Cambio Climático
Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro
Cada 24 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático, una fecha que en 2026 deja de ser solo un recordatorio simbólico para convertirse en una llamada urgente a la implementación. La crisis climática ya no es una advertencia futura: se expresa en olas de calor más intensas, lluvias extremas, sequías prolongadas, incendios forestales, pérdida de biodiversidad, inseguridad hídrica y consecuencias directas sobre la salud, la economía y los derechos humanos.
En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.
Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.
Qué es el Día Internacional contra el Cambio Climático
El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.
No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.
La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.
Historia: de una movilización ciudadana a una agenda global
El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.
El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.
Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.
La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.
Por qué importa en 2026
El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.
El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.
Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.
Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.
El tema de 2026 y qué significa
El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”
Este lema significa varias cosas:
- Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
- Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
- Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
- Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.
La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.
Ventajas de conmemorar esta fecha
La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.
Entre sus ventajas más relevantes están:
- Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
- Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
- Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
- Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
- Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
- Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.
Beneficios para el planeta
Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.
Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:
- Disminuye el ritmo del calentamiento global.
- Reduce la acidificación de los océanos.
- Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
- Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
- Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
- Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.
El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.
Beneficios para el desarrollo sostenible
La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.
El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:
- Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
- Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
- Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
- Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
- Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
- Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.
El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Beneficios para la biodiversidad
El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.
Proteger el clima también protege la vida:
- Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
- Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
- Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
- Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
- Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.
La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.
Beneficios para la eficiencia energética
La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.
Sus beneficios son múltiples:
- Reduce el consumo de combustibles fósiles.
- Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
- Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
- Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
- Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
- Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.
La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.
Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.
Oportunidades que abre la acción climática
El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.
Transición energética
La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.
Economía circular
Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.
Adaptación basada en la naturaleza
Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.
Educación y empleo verde
La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.
Financiamiento climático
El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.
Innovación tecnológica
La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.
Una mirada humanizada: el clima también es gente
Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.
Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.
La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.
El papel de los gobiernos
Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:
- Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
- Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
- Invertir en transporte público y movilidad activa.
- Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
- Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
- Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
- Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.
La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.
El papel de las empresas
Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.
Las oportunidades empresariales incluyen:
- Electrificar flotas y procesos productivos.
- Comprar energía renovable.
- Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
- Medir y reducir emisiones de metano.
- Invertir en eficiencia hídrica y energética.
- Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
- Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.
El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.
El papel de las personas
Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.
Acciones útiles incluyen:
- Reducir el desperdicio de alimentos.
- Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
- Mejorar la eficiencia energética del hogar.
- Consumir menos y elegir productos más duraderos.
- Separar y reducir residuos.
- Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
- Informarse con fuentes científicas confiables.
- Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.
La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.
Desafíos que aún persisten
El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.
Entre los obstáculos más relevantes están:
- La dependencia de combustibles fósiles.
- La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
- La desigualdad entre países y comunidades.
- La expansión urbana sin planificación climática.
- La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
- La desinformación y el negacionismo climático.
- La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.
En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.
Qué se espera de la COP31
La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.
Sus prioridades incluyen:
- Transición de energía limpia y electrificación.
- Reducción de residuos y metano.
- Ciudades y edificaciones resilientes.
- Financiamiento climático y comercio verde.
- Educación, juventud y habilidades.
- Ciencia, industria y tecnología.
- Océanos, naturaleza y uso del suelo.
- Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
- Fortalecimiento de la implementación.
La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.
Una agenda posible para los próximos años
Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:
- Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
- Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
- Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
- Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
- Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
- Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
- Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.
Conclusión: todavía hay una ventana, pero se cierra
El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.
El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.
La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.
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Cambio Climático
Subsecretario José Ignacio Vial participa en sexta reunión del Comité Científico Asesor de Cambio Climático
El encuentro se realizó en la antesala del lanzamiento de los informes temáticos del Comité y elaboración informe previo Estrategia Climática de Largo Plazo, que se conocerán el 9 de julio en el Ex Congreso Nacional.
