que también es un aerosol y sirve de metáfora visual—.

 

La controversia científica sobre la transmisión por gotas o aerosoles puede ser exasperante, pero a diferencia de la ignorancia, el racismo, el partidismo o la ideología, es imprescindible para entender el problema y ponerle solución

Aunque esta división en tamaños es arbitraria porque exhalamos partículas en todo ese amplio rango, tradicionalmente la comunidad científica ha entendido que la transmisión aérea hace referencia a infecciones que se contagian mucho mediante aerosoles a una gran distancia de la persona infectada. Recomiendo ver la magnífica Estallido de Wolfgang Petersen (Outbreak, 1995) para entender este concepto que implica que nos contagiamos respirando aire contaminado por gérmenes y es típica de algunos mucho más contagiosos que el SARS-CoV-2, como el sarampión o la tuberculosis.

Esta diferencia de contagiosidad está generando un intenso debate conceptual y una importante resistencia a asumir que el nuevo coronavirus también se transmite por el aire, como es probable que hicieran otros que le precedieron, el SARS-CoV-1, que causó el SARS en 2003, y el MERS-CoV, responsable del MERS en 2012.

Hace unos días, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE UU avivaron el debate al añadir en sus guías que los aerosoles son “la forma principal de propagación del virus”, un cambio del que más tarde se retractaron, aduciendo que habían publicado un borrador no definitivo. “Se cree que se propaga principalmente a través del contacto de persona a persona”, volvía a decir la nueva versión.

 

Para establecer normativas adecuadas y que resulten aceptables a la ciudadanía, o para decidir qué nivel de riesgo estamos dispuestos a asumir, debemos profundizar en este lógico y apasionante debate. Porque la controversia científica puede ser exasperante, pero a diferencia de la ignorancia, el racismo, el partidismo o la ideología, es imprescindible para entender el problema que abordamos y ponerle solución.

 

 

La historia (y el porqué) de la polémica

La OMS asumió en julio cierta transmisión aérea en “algunos entornos cerrados, como restaurantes, clubes nocturnos, lugares de culto o centros de trabajo donde la gente puede estar gritando, hablando o cantando”. Este reconocimiento llegó tras la petición de un nutrido grupo de científicos atmosféricos en una carta publicada en Clinical Infectious Diseases. “Las personas pueden pensar que están completamente protegidas al adherirse a las recomendaciones actuales, pero se necesitan intervenciones adicionales sobre la transmisión aérea para reducir aún más el riesgo de infección”, insistían los expertos.

 

“Los brotes de superpropagación, en los que una persona infecta a muchas otras, ocurren casi exclusivamente en lugares cerrados”, señalaba uno de sus firmantes, el profesor de química e investigador José Luis Jiménez, en una reciente tribuna en El País. “Estos brotes, que se creen son los que sostienen la pandemia, se explican fácilmente si tenemos en cuenta los aerosoles y son muy difíciles o imposibles de explicar considerando solo las gotículas o los fómites como las principales vías de contagio, como sostiene la OMS”, concluía este experto.

Los fómites que menciona Jiménez son las superficies contaminadas por el virus, como el pomo de una puerta, la fruta del mercado o los botones del ascensor. No obstante, esta vía de contagio parece menos relevante de lo que pensábamos fuera de contextos sanitarios, en donde la cantidad de virus en superficies es mayor debido a la acumulación de enfermos. Según los CDC, “no se cree que esta sea la forma principal de propagación del virus”.

 

Se cree que el riesgo de transmisión por una superficie se concentra en las dos horas siguientes a que alguien infectado tosa sobre ella, tras lo cual el virus dejaría de ser infectivo. La higiene de manos es más importante que dejarlo todo como los chorros del oro

En The Lancet, el profesor de microbiología, bioquímica y genética molecular Emanuel Goldman considera que la probabilidad de transmisión por fómites es “muy pequeña” y que el riesgo se concentra en las dos horas siguientes a que alguien infectado tosa sobre una superficie, tras lo cual el virus dejaría de ser infectivo.

 

Cabe recordar que el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) solo recomienda usar guantes en contextos sanitarios. En cualquier otro lugar lo que hay que hacer es lavarse las manos con regularidad y evitar tocarse la cara. Es decir, la higiene de manos es más importante que dejarlo todo como los chorros del oro.

 

Rociar suelos y paredes con desinfectante no tiene sentido y —además de dejar puertas y ventanas abiertas para disipar los aerosoles— bastaría con cerrar un comercio, una oficina o un colegio durante la noche para que al día siguiente no quedase virus infectivo en ninguna superficie sin necesidad de hacer desinfecciones exhaustivas diarias. Esos protocolos de limpieza a los que el periodista de The Atlantic Derek Thompson ha denominado “el teatro de la higiene” podrían además darnos una falsa sensación de seguridad y desviar el tiempo, la atención y los recursos necesarios para abordar medidas más efectivas.

