Connect with us

Noticia Destacada

CONSUMO RESPONSABLE DE ROPA: ¿SABEMOS CUÁNTA SE RECICLA Y CÓMO CONTAMINA?

Published

on

Realizamos un consumo responsable de ropa? La respuesta es no. Compramos un 60 % más de ropa que hace una década, aunque, paradójicamente, la llevamos puesta menos que nunca, ya que la tiramos cuando la hemos usado menos de 10 veces. Solo el 1 % se recicla y el resto se convierte en residuos contaminantes como los microplásticos.


El uso en aumento de fibras sintéticas, la base de la moda rápida, propicia que llevemos puestos plásticos tratados con miles de sustancias químicas dañinas para la salud y el medioambiente.

En esta época de rebajas, entre los artículos que más consumismos está precisamente el textil. Según la ONU, compramos un 60 % más de ropa que hace una década. De hecho, entre 2000 y 2015 la producción de estas prendas en el mundo se duplicó, mientras que su uso se redujo. Se estima que, en promedio, desechamos la ropa después de haberla usado solo entre siete y ocho veces. En Europa, cada persona consume 26 kg al año y tira 11 kg, lo que se traduce en 5,8 millones de toneladas de residuos textiles anuales.

Menos del 1% se recicla

Lejos de lo que se suele pensar, menos del 1 % se recicla para hacer prendas nuevas, de acuerdo con datos de la Fundación Ellen MacArthur. La mayoría, alrededor del 87 %, o bien se incinera, lo que conlleva emisión de gases tóxicos a la atmósfera —el sector textil es el responsable de entre el 5 % y el 10 % de las emisiones globales de CO2, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo juntos—. O bien acaba en vertederos de Europa del este, Asia, África o América del Sur.

En este sentido, las imágenes del desierto chileno de Atacama cubierto por verdaderas praderas de camisetas, tejanos o chaquetas son ya, lamentablemente, icónicas. De la misma forma que lo son las montañas textiles de Ghana o las de los brazos gigantes, como arañas, de tejidos embarrancados en las playas del hemisferio sur. Esos millones de toneladas de ropa se van descomponiendo lentamente y, por procesos de lixiviación, emanan gases tóxicos para las personas que hurgan en las pilas de deshechos y acaban convirtiéndose en gases de efecto invernadero.

Mala calidad de ropa dificulta el reciclado

“Como la ropa que se fabrica y que compramos es cada vez de peor calidad, se puede recuperar cada vez menos”, lamenta Gema Gómez, directora ejecutiva de Slow Fashion Next, una plataforma pionera de formación en moda, sostenibilidad y negocio. Reciclar una prenda, explica, requiere un trabajo manual de retirado de botones y cremalleras, para empezar, lo que complica y encarece el proceso de recuperación.

Además, señala, “a menudo [las prendas] contienen mezcla de fibras, como algodón y poliéster, lo que hace que no se reciclen porque resulta muy costosa la separación de materiales“.

La industria de la moda es la cuarta causa de presión ambiental del planeta, después de la alimentación, la vivienda y el transporte, debido al consumo acuciante de recursos que realiza.

Por ejemplo, para producir una camiseta de algodón se necesitan unos 2.700 litros de agua, la misma cantidad que bebe una persona en 2,5 años. Y, por si todo esto fuera poco, la ONU señala que es la segunda industria más contaminante del planeta.

Una producción que no para de crecer

Actualmente, se producen unos 109 millones de toneladas anuales de material textil, de las cuales 32 millones proceden de plantas, como el algodón o el bambú; 7 millones de fuentes animales, como la lana; y 1,7 millones de fibras celulósicas, como el liocel. Se llevan la palma las fibras sintéticas, como elastano, vinilo, acrílico, obtenidos a partir del petróleo, que suponen un 68,2 % del total fabricado. De estas, el poliéster es la más utilizada, con 57,1 millones de toneladas, según recoge la organización Fibershed.