El subsecretario del Medio Ambiente, José Ignacio Vial, participó de la sexta reunión ordinaria del Comité Científico Asesor de Cambio Climático (C4), instancia creada en el marco de la Ley Marco de Cambio Climático y coordinada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. El encuentro, realizado en formato híbrido en el auditorio del Ministerio del Medio Ambiente, reunió a los 11 integrantes del Comité, que actúan como puente entre la evidencia científica y la toma de decisiones públicas.
Durante su intervención, el subsecretario destacó el rol del C4 en el fortalecimiento de la institucionalidad climática del país y agradeció la labor y el compromiso del Comité. Vial subrayó que la acción climática requiere ciencia robusta y colaboración permanente entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil.
«Como Ministerio valoramos profundamente el trabajo del Comité Científico Asesor, un aporte clave y desinteresado para que nuestras políticas públicas se construyan sobre la mejor evidencia disponible», señaló el subsecretario Vial. «Estamos en la antesala de un hito importante para el país, el lanzamiento de los informes temáticos del C4, fruto del trabajo de más de 500 investigadores, que serán un insumo fundamental para la actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo», añadió.
La reunión se da en la previa de un hito relevante para la política climática nacional. El próximo 9 de julio, en el Ex Congreso Nacional, se realizará el lanzamiento oficial de los últimos informes temáticos del Comité Científico Asesor, resultado del trabajo de más de 500 investigadores de todo el país. La actividad marcará además el inicio del proceso de recolección de evidencia para el informe previo que el C4 debe elaborar en el marco de la actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP), cuya consulta pública ya fue lanzada por el Gobierno.
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Cambio Climático
ENGIE Chile transformó un histórico sitio a carbón en un hub energético
ENGIE Chile transformó un histórico sitio a carbón en un hub energético que integra almacenamiento en baterías, generación flexible a gas y el primer condensador síncrono del país, aportando seguridad y estabilidad al sistema eléctrico.
Considerado como un caso único de reconversión en Chile, el Presidente de la República, José Antonio Kast, junto al CEO de ENGIE Chile, Juan Villavicencio; inauguraron esta tarde el Complejo Energético Tocopilla, en la Región de Antofagasta. Un hub estratégico clave para el Sistema Eléctrico Nacional, que integra almacenamiento a través de BESS Tocopilla, servicios complementarios a través de Condensador Síncrono e infraestructura flexible a gas como motor de transición gracias a la Unidad 16.
La ceremonia permitió conocer la transformación experimentada por el antiguo Complejo Térmico de Tocopilla, donde durante décadas operaron unidades de generación a carbón. Este proceso tuvo un hito clave en septiembre de 2022, con la desconexión de la última unidad, que puso fin a más de 100 años de operación, dando paso a infraestructura orientada a responder a los desafíos de la transición energética y la creciente incorporación de energías renovables al sistema.
En ese contexto, el Jefe de Estado destacó la iniciativa: “Ustedes le dieron una nueva impronta que es muy difícil porque uno podría decir, una empresa compra, desmantela y se va, o desmantela y viene otra cosa, pero ustedes mantuvieron la historia y por eso me gustó mucho escucharlo que aquí hay una historia. Una historia que le dio energía a todo el norte chileno, mucho sacrificio que integraba también el sacrificio que se realizaba en el sur con las minas de carbón, por mucho tiempo, esa historia hoy día se proyecta y puede ser un futuro esplendor como dice nuestro himno patrio, futuro esplendor que parte de la energía renovable”.
Por otro lado, la Ministra de Energía, Ximena Rincón, aseguró: “Este proyecto demuestra que descarbonizar no consiste simplemente en apagar una central, significa planificar la transición, reemplazar capacidades, asegurar que el sistema eléctrico mantenga los atributos necesarios para responder ante contingencias. Una matriz más limpia debe ser también una matriz más segura y también competitiva”.
Por su parte, el CEO de ENGIE Chile, Juan Villavicencio, relevó el alcance de esta transformación para el país, señalando que “lo que estamos inaugurando hoy en Tocopilla demuestra que es posible transformar un sitio histórico en una plataforma energética preparada para las próximas décadas. Aquí estamos integrando almacenamiento, respaldo y estabilidad en un mismo lugar, demostrando que Chile puede convertir su potencial en una oferta energética confiable, limpia y disponible las 24 horas del día, habilitando así nuevas oportunidades de desarrollo para el país”.