 

Por otro lado, hasta la fecha la OMS y la mayoría de organizaciones sanitarias consideran que la principal vía de propagación de la covid-19 son las gotículas respiratorias de saliva y moco que, como proyectiles, contagiarían en los contactos estrechos de al menos 15 minutos. Sin embargo, una creciente evidencia respalda que la clave en la trasmisión, incluso en esas distancias cortas, son los aerosoles. De hecho, en la mayoría de eventos de supercontagio resulta inverosímil pensar que el individuo infectado haya podido estar 15 o más minutos a menos de dos metros de cada una de las decenas o centenares de personas que se contagian.

 

Una de las primeras investigaciones que apuntan a esta posibilidad se llevó a cabo en dos hospitales de Wuhan, origen de la pandemia, y se publicó en Nature a finales de abril. Los investigadores encontraron poca cantidad de ARN del SARS-CoV-2 en aerosol en las habitaciones ventiladas de los pacientes frente a una cantidad mayor en los baños, peor ventilados. Una de las últimas se ha llevado a cabo en otro hospital de Florida y no solo encontró material genético del virus, sino virus completos con capacidad infectiva a casi 5 metros por encima de dos pacientes con covid-19.

 


Desconocemos la cantidad de coronavirus necesaria para infectarnos, pero la distancia a la que se huele el humo del cigarrillo de un fumador indica la distancia a la que se pueden inhalar aerosoles infecciosos

 


De finales de junio es una tribuna en Science en la que tres expertos ya apuntaban que “una gran proporción de la propagación de la covid-19 parece ocurrir mediante aerosoles producidos por individuos asintomáticos durante la respiración y el habla”. Consideraban también que, en parte, la transmisión aérea podría justificar las altas tasas de transmisión entre el personal sanitario y los grandes brotes en las residencias de ancianos.

 

Estos expertos criticaban que las recomendaciones de los CDC sobre la distancia de dos metros se basan en estudios llevados a cabo en la década de 1930, cuando no existía tecnología para detectar las partículas tan pequeñas. Desconocemos la cantidad de coronavirus necesaria para infectarnos y es difícil definir una distancia segura en interiores, pero usaban el siguiente símil: “La distancia a la que se huele el humo del cigarrillo de un fumador indica la distancia en ese entorno a la que se pueden inhalar aerosoles infecciosos”.

Así, cuanto más próximos estemos de alguien infectado y más tiempo permanezcamos a su lado, mayor dosis del SARS-CoV-2 llegará a nuestros pulmones y más riesgo tendremos de contagiarnos.

 

Qué implica en la práctica

Para empezar, si asumimos que los aerosoles están jugando un papel clave en la difusión de la covid-19, es fácil comprender que en una sala con puertas y ventanas cerradas o en la que el aire acondicionado solo hace recircular el aire, nos vamos a contagiar con más facilidad que en la calle, donde a poco que corra la brisa los aerosoles se dispersan rápido. Teniendo esto en cuenta y que el nuevo coronavirus puede quedarse algunas horas ‘flotando’ adherido a aerosoles en lugares mal ventilados, deberíamos realizar toda actividad que lo permita al aire libre y ventilar ampliamente los interiores, en los que tendríamos que ser mucho más estrictos con el uso de mascarillas.

 

A la inversa, podríamos flexibilizar las restricciones en las actividades de menos riesgo. Estas son las que se desarrollan en exteriores y las que se llevan a cabo en interiores pero se están demostrando seguras, como las culturales.

Una adecuada ventilación es fundamental, con medidas que incluyen mejorarla si es necesario con filtros de alta eficiencia HEPA y la desinfección del aire con luz ultravioleta, abrir puertas y ventanas durante todo el tiempo que sea posible, evitar la recirculación de aire y limitar la cantidad de individuos que comparten el mismo entorno.

 

Volviendo al confinamiento, este fue efectivo en España porque limitó los contactos de personas en espacios públicos cerrados, no porque encerrar a la gente sea una medida imprescindible en caso de rebrote masivo o transmisión comunitaria generalizada, como la que se da estos días en Madrid y otras áreas urbanas. En esa circunstancia tendría más sentido como medida extrema clausurar los espacios públicos de más riesgo: locales de ocio nocturno, interiores de restaurantes, algunos centros laborales, gimnasios, etc.

 


Deberíamos realizar toda actividad que lo permita al aire libre y ventilar ampliamente los interiores, en los que tendríamos que ser mucho más estrictos con el uso de mascarillas

 

Pero durante aquel periodo y como comenté en una tribuna anterior, en los centros de salud de toda España atendíamos a decenas de miles de personas con sospechas de la infección que seguían contagiándose en sus domicilios. Pese a que muchos lo perciben de forma errónea como seguro, el ámbito doméstico es el lugar de contagio por excelencia, correspondiente con un tercio de los diagnósticos, si bien estos brotes suelen afectar a un menor número de individuos.