“En los años 70 y 80, la mayoría de las fibras usadas para la ropa eran naturales. En el año 2000 ya se igualó el consumo de estas y el de poliéster, mientras que ahora dos tercios del total son sintéticas”, resume Ethel Eljarrat, investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y organizadora de las jornadas sobre contaminación por plásticos, Plastic’2022, centradas en la industria textil.

El poliéster, una mala decisión

El motivo por el que las empresas optan cada vez más por el poliéster es que “es mucho más barato” que las fibras naturales, apunta la científica. Eso explica en buena medida por qué entre el año 2000 y 2020 se duplicó su producción, de acuerdo con el informe Fossil Fashion, de la fundación Changing Markets, lo que, a su vez, contribuyó al gran auge del fast fashion y recientemente del ultra fast fashion, prendas tan baratas que permiten cambiar de armario casi cada pocos días.

“Las fibras sintéticas son las que han abierto la puerta al sobreconsumo de la moda. Con otros materiales, sería impensable”, señala Gómez, que alerta de que, además, ahora con la compra de ropa de poliéster “estamos financiando la guerra de Ucrania”. Esta experta en sostenibilidad explica que las dos fábricas mundiales principales de poliéster están ubicadas en China e India, que importan petróleo ruso para fabricarlo. “De las principales 50 marcas que hacen ropa de poliéster, 39 compran en alguna de esas dos fábricas”, afirma.

“Dicen que tienes veneno en la piel”

El problema de usar poliéster no es solo que procede de un combustible fósil altamente contaminante, sino que, además, para tratarlo y darle las propiedades deseadas a los polímeros de plástico que lo componen se les debe someter a una serie de procesos en los que se emplean una gran cantidad de sustancias químicas.

De hecho, “se asocian más de 10.000 aditivos químicos a la ropa, de los que 2.400 generan preocupación por temas de salud y 60 de los cuales ya se ha demostrado en estudios científicos que son bastante dañinos, con capacidad para causar problemas de tiroides, cáncer, diabetes o infertilidad”, resalta Eljarrat.

Si bien las fibras sintéticas son las que contienen más de estas sustancias como tintes, metales pesados, ftalatos, bisfenoles, filtros solares o sustancias perfluoradas —que pueden representar más del 50 % de su peso—, también los tejidos naturales las contienen, aunque en una proporción muy inferior. “Un kilo de poliéster contiene hasta 580 aditivos químicos”, asegura Gómez.

En este sentido, la Universidad Rovira i Virgili realizó un estudio que concluye que el uso continuado de prendas de vestir fabricadas con poliéster podría resultar peligroso para la salud. Para ello, analizaron la composición de 150 prendas de distinto origen, procedencia y marca; constataron que muchas contenían metales que al estar en contacto con la piel podían resultar tóxicos. El caso más preocupante era el de las camisetas para running o fútbol, en las que hallaron antimonio, una sustancia que se usa como catalizador para fabricar las fibras de poliéster y que puede quedar impregnado en ellas. En contacto frecuente con la piel, puede provocar irritaciones, alergias, ser absorbido por el organismo y ocasionar problemas de salud serios.

Tóxicos hasta en las prendas para bebés

Otro estudio en EE UU  analizó 77 prendas de bebé de distintas tiendas y halló BPA o bisfenol A, una sustancia química industrial usada para fabricar ciertos plásticos, considerada un potente disruptor hormonal, en el 82 % de las muestras. Estaba más presente en los tejidos sintéticos y era más abundante en los calcetines, que los bebés suelen chupar y meterse en la boca. El estudio estimaba que a través de la ropa los niños estaban expuestos a 7,20 nanogramos por kilo de peso y día, cuando las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria señalan que el máximo tolerable es de 0,04 nanogramos por kilo de peso y día.

