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Comisión de Ciencia: preocupación en el mundo privado por baja representatividad

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Falta de integrantes de la industria dificultaría llegar a consensos entre academia, gobierno y privados. Piden considerar informe de comisión Philippi.

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El programa de gobierno de Michelle Bachelet contemplaba la creación de una subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación. Sin embargo, y ante la petición de diversos actores del ecosistema, a fines de enero anunció la conformación de la Comisión Presidencial «Ciencia para el desarrollo de Chile», integrada por científicos y académicos para elaborar un informe antes de junio de este año que incluya una propuesta para la creación de un ministerio de Ciencia y Tecnología.

«Ese proceso de construcción de futuro requiere un diálogo informado y razonado. Allí deben estar todas las voces y miradas: la opinión pública, el arte, las humanidades y las ciencias. Y digo ciencias en general: básicas, aplicadas y sociales», señaló Bachelet durante el lanzamiento de la mesa liderada por el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID).

Pese a la buena noticia, la conformación de la comisión despertó la alerta en el mundo privado por la baja o nula representatividad del sector empresarial entre sus integrantes. La totalidad de los 36 miembros pertenecen a la academia, centros de estudio o gobierno, y unos pocos tienen trayectoria empresarial, como Iván Vera (Innspiral, Club de Innovación o Fraunhofer Chile) o Juan Carlos De La Llera (Sirve y decano de Ingeniería de la U. Católica). Los privados ven con preocupación el no tener voz ni voto en temas cruciales para el desarrollo de Chile o sobre cómo lograr la tan anhelada conexión entre mundo académico y empresarial, sin ser parte de la discusión.

También hay inquietud por el rol del documento entregado por la reciente comisión Philippi,-convocada en 2013 por Sebastián Piñera-, que pidió, entre otros temas, la creación de un ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Superior, y que ingresó como proyecto de ley en marzo de 2014 al Congreso.

Consideran que ahí se generó un consenso clave, que esperan no sea desechado solamente por haber un cambio de gobierno de por medio.

cheyre-15Hernán Cheyre, ex vicepresidente ejecutivo de Corfo: «Mi temor es que la mesa quede muy capturada por el mundo científico»

«Es un cambio importante a destacar, el programa de la presidenta hablaba de una subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación y que ahora, en los hechos, vaya hacia un ministerio es bueno, retomando también lo que hizo el gobierno de Sebastián Piñera, es un buen paso», comenta el ex vicepresidente de Corfo y actual presidente del Instituto de Emprendimiento de la Universidad del Desarrollo, Hernán Cheyre.

Sin embargo, ve que la comisión está muy vinculada «al tema ciencia, donde se quiere abordar una nueva institucionalidad, pero debe hacerse desde una perspectiva más global, en la cual se incluya ciencia básica, pero también temas como tecnología, innovación, productividad, es decir, todo el encadenamiento productivo.

Desde esa perspectiva, le hace falta esa mirada. Mi temor es que la comisión quede muy capturada por el mundo científico y que no haya espacio para dar cabida a otros actores de la tecnología e innovación; se echa de menos». Una representación, dice, que sí se logró con la comisión Philippi. «Era bastante transversal en lo político y origen de sus integrantes, lo que le dio riqueza al análisis, documento que esperamos se aproveche ahora». Por ello, acota que el que se transforme en una comisión científica le quita relevancia.

«La deja anclada a uno solo de los temas importantes que no se resuelven solamente armando un ministerio, sino abordando las temáticas de fondo. El sistema está muy fragmentado y disperso. Por eso, lo lógico es armar un encadenamiento que toque todos los temas de ciencia básica, capital humano avanzado, tecnología e innovación».

Pese a las discrepancias, Cheyre espera que la instancia sea capaz de abordar una institucionalidad 2.0 para que Chile pueda incorporarse a la sociedad del conocimiento, lo que implica -en su opinión-, modernizar, por ejemplo, los gobiernos corporativos de entidades como Corfo o Conicyt, que son las que tienen un mayor contacto con el mundo privado y científico.

