Medio Ambiente
LA BIOMASA, ¿ES TAN «BIO» COMO DECLARAN LOS «RECUPERADORES ENERGÉTICOS»?
En Suecia hasta importan basura para alimentar sus plantas de valorizacion energética de los residuos… porque los desechos propios no permiten optimizar el rendimiento de tales plantas. ¡Viva la exacerbación del consumo!
Cada vez surgen más voces, a izquierda y derecha, todas inscriptas en el llamado progresismo, para obtener energía de la combustión de los desechos domiciliarios (y probablemente otros).
Los que han encarado tal “solución” al problema de la basura están radiantes porque resuelven dos asuntos a la vez, quemantes asuntos de las sociedades modernas: la escasez de energía y el exceso de desechos.
En rigor, esta “solución” con que hoy en día se nos apabulla no es sino una variación sobre la “modesta proposición” que hiciera Jonathan Swift a la sociedad irlandesa para solucionar problemas que entonces, pleno siglo XVII, la aquejaban. Como es sabido, mediante el carneo de bebes, Swift proponía simplificar las perentorias necesidades de los indigentes que, explicaba, eran legión en la empobrecida Irlanda y a la vez satisfacer el paladar de los escasos ricos: con carne tierna, “nutritiva y sana”, “tanto cocida como dorada, asada, hervida, en fricasé o en guisado.”
En el caso de nuestros rescatistas energéticos, lo que se le ofrece al mercado son desechos casi indiferenciados (con una quita previa −en el caso de los proyectos más prolijos− de cartón, papel, vidrio, algunos metales), para que “nuestro paladar” acepte alimentos en putrefacción, restos de roturas domésticas, plásticos indiferenciados, ramajes, agendas viejas, tijeras, cubiertos o herramientas rotas, restos de todos los tubos y envases de pegamento, dentífricos, comestibles vencidos o resecos, juguetes rotos, burletes gastados, prendas de vestir fuera de uso, cajitas ya inservibles, artefactos eléctricos o electrónicos rotos u obsoletos, pilas, accesorios del auto, del hogar o del jardín, llaves, ceniceros, biromes y toda la sarta de adminículos que uno deposita en “la bolsa de basura”…
Ese revoltijo recibe una denominación santificante: lo bio, vida, tiene una carga semántica enorme, y muy positiva. “Bio-masa” es el bautismo más adecuado para “vender” o colocar algo en el mercado de ideas y representaciones.
¿Biomasa o necromasa?
Para descifrar mejor el asunto, vale la pena rastrear. Biomasa se refiere a sólidos de origen biológico.
Y es el nombre que tradicionalmente ha tenido el aserrín, por ejemplo, y los descartes de la industria maderera, y el bagazo de la caña de azúcar y el orujo de la uva para mencionar apenas algunos ejemplos de biomasa. Es el nombre que también ha tenido el estiércol y el follaje de descarte de la actividad agrícola propiamente dicha; las plantas o las hojas que no van al consumo, por ejemplo o las raíces en el caso de plantas de las que se consume sólo lo que está por encima de la tierra.
Tales restos orgánicos tienen un alto valor energético. Por ejemplo, en Suecia, muchos poblados pequeños que tienen en su seno actividad maderera, suelen proveerse de toda la energía que emplean mediante la combustión de biomasa (y Suecia es un país que tiene un alto consumo energético porque el clima no la ayuda a vivir del sol).
Los agricultores orgánicos a menudo alcanzan su total autonomía energética (luz, electricidad y agua caliente) mediante un biodigestor que le provee el metano suficiente, desprendido de los restos orgánicos provenientes de su actividad. No sólo energía. El compost que queda de esa combustión anaeróbica constituye un excelente abono sin pesticidas. Si además lo pueden enriquecer proteicamente con estiércol, aun mejor.
Pero lo que tenemos ahora “en la agenda ambiental” es otra cosa. Es aquel revoltijo apenas insinuado poco antes. Poner en combustión ese “revoltijo” nos asegura una contaminación aérea ingobernable por más que nos aseguren que los filtros de todas las chimeneas imaginables habrán de bloquear tales escapes. Pero no solo al aire. Al agua también.
Juan Luis Berterreche, en su excelente “Incinerando el futuro” [1], nos recuerda que la combustión propiamente dicha tiene un rasgo preocupante: en su proceso se forman sustancias nuevas, diferentes a las de los elementos combustionados, y generalmente aun más tóxicas: dioxinas y furanos, por ejemplo. Y nos advierte: “Todas estas sustancias no son detectables y controlables con facilidad ya que varias de ellas se mueven en el campo de las nanopartículas. Sus dimensiones son menores a un micrón (milésima de milímetro).”
Como la incineración es un método de “eliminación” de los desechos que se usa desde tiempo inmemorial −recordemos que EE.UU. ha dispuesto con total impunidad y durante décadas la quema en alta mar de desechos de la industria química y otros considerados sumamente tóxicos, tirando “al mar” las cenizas consiguientes− en tiempos en que ni siquiera se podían medir sustancias en micrones, podemos ahora comprobar que esas quemas de productos industriales han estado contaminando la atmósfera y por consiguiente envenenándonos a todos (aunque en diferente medida, contando los ambientes diferentes).
Tengo en mi retina el paisaje alrededor de una usina de recuperación energética en el norte alemán, cerca de Bremerhaven, en 1984: por su atmósfera, de subidos tonos rojizos,[2] el aire totalmente impregnado de partículas rodeando la planta como si fuera una campana de aire oscuro, es lo más semejante que recuerdo a la implosión de los edificios del Warnes en Buenos Aires.
Tales plantas estaban y seguramente están, con perspicacia, en zonas absolutamente despobladas, Tanto “la política” de quemar en altamar los productos contaminantes que ha practicado (¿sigue practicando?) “la administración” de EE.UU. como la combustión con recuperación energética que conocimos en Alemania revelan que jamás se ha tenido en consideración la contaminación resultante. La externalización de costos ha sido la real política del capitalismo tecnocrático.
La desaparición de los RSU (residuos sólidos urbanos) ha sido la política del sistema realmente existente, condenada al fracaso, necesariamente, sólo que el fracaso genera víctimas entre las que sus gestores tratan de evitar estar.
