Conversación
«SER SUSTENTABLE EN CHILE ES LUJO DE UNOS POCOS»

Iván Poduje tiene un duro diagnóstico de Santiago: dice que la ciudad está estancada y le pone, como nota, un 4,6. Asegura que no hay proyecto y que sin una autoridad 100% a cargo de la metrópolis, estamos lejos de ver luz verde.
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A lo menos, nos quedan 20 años, dice. ¿Un buen modelo a imitar? El urbanista se la juega por Madrid. «This is a big mess. You have real trouble here”. La frase viene de un académico norteamericano que, después de transitar por Santiago durante tres horas y caminar por los callejones de poblaciones de comunas desprovistas de turismo, le comentó al arquitecto Iván Poduje, su guía en esta excursión, que estaba impresionado.
El recorrido se hace todos los años. Poduje imparte clases de urbanismo en la UC y es profesor invitado de la sede que la Universidad de Stanford tiene en Chile, por eso acostumbra llevar profesores y alumnos extranjeros a conocer el “Santiago real”.
El viaje, que se hace en bus, parte en Vespucio. Desde esa avenida ingresan a distintas comunas: transitan por Quilicura, Pudahuel, Cerro Navia y Maipú. Se detienen en algunos puntos específicos, como la plaza de Puente Alto, el paradero 14 de La Florida, la zona industrial de San Joaquín y Bajos de Mena. “Ustedes tienen un problema de segregación importante”, remató el gringo ese día.
Poduje coincide con el veredicto del profesor. “Los turistas que describen Santiago como una ciudad maravillosa sólo conocen las cinco mejores comunas. Ellos nunca ven el lado B”, indica.
– ¿Cómo describe usted Santiago?
Es una ciudad a mitad de camino. En 20 años avanzó en aspectos relevantes, como infraestructura y servicios; tenemos buenas autopistas, un buen sistema de agua potable, prácticamente no hay campamentos y, a pesar de las deficiencias del Transantiago, la red de transporte cubre la mayor parte de la ciudad. Pero en materia de equidad e integración, Santiago está al debe y eso me preocupa. Se estancó: hay déficit en innovación y planificación urbana. Nos llenamos de primeras piedras, de cortes de cintas… pero hoy no hay proyecto de ciudad.
– ¿Cuándo nos estancamos?
Hace 8 o 10 años, justo cuando se acortaron los períodos presidenciales. Entonces dejamos de invertir y planificar, no se hizo ninguna reforma sustantiva en gobierno metropolitano.
– ¿Qué propone? ¿Cuál cree usted que son las principales deficiencias de Santiago que hoy la alejan de la sustentabilidad?
Son cuatro grandes deficiencias. La primera es de gobernabilidad: Santiago es administrada por 6 ministros sectoriales y 37 alcaldes que no se coordinan. Se requiere urgente tener una autoridad metropolitana que tome decisiones. En segundo lugar, la inequidad. Hay siete comunas con buenos servicios, áreas verdes, buenos tiempos de viaje y calidad de espacios públicos; 15 municipios que están en la media, y otros 16 con carencias graves donde se han dejado de hacer parques y los espacios públicos no se mantienen. También las viviendas sociales han tenido una mala vejez, se han formado guetos en el poniente de Quilicura, sector Parinacota…hay problemas en La Granja, San Bernardo, sector Los Morros, Puente Alto, Bajos de Mena. Esta ciudad está avanzando de manera muy dispareja.
– ¿El tercero y cuarto?
La contaminación y el transporte. Hoy hay una discusión absurda en torno a buses y metro, ¡pero lo que aquí nos falta es innovación y hacer la pérdida con el Transantiago! Necesitamos una malla de transporte interconectada mucho más diversa, basada en el metro, que tenga 3 o 4 trenes que conecten con la periferia y servicios de buses urbanos hacia Lampa, Colina, Melipilla. Tenemos que construir el tren expreso a Rancagua, con estaciones en Pedro Aguirre Cerda y Lo Espejo, crear al menos 4 líneas adicionales de metro, una red de tranvía que complemente los buses, hacer teleféricos, circuitos peatonales, ciclovías que conecten las estaciones de metro y los centros de empleos. Esto tiene que ir acompañado de infraestructura, para que los buses puedan andar más rápido. Pero estas avenidas especiales deben diseñarse en armonía con el entorno, porque hoy hay 70 km de vías segregadas de buses que han destruido los barrios.
– ¿Se puede ser sustentable con pocos recursos?
