Conversación
Valentina Durán y la gestión ambiental basada en la equidad
Asistió al primer curso de Derecho Ambiental que se dictó en el país en 1994, en las salas de la Universidad de Chile, y ahora es docente de esta cátedra. Su primer trabajo como abogada ambientalista lo hizo en la Conama, y hoy es socia de un estudios de abogadas que se dedicada a temas de sustentabilidad, y presidenta de una consultora dedicada al mismo tema. Este año integró la Comisión de Medioambiente del Comando de Michelle Bachelet, y acá hace una revisión a los resultados de ésta, que terminaron en el programa presidencial de la candidata de la Nueva Mayoría.
¿De qué se trata la idea de tener una gestión ambiental basada en la equidad?
La desigualdad en todas sus expresiones es una gran fuente de descontento social y su combate ha sido un eje muy importante en el discurso y motivaciones de Michelle Bachelet. Y la desigualdad también se expresa cuando hablamos de medioambiente. Está ampliamente demostrado y todos podemos apreciar cómo el deterioro ambiental y la contaminación afectan directamente y con mayor gravedad a la calidad de vida y la salud de la población más vulnerable. ¿Quiénes? Los más pobres, los niños, los ancianos que sufren cada invierno con los episodios críticos de calidad del aire, los pequeños agricultores, productores y pescadores cuya subsistencia depende de la calidad de los elementos del medio ambiente y de la disponibilidad de los recursos naturales, los trabajadores informales que se exponen a riesgos. Esta desigualdad brutal, además de ser injusta, genera un clima de inestabilidad que dificulta la inversión.
Michelle Bachelet ha dicho que el desarrollo no es verdadero si no es inclusivo y sustentable y esto significa no sólo que debemos equilibrar el crecimiento económico y la protección ambiental, sino también, hacerlo con equidad social, con las generaciones presentes y también con las futuras.
En concreto, una gestión ambiental basada en la equidad o en la justicia ambiental quiere decir privilegiar el diálogo entre todos los sectores, reduciendo las asimetrías existentes, y nivelando la cancha. La experiencia nos muestra que lo barato cuesta caro en todo sentido.
Tres medidas concretas ilustran esta gestión ambiental basada en la equidad: (1) Se establecerán nuevos mecanismos institucionales y recursos para dar orientación efectiva, mediación y defensa ambiental ciudadana, que facilite la solución de problemas ambientales locales. (2) Además, para aquellas comunidades potencialmente afectadas por un proyecto sometido a evaluación ambiental, se diseñará una instancia de apoyo técnico para analizar y entender las implicancias de la eventual instalación de esa actividad, y para facilitar una participación informada en la evaluación ambiental. (3) En cuanto a pasivos ambientales, el impulso a un plan nacional de gestión de situaciones graves de contaminación existente, con la más amplia participación y un plan integral para disminuir, hasta erradicar, la grave exposición a sustancias y pesticidas tóxicos que existan en aquellos territorios de grave exposición o con graves efectos heredados.
¿Cuáles tienen que ser las primeras medidas para que el Estado ejecute una mejor y más equitativa política ambiental?
En su anterior gobierno, Michelle Bachelet logró sacar adelante en un tiempo récord, la ley que reformó la institucionalidad ambiental, creando por primera vez un Ministerio del Medio Ambiente, separándolo del nuevo Servicio de Evaluación Ambiental, y, muy importante, creando la Superintendencia del Medio Ambiente que se dedica exclusivamente a la fiscalización ambiental orientada a lograr el mayor cumplimiento ambiental. También presentó el proyecto de creación de los Tribunales Ambientales que se aprobó durante este gobierno.
Esta reforma del 2010 requiere ser profundizada y completada, dándole mayores recursos a las instituciones creadas. Además hay dos áreas que son de la mayor urgencia y que inspiran las medidas de los 100 primeros días en la gestión ambiental.
Primero: Recorriendo el país la ex presidenta ha quedado alarmada por los graves problemas de calidad del aire en Santiago y en regiones. Al menos 10 millones de personas están expuestas a una concentración promedio anual de MP 2,5 superior a la norma. Más de 4000 personas mueren prematuramente al año por enfermedades cardiopulmonares asociadas a la exposición crónica a MP 2,5, que es el contaminante más dañino. Existe un porcentaje significativo de comunas que no cumplen la normativa vigente.
Por ello el compromiso es que en los primeros 100 días se iniciará el proceso de renovación de los planes de prevención y descontaminación en aquellos casos más urgentes, para incorporar las medidas más efectivas según las mejores tecnologías y prácticas hoy disponibles, para publicarlos dentro los dos primeros años.
Segundo: Y hay una pata coja que es la Biodiversidad. La reforma preveía que el enero de 2011 el gobierno tenía que presentar un proyecto de ley que creaba el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. En marzo de 2011 se presentó ese proyecto de ley, pero su tramitación, tras casi tres años, sigue detenida.
Por eso en los 100 primeros días Michelle Bachelet impulsará en el Congreso la creación de un Servicio Nacional de Biodiversidad y Áreas Protegidas dotado de herramientas para conocer, valorar, proteger y restaurar la biodiversidad a lo largo del país, tanto dentro como fuera de las áreas protegidas.
El impacto del fenómeno del calentamiento global en el mundo va en constante aumento, ¿cuál es la situación de Chile, y con qué tipo de políticas publicas se enfrenta el problema?