 

Dado que solo identificamos el origen del brote en tres de cada cinco casos (el 57,3 %), es imprescindible reforzar de una vez por todas la abandonada atención primaria y los exiguos sistemas de vigilancia epidemiológica y rastreo de contactos para tener una foto más precisa de los lugares o actividades de más riesgo. La aplicación de rastreo Radar COVID también contribuirá en este sentido.

 

Brotes en espacios cerrados mal ventilados

Pero, teniendo en cuenta los brotes que podemos detectar y aunque el riesgo cero no exista, ya sabemos que nuestro gran problema no son las playas, ni las manifestaciones, ni los conciertos de rock o los partidos de fútbol en un estadio, ni —mal que me pese— las corridas de toros.

 

Los datos demuestran que la inmensa mayoría de los brotes en España están relacionados con lugares cerrados: domicilios, centros sanitarios o asistenciales, locales de ocio nocturno, centros laborales o de convivencia en condiciones de hacinamiento, peores entornos laborales y habitacionales de los barrios desfavorecidos, interiores de restaurantes, etc.

Toda la experiencia internacional apunta en el mismo sentido. Al inicio de la pandemia, casi el 95 % de los contagios diagnosticados en Singapur se produjeron en los dormitorios hacinados de los trabajadores migrantes, mientras que en China casi el 80 % de los brotes se dieron en domicilios. EE UU tiene la epidemia fuera de control, pero no se detectaron brotes relevantes tras las grandes manifestaciones antirracistas que siguieron a la muerte de George Floyd (#BlackLivesMatter), sino tras fiestas en espacios interiores y tras las celebraciones familiares de festividades nacionales como el Memorial Day o el 4 de julio.

Un estudio que analizó los brotes en Japón hasta abril excluyendo a los ocurridos en domicilios encontró que estos se dieron en centros sanitarios (30 %), seguidos de residencias de ancianos, restaurantes, lugares de trabajo, eventos musicales, gimnasios y celebraciones ceremoniales. Solo un caso se documentó relacionado con el transporte, en un avión.

El problema se centra en los espacios cerrados no ventilados en los que pasamos tiempos prolongados, donde se concentran los enfermos o las personas vulnerables, o en los que la gente habla, canta, grita, respira fuerte o está agitada, especialmente si no usamos mascarilla y nos aglomeramos. Pues bien, todo ese perfil apunta a la transmisión aérea.


Resulta paradójico que sea en los interiores de los restaurantes, los bares de copas o los gimnasios, contextos que favorecen eventos de supercontagio, donde se nos está permitido no usar mascarilla

Las discotecas, las clases de fitness o los ensayos de coros son contextos que favorecen eventos de supercontagio. Como ejemplo nacional tenemos el brote que afectó a 27 de 52 cantantes del coro del Teatro de la Zarzuela. Esto se debe a que la agitación o un volumen alto de voz aumentan la intensidad de nuestra respiración y la cantidad de virus que exhala quien está infectado, así como la que inhalan los demás, que en esos entornos también están respirando con intensidad. De forma progresiva, cuanto más alto hablemos o cantemos, más virus expulsamos.

Resulta paradójico que sea precisamente en los interiores de los restaurantes, los bares de copas o los gimnasios donde se nos está permitido no usar mascarilla; o donde prescindimos de ella al encontrarnos en un contexto que nos otorga una engañosa sensación de confianza. Llama la atención que haya quien culpe a los jóvenes de los rebrotes en España, obviando que las normativas vigentes y algo tan humano como la confianza en amigos, seres queridos y compañeros sean un coladero para el coronavirus.

La experiencia constata que hay espacios cerrados en los que el riesgo es menor. Así, los brotes son raros en los que solemos pasar menos tiempo (minutos frente a horas), como los comercios de alimentación o las tiendas de ropa, o en aquellos en los que las personas nos mantenemos tranquilas, en silencio o hablando en voz baja, como en museos, galerías de arte, bibliotecas, librerías, cines, o teatros. Por este motivo la cultura es segura.

Del mismo modo y pese a que nos agobie ir en metro en hora punta en un contexto pandémico, el transporte público urbano también se ha demostrado seguro para sus pasajeros. Francia o Japón no han detectado brotes vinculados al metro, los tranvías, los autobuses urbanos, o los trenes de cercanías. Tampoco lo ha hecho España. Aunque en estos espacios es más difícil identificar un eventual brote, en el metro la mayoría de la gente pasa pocos minutos en un mismo vagón, estos se ventilan con la apertura de puertas en cada parada y casi todo el mundo viaja con mascarilla, tranquilo y en silencio. Por el contrario, sí se han detectado brotes en transportes colectivos de mayor distancia en los que la gente pasa más tiempo junta, oficinas o restaurantes en los que no existía buena ventilación.