«Tienen que modernizar la forma en que entregan los fondos, se siguen rigiendo por las mismas normas para comprar insumos en un servicio público, y es una dificultad cuando se quiere cambiar el uso de esos recursos o los desafíos a los cuales están destinados», explica.

Al igual que lo solicitó la comisión Philippi, considera necesario que Conicyt pueda pasar del ministerio de Educación al futuro ministerio de Ciencia y Tecnología, al igual que el área de Innovación de Corfo, mientras que la gerencia de Emprendimiento debería quedar en manos del ministerio de Economía.

Para que llegue a buen término, Cheyre espera que la entidad elabore una agenda de invitación robusta de actores del mundo privado, de manera que el informe incorpore todas las miradas. «Le hice llegar el informe de la comisión pasada a Gonzalo Rivas, del Consejo de Innovación, porque mi disposición es a colaborar», finaliza.

soto-15Jaime Soto, secretario general de la ACTI: «Verlo sólo del lado científico genera una debilidad más que oportunidad»

«A nivel mundial conversan el sector público, universidades y privados, y en esta comisión no se ve a este último. No hay que olvidar que 2/3 del Producto Interno Bruto (PIB) que se destina a Investigación y Desarrollo de los países de la OCDE lo aportan los privados», afirma Jaime Soto, secretario general de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de la Información (ACTI), respecto a la nula representación del mundo privado en la Comisión Ciencia para el Desarrollo de Chile.

Ve con preocupación el tema, ya que no se está fomentando «una conversación» entre las partes lo que va a dificultar el lograr un nexo adecuado y un trabajo conjunto que permita mejorar el desarrollo productivo de Chile, donde las industrias tecnológica y de innovación, son clave. Estar sesgado a una sola rama (ciencia) «genera una debilidad más que una oportunidad. Es como si fueran todos de una sola coalición y nadie de oposición», sostiene.

Dice que el rubro tiene «100 personas líderes en desarrollo tecnológico y no está ninguno en la comisión. No están los grandes desarrolladores cuando hoy hay cuatro grandes tendencias mundiales (big data, cloud, movilidad o social media), que no están sobre la mesa. Son áreas de desarrollo país que no veo que estén en el ADN de la ciencia», finaliza.

Comenta que la tecnológía y la ciencia son parte del mismo juego donde el desafío es trabajar juntos. «Desde la industria sentimos la ausencia porque hemos estado por años motivando la formación de un ministerio de Ciencia y Tecnología», explica, que esta cartera permitiría canalizar las necesidades del sector. «Lo tecnológico está repartido en varios ministerios: Segpres (Secretaría General de la Presidencia), Transporte, Economía, Salud, etc. Y es necesario ordenar la casa», advierte.

Considera también que con la mayor presencia de ramas científicas, se corre el riesgo que sólo se apunte hacia una institucionalidad «para investigación básica, dejando fuera el patentamiento, emprendimiento, desarrollo industrial, investigación aplicada o transferencia tecnológica. Y es así, como se logra una colaboración, por ejemplo, entre ciencia y el sector acuícola», afirma.

acevedo15Álvaro Acevedo, gerente de Innovación de Sofofa: «En esta discusión hay un grupo que no está representado»

Para el gerente de Innovación y Emprendimiento de Sofofa, Álvaro Acevedo, la composición de la comisión Ciencia para el Desarrollo de Chile es «subóptima», pues carece de la representación de las empresas que basan sus negocios en I+D+i.

«Si bien tiene sentido que las discusiones de ciencia se den principalmente entre académicos y científicos, en la medida en que ese diálogo se va desplazando a temas de tecnología o innovación -que es la aplicación comercial de las cosas- hay opiniones e intereses que deberían estar representados y que, en este caso, claramente no lo están», apunta el ejecutivo.

Sin embargo, comenta que el nuevo ecosistema de innovación que se quiere crear en Chile no se sustentará en las empresas tradicionales, sino que en todas esas startups cuyo nacimiento y modelo de negocios se basa en la ciencia. En este sentido, señala que los que grandes ausentes en la discusión son los emprendedores científico tecnológicos de Chile, quienes aún no han conseguido adquirir un peso tan relevante como el de las instituciones científicas representadas en la comisión, pero que igualmente tienen mucho que decir.