No. El ingreso promedio familiar es 1 millón de pesos en Santiago; en 5 comunas es de 3,5 millones y en 20 comunas, es de 600 mil. En ésas no hay posibilidad de ser sustentables. Con el poco presupuesto que manejan esos municipios deben pagar sueldos, gastos en administración, además de educación y salud municipal… Lo que sobra, con suerte puede destinarse a una campaña de reciclaje o áreas verdes. En la vereda contraria está Vitacura que, a mi juicio, es la comuna más sustentable de Santiago. Tiene 22 m2 de áreas verdes por habitante, mientras que el promedio en Santiago es de 4,5 m2; y de 2 m2 en la zona sur… Y eso se logra con buena gestión, pero también con recursos: todos pagan contribuciones, permisos de edificación, de circulación. Y la realidad de la capital es muy distinta: casi el 75% de viviendas no paga contribuciones. En las comunas vulnerables tampoco se recauda por patentes comerciales ni de circulación… Entonces es muy difícil que comunas como Pedro Aguirre Cerda, El Bosque, Lo Espejo, logren dar el salto.
– Ser sustentable es un lujo entonces…
Hoy día sí, ser sustentable en Chile es lujo de unos pocos por el sistema de financiamiento que tenemos, incluso con el Fondo Común Municipal, cuyo fin es la redistribución de los ingresos para apoyar a las comunas de menores recursos. Pero la distribución es tan insignificante, que es muy difícil que Santiago rompa este patrón de inequidad.
– Has comunas ricas que tampoco pasan la prueba en algunas materias: me refiero a reciclaje, iluminación, transporte, por ejemplo.
Pero para ese grupo objetivo las campañas funcionan: hace un par de años se hizo una campaña muy exitosa de cambio de ampolletas. Pero se acaba la propaganda y retrocedemos… Falta cultura y mentalidad. Es muy difícil implementar estrategias grandes sin apoyo del Estado. Para cambiar la cultura y tener conciencia de los puntos limpios, guías de tratamiento de residuos, no basta con poner un aviso en la tele. Y hasta que no haya una autoridad metropolitana que ponga en agenda los temas de ciudad, Santiago nunca va a dar el salto. Los ministros de Estado hoy velan por la nación y los alcaldes ponen en carpeta los asuntos de sus propios municipios, pero ¿quién pone sobre la mesa los temas que involucran a todos los municipios? Casi nadie.
– ¿La Intendencia de Santiago?
No tiene las atribuciones ni los recursos para hacerlo. Aunque Claudio Orrego está tratando de plasmar un proyecto estratégico para Santiago, juntando iniciativas de alcaldes y ministerios, lo cierto es que tiene un presupuesto que es igual al de la municipalidad de Las Condes. Se necesitan más recursos, más atribuciones que se las tienen que quitar a los ministros y a los municipios. Él está encabezando un proyecto que pretende recuperar 4 cerros islas y convertirlos en parques, tipo San Cristóbal: ahí hay estrategia. Eso nos hace bien. Es lo que dice Alejandro Aravena: que la ciudad necesita proyectos que motiven a las personas, que entreguen una visión de futuro. Coincido cuando el ex Presidente Ricardo Lagos dice que nos falta voluntad política para hacer las cosas que hay que hacer y tomar decisiones difíciles. Porque todos los proyectos van a tener conflictos, y no te puedes paralizar por ellos y por dejar contentos a unos. Hay que asumir los problemas, saber encauzarlos y así avanzar.
– ¿Las exigencias de las comunidades juegan a favor del desarrollo?
Los proyectos mejoran cuando participan las comunidades. El riesgo es que los proyectos se bloquean cuando los perjudicados son una minoría y no consideran el bienestar de otros, que no tienen la capacidad ni tiempo para patear la mesa. Cuando las autoridades toman decisiones en respuesta a los que patean la mesa más fuerte, estamos en problemas. Providencia llegó a ese extremo.
– ¿A qué se refiere?
Teniendo cuatro líneas de metro y siendo la segunda comuna más rica de la capital, los vecinos pidieron al Estado que les financie una nueva estación, en Eliodoro Yáñez, a pesar de que aquello signifique dejar de hacerlo en otra comuna más pobre. La alcaldesa (Josefa Errázuriz) se hizo parte de la movilización, con pancartas en mano y eso me parece incomprensible. Entonces, quién resuelve esas controversias. Nadie. ¿Cómo alega el alcalde de Quilicura que no tiene metro? ¿Paraliza la carretera? ¿Levanta pancartas que digan: “nosotros nos oponemos a una nueva estación en Eliodoro Yáñez porque queremos tener conexión a metro?” ¿Es necesario que los vecinos de Quilicura salgan a las calles a recordar: “vivimos en una comuna que tiene 3 autopistas, 200 mil habitantes que nos demoramos una hora en cada viaje, y no tenemos Metro”?