Lo que ha fallado entonces ha sido “apenas” el concepto de externalización. Puesto que el fondo del mar océano, la atmósfera terrestre, nos resultan íntimamente necesarios, forman parte de nuestro hábitat casi tanto como nuestros dormitorios y cocinas de hogar…
Como bien dice Josep Marti Valls, “la incineración transforma los residuos en gases, partículas en suspensión, aguas contaminadas, cenizas y escorias; estos productos resultantes son más tóxicos que los residuos originales, es decir, la incineración no “elimina” los residuos sino que los concentra.” [3]
Incineradores, ¿inocuos o contaminantes?
Los partidarios de la “valorización energética de los residuos” insisten en que los desarrollos tecnológicos permiten hoy en día librar a la atmósfera aire poco menos que puro, puesto que los filtros y una combustión a muy alta temperatura garantizarían la retención de todas las sustancias tóxicas imaginables. Pero entre la afirmación de los partidarios de la incineración con todos “los adelantos tecnológicos” (retención de partículas, precipitación controlada de gases tóxicos antes de su salida al exterior, vitrificación de los restos para anular su capacidad contaminante, etcétera) y la de quienes critican la incineración por su capacidad contaminante, está la realidad. Y la realidad es que los incineradores en acción “crean” un ambiente muy, pero muy poco saludable. Aquí, en Argentina, entre tantos otros, hemos tenido la experiencia del incinerador de Marcos Paz. Que no es de RSU sino de algo todavía peor, restos de pinturas. Pero aun así, fue aprobado con todos los recaudos tecnológicos (claro que durante el menemato, que es como decir, desde el punto de vista de la salud ambiental, que no se tomó medida alguna; recordemos que un personaje como M. J. Alsogaray importaba desechos del Primer Mundo y basaba su inocuidad en las “declaraciones juradas” de los “exportadores”…). Por el celoso cuidado que suelen poner las “autoridades” en evitar todo estudio epidemiológico, no se tienen datos sanitarios de Marcos Paz luego de la puesta en funcionamiento del incinerador. Pero los vecinos tienen una “sensación”: “estamos convencidos que la muertes por cáncer en Marcos Paz exceden por lejos las normales y que algún tipo de relevamiento epidemiológico podría dar resultados impresionantes” [4]
Basta ver un detalle de emisiones de plantas de este tipo para advertir que las sustancias “liberadas” al aire por las chimeneas son todo menos tranquilizadoras. El informe reciente presentado por Greenpeace sobre las diez plantas de este tipo funcionando en España (Sogama, Meruelo, Zabalgasti, Tirmadrid, Remesa, Tirme y las cuatro catalanas cercanas entre sí; Sirusa, Tersa, TRM y Trargisa) revela que emiten durante el período 1975-2007 (en 1975 se cuenta la primera de estas plantas en funcionamiento), amén de los inevitables dióxido de carbono y vapor de agua, una serie de gases o partículas metálicas que constituyen toda una “sinfonía” de diversas contaminaciones: ácido sulfuroso, óxidos de nitrógeno, cobalto, cadmio, plomo, cromo, níquel, mercurio, dioxinas y otra cantidad de partículas contaminantes (genéricamente designadas como PM25).
Con lo cual, una vez más comprobamos que las profecías de soluciones perfectas esconden o más bien revelan penosos errores o groseras estimaciones que siempre pecan de optimistas.
El informe sobre incineración de RSU realizado por GP en España señala que si bien volumétricamente la merma es fuerte (puesto que el volumen de cenizas y escorias se estima alrededor del 10% del volumen original de “la basura” así tratada, desde el punto de vista de su peso, la merma no es tanta, puesto que se estima queda tras el proceso de combustión alrededor de un tercio del peso original. En 2012, la fuente indica que hubo que darle destino a 23 500 ton. de cenizas tóxicas y escorias varias.[5] Volvemos a lo que dijera el basurólogo Valls: la basura no desaparece, sólo se concentra. En resumen, de cada tres toneladas originales de desechos, después de todo un procesamiento problemático por su toxicidad, nos queda todavía resolver qué hacemos con la tonelada remanente. El problema no parece muy bien resuelto (salvo, claro, para los empresarios del rubro de incineración…)
Hay otro aspecto, empero, que señala nuestro ya citado Berterreche, que podríamos considerar aun más grave, y que es de carácter absolutamente político. Es decir que incumbe al área de las decisiones humanas. Toda apuesta a la incineración se da de bruces contra los planes de reducción de los desechos, los de reciclamiento, reuso y recuperación de residuos.
Porque todas esas “políticas” le quitan el agua al pez incinerante…
Así plantea ACUMAR “el nuevo enfoque” sobre los RSU: “Los parques de valorización energética son espacios donde se llevan adelante diferentes procesos de tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos, con el objetivo de valorizarlos por métodos tradicionales o a través de la aplicación de nuevas tecnologías para su transformación energética[…]”.[6]
Al respecto señala Berterreche en su nota ya citada algo sumamente ilustrativo: “[…] cuando se destapó que los exportadores de basura italianos eran de la mafia. Los ciudadanos indignados de Mallorca dicen: «No queremos ser el vertedero de Europa». Pero el contrato que los ata a la incineradora va hasta el 2041.” Observe el paciente lector: los incinerantes se han asegurado plazos brutales; éste seguramente de 30 años (denunciado, en principio 27 años antes del vencimiento).
Esos contratos, leoninos, llevan a los municipios así entrampados a perversiones complementarias, como en el caso mallorquín a importar durante largos períodos desechos de Irlanda para “sostener” el contrato…
Como detalle complementario a lo aportado por Berterreche, vale la pena saber que la Mafia, que controla el tráfico de desechos de Italia y de, buena parte del Mediterráneo, se encargó de depositar o esconder tales desechos en sitios inermes como el territorio somalí, devastado como consecuencia del colonialismo y su contracara el tradicionalismo cerril. El tsunami que afectara hace unos años el océano Índico (que arrojara miles de muertos) literalmente desenterró los depósitos clandestinos de desechos de origen europeo hechos sin ninguna previsión a lo largo de las costas somalíes (enterramientos bien superficiales), lo cual reveló la causa de la enorme contaminación y mortandad presente en la región.