«Los intereses legítimos de cada grupo son distintos, y acá hay un grupo subrepresentado versus otro que ha sabido defender muy bien sus intereses y que está muy bien cuidado en Chile, aunque ellos puedan pensar distinto», advierte respecto de la presencia de actores científicos.

Pero esto no es lo que más le preocupa, pues en su opinión lo más importante debería ser asegurar la continuidad de las políticas mediante un buen diseño institucional que genere consenso entre todos los sectores.

«La idea del ministerio de Ciencia y Tecnología viene desde el gobierno anterior y ahora se cristaliza, lo que le da un sentido de continuidad. Sin embargo, los vaivenes se dan en las cúpulas, por ello es importante definir un rumbo mediante leyes que no cambie gobierno a gobierno», argumenta Acevedo.

Señala que el informe elaborado por la comisión Philippi durante el mandato anterior debería ser la base del informe de la nueva comisión definida por la Presidenta Michelle Bachelet, y que si bien encuentra razonable que se realicen cambios, estos deberían estar razonablemente argumentados.

«Cuando se desechan las cosas porque las hizo el otro, a mi me produce una preocupación fundamental. No eran tontos los que hicieron el primer informe y tampoco lo son los que van por el segundo, entonces hagamos bien lo que tenemos que hacer sin dejar pasar cuatro años más discutiendo los mismos temas», enfatiza el ejecutivo de Sofofa.

cavarrubias-15Arturo Covarrubias, presidente de la Asembio: «Es importante estructurar la comisión bajo un consenso»

«Cuando tienes un consenso transversal que desde afuera se ve potente y podría ayudar a coordinar ciertas fallas de mercado facilitando que las cosas fluyan ¿Para que rearmar?», reflexiona el presidente de la Asociación de Empresas de Biotecnología de Chile (Asembio), Arturo Covarrubias, frente al anuncio de la nueva comisión para elaborar un nuevo informe para la creación de un ministerio de Ciencia y Tecnología.

Advierte que llegar a un acuerdo multisectorial es crucial, ya que lo que no puede pasar es que en cada cambio de gobierno estemos discutiendo si la nueva cartera tendrá o no una política de clusters u otras cosas, diluyendo el impacto real que podría generar.

«Hay que considerar que este nuevo ministerio trabajará con proyectos que durarán 10 o 15 años, incluso más, por lo que es importante que se estructure bajo un consenso que le de continuidad en el tiempo», señala.

Además, a pesar de que las empresas que más invierten en el mundo en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) están o estuvieron en sus orígenes ligadas a universidades y centros de investigación, el que la comisión esté conformada principalmente por representantes de la academia no lo deja del todo satisfecho. «Si seguimos sólo la lógica de la I+D (transformar el dinero en conocimiento) sin incluir la innovación (transformar el conocimiento en dinero), esto se transformaría en un centro de costos para el país y la posibilidad de generar impacto tendría demasiadas barreras. Por eso debemos ser cuidadosos en equilibrar ambas partes del círculo, integrando también la visión empresarial», señala.

Como representante del gremio más importante de empresas que basan sus negocios en ciencia en el país, Covarrubias señala que una futura cartera debería incorporar temas regulatorios, la estandarización y promoción internacional, el diseño de instrumentos de financiamiento y la atracción de capital extranjero, además de gestionar por completo el círculo de la I+D+i.

Además, explica que debería poner especial atención a las industrias del futuro donde Chile podría crecer fuertemente: energía, software y tecnología, y biotecnología y salud, desarrollando planes estratégicos específicos que logren crear un ecosistema que las sustente.

«Para esto es importante que se mantengan mesas de trabajo con los diferentes actores de cada una de estas áreas, ya que los desafíos son sectoriales y específicos para cada una, que sin un grupo público-privado y académico bien equilibrado, va a ser imposible avanzar efectivamente en su desarrollo en Chile», estima.