– Hace un mes, Providencia congeló permisos de construcción para edificios en altura…
Más de la mitad de la gente quiere vivir en departamentos y 2/3 quiere estar en comunas centrales. Y como no es deseable que todo el crecimiento se vaya hacia la periferia, hay que equilibrarlo. Pero los municipios están impidiéndolo. Entonces, se está produciendo un fenómeno peligroso: se están congelando comunas que tienen muchos atributos para la ciudad. Es lo que se llama Frozen City. Y un ejemplo, nuevamente es Providencia, pero también ocurre en Ñuñoa y Santiago sur. Como las inmobiliarias no han hecho esfuerzos por hacer mejores proyectos, los alcaldes han modificado los planos reguladores y se impide la construcción en altura y que llegue más gente a vivir ahí.
Los barrios rojos
– ¿Qué pasa con los barrios donde sí se acepta el desarrollo de proyectos? ¿Quedan postergados?
Hay inversiones que la ciudad necesita hacer y que son menos agradables. Ésas caen en las comunas donde los alcaldes y vecinos tienen menor influencia. Por ejemplo, en Til Til. Ahí hay dos vertederos, plantas faenadoras de cerdos, relaves mineros… Y a nadie le importa un carajo. No llegan los rostros de los matinales a atender ese problema. Entonces se generan zonas rojas con todo lo que nadie quiere tener cerca. Me refiero a Renca con la termoeléctrica que funciona ahí a toda máquina, Quintero, las zonas industriales molestas de Quilicura, Cerrillos, las autopistas invasivas y sin parques de Lo Espejo, La Granja… Incluso el metro pasa por un viaducto en las comunas con menos ingresos y se hunde en las con altos ingresos. Debiera ser prioritario hundir el tren en Lo Espejo y levantar un parque ahí, como se hará en Vitacura y Las Condes por Vespucio Oriente. Pero en Chile operamos al revés. Donde más se necesita mejorar, ponemos las autopistas sin parques, las industrias, los trenes que segregan y los corredores de buses que destruyen barrios como Santa Rosa, Departamental, Pedro Aguirre Cerda. Otras comunas jamás lo hubieran permitido.
– ¿Qué propone?
Distribuir las actividades de manera más equitativa y que se haga inversión por mitigación y compensación de los impactos. El tren expreso que va a Rancagua debiera ir hundido y tener un parque. Cuesta 200 millones de dólares más, pero mejora la calidad de vida. Se debe hacer un sistema de ordenamiento territorial para prever dónde se van a emplazar las centrales de energía para que no sólo se protejan los lugares con paisajes bonitos. Los barrios rojos concentran todo lo malo porque sus vecinos tienen micrófonos más chicos y son menos influyentes.
– ¿Debieran llegar a Vitacura? ¿O lo correcto es que esas zonas se mantengan pseudo intocables?
No debieran haber proyectos invasivos en zonas altamente pobladas. Pero sí debiera haber corredores de buses ahí, tal como ocurre en las zonas más populares. No está bien que en zonas rurales se instalen todas las industrias contaminantes y ninguna medida de compensación para que puedan salir adelante.
– Vecinos de Vitacura ahora rechazan la extensión de Costanera Sur. ¿Cuál es su diagnóstico frente a este asunto? Usted asesora al alcalde.
Efectivamente, participamos en un plan maestro que propone consolidar un parque fluvial de 8 km que suma 12 hectáreas de áreas verdes nuevas para Vitacura, entre los puentes San Francisco y Américo Vespucio. El parque contempla un ciclo paseo, miradores, 2.000 árboles nuevos y la calzada pendiente de la Costanera Sur planificada hace 54 años. En ese punto se produce la controversia, ya que vecinos de 40 edificios del sector Lo Gallo no quieren que se haga esta calzada pendiente.
Madrid, el referente
– ¿Cuál es la ciudad que más admira?
No existen ciudades perfectas. Salvo para los turistas. Cuando viajas, todas son perfectas. Lo mismo pasa con los que viajan a Santiago.
– ¿Qué ciudad debiéramos mirar como referente?
Dejando de lado el contexto y su historia, la región metropolitana de Madrid es similar a Santiago por tamaño (tenemos 7 millones de habitantes) y forma. Santiago es como era Madrid en los ‘80. Debiéramos mirar en particular su sistema de transporte, que tiene 12 líneas de metro, 10 de trenes, 3 metros ligeros, muchos parques, inversión en barrios marginales y una alcaldía con atribuciones. A nivel latinoamericano, pienso que Medellín se ha transformado en un ícono porque invirtieron en sectores segregados: hicieron 3 líneas de teleférico, 2 líneas de metro, tranvías, corredores de buses… un sistema bastante más diversificado, a pesar de que es mucho más pobre y con menos población que nosotros. Pero en Chile no hay decisión política de invertir para integrar los barrios marginales. Además, hoy el foco está en educación.
– ¿Eso es malo para el desarrollo de la ciudad?