El cambio climático, reconocido como el mayor problema ambiental global, tiene también un grave impacto nacional. Somos altamente vulnerables a los efectos del cambio climático, que impacta y amenaza cada día más a la biodiversidad, paisaje, y a la vida diaria de los chilenos. Se predice que nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) continuarán aumentando en forma significativa, siendo el consumo de energía en el país, el que más aporta a estas emisiones.
Debemos configurar nuestra gestión ambiental en forma coherente con la importancia del desafío que implica el fenómeno del cambio climático. Hemos propuesto que el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad pase a denominarse “Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático”. Este órgano debe elaborar, con la máxima celeridad posible, un nuevo plan nacional de cambio climático con una visión transversal e integrada, en adaptación, mitigación de impactos y creación de capacidades, orientando las medidas adoptadas hacia una economía baja en carbono que beneficiarán doblemente a Chile: aportarán tanto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero como a la calidad del aire que respiramos en Chile y a la calidad de vida de los chilenos.
La meta mínima es cumplir el compromiso de emisiones de gases de efecto invernadero, asumido por Michelle Bachelet en nombre de Chile el 2009 en la XV Conferencia de las Partes de Cambio Climático, de reducción de emisiones en un 20% al 2020 sobre la línea de base del año 2007.
Ésta es una tarea de Estado y se recogerá todo lo avanzado hasta ahora para avanzar con paso decidido porque tenemos que llegar al 2015 con un compromiso vinculante que ofrecer al mundo en la Conferencia de las Partes que se celebrará en París, y ser capaces de cumplirlo.

¿Cuál es la evaluación que haces sobre el uso y el respeto que le da el mundo público y privado a nuestros recursos naturales; y específicamente al agua? ¿Cuáles deben ser los lineamientos de las políticas sobre el uso de este elemento?
Nuestra economía se ha basado en la extracción y uso de nuestros recursos naturales. Pero estamos frente a un modelo que se agotó. En cuanto al mercado de los derechos de aguas, el resultado es que ni siquiera el Estado sabe bien cuales ni cuántos son, no se resguarda nuestro patrimonio ambiental, el mundo rural no tiene suficiente acceso al agua, y tenemos acuíferos sobre explotados de manera dramática y en definitiva no se aseguran los usos sociales del agua. La institucionalidad pública en este ámbito es insuficiente y no efectiva para cumplir los roles fundamentales de planificación, normativo, de fomento, diseño de política, regulación y fiscalización.
El Estado tiene que asumir su responsabilidad para que aprovechemos nuestros recursos en forma adecuada y sustentable. Y en esto la reforma política y la nueva Constitución son fundamentales. En cuanto a las aguas, estamos frente a un modelo que se agotó, y el cambio climático nos anuncia que la escasez hídrica que hoy enfrentamos no hará más que aumentar. ¿Cómo les explicaremos a nuestros nietos que no hicimos nada frente a esto?
Por eso las medidas van desde la Nueva Constitución, hasta acciones urgentes a iniciar en los 100 primeros días de gobierno. En una nueva Constitución, junto con el derecho de propiedad y la libre iniciativa económica, el Estado deberá tener el dominio pleno, absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de los recursos hídricos y mineros y derecho a regalías por el aprovechamiento de los recursos naturales. De un punto de vista jurídico, la Nueva Constitución deberá reconocer las aguas como bienes nacionales de uso público, cualquiera sea el estado en que se encuentren, el lugar en que estén depositadas o el curso que sigan, incluidos los glaciares. La ley debe poder reservar caudales de aguas superficiales o subterráneas para asegurar la disponibilidad, calidad, seguridad y continuidad del recurso hídrico para todas las personas y usos. Hoy tenemos acuíferos agotados, como en Copiapó, donde estuve recientemente en un foro, y situaciones graves en todo el país, que arriesgan severamente nuestra seguridad y sustentabilidad.
Entre las medidas más inmediatas, hay un compromiso para los primeros 100 días de Gobierno, de nombrar un Delegado Presidencial para los Recursos Hídricos, con dedicación exclusiva, a fin de identificar y avanzar en soluciones a la escasez de agua en el país. Existen a lo largo del programa otras medidas, como las Mesas Territoriales del Agua, para realizar los diagnósticos y adoptar las medidas necesarias tanto a nivel nacional como en cada cuenca.
Las ciudades chilenas sufren cada día más por los efectos de la contaminación, ¿cómo se avanza hacia una mayor fiscalización y una normativa menos vulnerable? Ya sea en ruidos, residuos, olores, etc.
Además de los problemas con la calidad del aire, tenemos que diversos estudios han analizado la presencia de sitios con suelos contaminados en distintas zonas del país, sin embargo, existe insuficiente información sobre este riesgo generado por distintas industrias y actividades a lo largo de nuestra historia. Adicionalmente, un 64%, de los suelos disponibles presentan erosión. Generamos 17 millones de toneladas anuales de residuos municipales e industriales. Más del 60% se disponen en rellenos sanitarios cumpliendo la reglamentación vigente, 20% en vertederos que cumplen estándares de los años 80, y el restante 20% se dispone aún en basurales o vertederos ilegales. Estamos expuestos a niveles de ruido que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
La creación de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) tuvo detractores que no querían un organismo con facultades robustas capaz de ingresar a un establecimiento, detener o clausurar una actividad contaminante o imponer multas disuasivas. Pero afortunadamente Michelle Bachelet sacó adelante esta iniciativa, en línea de las recomendaciones de la OCDE, y hoy la SMA tiene todas las facultades necesarias y sólo requiere de mayores recursos, autonomía y presencia nacional completa para poder desplegar una estrategia de fiscalización que promueva el cumplimiento ambiental que es fundamental en un estado de derecho. La fiscalización responde a diseños de política para que idealmente los regulados reciban las señales suficientes de que más vale cumplir que esperar a ser sorprendido. En mi actividad privada constato todos los días el efecto que tuvo esta nueva institucionalidad. Hoy todos, algunos más y otros menos, están preocupados y ocupados viendo cómo cumplir o regularizar sus situaciones. Porque los riesgos de sanciones y de imagen son altos.
