Conversación
Francesco Starace: «No tiene mucho sentido añadir nuevas centrales al sistema»
El CEO de Enel adelanta que existen conversaciones con Colbún para entregar los derechos de agua de HidroAysén. Señala que en generación en Chile quieren crecer vía adquisición y en Argentina impulsarán un plan para la distribución eléctrica.
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Satisfecho está Francesco Starace, CEO de Enel, con la aprobación que tuvo el proceso de fusión de las compañías Enersis Américas, Endesa Américas y Chilectra Américas en sólo Enersis Américas.
Pese a que aún hay que esperar el resultado del proceso de derecho a retiro de los accionistas minoritarios, que se conocerá 30 días después de la realización de la junta que ocurrió el 28 de septiembre pasado, el ingeniero nuclear se mostró confiado en que no habrá una salida mayor al 10% de los minoritarios y por eso está seguro de que el proceso será declarado exitoso.
En las poco más de 24 horas que estuvo en Chile, Starace almorzó con los principales ejecutivos que el grupo tiene en Chile y participó de un seminario organizado por el Ministerio de Energía y las empresas distribuidoras para iniciar el diálogo para modificar la regulación de este sector. “Nuestra experiencia de este proceso en Europa es que requiere de claridad de objetivos y una planificación de las etapas. Se puede crear valor y añadir valor al cliente si se planifica bien y si se miran los errores que otros han hecho”, señala al tratar el tema.
También en esta entrevista detalla que la compañía no quiere desarrollar nuevos proyectos de generación en Chile, debido a la sobrecapacidad instalada que están viendo en el mercado para los próximos dos años, y, además, adelanta que el grupo quiere empujar una solución con Colbún para tratar de devolver los derechos de agua que ambas compañías tienen en la Región de Aysén, donde iban a construir HidroAysén.
¿Hoy (miércoles) se cierra la reestructuración de Enersis en Chile y Latam, ¿está satisfecho, pese a las complejidades que tuvieron en estos casi dos años?
Estamos muy contentos de que este día al final llegó. Hay mucha gente contenta, porque la votación es muy explícita (88,3% Enersis Américas y 81,8% Endesa Américas). Es una gran satisfacción para mí y para toda la gente que trabajó en esto, porque se demuestra que se puede simplificar una estructura. Ahora empieza una nueva etapa, que es la implementación de estas fases de creación de valor en un momento de transición de la industria que es muy interesante.
¿Cuál será el foco del grupo: Chile o Latam?
Chile es el país más importante y es el país que está más adelantado, pero como consecuencia de esta reorganización se abren muchas cosas. Ahora es posible enfocarse en Chile como Chile pide, que es diferente de lo que están pidiendo, por ejemplo, Argentina y Colombia. Antes era un mix donde no había enfoque. Ahora eso ya es posible y se ven los resultados. Una prueba de ello es el éxito que hemos tenido en la licitación eléctrica en Chile, que fue un éxito para el país y para nosotros también.
Ustedes se adjudicaron el 50% de la oferta, ¿cuáles son las expectativas para la licitación que el gobierno impulsa para fin de año?
Nosotros nos hemos puesto a analizar un primer problema: creemos que en Chile el balance entre energía producida y energía consumida se está acercando a un equilibrio muy estrecho, y si no cambia nada, pensamos que puede ser posible que en dos o tres años más el país tenga un exceso de producción que la demanda no podrá absorber. Cuando nos enfrentamos a esa eventualidad, lo que hacemos es mirar lo que tenemos y cubrir la producción de nuestras plantas futuras, y eso lo hemos logrado con esta licitación. En este proceso hubo otros que no ganaron y ellos tienen el problema de tener una capacidad productiva que en este momento está sin cobertura de demanda. Creo que ellos van a estar muy enfocados en la próxima licitación.
¿No ven necesario participar?
Nosotros ahora estamos bastante equilibrados entre demanda y oferta, y si me pregunta ¿vamos a ver oportunidades de crecer más con nuevas plantas?, no lo sé. Esta fue la licitación madre. Las otras serán para ajustes.