El debate en Chile se ha puesto monotemático. Si se ponen los huevos en la misma canasta, vamos a seguir con 30 municipios ultra segregados y con unos liceos de lujo, pero no sé quién va a querer vivir ahí. Tiene que haber un trabajo en conjunto. Pero muchos políticos son unidimensionales: les cuesta caminar y mascar chicle a la vez. Sobre todo a los más jóvenes. Piden universidad gratuita para todos, incluyendo a los más ricos…pero vamos a seguir con los guetos en San Bernardo. ¿Tiene lógica que eso ocurra?
– La prioridad es invertir en educación, porque es la “ficha” que garantiza el desarrollo…
El urbanismo no es un tema de belleza ni estética. Los parlamentarios creen que es así. La verdad es que la segregación urbana tiene una fuerte incidencia en la movilidad social. La autoridad tiene que entenderlo. Me parece preocupante esta simplificación del debate, como decía Carlos Peña. Mi tesis es que estos parlamentarios no conocen estas zonas periféricas, porque nadie que conozca los contrastres sociales de nuestra ciudad podría sugerir dar educación gratis a los alumnos de Las Condes sin arreglar este problema primero. Y la segregación es un tema político. Nos sobran políticos y alcaldes que se dejen llevar por el populismo, que no quiebran huevos…
– ¿Se le ocurre un nombre de alcalde para las comunas más complicadas?
Muchos de nosotros, los urbanistas, podríamos ser alcaldes.
– ¿Le interesaría?
Sí… (Se detiene) Nunca me había dado cuenta de que, efectivamente, me interesaría trabajar en política.
– ¿Postularía a Lo Espejo, por ejemplo?
No, porque es difícil hacer algo ahí hoy desde el municipio. Se requieren comunas que tengan algún tipo de potencial, como lo hizo Undurraga en Maipú, o Johnny Carrasco en Pudahuel. No postularía a una comuna en el barrio alto tampoco. Me gustaría hacerlo en regiones.
– ¿Hay alguna autoridad que se destaque por su cuidado con la ciudad?
Es muy difícil que vuelva un presidente como Lagos y que considere que las ciudades son uno de los cinco temas del futuro. No recuerdo uno de ese nivel.
– ¿Piñera hizo una buena gestión?
No, fue normal. Salvo el parque Renato Poblete, no hay un legado de su gobierno que pudiera admirar. Lo que hizo Lagos en el Barrio Cívico en La Moneda, es un proyecto de verdad. De Bachelet destaco el GAM; de Frei las infraestructuras, aunque ahí nuevamente tuvo mucho que ver Lagos. De Aylwin destaco los parques en comunas populares.
– ¿Cuándo será sustentable Santiago?
Nos faltan unos 20 años, será tarea de cuatro gobiernos. Lo importante es que empecemos ya. Pero si seguimos en esta modorra de la primera piedra, esta inercia de sólo pintar fachadas, de plantar arbolitos…el plazo se aleja. El gobierno anterior pensaba que los parques se levantaban plantando un arbolito por chileno… Así no se hacen los parques. Así no salimos de la inequidad.
– ¿Qué nota le pone a Santiago en materia sustentable?
Depende mucho del sector. En las siete comunas del centro oriente la nota sería un 6,5 y ahí viven 1,2 millones. A las 12 comunas que están en la media, le pondría un 5, y viven 2,6 millones, mientras que en las 16 comunas vulnerables la evaluación cae a 3,4 con 2,7 millones de habitantes. El promedio ponderado por población, te da un 4,6. Como ves, a mitad de camino. •••
Por María José López
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Tratado de Alta Mar: Una noticia esperanzadora para la salud de los océanos
Más del 60% del océano corresponde a aguas de alta mar: aquellas que se encuentran fuera de las zonas jurisdiccionales de los países ribereños. El resto, las jurisdiccionales, que ocupan un tercio de los océanos, llevan bastante tiempo reguladas. Pero el ordenamiento de aquellas más alejadas de la costa se lleva discutiendo desde hace dos décadas y solo recientemente se ha firmado un Tratado de Alta Mar.
El Convenio del Derecho del Mar, firmado en Montego Bay (Jamaica) el 10 de diciembre de 1982, regula las aguas jurisdiccionales. Pero el nuevo Tratado de Alta Mar solo se aplica a partir de las zonas económicas exclusivas de los Estados. Es decir, en las aguas alejadas más de 200 millas de los territorios soberanos.
El tratado BBNJ (según sus siglas anglosajonas) es el tercer acuerdo de aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El pacto incluye la protección de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos marinos.
Ratificación y entrada en vigor
Fruto de las reuniones mantenidas previamente, el 17 de enero de 2026 entró en vigor el nuevo acuerdo, denominado Tratado sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina fuera de las Jurisdicciones Nacionales.
Más conocido como el Tratado de Alta Mar, ha obtenido la ratificación 81 países. En febrero de 2025, España se convirtió en el primer país europeo en depositar su ratificación ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Marruecos y Sierra Leona se unieron recientemente (septiembre 2025) al total de Estados que lo han firmado. Se convirtieron en los países 60 y 61 en respaldar el tratado, permitiendo que entrara en vigor lo firmado en junio del año 2023.