Comprar el pan en un comercio con puertas abiertas y con mascarilla entraña un riesgo mucho menor que quedar con diez amigos en un restaurante en el que vamos a charlar sin mascarilla

Podemos concluir que existe una gradación del riesgo que convierte unos lugares en bastante seguros y otros en muy arriesgados. Así, comprar el pan en un comercio que tenga sus puertas abiertas y en el que pasemos escasos minutos con mascarilla entraña un riesgo mucho menor que quedar con diez amigos en un restaurante en el que vamos a charlar sin mascarilla durante horas. En lo referente al contagio, ese interior será más arriesgado que hacer un botellón en la calle.

Del mismo modo, ir al cine tendrá menos riesgo que asistir a un monólogo y este menos que escuchar a una coral, contexto en el que merecería hacer pruebas de forma regular a los intérpretes para descartar infecciones asintomáticas.

Aprender a valorar el riesgo

Teniendo en cuenta esa transmisión aérea, disponemos ya de herramientas para calcular el riesgo según el contexto. Un análisis interesante se acaba de publicar en The BMJ. Estos expertos argumentan que el SARS-CoV-2 podría viajar en forma de aerosol 7 u 8 metros desde una persona infectada y que, por tanto, las reglas de distanciamiento interpersonal deben tener en cuenta múltiples factores. Para facilitarnos la vida, establecen una gradación del riesgo con colores de forma que se proporcione “una mayor protección en los entornos de mayor riesgo, pero también una mayor libertad en entornos de menor riesgo, lo que podría permitir un retorno a la normalidad en algunos aspectos de la vida social y económica”.

La epidemia podría reagudizarse con la reactivación de la actividad laboral y educativa del otoño. Si prescindimos de medidas inútiles, adaptamos la distancia interpersonal al contexto, priorizamos la higiene de manos frente a la de superficies, ventilamos bien, promovemos el silencio y somos más rigurosos con el uso de mascarillas, no solo vamos a controlar la pandemia, sino a minimizar el impacto de la de gripe que se va a solapar con aquella en invierno.

También se debe definir con claridad qué parte de la actividad social y económica se puede reiniciar con razonable seguridad y con qué sectores hay que tomar medidas más estrictas que, a su vez, se podrán flexibilizar si garantizamos una óptima ventilación. Esto facilitará centrar atención y ayudas para realizar reformas en los sectores más afectados.

Por último, no podemos abordar la pandemia sin atajar la desigualdad y la precariedad, porque la covid-19 no nos afecta a todos del mismo modo. Hay grupos vulnerables y personas con condiciones de vida que favorecen el contagio y necesitan planes, recursos y protecciones especiales.

Así, aunque aún no dispongamos de una vacuna efectiva, podemos dibujar una figura menos sombría para los próximos meses que nos ayude a coexistir con el virus. Iremos encontrando nuevas piezas que tracen un camino más llevadero, como un mayor conocimiento sobre la inmunidad que deja la infección, o pruebas diagnósticas más ágiles y baratas para identificar casos y facilitar su aislamiento. Pero las autoridades nacionales e internacionales deben asumir el papel fundamental de la transmisión aérea del SARS-CoV-2, porque solo promoviendo la higiene de manos y una distancia social estandarizada no vamos a detener la pandemia.


Imagina tu propio caso

Y ahora solo basta con utilizar nuestra imaginación. ¿Qué medidas tendría sentido desarrollar?

  • Limitar el acceso a interiores de bares o restaurantes en lugares con transmisión comunitaria generalizada o brotes descontrolados. En estos espacios dos metros de distancia interpersonal son insuficientes y debemos mantener las mascarillas el máximo tiempo posible, así como limitar los tiempos de permanencia. Puertas y ventanas deberían estar abiertas aunque sea molesto si los sistemas de ventilación no renuevan el aire.
  • Detraer espacio urbano del tráfico para dárselo a los peatones y ampliar los espacios de terrazas para bares y restaurantes.
  • En entornos sanitarios, las pantallas faciales pueden reducir la exposición de los ojos como vía de contagio por las gotículas, con lo que su uso añadido a las mascarillas FPP2 o equivalentes en estos contextos es recomendable.
  • Promover el silencio en los espacios cerrados; utilizar sistemas de megafonía o amplificación de la voz para dar clase en gimnasios o centros educativos; permitir en interiores de restaurantes el acceso de comensales individuales o parejas que se lo digan todo con la mirada y fomentar que los grandes grupos bulliciosos coman en terrazas exteriores; evolucionar del Coche en Silencio de RENFE al Tren en Silencio.
  • Recomendar hablar por el móvil en exteriores o en las estancias más amplias, desocupadas y mejor ventiladas; no gritar al aplaudir en los teatros, ni al animar en los partidos de fútbol; mantener abiertas las ventanillas de los taxis.
  • Realizar los ensayos de artes escénicas al aire libre o en salas amplias y bien aireadas. Fomentar los rodajes en exteriores, o en platós grandes con buena ventilación.
     