La instancia, que fue liderada por el CEO de ENGIE Chile, Juan Villavicencio; contó con la presencia de los ministros de Bienes Nacionales, Catalina Parot; de Energía, Ximena Rincón; de Ciencia, Ximena Lincolao; el embajador de Francia, Cyrille Rogeau; el embajador de Bélgica, Christian Delannoy; la alcaldesa de Tocopilla, Ljubica Kurtovic; la Delegada Presidencial Regional de Antofagasta, Katherine López; la delegada presidencial provincial de Tocopilla, Daniela Vecchiola; además de autoridades regionales y locales, representantes de los gremios y colaboradores de la compañía.
Esta reconversión implicó una inversión total de US$ 270 millones y permitió transformar un sitio con más de un siglo de historia energética, reflejando de manera concreta el compromiso de la compañía con la transición energética y la descarbonización del país. Durante su construcción, alcanzó un peak de 700 trabajadores y actualmente genera 100 empleos directos.
Del carbón a la innovación: mayor seguridad y estabilidad para el sistema eléctrico
La inauguración del Complejo Energético Tocopilla marca un nuevo capítulo para una ciudad ligada históricamente al desarrollo energético de Chile.
El sitio reúne distintas soluciones energéticas que cumplen funciones complementarias para fortalecer la seguridad del sistema. Entre ellas se encuentra BESS Tocopilla, sistema de almacenamiento de energía en baterías con una capacidad instalada de 116 MW y 660 MWh.
Esta iniciativa permite almacenar energía en períodos de alta generación renovable para reinyectarla cuando el sistema lo requiere, contribuyendo a reducir vertimientos de energías renovables, desplazar generación térmica en horas críticas y aumentar la eficiencia de la red. Su operación equivale al suministro anual de energía para cerca de 89.900 hogares y permitirá evitar aproximadamente 51.231 toneladas de CO₂ al año.
El sitio incorpora además el primer condensador síncrono de Chile y del Grupo ENGIE a nivel global, desarrollado a partir de la reconversión de la ex Unidad 15. Esta infraestructura entrega servicios complementarios clave como control de tensión, aporte de inercia y estabilidad del sistema, habilitando una operación segura en un contexto de alta penetración de energías renovables.
La transformación del complejo representa un cambio estructural en el uso de infraestructura energética en Chile, al reconvertir un sitio histórico de generación a carbón en una plataforma moderna que responde a los desafíos de una matriz más limpia, flexible y resiliente.
Este proceso forma parte del enfoque de Transición Justa impulsado por ENGIE Chile, que busca compatibilizar la descarbonización con una gestión responsable de sus impactos en las personas, el entorno y las comunidades, mediante procesos planificados y sostenibles en el tiempo.
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Cambio Climático
MINISTRA TOLEDO ENTREGA SELLOS AMBIENTALES A MÁS DE 120 ESTABLECIMIENTOS EDUCACIONALES Y MUNICIPIOS DE LA ARAUCANÍA
En la ceremonia fueron reconocidos 106 escuelas, liceos y jardines infantiles particulares y públicos de la región. En tanto, 16 alcaldías fueron destacadas por su gestión sustentable. La ministra Toledo sostuvo que avanzar en el cuidado del medioambiente requiere del compromiso de todos los actores de la sociedad.
En su despliegue en la Región de La Araucanía, la ministra del Medio Ambiente Francisca Toledo, reconoció a 106 establecimientos educacionales y a 16 municipios con sellos de certificación ambiental, en una ceremonia que se celebró este jueves en el Teatro Municipal Camilo Salvo de Temuco.