“A diferencia de la alimentación, en la ropa no se controlan los productos químicos que se utilizan y no tenemos conciencia, como sociedad, de que aquello que llevamos encima puede permear a través de la piel y pasar a la sangre”, destaca Gómez, que recuerda que desde hace años distintos sectores de la sociedad reclaman que se legisle para que las empresas textiles estén obligadas a poner en la etiqueta todo lo que la prenda contiene.

Microplásticos en todas partes

El problema de la contaminación por compuestos químicos se agrava aún más en el caso de las fibras sintéticas porque se fragmentan en pedazos muy pequeños. Se estima que unos 0,5 millones de toneladas de microfibras, tanto naturales como sintéticas, acaban en mares, océanos y ríos cada año.

En el caso de aquellas procedentes de tejidos como el poliéster se consideran microplásticos y son capaces de atraer y acumular las sustancias tóxicas presentes en el medio marino y de transportarlas a largas distancias. Una vez en el mar, los microplásticos se fragmentan en pedazos más pequeños, por la acción de la luz solar y del oleaje, y se van transformando en nanoplásticos, que tienen aún más capacidad de penetrar en el organismo e incluso en las células.

Tanto unos como otros son irrecuperables del medio ambiente. Son ingeridos por la fauna marina, que los confunden con el plancton, y se acumulan en sus tejidos y órganos a lo largo de su vida, lo que les provoca toxicidad crónica. “Se los comen los peces y nosotros nos comemos a los peces y, por tanto, ingerimos todos esos microplásticos acumulados”, destaca Eljarrat.

Las lavadoras desprenden microplásticos

Según el informe Nature of Fashion, se calcula que hay unos 900 microplásticos por cada metro cuadrado de tejido sintético. Esas microfibras se desprenden al lavar la ropa en la lavadora —se estima que cada vez que ponemos una lavadora se generan cerca de 2.000 fibras de plásticos— y también al secarla en la secadora. Un estudio reciente concluía que una sola secadora liberaba hasta 120 millones de microfibras anuales.   

Los microplásticos procedentes de la industria textil suponen un tercio de los que contaminan el medio marino. Aunque en teoría en occidente las aguas residuales se tratan en estaciones depuradoras, parte de esos microplásticos se cuelan hacia el mar. Otra parte queda retenida en los fangos de la depuradora, y esos residuos luego se usan como abono en tierras agrícolas. “Estamos esparciendo microplásticos por todos lados y afectando a otros sectores”, denuncia Eljarrat.

La exposición a esos microplasticos y a las sustancias químicas que contienen afectan a la salud humana. Actúan como disruptores hormonales e incluso en concentraciones bajas pueden ocasionar mutaciones a escala celular graves. “Se han encontrado microplásticos en heces humanas, en la leche materna, incluso en la placenta. Estamos expuestos a ellos incluso antes de nacer”, se lamenta Eljarrat.

Pero no solo estamos expuestos al ingerirlos, también los inhalamos. En el IDAEA-CSIC acaban de comenzar una investigación en este sentido. “De momento, vamos viendo que de todas las partículas del aire que recogemos en ambientes interiores, como casa, transporte, oficina, hallamos una concentración de compuestos tóxicos en suspensión, dentro de los cuales destacan los microplásticos de las fibras textiles”, apunta Eljarrat.

Consumo responsable de ropa

Ante esta situación, muchas marcas de ropa se han lanzado a sacar al mercado líneas de productos fabricadas a partir de plástico reciclado. Y cada vez es más frecuente ver mensajes como “esta prenda contiene X botellas de agua de plástico”. Sin embargo, para los expertos en contaminación y moda, eso no es una buena solución.

Para los expertos, se debe trabajar en el diseño de fibras que eviten el desprendimiento de microplásticos, así como diseñar sistemas de lavado y de secado que minimicen la generación de microfibras.