Compostado… tóxico
Todo un capítulo sobre algo que denominan compost o compostado. Así bautizan empresas que se proclaman ambientalistas a lo que queda de los residuos luego de quitarle papel, cartón, vidrio, algunos plásticos. El revoltijo ya mencionado recibe el nombre de compostado. Y se procede a prepararlo como si lo fuera. Sin embargo, se trata de un compostado… tóxico. Perversión semántica con que tenemos que lidiar. Los ideadores de semejante tratamiento explican que el destino posible para tal conglomerado es la cubierta de vertederos más o menos ex, la parquización en zonas donde no puedan plantarse comestibles y el corto etcétera donde se pueda disponer de semejante mezcla.
Ligeros de equipaje, nos proponen tener dos paisajes, dos realidades, dos tierras, dos cultivos; uno, el plantar para alimentarnos (o no) y otro donde de ninguna manera sería sensato cultivar alimentos puesto que ese compost tiene entremezclado los restos más inimaginables, tóxicos, de la “bolsa de basura” que cada vecino se saca de encima cada día…
La agroindustria ha introducido un principio de esquizofrenia al usar el campo, la tierra, para cultivos basados en el uso de tóxicos y venenos, que nos aseguran alimentos problemáticos, coexistiendo con cultivos alimentarios (orgánicos, sin uso de venenos). La fabricación de compostado tóxico eleva el nivel de esquizofrenia a nuevas marcas…
ATANDO MOSCAS POR EL RABO
Quieras que no, el avance de la conciencia ecológica y de los peligros resultantes del abuso sobre la naturaleza, avanza.
Veamos como plantea la Agenda 21 de la Cumbre de Río 92 el abordaje a la problemática de los RSU, una instancia que alcanzó tal vez la más alta resonancia internacional, cuyos postulados “fueran retomados y enfatizados” por la Cumbre de Johannesburgo en 2002:
· minimización de la generación;
· maximización de la reutilización y el reciclado;
· tecnologías de eliminación, tratamiento y disposición final ambientalmente adecuadas, que incluyan recuperación de energía;
· tecnologías de producción limpia y consumo sustentable;
· investigación, experimentación, desarrollo e innovación tecnológica sobre el reciclado, abono orgánico y recuperación de energía;
· educación pública, participación y apoyo de la comunidad en la gestión de los residuos.[7]
A primera vista, media docena de plausibles medidas. Sin embargo, en el quinto punto, al final, aparece algo que desbarata las intenciones previas: la noción misma de “recuperación de energía” conspira contra la “minimización de la generación”, es decir el achique de residuos, va igualmente en contra de la maximización de la reutilización y el reciclado y así por el estilo.
La recuperación de energía tiene una dinámica propia, que surge por el capital inmovilizado para su desarrollo: una vez que se hace una planta de este tipo, es insensato retirarle su “materia prima”; al contrario, se produce un movi-miento de atracción de RSU; cuantos más se consigan, mejor será “la gestión”. Es lo que vemos con el desarrollo de las plantas “recuperadoras” suecas; ya no les alcanza la basura propia y lejos de achicar el giro, buscan más de otros países…
En rigor, la recuperación energética no hace sino reafirmar el sistema de dilapidación material del que algunos nos proponemos salir. La quema de residuos como fuente de energía no contradice ninguno de los puntales del sistema; al contrario los refuerza.
Por eso, los planteos del IGÉ, aun cuando procuran atender la cuestión ambiental, es decir atender la problemática de los desechos con un prisma ecológico, vuelven a la “omnisolución” de la ONU en su Agenda 21 postulando “el reciclaje, la recuperación, la valoración energética, la ley de envases, el compostaje, la producción de biogás pero nunca el enterramiento de residuos.” (Instituto IGÉ).vii
Este mismo informe hace hincapié en la separación de los residuos. Éste es un aspecto crucial. Pero en general, las campañas, las escuelas, los sitios-e dedicados al reciclaje, arrancan con lo que nos llega. Con lo que sería el consumo.
Separar no es como soplar y hacer botellas
La primera medida de orden ecológico que una sociedad debería tomar sería conformar, mejor dicho reconfigurar la producción, ese momento de las cosas que muy pronto pasan a ser consumidas.
Es la producción, fabril, empresaria, la que crea dificultades a menudo insuperables para tareas de reuso, reciclado y recuperación. Tendríamos que aprender a producir ecológicamente, con arreglo a dispositivos que permitan luego una recuperación aceptable. Es decir, que no sea de “valorización energética” porque por esa vía, quemamos todo y nos importa poco cómo se confeccionan nuestros objetos de uso cotidiano.
Pero cambiar las pautas de producción nos lleva a cuestionar la producción tal cual existe, el capitalismo en acto, la mismísima noción de ganancia…
Una de las principales dificultades para una recuperación saludable de materiales pasa por la mezcla deliberada y planificada de tales que lleva adelante el mundo empresario optimizando sus rindes en detrimento de la salud planetaria: envases de vidrio con tapas de plástico bien adheridas que impiden o dificultan a veces mucho la separación por parte de los consumidores o los recuperadores; blixters, que se crean con metal y plástico, igualmente difíciles o imposibles de separar; presencia de etiquetas, a menudo impresas con tintas sumamente tóxicas y que van adheridas a envases plásticos o de vidrio…
Sobres de papel del mundo empresario con ventanas transparentes de plástico, papeles plastificados, que no sirven para recuperar como plástico y aún menos como papel. La intromisión de partículas plásticas en la elaboración de papel es tan gravosa, que papeleras en países como Suecia o Finlandia no permiten a su personal andar con biromes, pues en las ocasiones en que una birome se ha desprendido de algún bolsillo y caído en las mezcladoras de pulpa de papel, la rotura de la trama del papel puede llegar a estropear toneladas de material…
Sabemos los motivos de muchas de estas “amalgamas”: la mejora de algún factor; por ejemplo, en el caso de los papeles plastificados, para envolver, su mayor y mejor resistencia a la humedad. Una producción que atienda a la disminución e incluso a la supresión de desechos intratables obliga a buscar otros métodos para impedir el daño que pueda provocar la humedad; por ejemplo, mejores locales, más cuidadosos estacionamientos en estantería a mejor altura, etcétera.