Fuente:Diario Financiero
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Desarrollo Sostenible

COP17: Chile y Banco Interamericano de Desarrollo firman acuerdo para diseñar fondo patrimonial que fortalecerá protección de áreas protegidas

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En el marco de la última jornada de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) , que se realizó en Ereván, Armenia, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo y el jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del Banco Interamericano de Desarrollo, Gregory Watson, firmaron un acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que fortalecerá las áreas protegidas de nuestro país y que será presentado a al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

Este hito se llevó a cabo en la actividad «Aliados por la Naturaleza: lanzamiento de una plataforma de financiamiento de largo plazo para la biodiversidad», organizado el miércoles por nuestro país. En esta actividad, también participaron el director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Tomás Saratscheff, el director ejecutivo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Diego Mesa y la presidenta de RedLAC y directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Renée González, junto a lideres gubernamentales, representantes de organizaciones filantrópicas, instituciones de financiamiento para la conservación, entre otros.

Durante el evento, la ministra Toledo explicó que «hoy, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, firmamos un acuerdo para trabajar en la preparación y presentación del proyecto de Chile ante el GEF». Es importante recordar que esto se enmarca en el anuncio que la autoridad dio a conocer en agosto pasado relacionado a que la totalidad de los recursos que se obtengan de la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés)- y que alcanzan un monto superior a los US$10 millones–se destinarían íntegramente a fortalecer la protección de los parques nacionales y de las áreas protegidas a nivel nacional.

Así, la firma del acuerdo entre Chile y el BID acerca al país a la meta de establecer una plataforma de financiamiento a largo plazo para la naturaleza. Sobre los objetivos que tendrá dicha plataforma, la ministra Toledo detalló que «queremos reunir a aliados que compartan nuestra visión y estén dispuestos a respaldar resultados duraderos para la naturaleza. A quienes deseen sumarse, Chile les ofrece compromiso, liderazgo y un auténtico espíritu de colaboración», expresó.

Con este hito, Chile abre un nuevo camino para el financiamiento de la naturaleza, basado en el compromiso y en una colaboración genuina. «Nuestro mensaje es sencillo: Únanse a nosotros para construir un futuro duradero para la naturaleza en Chile», cerró la ministra.

Evento 22

Entre el 26 y el 28 de octubre se realizó el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) donde Chile llegó con una delegación liderada por la ministra Toledo, e integrada por el director del SBAP Tomás Saratschef, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales Juan Pablo Torres y funcionarios de los Ministerio de Relaciones Exteriores, Hacienda y Medio Ambiente.

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel de la COP17 – que comenzó el 26 de octubre- arrancó con el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

Más tarde, la autoridad participó en el encuentro de alto nivel Noche por el Océano Sostenible, cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

En tanto, la segunda jornada estuvo marcada por el evento «Amigos de la Naturaleza y Créditos para la Biodiversidad» donde la ministra Toledo destacó que para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal se requiere involucrar al sector privado, no solo como fuente de financiamiento, sino también como socio en la conservación. 

En tanto, la última jornada estuvo marcada por la firma entre Chile y el BID para el acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que será presentado en la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, cuyo objetivo es obtener financiamiento para apoyar el fortalecimiento de las áreas protegidas de nuestro país.


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Medio Ambiente

Ministerio del Medio Ambiente abre fondo de $110 millones para realizar censo nacional del pingüino de Humboldt

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El Ministerio del Medio Ambiente anunció este jueves la apertura de las postulaciones a un nuevo concurso del Fondo de Protección Ambiental (FPA), que destinará $110 millones a la realización de un censo nacional del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti). El estudio abarcará desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Los Lagos y permitirá actualizar la información sobre sus colonias reproductivas, caracterizar las amenazas que enfrenta la especie y generar antecedentes para orientar futuras acciones de conservación.

La convocatoria estará abierta hasta el 15 de diciembre y podrán postular personas jurídicas de derecho público o privado, sin fines de lucro y con presencia a nivel nacional, entre estas fundaciones, corporaciones, organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades públicas y privadas, y centros de investigación.