El objetivo principal del acuerdo (dotado de 76 artículos repartidos en 12 partes) se centra en mejorar la coordinación entre los países y establecer un enfoque integral destinado a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en las aguas afectadas.
Por lo tanto, se busca garantizar el uso de los recursos del océano en alta mar a un ritmo y de una manera adecuados. Es decir, que su aprovechamiento no provoque una reducción (en el presente y a largo plazo) de las especies animales y vegetales. Adicionalmente, el reparto de los beneficios obtenidos del uso de los recursos genéticos marinos debe ser llevado a cabo de una manera equitativa. Y ello creando áreas protegidas y fortaleciendo la cooperación científica.
Preocupación en el sector pesquero
En referencia a la pesca, el artículo 10 del tratado refleja de manera clara lo que pretende en este aspecto. El acuerdo no busca invadir las competencias de otros organismos internacionales en referencia al reparto de los cupos de pesca. Se enfoca principalmente en el cambio climático, la acidificación de los mares, la contaminación y la explotación tecnológica.
No obstante, debido al fin ambientalista del pacto, es normal que se cree un posible foco de incertidumbre sobre sus posibles implicaciones para la pesca. Ello puede traer la consiguiente desconfianza por parte de los afectados.
El tratado permite el establecimiento de áreas marinas protegidas en alta mar. Asimismo, pretende que estén conectadas formando una red, una meta importante para poder alcanzar la protección del 30 % de los océanos (objetivo “30×30”) antes del año 2030. Actualmente, solo el 0,9 % de las aguas de alta mar está totalmente protegida.
Implicaciones jurídicas
Desde una óptica estrictamente jurídica, las normas del Tratado de Alta Mar no van en contra del Convenio del Derecho del Mar de las Naciones Unidas, sino que lo complementan en las áreas fuera de las aguas jurisdiccionales de los países. Así, se presentan como las primeras normas que tendrán efectividad en alta mar.
Adicionalmente, el tratado crea un nuevo órgano para conservar y gestionar la biodiversidad: la Conferencia de las Partes, que será el foro especializado para ejecutarlo.
Este tratado, como cualquier otro instrumento de derecho internacional, contiene una lista de principios. Estos deben tenerse en cuenta para su aplicación. Entre ellos destacan los de “quien contamina, paga” y “distribución justa y equitativa de los beneficios”, es decir, se obliga a quien contamina a asumir la responsabilidad y se garantiza una distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos marinos.
81 países lo incorporarán a su legislación
Tras su reciente entrada en vigor, el tratado pasa a ser jurídicamente vinculante. Afectará a los más de 80 países que lo han ratificado hasta ahora. Esto significa que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.
El éxito del acuerdo dependerá de su traducción en medidas operativas y de los países implicados. Todos los Estados de la Unión Europea lo han firmado y ratificado. También lo han hecho otros países de América Latina, África y pequeños Estados vulnerables a la degradación oceánica, como las islas Seychelles y Palaos. Incluso China se ha sumado al pacto.
Pero existen países que, a pesar de firmarlo, aún no lo han ratificado, como Estados Unidos, Reino Unido y Rusia. Esto genera un escenario de adhesión desigual que condiciona el alcance real del tratado. En cualquier caso, la eficacia en su aplicación dependerá de la capacidad de los órganos institucionales ya existentes. Además, la puerta sigue abierta para que más Estados lo ratifiquen.
Fuente/The Conversation/ Licencia Creative Commons
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El mundo entra en ‘bancarrota hídrica’, según un informe de la ONU
Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas declara que el término de ‘crisis hídrica’ que se utiliza habitualmente ya no se ajusta a la realidad, ya que hay daños irreversibles que han llevado a muchas cuencas y reservas a un punto sin retorno.
En medio del agotamiento crónico de las aguas subterráneas, la degradación de la tierra y el suelo, la deforestación y la contaminación, todo ello agravado por el calentamiento global, un informe de la ONU ha declarado hoy el inicio de una era de bancarrota hídrica mundial.
Según el nuevo informe, los términos habituales “estrés hídrico” y “crisis hídrica” no reflejan la realidad actual en muchos lugares: una situación caracterizada por pérdidas irreversibles de capital hídrico natural y la incapacidad de recuperar los niveles históricos. Por eso, los autores instan a los líderes mundiales a facilitar “una adaptación honesta y basada en la ciencia a una nueva realidad”.
“Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota”, afirma el autor principal, Kaveh Madani, director del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH).
Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota
Kaveh Madani, UNU-INWEH
En términos financieros, el informe afirma que muchas sociedades no solo han gastado en exceso sus “ingresos” anuales renovables de agua procedentes de ríos, suelos y nieve acumulada, sino que han agotado sus “ahorros” a largo plazo en acuíferos, glaciares, humedales y otros depósitos naturales.