Y si lo relacionamos con la calidad de vida, la mayor parte de las denuncias que recibe la SMA se refieren a ruidos y olores, por lo tanto, esto debe tener una reacción tanto en términos de coordinar y mejorar la fiscalización, para lograr mejores niveles de cumplimiento, como para completar la normativa, aún insuficiente especialmente en materia de olores. También en términos de equidad, es importante que la SMA se concentre en aquellas zonas más afectadas por cargas ambientales.
¿Cómo es posible que la contaminación de Santiago no sea una discusión política de primera línea?
Cada invierno la contaminación atmosférica se transforma en un tema de primera línea y probablemente el invierno de 2014 no será la excepción. Los costos en términos de muertes prematuras y atención de salud son enormes. Hemos avanzado, pero las soluciones son caras y requieren de la mayor decisión y coordinación, poniendo por delante la salud de las personas. Es importante que la autoridad entregue información completa, transparente y fidedigna sobre las concentraciones de contaminación, las fuentes y los episodios críticos, que se decreten a la brevedad las zonas latentes y saturadas, que se actualicen las normas y que se renueven los planes de prevención y descontaminación, no sólo en Santiago sino en el resto del país.
Necesitamos avanzar hacia planes efectivos incorporando nuevas medidas estructurales para enfrentar la contaminación, sobre la base de lo que nos dicen los estudios y la ciencia. Hoy los combustibles que más nos afectan son también los más baratos: la leña y el diésel. La leña, usada en el 5% de los hogares de Santiago, aporta hasta el 45% de las emisiones primarias de material particulado, y hasta un 70% en invierno. Las fuentes móviles diésel aportan 25 veces más PM2.5 que los gasolineros. El 2012 la OMS declaró el humo diésel como cancerígeno categoría A, a la par con el plutonio y el humo de cigarro.
Como parte de la reforma tributaria el programa plantea un impuesto a los vehículos de mayor consumo de diésel, además de una serie de medidas destinadas a mejorar el transporte público como la integración de las bicicletas, además del fuerte impulso a las energías renovables no convencionales.
Junto con reformas estructurales, debemos mejorar la fiscalización con una estrategia liderada por la Superintendencia, y considerar que las tecnologías actuales nos permiten por ejemplo incorporar activamente a los ciudadanos como colaboradores de la fiscalización, a un bajo costo.
¿Qué se debe considerar patrimonio natural? ¿Cuál es la mejor estrategia para protegerlo y promoverlo?
La diversidad biológica es parte del patrimonio natural y cultural de Chile. Constituye la base del desarrollo nacional en la medida que provee los recursos naturales, bienes y servicios de los cuales depende nuestro bienestar y el de las futuras generaciones, nuestra calidad de vida y propia identidad nacional. Por nuestro aislamiento, tenemos especies y ecosistemas únicos en el mundo, sobre los cuales tenemos poca información y muchas presiones y amenazas de grave pérdida de biodiversidad.
En su anterior gobierno, Michelle Bachelet creó o gestionó la creación de tres parques nacionales, un parque marino, un monumento natural, una reserva nacional, cinco santuarios de la naturaleza y tres sitios Ramsar. Pero no es suficiente, la biodiversidad requiere ser conocida, valorada y protegida tanto en áreas protegidas como fuera de ellas, a través de instituciones y herramientas efectivas. Por eso es urgente completar la reforma para contar con una ley de protección de biodiversidad que entregue estas funciones a un Servicio. Por eso se plantea también reforzar la investigación nacional en este ámbito.
Todavía algunos creen, negando toda evidencia, que la protección del medio ambiente es un lujo que países en desarrollo no se pueden permitir. Esa idea es obsoleta. El medioambiente es condición de bienestar.
Hoy el turismo en torno a los parques nacionales y a nuestros paisajes y recursos naturales puede ser una importante carta económica de nuestro país. Todavía algunos creen, negando toda evidencia, que la protección del medio ambiente es un lujo que países en desarrollo no se pueden permitir. Esa idea es obsoleta. El medioambiente es condición de bienestar. No es un lomo de toro. La mirada sabia y que le hace bien al país es aquella que entiende que tenemos que invertir en más y mejor medioambiente y que ello no es un impedimento para el crecimiento económico.
Fuente: www.sentidoscomunes.cl
Conversación
Polinizadores en peligro: POR QUÉ LAS ABEJAS SON FUNDAMENTALES
Los polinizadores son esenciales para la reproducción de muchas plantas y para la producción de numerosos alimentos. Abejas, mariposas, escarabajos, aves y murciélagos transportan polen entre flores, permitiendo la formación de frutos y semillas.
Sin este proceso, muchos ecosistemas perderían diversidad y la agricultura sostenible sería mucho más difícil. En los últimos años, la disminución de poblaciones de polinizadores ha generado preocupación científica y social por sus consecuencias ambientales, económicas y alimentarias.
¿Qué son los polinizadores y por qué las abejas son fundamentales?