Ejemplos de proyectos y empresas para el consumo responsable de ropa

Otra de las soluciones sería el ecodiseño de prendas de ropa desde el componente más básico, el hilo con el que se tejen las piezas. Un ejemplo es la empresa vasca Ternua Group, que adquirió desde su puesta en marcha, en 1986, el compromiso de minimizar el impacto de su actividad. Desde los hilos que usan para elaborar sus prendas hasta el producto final, todo está diseñado, pensado para que se pueda reciclar fácilmente.

“Tenemos un proyecto en que trabajamos con barcos pesqueros. Hemos recogido 60 toneladas de redes desechadas que hemos usado para fabricar camisetas de pelotaris vascos”, explica Eduardo Uribesalgo, director de innovación y sostenibilidad de la compañía. En otro de sus proyectos, han utilizado residuos agrícolas no comestibles, como las cáscaras de las nueces, como colorante natural para sus productos en lugar de químicos.

Es el caso de Hilaturas Arnau, una empresa familiar desde hace tres generaciones ubicada en Sabadell. Hasta hace unos 20 años, se dedicaban a elaborar hilo de lana de alta calidad para grandes firmas de ropa. “En aquel momento usábamos lana de ovejas de Castilla León y de Extremadura y usábamos también los residuos”, explica Joan Santamaria, al frente de la empresa. Tras esquilar a las ovejas, la lana se peina y suelen caer trozos cortos que suelen tratarse como desperdicio. “Nosotros los usábamos para fabricar hilo”, apunta.

Con el consumo rápido de moda las marcas dejaron de comprarles sus hilos, de mayor calidad pero más caros que los procedentes de otros países. Ahora han lanzado un proyecto en el que usan lana procedente de ovejas del pirineo catalán y que suavizan para que no pique con viscosa y tencel.

El estado también debe estar presente

La Unión Europea, por su parte, también está impulsando la nueva estrategia de tejidos sostenibles y circulares para 2030, en la que contempla el ecodiseño: hacer prendas de calidad y durables. “El objetivo es empezar a poner en el mercado materiales que seamos capaces de recuperar, inofensivos, y usando el mínimo de recursos y contaminando lo mínimo, y luego recuperar esos materiales para hacer un círculo virtuoso”, señala Gómez, de Slow Fashion Next.

Si bien todas esas iniciativas avanzan hacia una moda más sostenible, no son suficientes. “Hay que cambiar el concepto de estrenar cada semana, porque no tenemos tanto planeta para sostener este nivel de consumo exacerbado. Hay que ir hacia una economía circular”, alerta Rosa García, de la Fundación para la prevención de residuos y el consumo responsable Rezero.


Fuente/Ecoportal
Chile Desarrollo Sustentable
www.chiledesarrollosustentable.cl  
www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS  
twitter.com/CDSustentable   
#CDSustentable , #Sostenible 
#DesarrolloSostenible #MedioAmbiente,
#ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI 
Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desarrollo Sostenible

COP17: Chile y Banco Interamericano de Desarrollo firman acuerdo para diseñar fondo patrimonial que fortalecerá protección de áreas protegidas

Published

on


En el marco de la última jornada de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) , que se realizó en Ereván, Armenia, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo y el jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del Banco Interamericano de Desarrollo, Gregory Watson, firmaron un acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que fortalecerá las áreas protegidas de nuestro país y que será presentado a al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

Este hito se llevó a cabo en la actividad «Aliados por la Naturaleza: lanzamiento de una plataforma de financiamiento de largo plazo para la biodiversidad», organizado el miércoles por nuestro país. En esta actividad, también participaron el director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Tomás Saratscheff, el director ejecutivo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Diego Mesa y la presidenta de RedLAC y directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Renée González, junto a lideres gubernamentales, representantes de organizaciones filantrópicas, instituciones de financiamiento para la conservación, entre otros.