Esto ha dado lugar a una lista cada vez mayor de acuíferos reducidos, terrenos hundidos en deltas y ciudades costeras, lagos y humedales desaparecidos y una pérdida irreversible de biodiversidad.
El informe de la UNU se basa en un artículo publicado en la revista Water Resources Management, que define formalmente la quiebra hídrica como la sobreexplotación persistente de las aguas superficiales y subterráneas en relación con los caudales renovables y los niveles seguros de agotamiento; y la consiguiente pérdida irreversible o prohibitivamente costosa del capital natural relacionado con el agua.
Sistemas hídricos interconectados
Aunque no todas las cuencas y países se encuentran en bancarrota hídrica, Madani afirma que “suficientes sistemas críticos en todo el mundo han superado estos umbrales. Estos sistemas están interconectados a través del comercio, la migración, las retroalimentaciones climáticas y las dependencias geopolíticas, por lo que el panorama de riesgo global se ha alterado fundamentalmente”.
El 75 % de la humanidad esté en países clasificados como inseguros o críticamente inseguros en materia de agua.
Según el informe, uno de los puntos críticos está en la región de Oriente Medio y África del Norte, donde el alto estrés hídrico, la vulnerabilidad climática, la baja productividad agrícola, la desalinización intensiva en energía y las tormentas de arena y polvo “se entrecruzan con economías políticas complejas”.
En algunas partes del sur de Asia, la agricultura dependiente de las aguas subterráneas y la urbanización han provocado descensos crónicos de los niveles freáticos y hundimientos locales. Y en el suroeste de Estados Unidos, el río Colorado y sus embalses “se han convertido en símbolos de promesas de agua de forma excesiva”.
Basándose en conjuntos de datos globales y pruebas científicas recientes, el informe presenta un panorama estadístico desolador de las tendencias, causadas en su gran mayoría por los seres humanos. Por ejemplo, el texto arroja que un 50 % de los grandes lagos de todo el mundo han perdido agua desde principios de la década de 1990 (con un 25 % de la humanidad dependiendo directamente de esos lagos).
También destaca que un 50 % del agua doméstica mundial ahora se obtiene de las aguas subterráneas y más del 40 % del agua de riego se extrae de acuíferos que se están agotando.
Además, unas 410 millones de hectáreas de humedales naturales —casi igual al tamaño de toda la Unión Europea— han desaparecido en las últimas cinco décadas, y se ha perdido más del 30 % de masa glaciar mundial desde 1970.
Esta situación provoca que el 75 % de la humanidad esté en países clasificados como inseguros o críticamente inseguros en materia de agua, y 4 000 millones de personas se enfrentan a una grave escasez de agua al menos un mes al año.
170 millones de hectáreas de tierras de cultivo en riesgo
Además, 170 millones de hectáreas de tierras de cultivo de regadío están sometidas a un estrés hídrico alto o muy alto, lo que equivale a la superficie de Francia, España, Alemania e Italia juntas, con la inseguridad alimentaria que conlleva.
“Millones de agricultores intentan cultivar más alimentos a partir de fuentes de agua que se reducen, están contaminadas o están desapareciendo. Sin una rápida transición hacia una agricultura inteligente en el uso del agua, la bancarrota hídrica se extenderá rápidamente”, dice Madani.
Según explican los autores, una región puede sufrir inundaciones un año y seguir estando en bancarrota hídrica, añade, si las extracciones a largo plazo superan la reposición. En ese sentido, la bancarrota hídrica no tiene que ver con lo húmedo o seco que parezca un lugar, sino con el equilibrio, la contabilidad y la sostenibilidad.
“Al igual que con el cambio climático global o las pandemias, una declaración de bancarrota hídrica global no implica un impacto uniforme en todas partes, sino que suficientes sistemas en todas las regiones y niveles de ingresos se han vuelto insolventes y han cruzado umbrales irreversibles para constituir una condición a escala planetaria”, afirma el autor.
Al igual que con el cambio climático global o las pandemias, una declaración de bancarrota hídrica global no implica un impacto uniforme en todas partes, sino que suficientes sistemas en todas las regiones y niveles de ingresos se han vuelto insolventes
Kaveh Madani, UNU-INWEH
Pero Madani señala que las consecuencias se extienden entre regiones: “los efectos se propagan por los mercados mundiales, la estabilidad política y la seguridad alimentaria en otros lugares. Esto hace que la quiebra hídrica no sea una serie de crisis locales aisladas, sino un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta: gestión de la quiebra, no gestión de crisis”.
El agua, un recurso limitado
Por eso, los autores reclaman que se reconozca el agua como una limitación y una oportunidad para cumplir los compromisos en materia de clima, biodiversidad y tierra.