Los polinizadores son animales que facilitan el traslado de polen entre órganos reproductivos de las plantas. Las abejas son las más conocidas, pero no son las únicas. Muchos insectos silvestres cumplen funciones clave en bosques, praderas, huertos y cultivos. La polinización puede parecer un proceso pequeño, pero sostiene redes ecológicas complejas y contribuye a la estabilidad de los ecosistemas.
Las abejas destacan por su eficacia y constancia en la visita a flores. Existen abejas melíferas gestionadas por apicultores y muchas especies silvestres que polinizan plantas nativas y cultivos. Su trabajo mejora el rendimiento, la calidad y la diversidad de alimentos. Frutas, hortalizas, frutos secos y semillas dependen en mayor o menor medida de este proceso. Proteger a las abejas significa proteger la biodiversidad y la seguridad de la alimentación humana, ya que muchos productos ricos en vitaminas y micronutrientes dependen de ellas. Su pérdida simplificaría drásticamente la oferta alimentaria y afectaría la calidad nutricional global.
El equilibrio ecológico y la agricultura sostenible
- Biodiversidad y equilibrio ecológico: Los polinizadores ayudan a mantener la diversidad vegetal. Si disminuyen, muchas plantas producen menos semillas y frutos, lo que afecta a aves, mamíferos e insectos que dependen de ellas. Esta pérdida altera las cadenas alimentarias y reduce la resiliencia de los ecosistemas.
- Agricultura sostenible: La producción agrícola necesita polinizadores sanos. Aunque algunos cultivos se polinizan por el viento, muchos mejoran notablemente con la actividad de insectos. La presencia de setos, flores silvestres y hábitats naturales cerca de los campos puede aumentar sus poblaciones y reducir la dependencia de insumos externos, integrando naturaleza y producción de forma resiliente.
Amenazas principales y el uso de pesticidas
Las principales amenazas para los polinizadores son la pérdida de hábitat, el uso intensivo de pesticidas, la contaminación, las especies invasoras, las enfermedades y el cambio climático. La simplificación del paisaje agrícola reduce su alimento y refugio, mientras que las olas de calor y cambios estacionales desincronizan la floración con la actividad de los insectos.
Para mitigar el impacto químico, reducir pesticidas no significa abandonar la protección de cultivos, sino aplicar un manejo integrado de plagas. Este enfoque combina prevención, monitoreo y control biológico, recurriendo al uso químico solo cuando es estrictamente necesario. Así se protege la producción y se reduce el daño sobre insectos beneficiosos.
Apicultura vs. Polinizadores silvestres: La apicultura puede ser aliada de la conservación, pero no debe eclipsar a las especies silvestres. En algunos lugares, una densidad excesiva de colmenas domésticas puede competir con las especies nativas por recursos florales. Una estrategia equilibrada debe proteger a ambas, ya que la diversidad de polinizadores aumenta la estabilidad del servicio de polinización global.
Cómo proteger a los polinizadores en ciudades y campos
Para recuperar sus poblaciones, es vital diseñar paisajes favorables que combinen refugios, agua, ausencia de químicos peligrosos y una diversidad floral durante todo el año. Los monocultivos extensos ofrecen alimento durante periodos muy cortos y luego se convierten en desiertos ecológicos; en cambio, los setos, márgenes, praderas y pequeños bosques proporcionan continuidad temporal y espacial con flores de distintas formas adaptadas a diferentes insectos.
La gestión del territorio debe dividirse en dos frentes:
- En el campo: Los márgenes florales, la rotación de cultivos y la reducción de agroquímicos favorecen su recuperación rápida, conectando espacios verdes y hábitats naturales dispersos.
- Ciudades como refugio: Los entornos urbanos pueden convertirse en microhábitats valiosos si se gestionan parques, balcones y solares con criterios ecológicos. Praderas floridas, hoteles de insectos bien diseñados, la reducción de siegas excesivas y la eliminación de herbicidas permiten crear una red ecológica que complementa a los hábitats naturales.

El papel social, indicadores y seguimiento científico
Los ciudadanos pueden apoyar a los polinizadores mediante jardines con flores diversas, la compra de alimentos sostenibles y el apoyo a la apicultura responsable. Por su parte, las empresas agrícolas y alimentarias deben incorporar criterios de biodiversidad en sus cadenas de suministro, mientras que las administraciones públicas tienen la obligación de facilitar políticas que protejan hábitats y regulen sustancias perjudiciales.
Investigación y medición de resultados
Para saber si estas medidas funcionan, se requiere continuidad mediante la investigación y el seguimiento científico. Los indicadores de recuperación —como la presencia de más flores, mariposas, abejas silvestres y frutos en plantas nativas— deben evaluarse con monitoreos científicos de abundancia y diversidad. Los conteos de insectos y análisis de hábitats aportan datos esenciales para ajustar políticas agrícolas y urbanas, evitando que los esfuerzos se queden en acciones simbólicas de temporada.
Conclusión
Los polinizadores, especialmente las abejas, son fundamentales para la biodiversidad, los ecosistemas y la agricultura sostenible. Su declive no es un problema aislado, sino una señal de deterioro ambiental generalizado. Protegerlos exige cambiar la gestión del territorio, reducir presiones químicas y recuperar hábitats. Cuidar a los polinizadores es cuidar la base natural de muchos alimentos y de la vida en el planeta.
Fuente/Ambientum
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DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE
Cada 5 de junio recordamos que nuestra vida cotidiana está tejida con la vida del planeta. El Día Mundial del Medio Ambiente no es solo una fecha formal; es un espejo que nos pregunta qué tipo de mundo queremos heredar.