¿Con esa decisión se puede entender que el grupo no concretará más inversiones en generación en Chile?
Tenemos que hacer una inversión de casi US$ 500 millones para cubrir el adicional que hemos logrado en la licitación y tenemos proyectos que están en tramitación.
¿Endesa Chile sólo crecerá bajo el mando de Enel Green Power (EGP)?
No. El crecimiento de Endesa Chile será en muchas cosas, pero será proporcional al crecimiento de la demanda eléctrica. Hoy se mira un potencial de overcapacity (sobrecapacidad instalada) donde crecer no es lo que queremos hacer si sólo consideramos aumentar el tamaño de MW. La manera de crecer en base a construir una nueva central no es la única. Hay otras maneras de crecer: crecer con rentabilidad, crecer con calidad de servicio, crecer con la agregación de otros que pueden sufrir con esta competencia.
¿Enel le está poniendo un freno a la construcción de nuevas centrales en Chile?
Vamos a crecer, porque estamos construyendo Los Cóndores y otras centrales de energía renovable. Después de esto, no tiene mucho sentido añadir nuevas centrales al sistema. Podría tener sentido la compra de centrales de la gente que no puede sustentarse, porque no es competitiva como sistema. Eso también es crecimiento.
¿Cómo ve la discusión entre los directores de Endesa Chile y la compañía por el joint venture que se propuso con EGP?, porque ellos quieren una fusión de las compañías. ¿Ustedes se abren a debatir ese punto?
Siempre hemos dicho que la oferta que hemos hecho era que Endesa Chile tenía una opción, a costo cero, de elegir participar proyecto por proyecto con Enel Green Power e invertir hasta el 40%. Una fusión entre sociedades es otra cosa y para nosotros no es algo que nos interesa discutir. La oferta siempre fue esa desde el primer momento, porque deja a Endesa la libertad de elegir si invierte o no. Eso es.
¿Pero Endesa no quedaría en desventaja si ustedes quieren centrar el crecimiento en Chile en energía renovable?
Si el crecimiento se acaba, se acaba para Endesa y para Enel Green Power también. Es que esta obsesión de crecimiento para el crecimiento no tiene sentido. Eso es algo muy peligroso. Ya sabemos que existe un overcapacity y si miramos hacia dos años más, en ese período vamos a construir Los Cóndores y todas las centrales de EGP. No tiene sentido añadir más MW. Además, habrá gente desesperada que no sabrá qué hacer con sus proyectos. En ese escenario, ¿cuál es el crecimiento que Endesa Chile va a perder?, ninguno.
¿Hasta cuándo entonces extenderán esa discusión si no hay punto de encuentro?
No depende de nosotros, pero la opción siempre estará. Endesa la puede tomar cuando quiera. Si la cerramos ahora o la cerramos en tres meses más, Endesa no pierde nada. No hay apuro.
La compañía devolvió los derechos de agua de los proyectos Puelo y Futaleufú, que finalmente no se construirán. ¿Por qué no se hace lo mismo con los derechos de HidroAysén?
A diferencia de los otros derechos de agua, donde somos los únicos dueños, ahí podemos decidir lo que queramos. En este asunto de HidroAysén no somos los únicos dueños, tenemos otro socio. La decisión sobre lo que tenemos que hacer no la podemos tomar nosotros solos, tenemos que tomarla junto con ellos. Esa es la única motivación porque HidroAysén ha tenido un trato diferente.
Entonces, ¿si fueran solamente de ustedes, los devolverían?
Creo que sí.
¿Lo han conversado con Colbún?
Eso es algo que la gente de Chile está haciendo, pero no sé hasta qué punto eso está avanzado. Este no es un problema de hoy solamente, este es un problema que ya lleva dos años, cuando empezó el problema con HidroAysén. Creo que el tiempo al final va a demostrar que de una manera o de otra tenemos que tomar una decisión juntos en esto. Espero que sea pronto, porque en este caso, sí estamos pagando por tener esos derechos de agua.