Durante el evento, la ministra Toledo explicó que «hoy, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, firmamos un acuerdo para trabajar en la preparación y presentación del proyecto de Chile ante el GEF». Es importante recordar que esto se enmarca en el anuncio que la autoridad dio a conocer en agosto pasado relacionado a que la totalidad de los recursos que se obtengan de la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés)- y que alcanzan un monto superior a los US$10 millones–se destinarían íntegramente a fortalecer la protección de los parques nacionales y de las áreas protegidas a nivel nacional.

Así, la firma del acuerdo entre Chile y el BID acerca al país a la meta de establecer una plataforma de financiamiento a largo plazo para la naturaleza. Sobre los objetivos que tendrá dicha plataforma, la ministra Toledo detalló que «queremos reunir a aliados que compartan nuestra visión y estén dispuestos a respaldar resultados duraderos para la naturaleza. A quienes deseen sumarse, Chile les ofrece compromiso, liderazgo y un auténtico espíritu de colaboración», expresó.

Con este hito, Chile abre un nuevo camino para el financiamiento de la naturaleza, basado en el compromiso y en una colaboración genuina. «Nuestro mensaje es sencillo: Únanse a nosotros para construir un futuro duradero para la naturaleza en Chile», cerró la ministra.

Evento 22

Entre el 26 y el 28 de octubre se realizó el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) donde Chile llegó con una delegación liderada por la ministra Toledo, e integrada por el director del SBAP Tomás Saratschef, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales Juan Pablo Torres y funcionarios de los Ministerio de Relaciones Exteriores, Hacienda y Medio Ambiente.

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel de la COP17 – que comenzó el 26 de octubre- arrancó con el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

Más tarde, la autoridad participó en el encuentro de alto nivel Noche por el Océano Sostenible, cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

En tanto, la segunda jornada estuvo marcada por el evento «Amigos de la Naturaleza y Créditos para la Biodiversidad» donde la ministra Toledo destacó que para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal se requiere involucrar al sector privado, no solo como fuente de financiamiento, sino también como socio en la conservación. 

En tanto, la última jornada estuvo marcada por la firma entre Chile y el BID para el acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que será presentado en la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, cuyo objetivo es obtener financiamiento para apoyar el fortalecimiento de las áreas protegidas de nuestro país.


Continue Reading

Medio Ambiente

Ministerio del Medio Ambiente abre fondo de $110 millones para realizar censo nacional del pingüino de Humboldt

Published

on


El Ministerio del Medio Ambiente anunció este jueves la apertura de las postulaciones a un nuevo concurso del Fondo de Protección Ambiental (FPA), que destinará $110 millones a la realización de un censo nacional del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti). El estudio abarcará desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Los Lagos y permitirá actualizar la información sobre sus colonias reproductivas, caracterizar las amenazas que enfrenta la especie y generar antecedentes para orientar futuras acciones de conservación.

La convocatoria estará abierta hasta el 15 de diciembre y podrán postular personas jurídicas de derecho público o privado, sin fines de lucro y con presencia a nivel nacional, entre estas fundaciones, corporaciones, organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades públicas y privadas, y centros de investigación.

Como resultado de este estudio, se espera levantar data después de casi una década, lo que implica una actualización de la información sobre sus espacios de movimiento, colonias reproductivas y amenazas que enfrenta. Estos antecedentes serán fundamentales para fortalecer la implementación del Plan RECOGE y para todo el trabajo de protección de esta especie a lo largo de todo el país.

En concreto, el proyecto contempla el conteo de nidos en las colonias de nidificación del pingüino de Humboldt ubicadas entre las regiones de Arica y Parinacota hasta Los Lagos, mediante la metodología establecida en el Protocolo Estandarizado Binacional Perú-Chile para conteos de Pingüino de Humboldt, elaborado en 2026 con financiamiento de Oikonos Ecosystem Knowledge y ejecutado por la Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas (UIECAM) de la Universidad Científica del Sur.