Desde su inicio en 1974 ha servido para encender debates y sembrar iniciativas: escuelas que plantan árboles con alumnos, barrios que organizan limpiezas de ríos, pequeñas empresas que cambian plásticos por materiales reutilizables. Esos actos, aunque modestos, son el pulso de una transformación mayor.
Su importancia radica en poner en la agenda pública desafíos ambientales transversales: contaminación atmosférica y de aguas, pérdida de biodiversidad, degradación de suelos, residuos y la crisis climática. Al concentrar campañas temáticas anuales y designar países anfitriones, el Día facilita la coordinación entre gobiernos, ONG, sector privado y comunidades locales, amplificando mensajes y recursos.
Históricamente, la conmemoración nació tras la creciente conciencia ambiental de los años 60–70 y las primeras conferencias internacionales que vinculaban desarrollo y ambiente. Desde entonces, ha ayudado a catalizar acuerdos, normativas y comportamientos —por ejemplo, campañas de reducción de plásticos, restauración de ecosistemas y promoción de energías limpias— que, aunque insuficientes, muestran el potencial de acción conjunta.
Los beneficios concretos para el planeta y el desarrollo sostenible incluyen: aceleración de políticas públicas ambientales; mayor financiamiento y prioridad para proyectos de conservación y infraestructura verde; impulso a la transición energética y eficiencia energética; y fortalecimiento de economías locales basadas en servicios ecosistémicos.
Para el cambio climático, la celebración funciona como instrumento de educación y presión política para reducir emisiones, promover adopción de renovables y fomentar prácticas de mitigación y adaptación. En biodiversidad, concentra esfuerzos de protección de hábitats, monitoreo de especies y estrategias de manejo sustentable que reducen pérdidas genéticas y servicios ecosistémicos esenciales (polinización, regulación hídrica, control de plagas).

La eficiencia energética recibe atención a través de campañas de consumo responsable, etiquetado, incentivos para renovación de flotas y edificaciones más eficientes, y fomento de tecnologías como iluminación LED, bombas de calor o edificios de consumo casi nulo. Estas acciones reducen demanda, emisiones y costes económicos.
Sin embargo, no todo es lineal: las oportunidades incluyen visibilizar soluciones escalables, atraer inversión verde, empoderar comunidades y promover innovación tecnológica y educativa. Las desventajas o límites son la temporalidad del impacto (muchas campañas quedan en acciones puntuales), el riesgo de “ecoblanqueo” por parte de empresas, la desigualdad en capacidad de respuesta entre países y la brecha entre discurso público y políticas vinculantes. Para maximizar beneficios se requieren seguimiento, metas cuantificables, transparencia en financiamiento y alianzas multisectoriales que traduzcan sensibilización en transformaciones estructurales.
En 2026, el lema del Día Mundial del Medio Ambiente es: «Un llamamiento mundial a la acción climática». Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en el cambio climático y en las señales que nos envía el planeta. El Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente nos llama a actuar #PorElClimaYa.
Cada año, un país se convierte en anfitrión y organizador del Día Mundial del Medio Ambiente. La República de Azerbaiyán será el país anfitrión del mayor evento por el medio ambiente del mundo.
Un llamamiento global por la acción climática
La Tierra ya nos está hablando. Y lo hace con temperaturas récord, incendios más feroces, tormentas extremas y glaciares que desaparecen frente a nuestros ojos.
Durante años dijimos que limitar el calentamiento global a 1,5 °C era clave para evitar los peores impactos del cambio climático. Hoy, ese umbral está peligrosamente cerca de ser superado. Y cada décima de grado cuenta.
El cambio climático no es una amenaza futura: está redefiniendo la vida en todo el planeta.
El #DíaMundialDelMedioAmbiente 2026 nos recuerda que todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. La Tierra nos está enviando señales. La pregunta es: ¿qué señal vamos a enviar nosotros?
Súmate a la campaña global de ONU Medio Ambiente y actúa #PorElClimaYa. Porque proteger el planeta también es proteger nuestra salud, nuestras comunidades y nuestro futuro.
En el marco de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente se deben centrar los esfuerzos en motivar a las personas y comunidades, para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y de protección del medio ambiente.
Es por ello que se invita a las personas a mejorar sus hábitos de consumo. A las empresas a desarrollar modelos más ecológicos. A los gobiernos a proteger las zonas salvajes. A los profesores a educar en valores naturales. A los jóvenes a alzar la voz por el futuro del planeta. La protección del medio ambiente requiere del apoyo de todos.

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LA HUELLA QUE DEJA EL LITIO DE LAS BATERÍAS EN LOS OCÉANOS
El litio se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la transición energética debido a sus propiedades físico-químicas: es ligero, poco denso en estado sólido, presenta un elevado potencial electroquímico y una excelente conductividad eléctrica y térmica. Y eso lo convierte en materia prima clave de las baterías de coches eléctricos, teléfonos móviles y sistemas de almacenamiento de energías renovables.
Su imagen está asociada a un futuro limpio y descarbonizado. Sin embargo, como ocurre con muchos avances tecnológicos, su uso masivo plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con el litio cuando acaba en el medio ambiente, especialmente en el mar?
Estudios recientes realizados con organismos marinos muestran que este metal, considerado durante mucho tiempo poco problemático, puede dejar una huella biológica relevante en los ecosistemas marinos, incluso a concentraciones similares a las que ya se detectan en la naturaleza.