¿No harán nada en esa zona?
Tenemos que hacer cosas, pero que se puedan hacer, porque tener un derecho de agua oneroso, porque se paga, sin una mínima probabilidad de ejecutarlos… Hacer una inversión que a la gente no le gusta no tiene sentido, menos mirando el balance de la demanda y oferta. Es una pena. Puede ser que otros intenten hacer otras cosas con esa agua. Además, no se justifica lo oneroso que es el pago anual que tenemos que cancelar.
¿Cuánto tiempo más se seguirá pagando ese costo oneroso?
Muchos años, porque somos una compañía de gran tamaño. Es que ese es el problema, porque si fuera yo, con mi plata, ya serían devueltos.
Entonces, ¿cómo compañía están dispuestos a seguir esperando?
No. Creo que hay que encontrar una solución pronto. Creo que será este año o máximo el año próximo, pero no podemos hacerlo solos.
¿Ya no esperarán la decisión del Tribunal Ambiental ni de la justicia ordinaria?
No, porque ese plazo puede ser muy largo. El análisis es cómo confrontar plata real, que son estos costos, con hipótesis de creación de valor con una probabilidad muy pequeña de realizarse. Es muy fácil ver qué es lo más real en esto. Vamos a intentar empujar una solución, pero eso no lo estamos haciendo desde Roma, sino que desde acá.
¿Con los derechos de Neltume quieren hacer lo mismo?
Ya hemos anticipado que no vamos a seguir con ese proyecto. No es un proyecto sustentable y eso lo podemos decir hoy.
¿No corre más Neltume?
No este Neltume de un tamaño grande, con una oposición bastante fuerte, con un esquema de tramitación imposible y con un plazo que no es claro, no.
¿Lo quieren rediseñar o quieren dar vuelta la página?
Lo vamos a decidir en los próximos meses.
Entonces, ¿tiene una esperanza?
Pequeñísima.
¿La digitalización será el foco futuro de la compañía en Chile?
Estoy bastante optimista con el plan piloto de cambiar los 50 mil medidores eléctricos que Chilectra está impulsando y queremos ver si es posible un cambio en todo Santiago. Ahí estamos hablando de 1,8 millones de medidores, lo que significa una inversión bastante importante (unos US$ 250 millones) y así hacer la transformación digital de toda la red de distribución. Este plan piloto tiene como objeto demostrar a la sociedad chilena, a los clientes y a las autoridades que tiene sentido hacer un cambio desde un medidor analógico hacia un medidor digital.
¿Cuál es el beneficio que ve en eso?
La experiencia que tenemos en Italia es que todo el sistema eléctrico se comporta de manera más eficiente. El cliente tiene una visibilidad mucho más grande de cómo está consumiendo su energía y puede aprovechar eso para ahorrar o consumir de manera más inteligente.
Por el lado de la distribuidora, es un sistema más eficiente, reacciona bien con las variaciones de la generación distribuida, que es lo que vamos a ver más adelante, y con la penetración de las renovables. Estas tres cosas viajan juntas, y como Chile es un país con un potencial renovable muy fuerte, con una capacidad tecnológica avanzada y con gente con poder de compra a alto nivel, será el primer país de Latinoamérica donde esto va a desarrollarse.
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Fuente;La Tercera www.chiledesarrollosustentable.cl
Conversación
Tratado de Alta Mar: Una noticia esperanzadora para la salud de los océanos
Más del 60% del océano corresponde a aguas de alta mar: aquellas que se encuentran fuera de las zonas jurisdiccionales de los países ribereños. El resto, las jurisdiccionales, que ocupan un tercio de los océanos, llevan bastante tiempo reguladas. Pero el ordenamiento de aquellas más alejadas de la costa se lleva discutiendo desde hace dos décadas y solo recientemente se ha firmado un Tratado de Alta Mar.