Separar desechos no es tarea menor ni fácil. Tal es la impresión que recibimos oyendo a los encargados y a las autoridades perorar sobre esto. Demasiado a menudo, que no saben de qué hablan. Si realmente queremos cuidar y preservar, tendríamos que separar el papel impreso del no impreso; el vidrio incoloro del coloreado, además de las separaciones que ya señalamos; no hay buena solución al mezclar polipropileno con poliestireno… esas mezclas dan única-mente un conglomerado plástico apenas apto para hacer postes o bancos de plaza. Allí hay cierta recuperación insensatamente baja, apenas mejor que producir contaminación a corto plazo mediante quema o a largo plazo mediante enterramiento.
La CABA tiene un circuito de biomasa energéticamente aprovechable a partir de los árboles de parques, plazas y calles arboladas (casi todas) y jardines particulares. Que debidamente recogidos puede dar lugar a una energía limpia. Para ello, tienen que implementarse los hornos correspondientes y los mecanismos de aprovechamiento calórico o energéticos correspondientes. Y lo mismo con la recolección: evitar la contaminante costumbre de atar con bolsas plásticas el ramaje, por ejemplo. Y recuperar la recolección diferenciada.
Los contenedorcitos callejeros han hecho estragos con el trabajoso proceso de separación de residuos.
Hay material de sobra para hacer también compost. Pensemos que prácticamente la mitad del peso de los RSU son restos orgánicos. Pero su elaboración es mucho más exigente. Por lo mismo, un plan de recuperación de orgánicos, aparte de la biomasa directamente usable como combustible, tendría que establecer pautas para la recolección, también diferenciada, de material orgánico compostable. Y dada su complejidad y delicadeza, habría que empezar por plantear su formación en la población que dispone de un trozo de tierra, situación que se expande y acrecienta alejándose del centro de la megalópolis porteña. En zonas densas, como en la capital federal, tal vez sea más sensato empezar un plan de recuperación con grandes usuarios, como restaurantes, escuelas, para elaborar compost. Buen curso de capacitación mediante. Que lo orgánico no tenga vasitos o bandejitas de plástico ni colillas, ni servilletas impresas…
La tarea es dura. Pero es la que tenemos por delante si queremos ir achicando el envenenamiento planetario. ¿Podemos?
[1] En posta portenia nro. 1174, 27/5/2014.
[2] Nada que ver con propaganda de vinos.
[3] “Incineración de residuos, medio ambiente y salud”, en Diagonal, Madrid, 11/5/2014, https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/22853-incineracion-residuos-medio-ambiente-y-salud.html
[4] Jorge Rulli, Informe sobre la situación de contaminación por incineración de residuos tóxicos en Marcos Paz, 31 diciembre 2001.
[5] http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%252
Fpdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadervalue1=filename%3D
Capitulo07.pdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1119149982605&ssbinary=true
[6]Complejo Ambiental de Recomposición Energética (C.A.R.E) en el Partido de La Matanza
[7] Citado por Instituto IGÉ, “Capacidad autárquica de la Comuna 5”, Bs. As., 2011-2012.
Por Luis E. Sabini Fernández es docente del área de Ecología y DD.HH. de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, periodista y editor de Futuros.
Fuente/alainet.org
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Conversación
Autoridades lanzan Gestión de Episodios Críticos (GEC) 2026 para enfrentar la mala calidad del aire en la Región Metropolitana
La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, el Delegado Presidencial RM, Germán Codina, la Superintendenta del Medio Ambiente (s) Claudia Pastore, junto a los seremis metropolitanos y los servicios fiscalizadores de Transporte y CONAF, dieron inicio al periodo de Gestión de Episodios Críticos para la Región Metropolitana 2026, que se extiende hasta el 31 de agosto.
El Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) de Santiago establece que todos los años, en la época de mala ventilación atmosférica, se apliquen medidas para contrarrestar los episodios críticos de calidad del aire, como la restricción vehicular, la prohibición del uso de calefactores a leña o la paralización de industrias que no cumplan con su plan de reducción de emisiones.
Desde el Cerro San Cristóbal, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, el Delegado Presidencial RM, Germán Codina, la Superintendenta (s) del Medio Ambiente Claudia Pastore, y los Seremis metropolitanos de Transportes, Salud, Medio Ambiente, Agricultura, Educación y Director de CONAF, anunciaron el comienzo de la Gestión de Episodios Críticos (GEC) para la Región Metropolitana, que se extenderá entre el 1 de mayo y el 31 de agosto.
La GEC -que forma parte del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para la Región Metropolitana de Santiago, cuyo objetivo es dar cumplimiento a las Normas Primarias de Calidad Ambiental de Aire vigentes, asociadas a los contaminantes de Material Particulado Respirable MP10, Material Particulado Fino Respirable MP2,5, Ozono (O3) y Monóxido de Carbono (CO)- permite tomar medidas como la restricción vehicular, la prohibición de calefactores a leña en toda la región o la paralización de industrias que no cumplan con su plan de reducción de emisiones, para reducir la contaminación atmosférica ante pronósticos de mala ventilación.
Al respecto, la Ministra Francisca Toledo indicó que “el plan de descontaminación es una política pública que sí ha dado resultados, disminuyendo en 75% el material particulado fino –que impacta a la salud de las personas- desde principios de los 90 a la fecha. Pero para reforzar las medidas de resguardo de la salud de la ciudadanía, entre el 1 de mayo y el 31 de agosto se extenderá la Gestión de Episodios Críticos (GEC) que establece acciones para disminuir la exposición a niveles elevados de contaminación atmosférica en el periodo donde se registran condiciones meteorológicas más desafiantes”.
Por su parte, el Delegado Germán Codina, expresó: «Sabemos que, durante otoño e invierno, la Región Metropolitana enfrenta un desafío crítico con la acumulación de contaminantes que impactan la salud de la población, especialmente a niños y adultos mayores . La Delegación Presidencial Regional, también es parte del plan GEC, con el claro objetivo de colaborar con el cuidado de la salud de las personas«.
De acuerdo al último Inventario de Emisiones realizado el año 2022, las principales fuentes de emisiones de contaminantes en la RM, en un año normal, son el Transporte (33%), Maquinaria 20%, Leña (34%) e Industria y Fuentes Fijas (12%), por ello el PPDA considera medidas estructurales y de largo plazo para estas fuentes, además de acciones de corto plazo a través de la GEC para prevenir la exposición innecesaria de la población a altos niveles de Material Particulado Fino durante los 4 meses en que las condiciones de ventilación son las más adversas en la cuenca de Santiago.