Un contaminante emergente y poco vigilado
A diferencia de otros metales ampliamente estudiados, como el mercurio o el plomo, el litio no suele figurar en los listados clásicos de contaminantes ambientales. Su impacto ecológico ha recibido mucha menos atención. Sin embargo, su producción se ha disparado en las últimas décadas y su tasa de reciclaje sigue siendo baja
Gran parte del litio acaba en vertederos o se libera a través de aguas residuales, que los sistemas de depuración no eliminan eficazmente. Esto facilita que alcance ríos, estuarios y océanos. En condiciones naturales, las concentraciones de litio en el agua de mar son bajas. Pero en zonas con fuerte presión humana o cerca de explotaciones mineras se han registrado valores notablemente más altos.
La cuestión es si estas concentraciones, sin ser letales, pueden afectar a la salud de los organismos marinos a largo plazo. Para disipar dudas, distintos estudios han utilizado especies clave de la cadena trófica marina, como copépodos, erizos de mar, quisquillas, mejillones o poliquetos. Su diversidad en estrategias alimentarias y fases del ciclo vital permite evaluar mejor los efectos del contaminante en diferentes niveles del ecosistema.
Más allá de la mortalidad: efectos invisibles
El litio no siempre provoca efectos inmediatos o visibles. En muchos casos, las concentraciones actuales no causan mortalidad masiva en los organismos marinos, pero sí generan efectos subletales que pueden comprometer su salud a largo plazo.
En concreto, producen alteraciones en enzimas relacionadas con el estrés oxidativo, en procesos de detoxificación y en mecanismos asociados al sistema nervioso. Tal y como ya se ha visto en investigaciones anteriores y también en las nuestras, en embriones de erizo de mar, la exposición al litio puede ralentizar el desarrollo o inducir malformaciones, incluso cuando no se produce la muerte de los organismos.
El tiempo importa tanto como la dosis
El efecto del litio no depende únicamente de la concentración, sino también del tiempo de exposición. A medida que pasan las semanas, las respuestas biológicas se vuelven más intensas y afectan a niveles cada vez más complejos, tanto bioquímicos como enzimáticos, pasando por alteraciones celulares, hasta daños visibles en tejidos.
Cuando todos estos indicadores se analizan de forma conjunta, el resultado es claro: el estrés biológico aumenta de manera progresiva y sostenida. Es decir, exposiciones prolongadas a litio, incluso en niveles moderados, pueden generar efectos acumulativos.
Este tipo de impactos, menos evidentes pero persistentes, plantea un riesgo ecológico importante, ya que puede afectar a la reproducción, el crecimiento y la supervivencia de las especies. A largo plazo, los cambios pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas y el funcionamiento de las cadenas tróficas.
Además, estos resultados cuestionan la idea de que todos los materiales asociados a la transición energética sean ambientalmente inocuos. El litio es indispensable para reducir las emisiones de carbono, pero su ciclo de vida completo —incluyendo su destino final— debe evaluarse con rigor.
Una transición energética verdaderamente sostenible
Los estudios no apuntan a un riesgo inmediato de colapso de los ecosistemas marinos, pero sí lanzan una advertencia clara: el litio es un contaminante emergente que merece atención, seguimiento y regulación. Entender sus efectos a largo plazo, especialmente en combinación con otros factores como el calentamiento global o la exposición simultánea a múltiples contaminantes, será clave para avanzar hacia una transición energética completa.
Porque la transición no consiste solo en cambiar las fuentes de energía, sino en garantizar que las soluciones adoptadas no generen nuevos problemas ambientales.
El litio seguirá siendo esencial para el futuro energético. Pero su historia en los océanos aún se está escribiendo. Comprenderla a tiempo será fundamental para que la transición sea realmente sostenible.
Fuente/The Conversation/ Creative Commons
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VERANOS INTERMINABLES E INVIERNOS MENGUANTES: ¿CÓMO DEFINIMOS AHORA LAS ESTACIONES?
Uno de los elementos más visibles del cambio climático antropogénico (causado por el ser humano) es el aumento de la temperatura, que a su vez modifica la forma y extensión de las cuatro estaciones. ¿Las consecuencias? Veranos más largos, que se desplazan hacia la primavera y el otoño, inviernos más cortos, primaveras adelantadas y otoños retrasados.
Estudiar de manera precisa cómo, cuánto, a qué ritmo y con qué intensidad se están produciendo esos cambios y se proyecta que sucedan en el futuro tiene un interés enorme debido a sus numerosas consecuencias. No sólo para los ecosistemas naturales, sino en el consumo y gestión de la energía, el confort de la población o la alteración del ciclo anual y sus efectos.
El concepto o definición de verano o invierno es intuitivo y aparentemente sencillo. Sin embargo, definir y calcular de manera rigurosa y objetiva las estaciones resulta muy complejo; hay muchas sutilezas y matices a tener en cuenta. De hecho, no existe un consenso en la comunidad científica ni en los centros de estudio climático a la hora de determinarlo.
¿Cómo definimos un día de verano?
Existen múltiples formas de aproximarse a la definición de las estaciones, según el enfoque que se utilice. Por un lado está el astronómico o climático: desde la astronomía, se determina con los solsticios y equinocios, o desde la climatología, con periodos fijos de tres meses.
Estas definiciones son, por tanto, invariables. Así, el verano dura astronómicamente desde el 21 de junio al 21 de septiembre (con ligeras variaciones entre años). Y desde el punto de vista climático, corresponde a los meses de junio, julio y agosto.
No consuma noticias, entiéndalas.
Por otro lado, está la definición meteorológica o térmica. Determinar si un día concreto, más allá del calendario fijo, corresponde a condiciones de verano, otoño, invierno o primavera podría conseguirse a partir del comportamiento de su temperatura (media, máxima o mínima) diaria.