Ana Allende, profesora de investigación del CSIC experta en seguridad alimentaria y calidad de aguas ajena al estudio, destaca que en Europa, aunque tradicionalmente se perciba como una región menos vulnerable, los problemas siguen existiendo: sobreexplotación de acuíferos, especialmente en zonas agrícolas intensivas, degradación de ríos y humedales; pérdida de calidad del agua por contaminación difusa y urbana, y una creciente frecuencia de sequías prolongadas, especialmente en el Mediterráneo.
La principal implicación para Europa es que no puede seguir abordando la escasez únicamente mediante mejoras de eficiencia, reutilización o nuevas infraestructuras
Ana Allende, CSIC
“El informe apunta a la necesidad de aceptar que algunos impactos son irreversibles y que la gestión del agua debe orientarse a prevenir más daños, redistribuir riesgos y costes de forma justa y adaptar los sistemas socioeconómicos a una disponibilidad de agua estructuralmente menor”, concluye.
Fuente/SINC Derechos: Creative Commons. Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente #ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI
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Francisca Toledo, será la futura ministra de Medio Ambiente .
La ingeniera civil industrial de 40 años está desde 2022 en Libertad y Desarrollo, donde se especializó en recursos naturales y cambio climático. En el último tiempo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz.
Francisca Toledo Echegaray (40) será la próxima ministra del Medio Ambiente. El presidente electo, José Antonio Kast, nombró a la ingeniería civil industrial con mención eléctrica de la Universidad Católica como la sucesora de Maisa Rojas.
La futura secretaria de Estado participó en los dos gobiernos de Sebastián Piñera. Primero, entre 2010 y 2014, Toledo fue asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, con Cristián Larroulet, en temas como educación y telecomunicaciones.
Y en la segunda administración tuvo dos posiciones. Entre marzo del 2018 y junio del 2020 fue asesora de gabinete de la Presidencia de la República, desde donde le tocaba interactuar con carteras como Obras Públicas y Medio Ambiente, recuerda un integrante de ese gabinete. Desde 2020 a 2022 fue jefa de división de evaluación social de inversiones del Ministerio de Desarrollo Social, según detalla en su cuenta LinkedIn.
Entre ambos gobiernos, tuvo un paso por el sector privado: desde 2014 a 2017 fue primero ingeniera de estudios por tres años y luego, gerente de estrategia en la Cámara Marítima y Portuaria (Camport).
Tras el término de la segunda administración de Piñera, en 2022, Francisca Toledo entró como investigadora a Libertad y Desarrollo (LyD). La también magíster en derecho regulatorio de la UC se enfocó en temas de tramitación ambiental y el centro de estudios declara en sus áreas de estudios los recursos naturales y cambio climático.
Según consigna la página de LyD, Francisca Toledo fue uno de los editores del libro de “30 años de política ambiental: ¿hacia dónde vamos?”, donde se habla de “un progresivo debilitamiento de la gestión ambiental, ofreciendo un diagnóstico sobre las posibles causas o factores que han incidido y algunas propuestas de cara a fortalecer la gestión ambiental en los próximos años”.
Toledo, en nombre de LyD, ha ido a exponer al Congreso en materias relacionadas con la tramitación ambiental, la ley de permisos sectoriales y las capacidades de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
En este contexto, Toledo, junto con la coordinadora del programa legislativo de LyD, Pilar Hazbun, propuso fijar mínimos de desempeños en los plazos de tramitación y alertó sobre las atribuciones de la SMA, que le entregan muchas veces el rol de “juez y parte”.
La cartera de Medio Ambiente ha sido considerada clave por las nuevas autoridades en su tarea de destrabar proyectos de inversión. Toledo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz en el último tiempo y fue una de las economistas que participaron en la reunión del futuro ministro de Hacienda con economistas que habían apoyado a Evelyn Matthei tras la primera vuelta, como los expresidentes del Banco Central Rodrigo Vergara y Vittorio Corbo, y el exministro de Hacienda de Sebastián Piñera, Felipe Larraín.
Fuente/Pulso/LaTercera
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¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático?
La nieve es uno de los elementos más característicos de las montañas y del invierno en gran parte del mundo. Más allá de su valor paisajístico, esta desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas de montaña y en múltiples actividades socioeconómicas.
Sin embargo, la nieve es también un componente del sistema climático especialmente sensible al calentamiento global. En las últimas décadas, su cantidad, duración y comportamiento han mostrado cambios significativos.
No nieva igual todos los inviernos
La nieve presenta una marcada variabilidad temporal y espacial. En las montañas de la península ibérica, los inviernos pueden alternar entre años con abundantes nevadas y otros casi sin nieve.
Esta variabilidad no es homogénea. Las cotas bajas y sectores como el Pirineo oriental son más irregulares debido a su posición frente a los flujos atlánticos, mientras que cordilleras occidentales y septentrionales actúan como barrera, captando la mayor parte de la humedad y dejando condiciones más secas hacia el este. Este fenómeno, conocido como sombra pluviométrica, también es observable en otras montañas españolas como Sierra Nevada.