En la instancia que contó con la presentación de la orquesta estudiantil del Liceo Alonso de Ercilla, también participaron el delegado presidencial Francisco Ljubetic, la SEREMI del Medio Ambiente, Paula Castillo, el SEREMI de Educación, Aaron Ríos; la directora de JUNJI Andrea Fernández, y los alcaldes de Pucón, Sebastián Álvarez, de Collipulli, Manuel Macaya, la alcaldesa de Vilcún, Katherine Migueles, de Villarrica, Pablo Astete y el alcalde de Nueva Imperial, César Sepúlveda.
Al finalizar la ceremonia la ministra Toledo destacó que “las certificaciones ambientales que hoy entregamos a establecimientos educacionales y a municipios de la Región de La Araucanía demuestran un compromiso concreto con el cuidado del medioambiente”. La autoridad también expresó que “no basta solo con las grandes políticas públicas: Chile va a avanzar en la protección de su patrimonio natural en la medida de que todos y todas incorporemos el cuidado de nuestro medioambiente y la protección de nuestra biodiversidad en nuestras decisiones cotidianas”.

En esta línea, el delegado Presidencial de La Araucanía, Francisco Ljubetic, reforzó la importancia de que todos los actores de la sociedad se involucren en esta tarea. “Esta fue una ceremonia muy significativa para La Araucanía, donde junto a la ministra del Medio Ambiente, la SEREMI y sus equipos, pudimos reconocer a un importante número de establecimientos educacionales que han fortalecido su compromiso con el cuidado del medioambiente en un trabajo conjunto con los municipios y las comunidades educativas”.
La autoridad agregó que “como Gobierno del Presidente José Antonio Kast, entendemos que la sostenibilidad es una tarea que nos involucra a todos. Por eso seguimos impulsando acciones concretas que permitan avanzar hacia un desarrollo responsable, donde la protección del medioambiente sea parte del crecimiento de nuestra región”.
Certificaciones ambientales SNCAE Y SCAM
El Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE) entrega una certificación pública a los establecimientos educacionales que de manera voluntaria implementan exitosamente estrategias de educación ambiental en sus comunidades escolares. En esta ceremonia, 106 escuelas, liceos y jardines infantiles particulares y públicos recibieron su certificación en los niveles básico, medio y de excelencia.
Hoy la Región de La Araucanía cuenta con un total de 244 establecimientos educacionales certificados ambientalmente, situándola en el tercer lugar a nivel nacional.
La SEREMI Paula Castillo valoró los avances que han tenido los establecimientos de La Araucanía en promover una cultura de sostenibilidad en sus comunidades. “El programa SNCAE está presente en 29 de las 32 comunas de la región y abarca el 24% del total de establecimientos educacionales. Como institución reafirmamos nuestro compromiso a seguir trabajando como socios estratégicos, apoyando sus iniciativas y resolviendo sus necesidades para fortalecer la educación ambiental en nuestra región”, declaró la SEREMI.
El compromiso, tanto de los establecimientos educacionales como de los municipios, nos permite avanzar hacia una región con personas más responsables con el cuidado del medioambiente”, declaró la SEREMI.
En tanto, en el marco del Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) -que reconoce a las alcaldías que de manera voluntaria implementan prácticas sostenibles- 16 municipios recibieron sus sellos ambientales de manos de la ministra Toledo. Se trata de Collipulli, Curacautín, Ercilla, Gorbea, Loncoche, Los Sauces, Nueva Imperial, Pitrufquén, Saavedra, Temuco, Teodoro Schmidt, Traiguén, Vilcún y Villarrica.
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Cambio Climático
Día Mundial del Medio Ambiente 2026: CIENCIA, DATOS E INFRAESTRUCTURA NATURAL PARA BLINDAR EL TERRITORIO
Chile enfrenta el desafío de un “Súper Niño” y el aumento de la demanda hídrica con una estrategia que combina ciencia, innovación y conservación de ecosistemas, para asegurar resiliencia climática y sostenibilidad territorial.
Bajo el lema global “Un llamamiento mundial a la acción climática”, Chile conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente en un escenario marcado por la amenaza de un “Súper Niño” y la creciente presión sobre sus cuencas. La urgencia es evidente: pasar de la reacción a la planificación estratégica, integrando ciencia, innovación y protección de ecosistemas para asegurar la resiliencia hídrica y climática del país.