    Aser García Rada es pediatra, doctor en Medicina (UCM), actor y periodista freelance.


Fuente/Sinc
Chile Desarrollo Sustentable
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Innovación

Anthropic elige a Chile para una nueva edición de su programa global Claude Impact Lab, con la longevidad como desafío país

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Anthropic escogió a Chile como sede de una nueva edición de Claude Impact Lab, su programa global de laboratorios de impacto. La dirección del programa en el país está a cargo de Felipe Pacheco, Claude Community Ambassador Chile y fundador de Bendita IA, quien definió la longevidad como el desafío de esta edición convirtiéndolo en el primer Claude Impact Lab del mundo dedicado a la longevidad— y convocó a Caja La Araucana como partner y principal impulsora, junto a SURA, Mediclic, Sirak y Tu Mundo, para enfrentar un problema que hoy afecta a 2,4 millones de personas que esperan una atención de salud en Chile.

El Claude Impact Lab – Longevidad 2026 busca convocar a empresas, startups, desarrolladores, profesionales de la salud e investigadores a crear soluciones basadas en inteligencia artificial que ayuden a enfrentar uno de los grandes desafíos de nuestro país: las listas de espera en salud.

El desafío es potenciado, además, por SURA, Mediclic, Sirak y Mundo, organizaciones convocadas para promover la innovación y la colaboración en torno a la salud y la longevidad.

La iniciativa, que reunirá cerca de 200 participantes, se desarrolla en el marco del programa global Claude Impact Lab y se realizará los días 5 y 6 de agosto, entre las 09:00 y las 18:00 horas en el Parque Deportivo La Florida, de La Araucana y contempla mentorías, workshops especializados, sesiones de diseño, desarrollo de prototipos y una jornada final de presentación de soluciones ante un jurado.  

Chile enfrenta importantes desafíos en esta materia. Actualmente, 2,4 millones de personas esperan una consulta con un especialista, un procedimiento o una cirugía, mientras el envejecimiento de la población incrementa la demanda por atención, prevención, rehabilitación y cuidados de largo plazo.

De acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas, para 2035 un 20% de la población tendrá más de 60 años. Esta transformación demográfica aumentará la presión sobre un sistema que, además, mantiene brechas en prevención, detección temprana de patologías crónicas, alfabetización en salud y acompañamiento preventivo.

Frente a este escenario, Claude Impact Lab – Longevidad 2026 y Caja La Araucana buscan demostrar cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta concreta para ampliar capacidades, apoyar a los equipos clínicos y mejorar la calidad de vida de las personas.

“El propósito de esta iniciativa no es reemplazar a los profesionales de la salud, sino ampliar su alcance clínico. La inteligencia artificial puede contribuir a que médicos, matronas, kinesiólogos y otros especialistas atiendan, acompañen y orienten a más personas, manteniendo estándares de calidad y fortaleciendo la capacidad preventiva y resolutiva del sistema”, explica Francisco Sepúlveda, gerente general de Caja La Araucana.

“El programa Claude Impact Lab nos permitió elegir el desafío más urgente de Chile, y elegimos la longevidad. Necesitábamos un socio que no solo entendiera el problema, sino que lo viviera cada día junto a sus afiliados: por eso invitamos a Caja La Araucana a ser la principal impulsora de este desafío. Es el primer Impact Lab del mundo dedicado a la longevidad, y se hace en Chile”, señala Felipe Pacheco, Claude Community Ambassador Chile.

Los equipos desarrollarán propuestas en torno al desafío “Longevidad para todos en Chile”, con foco en reducir las listas de espera y optimizar la gestión de pacientes mediante soluciones de screening inteligente, detección temprana, alfabetización en salud, autocuidado y acompañamiento de enfermedades crónicas, entre otras soluciones. 

Los participantes tendrán acceso a mentorías de especialistas nacionales e internacionales, workshops técnicos, herramientas de inteligencia artificial, créditos para utilizar la API de Claude y conjuntos de datos anonimizados y fuentes públicas preparados para facilitar el desarrollo de soluciones con potencial de implementación.