A escala local, además, el relieve y el viento influyen también en la acumulación de nieve. En conjunto, estos factores hacen que las tendencias espacio-temporales de la nieve muestren una elevada heterogeneidad.
¿Hay menos nieve en el hemisferio norte?
A escala del hemisferio norte, la cobertura de nieve ha disminuido de forma acelerada desde la década de 1980. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de la temperatura vinculado al cambio climático de origen antrópico. Este fenómeno ha dado lugar a lo que se conoce como sequía nival hidrológica, es decir, cuando la acumulación de nieve es insuficiente o la fusión es demasiado rápida y se genera un déficit respecto a un periodo histórico concreto.
Aun así, durante la estación fría, en cotas elevadas y en latitudes altas, la acumulación de nieve depende más de la precipitación que de la temperatura. En las latitudes medias de la cuenca del Mediterráneo, la precipitación presenta una elevada variabilidad anual y decadal, sin que se observen tendencias claras a lo largo del periodo histórico.
En los Pirineos, en cotas elevadas (>2 000 m), donde las temperaturas se mantienen bajo cero, las tendencias recientes (2000-2020) son neutras o ligeramente positivas. Sin embargo, en periodos más largos (1958–2017) se observa una disminución generalizada del número de días con nieve en el suelo y del espesor medio.
Además, en este sistema montañoso se detecta una fusión cada vez más temprana en la temporada y más intensa, asociada a un aumento de la energía disponible para derretir la nieve. Este fenómeno se ha relacionado con una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas durante la primavera. Estos periodos de estabilidad atmosférica favorecen la entrada de masas de aire templado, incrementan la radiación y el calor sensible, y aceleran la fusión. Estas situaciones atmosféricas se producen actualmente con temperaturas más elevadas debido al calentamiento global.
¿Qué pasará en el futuro?
Los estudios basados en simulaciones climáticas coinciden en proyectar una disminución de la nieve en el hemisferio norte, independientemente del modelo climático utilizado y del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado, tanto moderado como alto.
En los Pirineos, las proyecciones apuntan a una reducción generalizada de la nieve, especialmente en las cotas bajas, donde pequeños aumentos de temperatura determinan si la precipitación cae en forma de nieve o de lluvia.
Aun así, la nieve no desaparecerá de esta cadena montañosa, ni siquiera a finales de siglo. En concreto, las proyecciones para finales del siglo XXI (2080–2100) anticipan reducciones de la precipitación nival que oscilan entre el −9 % en un escenario de emisiones moderadas (entre 2 500 y 3 000 m) y el −29 % en un escenario de altas emisiones (entre 1 000 y 1 500 m), en comparación con el clima histórico (periodo 1960–2006).
Estos cambios afectan también la duración de la temporada de nieve, la rapidez de la fusión y los picos de escorrentía, es decir, el agua que circula por la superficie. Un aumento de 1 °C puede reducir hasta un 30 % la nieve estacional a 1 500 m.
Además, estudios recientes indican que el aumento de la temperatura debido al cambio climático contribuye a una mayor evaporación y a una mayor cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede dar lugar a un incremento de episodios extremos de precipitación en forma de nieve, como la borrasca Filomena de 2021, siempre que la temperatura se sitúe por debajo del punto de fusión.
Implicaciones para el clima y los ecosistemas
La nieve es un factor clave en las zonas de montaña. Actúa como un regulador hidrológico natural: almacena agua durante los meses fríos y la libera de forma progresiva en primavera y verano. Su disminución altera los picos de escorrentía, afecta a la disponibilidad de recursos hídricos y condiciona la producción hidroeléctrica.
La nieve desempeña un papel fundamental en el clima debido a su alto albedo, ya que refleja gran parte de la radiación solar. La pérdida de cobertura nival incrementa la absorción de energía en la superficie, generando retroalimentaciones que aumentan la temperatura.
Los cambios en la nieve influyen también en los ecosistemas de montaña, en la fenología de la vegetación –en sus ciclos biológicos– y en la evolución de los glaciares, que dependen de una cubierta nival persistente para retrasar la exposición del hielo durante el verano. Además, el aumento de episodios de lluvia sobre nieve, favorecidos por temperaturas más elevadas, puede desencadenar crecidas rápidas e inundaciones, como la ocurrida en el municipio de Vielha (Lérida) en 2013, con elevados costes económicos.
En este contexto, el cambio climático plantea un desafío estructural para los sistemas naturales y económicos de montaña. Afrontar este nuevo escenario requiere avanzar en estrategias de adaptación y mitigación que permitan gestionar el agua, el territorio y las actividades de montaña.
Fuente/The Conversation / Creative Commons
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