La efeméride, establecida por la ONU en 1972 y celebrada cada 5 de junio, recuerda que el planeta debe reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2030 para mantener el calentamiento global bajo 1,5 °C. En este marco, especialistas y ejecutivos de distintos sectores coinciden en que la seguridad hídrica chilena dependerá de la capacidad de combinar tecnología avanzada, monitoreo ambiental y conservación de la infraestructura natural.
Pablo T. Silva Jordán, especialista en Recursos Hídricos de Formation Environmental, subraya la oportunidad de fortalecer la resiliencia territorial mediante la anticipación científica. Frente a fenómenos de variabilidad climática como un “Súper Niño”, una gestión basada en evidencia técnica permite optimizar la respuesta y evitar que los eventos extremos se transformen en pasivos ambientales de largo plazo. “Reaccionar tarde implica asumir costos que han demostrado ser catastróficos”, advierte, destacando además el valor de la teledetección y la analítica avanzada para auditar cuencas con precisión y certeza técnica.
Desde la perspectiva de la remediación, José Manuel Bellalta, gerente general de GB CINCO Ambiental, enfatiza que el resguardo del agua requiere estrategias técnicas integrales. “Es esencial considerar la variable climática al planificar saneamientos, maximizar períodos de extracción y evitar tratamientos prolongados”, explica, aludiendo a la efectividad estacional de sistemas como el Bombeo y Tratamiento.
La gobernanza de cuencas es otro eje crítico. Felipe Martin Cuadrado, director ejecutivo de MAS Recursos Naturales, recalca que la demanda de agua aumentará un 30% al 2050 y que proteger hábitats frágiles es vital. “Implementamos sensores multiparámetro y conectividad satelital en ecosistemas altoandinos para levantar datos en tiempo real y asegurar la trazabilidad ambiental”, afirma.
Carlos Fredes García, gerente de Negocios de Oneka Technologies, sostiene que uno de los principales desafíos para la industria es diversificar la matriz hídrica mediante soluciones sostenibles que aseguren el suministro de agua para actividades productivas y comunidades. En este contexto, destaca la importancia de incorporar fuentes de energía limpias y carbonos neutrales, como la undimotriz y la solar, para impulsar procesos de desalinización más eficientes y resilientes. “La clave está en avanzar hacia una diversificación tanto de la matriz energética como de la hídrica, reduciendo la dependencia de fuentes convencionales y fortaleciendo la seguridad del abastecimiento de agua”, señala. La desalinización impulsada por energía undimotriz, que aprovecha exclusivamente la fuerza mecánica de las olas, representa una de las alternativas innovadoras para avanzar en esa dirección.
Finalmente, Ignacio Vera Izquierdo, gerente general de Forestal Santa Blanca, recuerda que la resiliencia del territorio depende de conservar la base biológica. “Los bosques gestionados de manera sostenible actúan como infraestructuras naturales que regulan ciclos hidrológicos, protegen suelos y contribuyen a la recarga de acuíferos”, enfatiza, promoviendo mosaicos forestales para reducir el riesgo de incendios.
En este Día Mundial del Medio Ambiente, el mensaje es contundente: la adaptación a los cambios en el clima exige integrar ciencia, datos, innovación tecnológica e infraestructura natural para proteger el agua, los ecosistemas y el desarrollo sostenible de Chile.
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Cambio Climático
Menos papel y energía 100% renovable: BCI PONE LA ECOEFICIENCIA AL CENTRO DE SU ESTRATEGIA POR EL MEDIO AMBIENTE
A través de la digitalización profunda de sus procesos de atención, el ahorro de millones de hojas de papel y la migración de sus edificios corporativos a energías 100% limpias, el banco demuestra cómo la sostenibilidad comienza desde la transformación interna.
El cuidado del Medio Ambiente exige que las empresas vayan más allá de las declaraciones de principios. Y, en el caso de la banca, su valor estratégico radica en su capacidad para guiar y acelerar la transformación sostenible de sus clientes y de las diversas industrias del país, integrando los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en el centro del modelo de negocios.