Así, la información obtenida se comparará con los resultados del censo realizado en 2017, con el propósito de conocer los cambios registrados en las colonias y proponer medidas para mitigar las amenazas y fortalecer la conservación de la especie.

El proyecto también deberá contemplar el diseño e implementación de un programa de educación ambiental que permita difundir la importancia ecológica del pingüino de Humboldt, las amenazas que enfrenta y las buenas prácticas para contribuir a su protección.

El pingüino de Humboldt es una especie endémica de la Corriente de Humboldt, cuya distribución se extiende desde la Isla Foca, en Perú, hasta la Isla Metalqui, en la Provincia de Chiloé, Chile. En nuestro país, sus principales colonias reproductivas son de norte a sur e incluye las islas Pan de Azúcar, Grande de Atacama, Chañaral, Choros, Tilgo, los islotes Pájaros y Cachagua.

Cabe recordar que durante el año 2024 fue aprobado el Plan RECOGE del Pingüino de Humboldt (Decreto Supremo N° 1, del 2024, del MMA), instrumento que ha permitido desarrollar un trabajo colaborativo e integrado entre diversos sectores como son las instituciones públicas, comunidades locales, la academia y ONG, para proteger y conservar a esta emblemática especie.

Para todos quienes estén interesados en postular a este fondo, pueden hacerlo hasta el 15 de diciembre. Más información en el siguiente link: https://fondos.mma.gob.cl/.


Continue Reading

Desarrollo Sostenible

Ministra Toledo inicia participación en el segmento de alto nivel de la COP17 de Biodiversidad

Published

on


Este lunes, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, comenzó su participación en el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) que se desarrolla en Ereván, Armenia.

Se trata de una instancia que se realiza entre el 26 y el 28 de octubre y que reúne a altos representantes de más de 190 países donde podrán intercambiar visiones, compartir experiencias y destacar acciones que han efectuado respecto del avance de la implementación a nivel nacional, regional e internacional del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es fortalecer la protección de la biodiversidad al 2030.

«Junto a Tomás Saratscheff,  director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, estamos muy contentos de participar en esta conferencia internacional que es clave para el futuro de la naturaleza», expresó la ministra Toledo, y agregó que «en esta oportunidad nuestro país viene a compartir sus avances, a fortalecer la cooperación internacional y a reforzar la relevancia del financiamiento y las capacidades necesarias para que los compromisos en esta materia se traduzcan en acciones concretas».

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel estuvo marcada por el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

En esta instancia, la ministra Toledo expresó que “el Acuerdo BBNJ constituye un hito para la gobernanza oceánica mundial. Desde Ereván tenemos la oportunidad única de reafirmar el potencial del BBNJ para contribuir de manera decisiva al logro de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal», comentó la ministra, y agregó que “el Acuerdo BBNJ proporciona las herramientas necesarias para una acción coordinada e integral destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas situadas fuera de la jurisdicción nacional, lo que incluye el establecimiento de ambiciosas áreas marinas protegidas en alta mar, siempre fundamentadas en una base científica sólida y rigurosa”.

Cabe destacar que nuestro país se encuentra promoviendo a la ciudad de Valparaíso como Sede de la Secretaría del Acuerdo BBNJ.

Durante la jornada del lunes, la ministra Toledo también participó en el evento Sustainable Ocean Night, un encuentro  de alto nivel dentro de la COP17 cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

Cop17 1

Revisión mundial del cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal

Durante la COP17, Chile junto a los más de 190 países que participan en esta instancia internacional se encuentran revisando el cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es frenar y revertir la pérdida de biodiversidad al 2030 con 23 objetivos, 4 objetivos generales y en 3 grandes bloques que se dividen en los siguientes planos: reducir las amenazadas a la biodiversidad; satisfacer necesidades humanas de forma sostenible y habilitar la implementación.