Las Medidas permanentes en GEC
Durante el período GEC se establecen medidas permanentes para toda la RM. Se trata de la prohibición de circulación dentro de la Provincia de Santiago y las comunas de San Bernardo y Puente Alto, para vehículos con sello verde inscritos hasta el año 2011 y las motos inscritas hasta el año 2010. Además, existe la prohibición de entrada al anillo Américo Vespucio a todo vehículo sin sello verde.
Desde el Ministerio de Transportes se informó que el calendario 2026 de la Restricción Vehicular establece que la medida comenzará a aplicarse el lunes 4 de mayo con los dígitos 8 y 9, seguirá el martes con 0 y 1, miércoles 2 y 3, jueves 4 y 5 y viernes 6 y 7. El horario de prohibición es desde las 07:30 hasta las 9 de la noche.
La medida se extenderá entre los meses de mayo y agosto y prohíbe la circulación diaria de vehículos motorizados, dependiendo de su año de fabricación y tipo. En caso de decretarse episodios altos de contaminación ambiental -como Alerta Ambiental, Premergencia Ambiental y Emergencia Ambiental– se sumarán dígitos a la prohibición de circular.
“El llamado es a colaborar sobre esta medida medioambiental y dejar el vehículo en casa si le corresponde restricción. Nuestro sistema de transporte público es una alternativa eficiente y sustentable para moverse por la ciudad, evitar congestión y ayudar, a descontaminar el aire que todas y todos respiramos”, expresó el SEREMI de Transportes RM, Gonzalo Cuevas.
Otras medida permanente es la prohibición del uso de calefactores a leña en toda la Provincia de Santiago además de las comunas de San Bernardo y Puente Alto, exceptuando las que usan pellets. Durante el período GEC 2025, la SEREMI de Salud incrementó la fiscalización en 17 %., resultando un disminución de los sumarios sanitarios en un 87 % por el uso de calefactores en episodio ambiental.
Entre las medidas permanentes en periodo GEC está la prohibición de Quemas Agrícolas que se extiende entre el 1 de marzo y el 31 de octubre de cada año. La SEREMI de Agricultura RM -a través de los servicios CONAF y SAG RM- se encarga de gestionar las denuncias por este tema. También estos servicios -junto con la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA)- son los encargados de fiscalizar la calidad de la leña que se expende en las provincias rurales de la capital. Las multas por infringir la normativa oscilan entre las 1 a 70 UTM.
A contar del 26 de noviembre del año 2026 las Quemas Agrícolas estarán prohibidas durante todo el año (Del 1 de enero al 31 de diciembre) en toda la RM. En ese contexto, se reforzará las alternativas del uso del fuego ya conocidas (trozar y dispersar, silvopastoreo, lombricompostaje, reincorporación al suelo, cero labranza o siembra directa), y se buscarán acuerdos interinstitucionales para aumentar la llegada a los usuarios del fuego, con el fin de que en conjunto encontrar una solución rápida, efectiva y viable.
Medidas en Episodios Críticos de Contaminación
Cuando se decreta algún episodio crítico junto con intensificarse la fiscalización se hacen sugerencias a los establecimientos educacionales para modificar las clases de Educación Física por actividades con menos exigencia física, las que se pueden consultarse en la SEREMI de Educación RM.
En episodio de Alerta se extiende la prohibición del uso de calefactores a leña a toda la Región Metropolitana, excepto pellets. En Preemergencia, la prohibición de uso de calefactores a leña en toda la RM incluye los pellets, además aumentan los dígitos de Restricción Vehicular y paralizan las fuentes industriales correspondientes a Grandes Establecimientos que no cumplan con la reducción de sus metas anuales.
El universo de los Grandes Establecimientos Industriales corresponde a 55 empresas –equivalentes a más de 828 fuentes estacionarias que corresponden a calderas, hornos panaderos y procesos con y sin combustión–, y el listado está publicado en el sitio web del Ministerio del Medio Ambiente: https://mma.gob.cl/listado-de-grandes-establecimientos-en-la-rm/
La Fiscalización la realiza la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) y para la GEC 2026 constataron que 50 grandes establecimientos han verificado la reducción de sus emisiones de MP, identificándose 5 grandes establecimientos que serían incorporados en el primer listado de paralización.
La Superintendenta del Medio Ambiente (s), Claudia Pastore, explicó que la SMA es el organismo encargado de liderar y coordinar las actividades de fiscalización en el marco del plan de descontaminación de la RM, además de fiscalizar a las industrias que tienen calderas y procesos con y sin combustión. “Como Superintendencia tenemos un rol clave en la fiscalización y control de emisiones de los grandes establecimientos, en la línea de verificar el cumplimiento de las metas de reducción de emisiones a las que están sujetos, entre ellas, material particulado, dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno. A ese trabajo se suma un fuerte trabajo preventivo que realiza la institución a fin de evitar incumplimientos por parte de los titulares”, señaló la autoridad.
Las multas por incumplimiento de paralización de grandes establecimientos oscilan entre 1 Unidad Tributaria Anual (UTA) y 10.000 UTA. El valor de 1 UTA al mes de mayo de 2026 es de $ 847.056.
Detalle Medidas GEC
Exenciones Restricción Vehicular
Quedan exceptuados vehículos de Carabineros, PDI, Bomberos, Gendarmería, ambulancias, fiscalización, municipales con funciones policiales, estatales (según D.L. 799), transporte público urbano, diplomáticos, escolares autorizados, funerarios, TV con equipos de transmisión, eléctricos o híbridos, a gas con revisión vigente, recolectores de basura, y servicios médicos o de emergencia.
También se excluyen vehículos de personas con discapacidad, enfermedades crónicas o TEA, siempre que cuenten con credencial o certificado médico que acredite la condición, y en estos casos se requerirá autorización previa de la SEREMI de Transportes para circular.
Para el periodo 2026 se mantiene el trámite de exención digital a través de la plataforma, https://cerofilas.subtrans.gob.cl/ para personas naturales. En tanto, las personas jurídicas deberán realizar el trámite a través del correo [email protected], lo mismo los casos excepcionales.
Recomendaciones Actividades Físicas en Establecimientos Educacionales
Alerta Ambiental
En los días de Alerta Ambiental, las clases de Educación Física no se suspendan, sino que se modifique la intensidad de sus actividades, evitando esfuerzos de alta exigencia y abordando aquellos objetivos de aprendizaje y contenidos que no requieran un mayor consumo de oxígeno, idealmente realizándolas bajo techo.