Las personas interesadas en participar pueden revisar el detalle en: https://longevidad.benditaia.cl/es 


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Desarrollo Sostenible

Estudio «Impacto inversión en La Ruta de los Parques»: Por cada dólar invertido en los parques nacionales de la Patagonia, seis retornan a la economía local

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Un reciente estudio titulado «Impacto inversión en La Ruta de los Parques» da cuenta que la conservación de la naturaleza, a través de la visita a áreas protegidas, representa un importante motor para el desarrollo socioeconómico regional. Así lo demuestra el informe elaborado por Fundación Rewilding Chile y la consultora McKinsey, por cada dólar que el Estado invirtió en los parques nacionales de la Ruta de los Parques de la Patagonia en 2024, ingresaron USD 6 directamente a las comunidades locales. 

“Estos datos son de suma relevancia, porque confirman que los parques nacionales son una inversión para el país, y no un gasto”, comenta Carolina Morgado, directora ejecutiva de Rewilding Chile. Y agregó que además de su enorme valor ecológico y belleza escénica, “la Ruta de los Parques de la Patagonia es una oportunidad real de desarrollo económico para la macrorregión de la Patagonia”. 

El reporte también entrega una proyección para 2030, señalando que por cada dólar de inversión pública destinado a las áreas protegidas de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, el retorno en la inversión incremente a USD 8,6 en ingresos para las comunidades locales.

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Jaime Szigethi, socio y director ejecutivo de McKinsey & Company Chile, explica que “este estudio entrega evidencia clave para tomar mejores decisiones de inversión, infraestructura y gestión en áreas protegidas. Además, muestra que la conservación de la biodiversidad no sólo tiene valor ambiental, sino también económico, al generar actividades locales vinculadas al turismo de naturaleza y convertirse en un motor de desarrollo para los territorios”.

El estudio cruza la visita, estadía y el gasto promedio diario de turistas nacionales e internacionales a los parques nacionales de la Ruta de los Parques, con el presupuesto asignado al Servicio Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE) entre 2015 y 2024, en base a información oficial de Sernatur, el Banco Central y la Ley de Presupuestos, además de una encuesta elaborada específicamente para el análisis. 

La subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, destacó que “los parques nacionales son uno de los grandes activos estratégicos de Chile. Este estudio muestra con claridad que invertir en conservación, infraestructura y servicios turísticos de calidad genera retorno económico directo para las comunidades locales. El turismo es una forma muy efectiva para la conservación y el desarrollo de las comunidades locales. Como Gobierno, queremos que nuestras áreas protegidas sean motores de desarrollo regional, empleo e inversión, siempre resguardando su valor natural y cultural”.

Según cifras de Sernatur, durante 2024 los parques de la Ruta alcanzaron un récord histórico de aproximadamente 560 mil visitantes, lo que representa un aumento del 15,3% respecto a los niveles previos a la pandemia. Si bien los parques recibieron una proporción similar de turistas nacionales e internacionales, 53% y 47% respectivamente, los visitantes extranjeros aportaron el 72% de los USD 155 millones de ingresos generados. 

Esto se explica porque el turista internacional tiene una estadía más prolongada y un mayor nivel de gasto: mientras el visitante extranjero gasta un promedio de $93.159 pesos chilenos diarios, el residente nacional destina alrededor de $39.133 pesos por día. Actualmente, el Parque Nacional Torres del Paine lidera este impulso económico, generando cerca del 90% de los ingresos totales de la Ruta gracias a su alta afluencia internacional.

El director nacional de Sernatur, Cristóbal Benítez, confirma que, “según los últimos datos disponibles en Data Turismo, el 59,1% de los visitantes que ingresa a Chile por vía aérea declara que la naturaleza es uno de los principales atributos que motivó la elección del país como destino de vacaciones”.

Para escalar este inmenso potencial y consolidar a Chile como un destino líder en conservación mundial, el estudio entrega recomendaciones, destacando la necesidad de convertir la conservación en un activo central de la marca país, diversificar las fuentes de financiamiento de las áreas protegidas y articular el potencial del Sistema de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP). Asimismo, se enfatiza en la necesidad de contar con datos sólidos para futuros análisis, ya que actualmente estos se encuentran fragmentados en distintas instituciones, dificultando la disponibilidad y acceso a la información.

Leer el estudio acá.


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Medio Ambiente

Calculan en más de 30 mil nuevos empleos los que se generarán por proyectos aprobados durante primeros meses de gobierno.

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El Ministerio del Medio Ambiente informó que, entre el 11 de marzo y el 30 de junio de 2026, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) aprobó 97 proyectos a través de comisiones de evaluación ambiental y Comité de Ministros. Estas iniciativas declaran una demanda de mano de obra superior a las 30.353 personas, considerando sus etapas de construcción y operación.

Del total de proyectos, 86 ingresaron por Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y 11 por Estudio de Impacto Ambiental (EIA), sumando una inversión conjunta de US$16.984 millones. La fase de construcción concentra 16.467 empleos declarados, mientras que la de operación suma 13.886.