Algunos objetivos conocidos son: el 20×20 relativo a la meta 2 (Restauración Ecológica) y el 30x 30 relativo a la meta 3, que implica que al 2030 al menos el 30% de las áreas terrestres y de aguas continentales y el 30% de las áreas marinas y costeras estén conservadas y gestionadas mediante sistemas de áreas protegidas ecológicamente representativas.


Continue Reading

Medio Ambiente

Mitos y realidades sobre los híbridos enchufables: Lo que debes saber antes de dar el salto a la electromovilidad

Published

on


La electromovilidad sigue ganando terreno en las calles chilenas. De acuerdo con el más reciente informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) correspondiente a agosto de 2026, las ventas acumuladas de vehículos de cero y bajas emisiones alcanzaron 39.769 unidades en lo que va del año. Dentro de este mercado, la tecnología de los vehículos Híbridos Enchufables (PHEV) es una de las que más crece, alcanzando las 4.955 unidades comercializadas entre enero y agosto, lo que representa un aumento del 181,9% respecto al mismo período del año anterior. Pese a este fuerte avance, la brecha de información respecto a cómo funciona esta alternativa híbrida aún persiste entre quienes evalúan dar el paso.

Dentro de las opciones disponibles, la tecnología PHEV emerge como una de las soluciones más versátiles e inteligentes para la realidad nacional, al combinar lo mejor de un motor eléctrico con uno a combustión.

Al respecto, Natalia Isla, gerente general de Mitsubishi Motors Chile (marca representada por Astara Chile), señala que «entender cómo funciona la tecnología híbrida enchufable es clave para perder el miedo a la electromovilidad. Los PHEV no exigen cambiar drásticamente la rutina de las personas, sino que se adaptan al día a día de cada familia, entregando eficiencia en la ciudad y libertad total para viajar a donde sea sin depender de una red de carga en carretera. En los trayectos diarios, esto significa recargar en casa a un costo por kilómetro mucho más bajo que la bencina, generando un ahorro económico inmediato y muy relevante en el presupuesto mensual».

Para aportar claridad a los conductores, la ejecutiva de la marca japonesa aclara los cuatro mitos más comunes sobre la tecnología PHEV:

Mito 1: «Si se acaba la batería, el auto se queda botado»
Realidad: Es una de las mayores confusiones. A diferencia de un vehículo 100% eléctrico (BEV) que depende únicamente de una carga en la red eléctrica, un híbrido enchufable cuenta con una arquitectura de doble motorización. En el caso del Mitsubishi Outlander PHEV, el modelo equipa dos motores eléctricos y un motor a combustión. Esto significa que si la batería eléctrica se agota durante un trayecto, el vehículo pasa a operar automáticamente con su motor a combustión, ofreciendo una autonomía combinada de hasta 791 kilómetros para viajar con total tranquilidad por cualquier carretera del país.

Mito 2: «Los híbridos enchufables consumen mucha gasolina de todas formas y además electricidad»
Realidad: Depende del tipo de uso. Un vehículo PHEV permite realizar los trayectos diarios de la rutina urbana (como ir al trabajo, al colegio o hacer compras) utilizando exclusivamente electricidad. Por ejemplo, el Outlander PHEV entrega una autonomía en modo 100% eléctrico de hasta 86 kilómetros. Si el usuario recarga el vehículo diariamente en su hogar, el consumo de gasolina para los desplazamientos de la semana puede ser cero. Además, el consumo eléctrico de un PHEV ronda los 15 a 18 kWh por cada 100 km, por lo que una recarga completa en tarifa domiciliaria en Chile cuesta entre $1.800 y $3.000 CLP, un valor sustancialmente menor frente al costo de llenar un estanque de bencina. Utilizar un PHEV en modo eléctrico para los trayectos diarios del trabajo o el colegio permite reducir el gasto en combustible en hasta un 80%, traduciéndose en ahorros que superan los $100.000 CLP mensuales para el bolsillo familiar.