Preemergencia Ambiental
En los días de Preemergencia Ambiental, se recomienda que las clases de Educación Física no se suspendan, sino que restrinjan la intensidad de su ejecución, abordando aquellos objetivos de aprendizaje que impliquen un menor esfuerzo físico y un menor desplazamiento, tales como actividades de equilibrio, estabilidad, ejercicios funcionales y de manipulación, entre otros.
Emergencia Ambiental
Los días de Emergencia Ambiental, se recomienda que las clases de Educación Física no se suspendan, sino que adapten su contenido e intensidad, abordando aquellos objetivos de aprendizaje que impliquen un mínimo de esfuerzo físico y baja exigencia cardiovascular, tales como hábitos postulares, actividades de motricidad fina y coordinación, entre otros. Estas actividades deben realizarse bajo techo, en una sala de clases, u otro espacio cerrado similar.
Listado Grandes Establecimientos que deben paralizar (al 1 de mayo 2026)

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Desarrollo Sostenible
CHILE SUMA SU PRIMERA EMPRESA CON CERTIFICACIÓN EDGE CHAMPION EN EL SECTOR MULTIFAMILY
El reconocimiento, otorgado por el IFC del Grupo Banco Mundial, destaca la descarbonización de 8 edificios en el país y posiciona al mercado local en la adopción de estándares internacionales de construcción sustentable.
Chile continúa avanzando en la incorporación de estándares internacionales de construcción sustentable. En ese contexto, el país sumó su primera empresa en obtener la certificación EDGE Champion, reconocimiento otorgado por la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, a compañías que han implementado estrategias de descarbonización a escala en sus portafolios inmobiliarios.
A nivel global, esta distinción ha sido otorgada a cerca de 20 empresas y considera el cumplimiento de metas asociadas a eficiencia en el uso de energía, agua y materiales, así como la reducción de emisiones en edificios.
En el caso local, la certificación se vincula a un portafolio de 8 edificios residenciales operados y administrados por Greystar, el mayor multifamily de EEUU, ubicados en las comunas de Las Condes, Providencia y Santiago Centro, los cuales previamente contaban con certificación EDGE Advanced.
El reconocimiento se da en un escenario donde la construcción sustentable ha ido ganando terreno en Chile. Actualmente, el país cuenta con 291 edificios con certificación LEED y más de 560 en proceso, lo que refleja un creciente interés de la industria por incorporar criterios de eficiencia y reducción de impacto ambiental.
“Desde la industria inmobiliaria, existe un desafío relevante en avanzar hacia soluciones que reduzcan el impacto de los edificios tanto en su construcción como en su operación”, señala Patricio Fernández, director de Greystar Development Services.
Asimismo, Fernandez añade que el trabajo colaborativo con el asesor EDGE Pasiva fue clave para integrar criterios de eficiencia desde etapas tempranas, lo que permitió alcanzar la certificación EDGE en el portafolio y, posteriormente, el reconocimiento EDGE Champion.
Edificios sustentables
Entre los proyectos que forman parte de este portafolio se encuentra Somma Inés de Suárez, ubicado en Providencia, que cuenta con 391 departamentos distribuidos en nueve pisos y una superficie total de 31.303 m².
De acuerdo con cifras del proyecto, el edificio alcanza ahorros cercanos al 40% en energía y agua, y más de un 50% en energía incorporada en materiales, lo que equivale a una reducción anual de aproximadamente 654 toneladas de CO₂ equivalente.
Entre las medidas implementadas se incluyen sistemas de bombas de calor eléctricas para agua sanitaria en reemplazo de soluciones a gas, así como mejoras en la envolvente térmica y eficiencia de equipos.
Por su parte, Somma Vista Calán, en Las Condes, contempla 169 departamentos, cuatro locales comerciales y una superficie total de 14.404 m², incorporando estrategias que permiten ahorros estimados de 28% en energía, 25% en agua y 43% en materiales.
De acuerdo con la International Finance Corporation, los edificios certificados bajo el estándar EDGE permiten, en promedio, reducir al menos un 20% el consumo de energía, agua y materiales en comparación con construcciones tradicionales.
Este tipo de iniciativas se enmarca en una tendencia global que busca reducir la huella ambiental del sector construcción, responsable de cerca del 37% de las emisiones de CO₂ a nivel mundial, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
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Desarrollo Sostenible
NOVANDINO LITIO OBTIENE APROBACIÓN AMBIENTAL UNÁNIME PARA REDUCIR EXTRACCIÓN DE AGUA Y SALMUERA
La iniciativa, aprobada por la COEVA de Antofagasta, ratifica y formaliza los altos estándares en materia de sostenibilidad, transparencia y relacionamiento comunitario que la compañía ya implementa y que incluyen la disminución progresiva de las extracciones de salmuera.
La Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) de Antofagasta aprobó de forma unánime el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto “Plan de Reducción de Extracciones en el Salar de Atacama”, presentado por Novandino Litio, iniciativa que disminuye significativamente la extracción de agua y salmuera en dicha cuenca hidrográfica.
La aprobación de esta Resolución de Calificación Ambiental (RCA) permite a la compañía ratificar un proceso que la empresa ya venía ejecutando en los últimos años para fortalecer sus estándares en sostenibilidad, transparencia y relacionamiento con comunidades, alineando su operación con exigencias más robustas en materia ambiental.
El proyecto contempla una reducción progresiva en la extracción de salmuera hasta alcanzar un máximo de 822 litros por segundo al año 2028, la mitad de lo actualmente autorizado, nivel que se mantendrá hasta el término de la vida útil de la operación. Asimismo, establece una disminución del 50% en la extracción total de agua respecto de los límites definidos en 2006.
“Esta aprobación actualiza nuestra operación en el Salar de Atacama en materia de sostenibilidad, transparencia y relación con comunidades con los más altos estándares que ya estamos implementado y que nos posiciona a la vanguardia de la industria. Con ello reafirmamos nuestro compromiso con una operación de litio de alto estándar y proyectamos una producción sostenible hacia el 2060, que se materializará en el proyecto Salar Futuro, que es nuestro próximo desafío”, afirmó Julio García, gerente de Medio Ambiente de Novandino Litio.