Como resultado de este estudio, se espera levantar data después de casi una década, lo que implica una actualización de la información sobre sus espacios de movimiento, colonias reproductivas y amenazas que enfrenta. Estos antecedentes serán fundamentales para fortalecer la implementación del Plan RECOGE y para todo el trabajo de protección de esta especie a lo largo de todo el país.

En concreto, el proyecto contempla el conteo de nidos en las colonias de nidificación del pingüino de Humboldt ubicadas entre las regiones de Arica y Parinacota hasta Los Lagos, mediante la metodología establecida en el Protocolo Estandarizado Binacional Perú-Chile para conteos de Pingüino de Humboldt, elaborado en 2026 con financiamiento de Oikonos Ecosystem Knowledge y ejecutado por la Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas (UIECAM) de la Universidad Científica del Sur.

Así, la información obtenida se comparará con los resultados del censo realizado en 2017, con el propósito de conocer los cambios registrados en las colonias y proponer medidas para mitigar las amenazas y fortalecer la conservación de la especie.

El proyecto también deberá contemplar el diseño e implementación de un programa de educación ambiental que permita difundir la importancia ecológica del pingüino de Humboldt, las amenazas que enfrenta y las buenas prácticas para contribuir a su protección.

El pingüino de Humboldt es una especie endémica de la Corriente de Humboldt, cuya distribución se extiende desde la Isla Foca, en Perú, hasta la Isla Metalqui, en la Provincia de Chiloé, Chile. En nuestro país, sus principales colonias reproductivas son de norte a sur e incluye las islas Pan de Azúcar, Grande de Atacama, Chañaral, Choros, Tilgo, los islotes Pájaros y Cachagua.

Cabe recordar que durante el año 2024 fue aprobado el Plan RECOGE del Pingüino de Humboldt (Decreto Supremo N° 1, del 2024, del MMA), instrumento que ha permitido desarrollar un trabajo colaborativo e integrado entre diversos sectores como son las instituciones públicas, comunidades locales, la academia y ONG, para proteger y conservar a esta emblemática especie.

Para todos quienes estén interesados en postular a este fondo, pueden hacerlo hasta el 15 de diciembre. Más información en el siguiente link: https://fondos.mma.gob.cl/.


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Desarrollo Sostenible

Ministra Toledo inicia participación en el segmento de alto nivel de la COP17 de Biodiversidad

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Este lunes, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, comenzó su participación en el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) que se desarrolla en Ereván, Armenia.

Se trata de una instancia que se realiza entre el 26 y el 28 de octubre y que reúne a altos representantes de más de 190 países donde podrán intercambiar visiones, compartir experiencias y destacar acciones que han efectuado respecto del avance de la implementación a nivel nacional, regional e internacional del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es fortalecer la protección de la biodiversidad al 2030.

«Junto a Tomás Saratscheff,  director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, estamos muy contentos de participar en esta conferencia internacional que es clave para el futuro de la naturaleza», expresó la ministra Toledo, y agregó que «en esta oportunidad nuestro país viene a compartir sus avances, a fortalecer la cooperación internacional y a reforzar la relevancia del financiamiento y las capacidades necesarias para que los compromisos en esta materia se traduzcan en acciones concretas».

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel estuvo marcada por el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

En esta instancia, la ministra Toledo expresó que “el Acuerdo BBNJ constituye un hito para la gobernanza oceánica mundial. Desde Ereván tenemos la oportunidad única de reafirmar el potencial del BBNJ para contribuir de manera decisiva al logro de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal», comentó la ministra, y agregó que “el Acuerdo BBNJ proporciona las herramientas necesarias para una acción coordinada e integral destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas situadas fuera de la jurisdicción nacional, lo que incluye el establecimiento de ambiciosas áreas marinas protegidas en alta mar, siempre fundamentadas en una base científica sólida y rigurosa”.

Cabe destacar que nuestro país se encuentra promoviendo a la ciudad de Valparaíso como Sede de la Secretaría del Acuerdo BBNJ.