Mito 3: «Un auto electrificado pierde potencia y seguridad en terrenos difíciles»
Realidad: La electrificación no compromete las capacidades de tracción ni la seguridad; al contrario, las potencia. Al contar con motores eléctricos dedicados, la entrega de torque e impulsión es inmediata. Además, esta tecnología se integra de forma óptima con sistemas de tracción total inteligente, como el reconocido Super All Wheel Control (S-AWC) de Mitsubishi, administrando la fuerza rueda por rueda. Esto, sumado a modos de conducción específicos para barro, nieve, lluvia o gravilla, asegura una conducción estable y confiable ante cualquier condición del camino.

Mito 4: «Para cargarlo en casa se necesita una instalación industrial especial»
Realidad: Los vehículos híbridos enchufables están diseñados para una convivencia práctica con el hogar. Aunque existen cargadores de carga rápida de corriente continua (DC) para espacios públicos, la batería de un PHEV se puede recargar fácilmente durante la noche conectándolo a la red eléctrica domiciliaria convencional de 220V o mediante un punto de carga residencial sencillo, dejando el vehículo con su autonomía eléctrica del 100% lista para comenzar el día.


Continue Reading

Cambio Climático

Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro

Published

on


En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.

Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.

El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.

No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.

La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.

El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.

El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.

Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.

La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.

Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.

Imagen de Anja en Pixabay

Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.

El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”

Este lema significa varias cosas:

  • Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
  • Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
  • Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
  • Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.

La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.

La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.

Entre sus ventajas más relevantes están:

  • Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
  • Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
  • Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
  • Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
  • Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
  • Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.

Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.

Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:

  • Disminuye el ritmo del calentamiento global.
  • Reduce la acidificación de los océanos.
  • Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
  • Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
  • Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.

El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.

La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.

El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:

  • Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
  • Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
  • Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
  • Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
  • Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
  • Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.

El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.

Proteger el clima también protege la vida:

  • Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
  • Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
  • Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
  • Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
  • Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.

La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.

La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.

Sus beneficios son múltiples:

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles.
  • Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
  • Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
  • Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
  • Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.

La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.

Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.

El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.

La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.

Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.

Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.

La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.

El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.

La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.

Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.

La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.

Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:

  • Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
  • Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
  • Invertir en transporte público y movilidad activa.
  • Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
  • Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
  • Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
  • Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.

La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.

Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.

Las oportunidades empresariales incluyen:

  • Electrificar flotas y procesos productivos.
  • Comprar energía renovable.
  • Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
  • Medir y reducir emisiones de metano.
  • Invertir en eficiencia hídrica y energética.
  • Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
  • Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.

El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.

Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.

Acciones útiles incluyen:

  • Reducir el desperdicio de alimentos.
  • Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
  • Mejorar la eficiencia energética del hogar.
  • Consumir menos y elegir productos más duraderos.
  • Separar y reducir residuos.
  • Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
  • Informarse con fuentes científicas confiables.
  • Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.

La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.

El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.

Entre los obstáculos más relevantes están:

  • La dependencia de combustibles fósiles.
  • La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
  • La desigualdad entre países y comunidades.
  • La expansión urbana sin planificación climática.
  • La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
  • La desinformación y el negacionismo climático.
  • La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.

En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.

La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.

Sus prioridades incluyen:

  • Transición de energía limpia y electrificación.
  • Reducción de residuos y metano.
  • Ciudades y edificaciones resilientes.
  • Financiamiento climático y comercio verde.
  • Educación, juventud y habilidades.
  • Ciencia, industria y tecnología.
  • Océanos, naturaleza y uso del suelo.
  • Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
  • Fortalecimiento de la implementación.

La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.

Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:

  1. Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
  2. Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
  3. Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
  4. Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
  5. Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
  6. Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
  7. Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.

El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.

La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.


Continue Reading

Trending

Somos Chile Desarrollo Sustentable primeros en Sostenibilidad / Teléfono: +56 227166421/ E-mail: [email protected] / Copyright © Chile Desarrollo Sustentable / Sostenibilidad CDS./Valor Sostenible