La iniciativa establece además un límite máximo de 120 litros por segundo para la extracción total de agua desde los pozos ubicados en el margen este del salar, el cual entrará en vigencia una vez obtenida la aprobación ambiental. Estas medidas consideran menor uso de recursos naturales pero sin implicar modificaciones en el proceso productivo ni en la infraestructura existente, por lo que la operación continuará desarrollándose bajo las condiciones previamente autorizadas..
Fortalecimiento del monitoreo ambiental
El proyecto incorpora una actualización del Plan de Seguimiento Ambiental, tanto en sus componentes hidrogeológicos como bióticos, junto con la modernización de los Planes de Alerta Temprana (PAT). Estas mejoras consideran la incorporación de nuevos parámetros, mayor frecuencia de monitoreo y mecanismos más robustos de revisión y comunicación de resultados.
Estas acciones permitirán reforzar el control sobre sistemas ambientales sensibles del Salar de Atacama, incluyendo sectores como Soncor, Aguas de Quelana, Peine y la vegetación del borde este del salar. En paralelo, se implementarán medidas específicas para la vegetación presente en la quebrada Camar, a través de un plan de reforestación y seguimiento del Algarrobo, en línea con los compromisos ambientales asumidos por la compañía.
Sobre Novandino Litio:
Novandino Litio es una compañía, sociedad Codelco y SQM, enfocada en el desarrollo y producción de litio en el Salar de Atacama, impulsando una operación basada en altos estándares de sostenibilidad, eficiencia y gestión ambiental. La empresa trabaja en la optimización de sus procesos productivos, incorporando mejoras continuas en el uso de recursos hídricos, monitoreo ambiental y transparencia.
Con una mirada de largo plazo, Novandino Litio promueve una relación activa y colaborativa con las comunidades del territorio, integrando el diálogo y la participación como pilares de su gestión. Asimismo, avanza en la implementación de iniciativas orientadas a fortalecer sus estándares operacionales y proyectar el desarrollo de sus operaciones de manera responsable hacia el futuro.
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Desarrollo Sostenible
MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE CELEBRA EL DÍA DE LA TIERRA CON INNOVADOR PILOTO TECNOLÓGICO
La herramienta SuRIS permitirá detectar vertederos ilegales y extracción ilícita de áridos mediante imágenes satelitales. La iniciativa forma parte del proyecto Entorno+Circular, impulsado por el Ministerio del Medio Ambiente junto a organismos internacionales y ejecutado por Fundación Chile, para acelerar la transición hacia una construcción circular y baja en emisiones.
En el marco del Día de la Tierra, el Ministerio del Medio Ambiente junto a Fundación Chile, autoridades de Gobierno y la Municipalidad de Santiago, presentaron un piloto tecnológico inédito que busca identificar de forma temprana los vertederos ilegales de residuos de la construcción y demolición (RCD) en el país y avanzar en acciones para aprovechar estos materiales.
“En el Día de la Tierra quisimos mostrar algo concreto: cuando no gestionamos adecuadamente los residuos de la construcción, se generan microbasurales, se deterioran los barrios y aumentan riesgos. Esto afecta directamente la calidad de vida de las personas. Por eso estamos impulsando soluciones que abordan todo el ciclo, desde la obra hasta la disposición final, demostrando que es posible hacer las cosas de manera responsable si se incorporan estas decisiones desde el inicio”, comentó la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo.
La autoridad añadió que el sector genera más de 7 millones de toneladas de residuos al año —solo considerando edificación autorizada—, cifra que podría superar los 20 millones al incorporar toda la cadena de valor. Se estima que, al 2030, en Chile se generarán el equivalente a más de cinco cerros Santa Lucía, hito de la comuna de Santiago, en donde se presentaron las iniciativas.
Uno de los pilotos presentados fue SuRIS (Surveillance and Risk-management of Illegal Sites), una plataforma de teledetección desarrollada por el Centro Interdisciplinario para la Productividad y Construcción Sustentable (CIPYCS) de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en colaboración con el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA). La herramienta permite identificar de forma automatizada vertederos ilegales y zonas de extracción no autorizada de áridos mediante imágenes satelitales, fotografía aérea y algoritmos de análisis territorial.
La iniciativa se enmarca en el proyecto “Transitando hacia una construcción circular y descarbonizada en Chile” (Entorno+Circular), impulsado por el Ministerio del Medio Ambiente, financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y ejecutado por Fundación Chile.
Este programa busca acelerar la transición hacia una economía circular en el sector construcción, promoviendo la reducción de emisiones, la valorización de residuos y el desarrollo de infraestructura resiliente. Se proyecta que permita evitar más de 350 mil toneladas de CO₂ equivalente y fortalecer capacidades en el sector público y privado hacia 2048.

En Chile existen al menos 3.735 sitios ilegales de disposición de residuos, los que generan contaminación de suelos, aguas y aire, además de riesgos para la infraestructura y la seguridad de las personas.
En la actividad, el alcalde de la Municipalidad de Santiago, Mario Desbordes, comentó que “es fundamental avanzar hacia una economía circular que amplíe el reciclaje a más materiales, especialmente en un ámbito tan complejo como los residuos de la construcción, que hoy generan vertederos ilegales en todo el país. Como municipio ya estamos trabajando con distintos actores y asumimos el desafío de impulsar una ordenanza para abordar este problema. También debemos hacernos cargo de los escombros que dejan demoliciones e incendios, buscando soluciones sostenibles. Nos vamos a sumar con toda la fuerza a estas iniciativas”.
A su vez, el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, destacó que “este es un desafío especialmente relevante en la Región Metropolitana, donde comunas como Santiago concentran una alta generación de residuos de la construcción. Enfrentarlo requiere fortalecer el trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil para avanzar en soluciones de economía circular que permitan recuperar espacios y mejorar los entornos urbanos”.
Por su parte, el gerente de Sustentabilidad de Fundación Chile, Ignacio Santelices, relevó que “iniciativas como Entorno+Circular muestran el valor de la colaboración público-privada para avanzar en soluciones concretas. A través de pilotos tecnológicos, desarrollo normativo y nuevos modelos de negocio, buscamos transformar la gestión de residuos en una oportunidad para impulsar una economía más sostenible y eficiente”.