Durante la jornada del lunes, la ministra Toledo también participó en el evento Sustainable Ocean Night, un encuentro  de alto nivel dentro de la COP17 cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

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Revisión mundial del cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal

Durante la COP17, Chile junto a los más de 190 países que participan en esta instancia internacional se encuentran revisando el cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es frenar y revertir la pérdida de biodiversidad al 2030 con 23 objetivos, 4 objetivos generales y en 3 grandes bloques que se dividen en los siguientes planos: reducir las amenazadas a la biodiversidad; satisfacer necesidades humanas de forma sostenible y habilitar la implementación.

Algunos objetivos conocidos son: el 20×20 relativo a la meta 2 (Restauración Ecológica) y el 30x 30 relativo a la meta 3, que implica que al 2030 al menos el 30% de las áreas terrestres y de aguas continentales y el 30% de las áreas marinas y costeras estén conservadas y gestionadas mediante sistemas de áreas protegidas ecológicamente representativas.


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Medio Ambiente

Mitos y realidades sobre los híbridos enchufables: Lo que debes saber antes de dar el salto a la electromovilidad

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La electromovilidad sigue ganando terreno en las calles chilenas. De acuerdo con el más reciente informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) correspondiente a agosto de 2026, las ventas acumuladas de vehículos de cero y bajas emisiones alcanzaron 39.769 unidades en lo que va del año. Dentro de este mercado, la tecnología de los vehículos Híbridos Enchufables (PHEV) es una de las que más crece, alcanzando las 4.955 unidades comercializadas entre enero y agosto, lo que representa un aumento del 181,9% respecto al mismo período del año anterior. Pese a este fuerte avance, la brecha de información respecto a cómo funciona esta alternativa híbrida aún persiste entre quienes evalúan dar el paso.

Dentro de las opciones disponibles, la tecnología PHEV emerge como una de las soluciones más versátiles e inteligentes para la realidad nacional, al combinar lo mejor de un motor eléctrico con uno a combustión.

Al respecto, Natalia Isla, gerente general de Mitsubishi Motors Chile (marca representada por Astara Chile), señala que «entender cómo funciona la tecnología híbrida enchufable es clave para perder el miedo a la electromovilidad. Los PHEV no exigen cambiar drásticamente la rutina de las personas, sino que se adaptan al día a día de cada familia, entregando eficiencia en la ciudad y libertad total para viajar a donde sea sin depender de una red de carga en carretera. En los trayectos diarios, esto significa recargar en casa a un costo por kilómetro mucho más bajo que la bencina, generando un ahorro económico inmediato y muy relevante en el presupuesto mensual».

Para aportar claridad a los conductores, la ejecutiva de la marca japonesa aclara los cuatro mitos más comunes sobre la tecnología PHEV:

Mito 1: «Si se acaba la batería, el auto se queda botado»
Realidad: Es una de las mayores confusiones. A diferencia de un vehículo 100% eléctrico (BEV) que depende únicamente de una carga en la red eléctrica, un híbrido enchufable cuenta con una arquitectura de doble motorización. En el caso del Mitsubishi Outlander PHEV, el modelo equipa dos motores eléctricos y un motor a combustión. Esto significa que si la batería eléctrica se agota durante un trayecto, el vehículo pasa a operar automáticamente con su motor a combustión, ofreciendo una autonomía combinada de hasta 791 kilómetros para viajar con total tranquilidad por cualquier carretera del país.

Mito 2: «Los híbridos enchufables consumen mucha gasolina de todas formas y además electricidad»
Realidad: Depende del tipo de uso. Un vehículo PHEV permite realizar los trayectos diarios de la rutina urbana (como ir al trabajo, al colegio o hacer compras) utilizando exclusivamente electricidad. Por ejemplo, el Outlander PHEV entrega una autonomía en modo 100% eléctrico de hasta 86 kilómetros. Si el usuario recarga el vehículo diariamente en su hogar, el consumo de gasolina para los desplazamientos de la semana puede ser cero. Además, el consumo eléctrico de un PHEV ronda los 15 a 18 kWh por cada 100 km, por lo que una recarga completa en tarifa domiciliaria en Chile cuesta entre $1.800 y $3.000 CLP, un valor sustancialmente menor frente al costo de llenar un estanque de bencina. Utilizar un PHEV en modo eléctrico para los trayectos diarios del trabajo o el colegio permite reducir el gasto en combustible en hasta un 80%, traduciéndose en ahorros que superan los $100.000 CLP mensuales para el bolsillo familiar.