Así, una definición extendida entre la comunidad científica determina como día de verano aquel en el que la temperatura máxima supera los 25ºC. Este valor es un promedio muy global a nivel planetario. No obstante, resulta lógico que quienes viven en una zona de montaña, desértica o cerca de los polos o del ecuador no estén totalmente de acuerdo con que esa temperatura sea la que defina sus días de estío. Entre otros ejemplos, el servicio meteorológico sueco establece el comienzo de la estación a partir de 10ºC de temperatura media diaria.
Algunos trabajos proponen obtener el valor numérico en cada región a través de su promedio climatológico de temperatura (30-40 años más recientes), aunque no existe una propuesta general para la extensión de la zona y el periodo a emplear. En España, se ha estudiado tanto mediante medias de tres meses como a partir de la media entre junio y septiembre.
Además, está la posibilidad de emplear el percentil 75 de temperatura máxima o mínima o media. Suponiendo que las temperaturas evolucionan como una oscilación suave y homogénea a lo largo del año, dividiéndose en cuatro partes iguales el ciclo anual, ese percentil 75 correspondería al 25 % de los días más cálidos, es decir, los días de verano.
Existe otra propuesta interesante: analizar las estaciones a través de la distribución de frecuencias de la temperatura diaria en el año. Su forma es más o menos simétrica, con un máximo central (suma de días de primavera y otoño) y dos colas (verano e invierno). Los cambios proyectados por el calentamiento global tanto en el valor medio como en el ancho de esa distribución, que se muestran en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), pueden ser útiles para estudiar cambios en las estaciones.
También existen trabajos que estudian las estaciones desde otras perspectivas muy distintas, como la fenológica: según el crecimiento de la vegetación y la floración. Como ejemplo ilustrativo, el cerezo japonés, con más de 1 000 años de datos, permite analizar la evolución estacional de la temperatura en escalas temporales enormes.
Si bien estos estudios son limitados en cuanto a su representatividad para grandes regiones, muestran de manera muy clara la conexión de los ecosistemas naturales y calentamiento global.
¿Cmo están cambiando las estaciones debido al calentamiento global?
Determinar el inicio y fin de una estación se vuelve una tarea más complicada si se tiene en cuenta que el cambio climático antropogénico está transformando los patrones. Múltiples estudios indican cambios muy significativos en la duración y extensión de las estaciones, y en particular del verano: más de un día por año de aumento en las últimas tres décadas en múltiples megaciudades (Sidney, Minneapolis, Tokio); incremento de al menos una semana en la mayor parte del hemisferio norte en las décadas recientes; o en torno a 2,5 días por década en Europa en los últimos 70 años.
Si ponemos el foco en España, los veranos de Castilla-La Mancha, por ejemplo, se han alargado 7 días por década de media en los últimos 40 años.
Estudiando las proyecciones futuras, los inviernos, definidos a partir de los valores del siglo XX, prácticamente habrán desaparecido en la península ibérica a finales del siglo XXI. A nivel global, cualquiera de las proyecciones de emisiones de gases de efecto invernadero obtienen veranos que duran en torno a 6 meses e inviernos de menos de 2.
El calentamiento global, por tanto, ya ha alterado de manera significativa las estaciones, en particular las más extremas (verano y el invierno). Entre las diferentes líneas de investigación, los expertos se están centrando en varios aspectos:
- Estudiar de forma más detallada los ritmos de cambio a escala más local.
- Analizar la sensibilidad de los cambios a los diferentes escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero.
- Hacer más precisas las diferentes metodologías para estimar las estaciones, su variabilidad y consistencia.
- Analizar mejor las estaciones como primavera y otoño, para conocer hasta qué punto se van a ver alteradas, acortadas, desplazadas o el paso de condiciones invernales a veraniegas y viceversa pueda ser más brusco.
Sólo profundizando en estos patrones se podrán precisar sus impactos y mejorar las medidas de adaptación en el contexto del cambio climático.
Fuente/The Conversation /Creative Commons
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Conversación
UNA OLA DE CALOR MARINA MASIVA PROVOCÓ EL COLAPSO DE LOS ARRECIFES DE CORAL DEL CARIBE MUCHO MÁS RÁPIDO DE LO PREVISTO.
Durante décadas, los arrecifes de coral de todo el Caribe han sufrido enfermedades, contaminación, sobrepesca y el aumento de la temperatura del mar, pero la mayoría ha seguido creciendo, hasta ahora.
En 2023 y 2024, las temperaturas superficiales alcanzaron máximos históricos en los océanos del mundo, y una ola de calor marina de duración e intensidad sin precedentes se extendió por los trópicos . Satélites de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. detectaron estrés térmico que podría provocar el blanqueamiento de los corales en más del 80 % de las zonas de arrecifes del planeta .
Durante estos períodos de estrés extremo, los corales expulsan las algas simbióticas que les dan su color y la mayor parte de su alimento, lo que los vuelve completamente blancos y los deja vulnerables a la inanición, las enfermedades y, finalmente, la muerte .
En todo el Atlántico Norte , incluido el Caribe, el calor persistió durante meses, con un estrés térmico dos o tres veces mayor que el que los arrecifes habían experimentado jamás. El estrés térmico, fenómeno en el que las altas temperaturas ejercen presión sobre ecosistemas frágiles, puede alterar permanentemente su capacidad de funcionamiento.
Esto desencadenó lo que ahora se reconoce como el cuarto evento global de blanqueamiento de coral, el más grave que se ha documentado .