La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, destacó que uno de los pilares de su gestión es la agilización de los procesos de evaluación ambiental, lo que tiene un impacto directo en las personas. «Este esfuerzo se traduce en más y mejores oportunidades laborales para las familias chilenas. Los 97 proyectos aprobados entre marzo y junio representan más de 30 mil empleos en construcción y operación de estas iniciativas. Destrabar proyectos, con seriedad y respetando la normativa ambiental vigente, se traduce en generar empleo real para Chile», afirmó.

La secretaria de Estado enfatizó que agilizar los procesos de evaluación ambiental no implica, en ningún caso, rebajar los estándares ambientales. «Rigurosidad y rapidez no son objetivos contrapuestos. Los proyectos aprobados en estos cuatro meses de gobierno pasaron por el proceso de evaluación ambiental que exige la ley. Esa es la única forma de impulsar un desarrollo verdaderamente sostenible», sostuvo.

Al analizar los datos por sector productivo, el rubro Inmobiliario presenta la mayor demanda de mano de obra, con 7.507 personas, destacando el proyecto «Ampliación Mall Plaza El Trébol», en la región del Biobío. Le sigue el sector de Infraestructura Hidráulica, con 5.035 empleos declarados, donde sobresale la iniciativa «Aguas Marítimas», en la región de Antofagasta. En tercer lugar se ubica la categoría Otros, con 3.743 empleos, que incluye el proyecto «Instituto Nacional de Neurocirugía», en la Región Metropolitana.

A nivel regional, y sin considerar la Región Metropolitana —que lidera con 8.023 empleos declarados—, la región del Biobío concentra la segunda mayor demanda de mano de obra, con 6.244 personas, impulsada por la «Ampliación Mall Plaza El Trébol». La región de Antofagasta le sigue con 5.026 empleos, gracias en parte al «Sistema de Almacenamiento de Energía Águila Mora». En tercer lugar aparece Valparaíso, con 4.809 empleos declarados, entre los que destaca el «Puerto Exterior de San Antonio». La región de O’Higgins también registra cifras relevantes, con 2.156 empleos, asociados al proyecto «Planta Fotovoltaica Lolol».


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Desarrollo Sostenible

Turberas de Cabo Froward almacenan hasta 3 veces más carbono que los bosques del sector

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Se sabe que las turberas -formadas por capas y capas de materia orgánica muerta comprimida a lo largo de los siglos en condiciones de frío, humedad y falta de oxígeno- son grandes almacenadoras de carbono, pero poco se conoce de lo que realmente almacenan en el último rincón del continente americano: Cabo Froward, en la Península de Brunswick, región de Magallanes. 

Una investigación pionera realizada por el Programa de Restauración de Ecosistemas Subantárticos de Rewilding Chile, en colaboración con especialistas de la Universidad de Chile, cuantificó por primera vez el almacenamiento de carbono por las turberas de Cabo Froward. El resultado superó las expectativas: a partir de muestras recolectadas en terreno, se constató en laboratorio que guardan un promedio de 1.647 toneladas por hectárea, es decir, tres veces más que los bosques del mismo sector, que almacenan en promedio 536,2 toneladas por hectárea.

“No hay ninguna duda de que las turberas ocupan el primer lugar entre todos los reservorios de carbono del mundo. Lo que no sabíamos es que, dentro del grupo, las turberas patagónicas superan en contenido a las turberas de climas templados del norte del país y que incluso se asemejan más a las que están presentes en ecosistemas tropicales, ya que estas almacenan cerca de 1.600 toneladas de carbono por hectárea”, explica Jaime Hernández, director del Laboratorio de Geomática y Ecología del Paisaje de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile.

Eduardo Hernandez Cabo Froward Magallanes

Hernández había investigado reservorios de carbono en todo el país, excepto las de Cabo Froward, que lo sorprendieron por su buen estado. “Son ecosistemas completos, aún bastante salvajes. Están protegidas por la acumulación de agua y la misma microtopografía del sector, con poca intervención humana, a diferencia de otras zonas del país donde la explotación comercial del “pompón” ha estado permitida para la agricultura”, señala. 

En paralelo, la investigación caracterizó por primera vez la morfología de la cobertura vegetacional del área entre San Nicolás y Bahía Cordés, lo que abarca el parche terrestre continuo de la Península de Brunswick donde está Cabo Froward. La superficie está formada por poco más de 52.000 hectáreas de bosque y unas 53.000 hectáreas de turberas, con capacidad para acumular entre ambas 115 millones de toneladas de carbono, aproximadamente. 

“Estos hallazgos son relevantes porque nos confirman que los ecosistemas boscosos subantárticos son unos eficientes reservorios naturales de carbono y, por lo tanto, verdaderos tesoros para contrarrestar los efectos de la crisis climática. No solamente eso: albergan biodiversidad, contienen información sobre cómo era el ambiente hace miles de años y son fundamentales para mantener el equilibrio ambiental”, comenta Ingrid Espinoza, directora de Conservación de Rewilding Chile. 