Mito 3: «Un auto electrificado pierde potencia y seguridad en terrenos difíciles»
Realidad: La electrificación no compromete las capacidades de tracción ni la seguridad; al contrario, las potencia. Al contar con motores eléctricos dedicados, la entrega de torque e impulsión es inmediata. Además, esta tecnología se integra de forma óptima con sistemas de tracción total inteligente, como el reconocido Super All Wheel Control (S-AWC) de Mitsubishi, administrando la fuerza rueda por rueda. Esto, sumado a modos de conducción específicos para barro, nieve, lluvia o gravilla, asegura una conducción estable y confiable ante cualquier condición del camino.

Mito 4: «Para cargarlo en casa se necesita una instalación industrial especial»
Realidad: Los vehículos híbridos enchufables están diseñados para una convivencia práctica con el hogar. Aunque existen cargadores de carga rápida de corriente continua (DC) para espacios públicos, la batería de un PHEV se puede recargar fácilmente durante la noche conectándolo a la red eléctrica domiciliaria convencional de 220V o mediante un punto de carga residencial sencillo, dejando el vehículo con su autonomía eléctrica del 100% lista para comenzar el día.


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Cambio Climático

Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro

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En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.

Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.

El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.

No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.

La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.

El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.

El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.

Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.

La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.

Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.

Imagen de Anja en Pixabay

Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.

El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”

Este lema significa varias cosas:

  • Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
  • Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
  • Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
  • Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.

La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.

La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.

Entre sus ventajas más relevantes están:

  • Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
  • Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
  • Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
  • Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
  • Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
  • Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.

Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.

Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:

  • Disminuye el ritmo del calentamiento global.
  • Reduce la acidificación de los océanos.
  • Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
  • Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
  • Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.

El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.

La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.

El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:

  • Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
  • Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
  • Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
  • Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
  • Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
  • Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.

El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.

Proteger el clima también protege la vida:

  • Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
  • Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
  • Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
  • Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
  • Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.

La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.

La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.

Sus beneficios son múltiples:

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles.
  • Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
  • Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
  • Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
  • Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.

La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.

Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.

El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.

La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.

Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.

Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.

La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.

El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.

La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.

Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.

La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.

Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:

  • Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
  • Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
  • Invertir en transporte público y movilidad activa.
  • Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
  • Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
  • Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
  • Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.

La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.

Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.

Las oportunidades empresariales incluyen:

  • Electrificar flotas y procesos productivos.
  • Comprar energía renovable.
  • Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
  • Medir y reducir emisiones de metano.
  • Invertir en eficiencia hídrica y energética.
  • Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
  • Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.

El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.

Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.

Acciones útiles incluyen:

  • Reducir el desperdicio de alimentos.
  • Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
  • Mejorar la eficiencia energética del hogar.
  • Consumir menos y elegir productos más duraderos.
  • Separar y reducir residuos.
  • Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
  • Informarse con fuentes científicas confiables.
  • Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.

La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.

El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.

Entre los obstáculos más relevantes están:

  • La dependencia de combustibles fósiles.
  • La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
  • La desigualdad entre países y comunidades.
  • La expansión urbana sin planificación climática.
  • La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
  • La desinformación y el negacionismo climático.
  • La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.

En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.

La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.

Sus prioridades incluyen:

  • Transición de energía limpia y electrificación.
  • Reducción de residuos y metano.
  • Ciudades y edificaciones resilientes.
  • Financiamiento climático y comercio verde.
  • Educación, juventud y habilidades.
  • Ciencia, industria y tecnología.
  • Océanos, naturaleza y uso del suelo.
  • Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
  • Fortalecimiento de la implementación.

La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.

Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:

  1. Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
  2. Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
  3. Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
  4. Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
  5. Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
  6. Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
  7. Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.

El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.

La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.


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