Bajo esa estrategia, Banco Bci ha asumido este rol integrador a través de dos dimensiones paralelas: el financiamiento y acompañamiento estructural de su cartera de clientes, y una rigurosa agenda de ecoeficiencia interna para asegurar que la transformación comience por casa.
“En Bci entendemos la sostenibilidad como una responsabilidad profunda y, al mismo tiempo, como una oportunidad para innovar, generar valor e impulsar transformaciones con impacto real. Por eso, estamos comprometidos con impulsar desde el negocio un efecto positivo en la sociedad, integrando y generando impacto económico, social y ambiental, y creando valor para todos: clientes, colaboradores, proveedores, accionistas y la sociedad en general”, señala Paola Alvano, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Banco Bci.
Ecoeficiencia operativa: El impacto real de la transformación digital
Impulsada por la Gerencia de Operaciones, Clientes, Producto y Segmento, la digitalización de la experiencia de clientes y colaboradores ha permitido al banco generar ahorros ambientales significativos durante el último año.
La masificación de la firma digital transformó radicalmente la contratación de cuentas corrientes de la banca de personas, reduciendo los contratos físicos de 39 a solo 13 hojas por operación. Así, entre marzo de 2026 y mayo de 2026, se evitó el uso de 543 mil hojas de papel. Para dimensionar este impacto, esto sería comparable a la preservación de 47 árboles, y al ahorro equivalente a 15.271 kilómetros de recorrido vehicular en emisiones de CO2. Con esos datos, se podría proyectar un ahorro anual superior a las 1,8 millones de hojas de papel, lo que equivale a preservar 153 árboles.
En ese mismo sentido, el banco también está potenciando una migración masiva a cartolas digitales. Entre abril de 2025 y mayo de 2026, un esfuerzo transversal permitió que más de 295 mil cuentas dejarán de recibir estados de cuenta impresos, logrando una disminución del 66% en el uso de papelería en comparación al año anterior. Esta medida evitó el uso de más de 4 millones de hojas de papel, equivalentes a 344 árboles y redujo de manera directa 27,3 toneladas de CO2 equivalente, compensando el impacto que generarían 112.490 kilómetros de trayecto en automóvil.
A las iniciativas sin papel se suma la gestión de la infraestructura del banco. Bajo el modelo de “Cliente Libre”, durante este 2026 Bci concretó la migración de 3 nuevos edificios corporativos hacia contratos de suministro de energía eléctrica proveniente de fuentes 100% renovables, reduciendo las emisiones directas derivadas del consumo eléctrico de la corporación.
Una estrategia integral de financiamiento y metas climáticas
Este estándar de ecoeficiencia interna es el que habilita y da legitimidad a la estrategia integral del banco para acompañar a sus clientes y al mercado en sus propios desafíos ambientales.
En el ámbito del negocio sostenible, el banco ha consolidado líneas de acción de largo plazo que complementan su transformación operativa: Este año, Bci se convirtió en el primer banco chileno en presentar su Plan de Transición Net Zero a 2050, una hoja de ruta con objetivos climáticos intermedios y herramientas para medir y mitigar las emisiones financiadas.
Asimismo, de cara a 2030, el banco definió compromisos específicos de reducción de emisiones en industrias estratégicas de su cartera de clientes, proyectando bajas de 71% en generación de energía, 17% en cemento y 39% en transporte marítimo.
Estos esfuerzos se apoyan en un stock acumulado que supera los USD 2.132 millones en financiamiento verde al cierre de 2025, destinado a proyectos de electromovilidad, eficiencia hídrica, energías renovables y apoyo a Pymes en su transición hacia la sostenibilidad.
Gracias a la coherencia entre su operación interna y su estrategia de negocio, Bci ratificó su liderazgo al ser reconocido nuevamente como la “Empresa más Sostenible de Chile” en el ranking Merco ESG 2025, además de mantener su destacada presencia en índices globales como el Dow Jones Sustainability Index (DJSI) y el MSCI World Selection Index.
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