Respecto a la metodología, se combinó cartografía de alta definición con trabajo de campo, lo que permitió determinar con exactitud cuánto carbono por unidad de volumen hay en un punto determinado, dato que hasta ahora no se conocía. 

El primer paso fue identificar y clasificar las coberturas vegetales presentes en el área mediante el análisis de imágenes satelitales. Tras ello, se realizaron dos expediciones para medir in situ la materia orgánica viva que está por encima del suelo y tomar muestras de suelo y turberas a distintas profundidades en más de 200 sitios definidos. Una vez reunido el material, se envió al Laboratorio Ventura Matte de la Universidad de Chile para establecer el porcentaje de carbono presente.  Actualmente, el equipo de investigadores está finalizando una publicación científica sobre los resultados y la metodología utilizada.

Diego-Nahuel-Diaz-Expedicion-Restauracion-Cabo-Froward

Para resguardar estos territorios únicos, Rewilding Chile impulsa junto al Estado Chileno la creación de un parque nacional en Cabo Froward. “Mientras que en otras regiones se lucha por restaurar ecosistemas degradados, aquí se conserva un sistema intacto que podría desempeñar un rol crucial en la mitigación del cambio climático y que por lo tanto urge proteger”, agrega Ingrid Espinoza. 

No es la primera vez que la fundación estudia el almacenamiento de carbono en la Patagonia. En 2019, en alianza con National Geographic Society, se calculó el almacenamiento de carbono de los 17 parques nacionales de la Ruta de los Parques de la Patagonia, determinando su relevancia como uno de los sumideros de carbono más ricos de Sudamérica.


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Desarrollo Sostenible

Ministerio del Medio Ambiente inicia proceso de actualización de Guía de Delimitación y Caracterización de Humedales Urbanos

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El Diario Oficial publicó este jueves la resolución exenta N° 02720/2026 que da inicio al proceso de actualización de la Guía de Delimitación y Caracterización de Humedales Urbanos de Chile.

Este instrumento, que entrega orientaciones técnicas para la delimitación y caracterización de humedales urbanos en base a los criterios de régimen hidrológico, vegetación hidrófita y suelos hídricos, fue elaborada por el Ministerio del Medio Ambiente, con apoyo del Proyecto GEF Humedales Costeros en 2022, según lo mandatado en el Reglamento de la Ley de Humedales Urbanos de 2021.

Así, a cinco años de la entrada en vigencia de la Ley, este proceso busca actualizar los lineamientos metodológicos contenidos en esta guía con el objetivo de fortalecer el estándar técnico de los procesos de reconocimiento de dichos ecosistemas acuáticos. “El objetivo es que los humedales urbanos que se declaren cuenten con un respaldo técnico y jurídico que garantice su protección efectiva”, explicó Martín Becker, jefe de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente.

La actualización de este instrumento representa un fortalecimiento del rigor técnico y científico exigido para la delimitación de estos ecosistemas tras la experiencia adquirida estos últimos cinco años. “De esta manera, podremos avanzar en otorgar mayor claridad y certezas a los actores interesados y reducir los niveles de conflictividad en este tipo de procesos”, agregó Becker.

La actualización de la guía busca incorporar mayor claridad y precisión para la revisión de los parámetros de hidrología, vegetación hidrófita y suelos hídricos en la declaración de humedales urbanos.

Además, estandariza el uso de herramientas tecnológicas actuales, como sistemas de información geográfica (SIG) y teledetección (imágenes satelitales), para que los procesos y sus respectivos expedientes, levantados tanto por el Ministerio de Medio Ambiente como por los Municipios a lo largo del país, sean más precisos y verificables.

Junto con lo anterior, se busca también estandarizar las metodologías y el uso de herramientas de medición en terreno para asegurar un levantamiento de datos más homogéneos y comparables a nivel nacional.

El proceso de actualización de la Guía de Delimitación y Caracterización de Humedales Urbanos inicia con un periodo de Información Pública que estará vigente desde el 18 de junio hasta el 10 de julio de 2026.

Durante este periodo, cualquier persona natural o jurídica, como los Municipios, pueden presentar los antecedentes que estimen pertinentes para la actualización de la guía.  Dichas observaciones, junto a la respectiva respuesta por parte del Ministerio del Medio Ambiente, conformarán un expediente público que estará disponible para su exhibición electrónica.

La información puede ser presentada a través del siguiente correo electrónico: [email protected], o bien, por escrito, en las Secretarías Regionales Ministeriales del Medio Ambiente correspondientes al domicilio del interesado.

https://www.diariooficial.interior.gob.cl/publicaciones/2026/06/18/44478/01/2825079.pdf


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