El piloto permitirá generar alertas georreferenciadas con distintos niveles de riesgo, facilitando la acción coordinada de municipios, SEREMIS, la Superintendencia del Medio Ambiente y otros organismos públicos. El sistema contempla módulos de detección, monitoreo y evaluación, junto a un dashboard de visualización que facilitará la gestión y seguimiento por parte de las autoridades.
De escalarse a nivel nacional, esta herramienta podría reducir significativamente los costos de fiscalización, desincentivar la disposición ilegal de residuos y contribuir a la implementación de la Estrategia Climática de Largo Plazo y la Hoja de Ruta de Economía Circular en Construcción 2035.
En la actividad también se conocieron avances en prevención de residuos y valorización —reuso preventivo, reciclaje material y reciclaje por coprocesamiento— de estos materiales para evitar que contaminen la tierra. Entorno+Circular proyecta impulsar y avanzar en esta línea, profundizando la economía circular en esta industria.
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Desarrollo Sostenible
EL DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA
Cada 22 de abril el planeta se “pone en pausa” para recordarnos un mensaje muy simple, pero que muchas veces olvidamos: la Tierra no es una máquina infinita, es nuestra casa común y todos tenemos responsabilidad sobre ella.
El Día Mundial de la Tierra, también conocido como Día Internacional de la Madre Tierra, no es solo una fecha de celebraciones o fotos en redes, sino un llamado a repensar cómo vivimos, consumimos y habitamos este planeta.
¿Qué es realmente este día?
El Día Mundial de la Tierra se celebra el 22 de abril en cientos de países y fue impulsado en 1970 por el senador estadounidense Gaylord Nelson, como respuesta al creciente deterioro ambiental y la contaminación. Su objetivo original era crear una conciencia crítica sobre la sobrepoblación, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y el calentamiento global; hoy se ha convertido en el movimiento ambiental más grande del mundo.
Más allá de los eventos, el real significado del día es reconocer que el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza es esencial para nuestra supervivencia. Es una invitación a ver a la Tierra como “Madre Tierra”: no como un stock de recursos para explotar, sino como un ecosistema vivo que nos sostiene y al que debemos cuidar.
Historia y evolución del día
La primera gran movilización del 22 de abril de 1970 reunió a millones de personas en Estados Unidos y marcó el inicio de una conciencia ambiental global. A partir de ahí, el día se fue internacionalizando y, en 2009, las Naciones Unidas lo reconocieron oficialmente como el “Día Internacional de la Madre Tierra”.
Desde entonces, cada año se elige un lema que guía la discusión y la acción: desde “Planeta vs plásticos” hasta temas sobre la restauración de ecosistemas y la inversión en un planeta sostenible. En 2026 la consigna es “Nuestro poder, nuestro planeta”, un recordatorio potente de que la solución está en nuestras manos: políticas públicas, decisiones empresariales y elecciones cotidianas sumadas.
¿Por qué es tan importante hoy?
Hoy vivimos lo que muchas organizaciones llaman la “triple crisis planetaria”: cambio climático, extinción masiva de especies y contaminación generalizada. El Día Mundial de la Tierra sirve como un momento de reflexión para detenernos y preguntarnos: ¿qué estamos haciendo para frenar el deterioro? ¿Qué estamos dejando a las próximas generaciones?
Además, es una oportunidad para visibilizar que “lo ambiental” no es un tema aparte, sino el piso de todo lo demás: salud pública, seguridad alimentaria, estabilidad económica y justicia social. Si destruimos los ecosistemas, se destruye la base de la vida tal como la conocemos.
Beneficios para el medioambiente y los ecosistemas
Celebrar el Día de la Tierra no solo son charlas y afiches: trae beneficios concretos al medioambiente y a los ecosistemas. Muchas comunidades aprovechan este día para reforestar, plantar árboles urbanos, limpiar ríos y playas, y restaurar humedales; acciones que mejoran la calidad del aire, reducen la erosión y favorecen la biodiversidad.
También se impulsa la protección de especies y hábitats críticos, frenando la presión sobre bosques, humedales y océanos. Cada árbol plantado, cada metro de costa limpio y cada política impulsada desde esta fecha se traduce en ecosistemas más resilientes y capacidades mayores del planeta para absorber emisiones y mantener ciclos naturales.
Contribución al desarrollo sostenible
El Día Mundial de la Tierra es un catalizador clave del desarrollo sostenible. Muchas empresas, gobiernos y ONGs anuncian compromisos climáticos, planes de economía circular, reducción de plásticos o proyectos de energías renovables coincidiendo con esta fecha.
A nivel local, se fomenta la educación ambiental en escuelas, se promueven modelos de movilidad sostenible (bici, caminar, transporte público) y se incentiva el consumo responsable y la reducción del desperdicio. Todo esto se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, porque cuidar el planeta hoy es cuidar la economía, la salud y la equidad de mañana.
Oportunidades y ventajas para las personas
El gran valor de este día es que convierte la “crisis planetaria” en algo concreto y accionable. Las personas no se sienten solo culpables, sino protagonistas: desde cambiar hábitos de consumo hasta exigir a sus gobiernos y empresas políticas serias de cambio climático.
Además, fomenta la participación ciudadana, la educación ambiental y la colaboración entre comunidades y organizaciones. Muchas iniciativas que nacen el 22 de abril se convierten en programas de largo plazo: huertos urbanos, bancos de semillas, campañas de reciclaje mejorado o proyectos de energía solar comunitaria.
En lo cotidiano, el día también ayuda a recuperar un sentido de conexión con la naturaleza: caminar más, consumir alimentos locales y de temporada, reducir el uso de plástico, ahorrar agua y energía. Todas estas acciones sumadas generan beneficios reales para el planeta, pero también para nuestra salud física y mental.
Un mensaje humano y cercano
Al final del día, el Día Mundial de la Tierra nos invita a algo muy simple: a mirar con más respeto la Tierra que nos sostiene. No se trata tanto de grandes gestos espectaculares, sino de pequeñas decisiones que tomamos cada día: cómo nos movemos, qué compramos, cómo tratamos el agua, el aire y la tierra.
El lema de 2026, “Nuestro poder, nuestro planeta”, es un reclamo claro: si tenemos poder para transformar el planeta a nuestro antojo, también tenemos poder para repararlo. La oportunidad real del 22 de abril no es solo “celebrar” la Tierra, sino traducir esa conciencia en hábitos, exigencias políticas y decisiones que se mantengan todo el año, no solo un día.
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