Blanqueamiento generalizado de los corales durante la ola de calor marina de 2023.
Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más productivos de la Tierra, y su importancia para las personas es fundamental. Alimentan a cientos de millones de personas a través de la pesca artesanal, son la base del turismo en todo el Caribe y sirven como rompeolas naturales que protegen la costa de las tormentas y reducen las inundaciones.
Los arrecifes del Caribe se están erosionando rápidamente.
En un nuevo estudio , descubrimos que en todo el Caribe, la ola de calor marina de 2023, combinada con una enfermedad mortal conocida como enfermedad de pérdida de tejido de coral pétreo, ha llevado a los arrecifes a superar un umbral que los científicos creían que estaría a una década o más de distancia. Ahora se están erosionando más rápido de lo que los corales pueden regenerarlos.
Estudiamos los arrecifes del Caribe mexicano y del Golfo de México, comparando los datos recopilados antes de la ola de calor (2018-2022) con los posteriores (2023-2024). En cada arrecife, contamos los corales vivos y los organismos que lo erosionan, como los peces loro y los erizos de mar. A partir de estos recuentos, estimamos la cantidad de formación de arrecifes (producción de carbonato) y de erosión (bioerosión), y luego calculamos el resultado neto: si el arrecife ganaba o perdía material.
Los resultados fueron contundentes: entre el 70 % y el 75 % de nuestros sitios en el Caribe pasaron de un crecimiento neto a una erosión neta. Ahora pierden carbonato de calcio más rápido de lo que los corales pueden agregarlo. El umbral que los modelos anteriores habían sugerido que podría superarse durante la próxima década ya se ha alcanzado .
Este cambio se debió a la pérdida de corales de rápido crecimiento, ramificados y formadores de placas, especialmente las especies de Acropora , que tienen tasas de crecimiento muy altas y contribuyen de manera desproporcionada a la formación de arrecifes.
Uno de nuestros hallazgos más preocupantes es que los arrecifes del Caribe que aún presentaban una alta cobertura de coral y una elevada producción de carbonato antes de la enfermedad y la ola de calor fueron los que más sufrieron pérdidas. Algunos perdieron hasta 8 kilogramos de carbonato de calcio por metro cuadrado al año.
Una historia de dos mares
Nuestro estudio también reveló un contraste sorprendente. Mientras que los arrecifes del Caribe colapsaron, los del Golfo de México se mantuvieron prácticamente intactos. La gran mayoría de los sitios del Golfo registraron un saldo positivo tras la ola de calor.
La diferencia radica en qué corales predominan en cada región. En el Golfo de México, los arrecifes están dominados por corales de crecimiento lento y forma de montículo. Crecen más lentamente, pero son más resistentes al calor. Sufrieron blanqueamiento durante la ola de calor, pero en su mayoría sobrevivieron, manteniendo así un balance positivo de carbonato en el arrecife .
Este es el equilibrio entre los procesos de construcción y erosión. Cuando se añade más de lo que se elimina, el arrecife de coral puede crecer. Cuando ese equilibrio se rompe, el arrecife deja de crecer e incluso puede erosionarse.
Además, los arrecifes del Golfo de México aún no se han visto afectados por la enfermedad de pérdida de tejido de los corales pétreos, que mata preferentemente a las mismas especies masivas y longevas que mantienen vivos los arrecifes del Golfo. Para cuando llegó el calor, gran parte del Caribe ya había perdido sus corales más resistentes debido al brote de la enfermedad . La ola de calor terminó lo que empezó.
Por qué es importante la erosión de los arrecifes
Todos los beneficios que proporcionan los arrecifes dependen de un delicado equilibrio entre la formación de arrecifes y la erosión.
Los arrecifes tropicales son esencialmente vastas estructuras de piedra caliza, construidas lentamente a lo largo de los siglos a medida que los corales depositan esqueletos de carbonato de calcio. Al mismo tiempo, las olas y diversos organismos del arrecife, como los peces loro, los erizos de mar y las esponjas perforadoras, los erosionan.
Un arrecife que se erosiona y se aplana comienza a perder su capacidad de proporcionar beneficios a otras especies y a las personas.
No esperábamos documentar el momento en que una importante región del océano pasara de crecer a erosionarse. El hecho de que ocurriera tan rápidamente, y en algunos de los arrecifes más emblemáticos y estudiados del Caribe, sugiere que los plazos que los científicos han estado utilizando podrían ser demasiado optimistas.
Nuestros hallazgos también podrían obligar a replantear la forma de abordar la restauración de los corales. En todo el Caribe, los programas han invertido mucho en la replantación de especies de coral ramificadas de rápido crecimiento, como Acropora , porque recuperan rápidamente su complejidad estructural. La ola de calor de 2023-2024 arrasó con muchas de estas poblaciones restauradas, además de las silvestres.
La restauración tendrá que diversificarse. Explorar enfoques como el intercambio de genes tolerantes al calor entre poblaciones (flujo genético asistido) y la cría de corales que sobrevivan mejor al calor (cría selectiva) podría ser una vía prometedora .
Pero la restauración por sí sola no será suficiente . Para revertir el declive se requieren reducciones drásticas de las emisiones de gases de efecto invernadero para disminuir la frecuencia e intensidad de las olas de calor marinas, junto con medidas locales contundentes contra la contaminación, la escorrentía de nutrientes, la sedimentación y las enfermedades, factores que debilitan a los corales antes de la llegada del calor.
Fuente/The Conversation/Creative Commons licence.
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