El Convenio del Derecho del Mar, firmado en Montego Bay (Jamaica) el 10 de diciembre de 1982, regula las aguas jurisdiccionales. Pero el nuevo Tratado de Alta Mar solo se aplica a partir de las zonas económicas exclusivas de los Estados. Es decir, en las aguas alejadas más de 200 millas de los territorios soberanos.
El tratado BBNJ (según sus siglas anglosajonas) es el tercer acuerdo de aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El pacto incluye la protección de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos marinos.
Ratificación y entrada en vigor
Fruto de las reuniones mantenidas previamente, el 17 de enero de 2026 entró en vigor el nuevo acuerdo, denominado Tratado sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina fuera de las Jurisdicciones Nacionales.
Más conocido como el Tratado de Alta Mar, ha obtenido la ratificación 81 países. En febrero de 2025, España se convirtió en el primer país europeo en depositar su ratificación ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Marruecos y Sierra Leona se unieron recientemente (septiembre 2025) al total de Estados que lo han firmado. Se convirtieron en los países 60 y 61 en respaldar el tratado, permitiendo que entrara en vigor lo firmado en junio del año 2023.
El objetivo principal del acuerdo (dotado de 76 artículos repartidos en 12 partes) se centra en mejorar la coordinación entre los países y establecer un enfoque integral destinado a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en las aguas afectadas.
Por lo tanto, se busca garantizar el uso de los recursos del océano en alta mar a un ritmo y de una manera adecuados. Es decir, que su aprovechamiento no provoque una reducción (en el presente y a largo plazo) de las especies animales y vegetales. Adicionalmente, el reparto de los beneficios obtenidos del uso de los recursos genéticos marinos debe ser llevado a cabo de una manera equitativa. Y ello creando áreas protegidas y fortaleciendo la cooperación científica.
Preocupación en el sector pesquero
En referencia a la pesca, el artículo 10 del tratado refleja de manera clara lo que pretende en este aspecto. El acuerdo no busca invadir las competencias de otros organismos internacionales en referencia al reparto de los cupos de pesca. Se enfoca principalmente en el cambio climático, la acidificación de los mares, la contaminación y la explotación tecnológica.
No obstante, debido al fin ambientalista del pacto, es normal que se cree un posible foco de incertidumbre sobre sus posibles implicaciones para la pesca. Ello puede traer la consiguiente desconfianza por parte de los afectados.
El tratado permite el establecimiento de áreas marinas protegidas en alta mar. Asimismo, pretende que estén conectadas formando una red, una meta importante para poder alcanzar la protección del 30 % de los océanos (objetivo “30×30”) antes del año 2030. Actualmente, solo el 0,9 % de las aguas de alta mar está totalmente protegida.
Implicaciones jurídicas
Desde una óptica estrictamente jurídica, las normas del Tratado de Alta Mar no van en contra del Convenio del Derecho del Mar de las Naciones Unidas, sino que lo complementan en las áreas fuera de las aguas jurisdiccionales de los países. Así, se presentan como las primeras normas que tendrán efectividad en alta mar.
Adicionalmente, el tratado crea un nuevo órgano para conservar y gestionar la biodiversidad: la Conferencia de las Partes, que será el foro especializado para ejecutarlo.
Este tratado, como cualquier otro instrumento de derecho internacional, contiene una lista de principios. Estos deben tenerse en cuenta para su aplicación. Entre ellos destacan los de “quien contamina, paga” y “distribución justa y equitativa de los beneficios”, es decir, se obliga a quien contamina a asumir la responsabilidad y se garantiza una distribución equitativa de los beneficios derivados de los recursos marinos.
81 países lo incorporarán a su legislación
Tras su reciente entrada en vigor, el tratado pasa a ser jurídicamente vinculante. Afectará a los más de 80 países que lo han ratificado hasta ahora. Esto significa que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.
El éxito del acuerdo dependerá de su traducción en medidas operativas y de los países implicados. Todos los Estados de la Unión Europea lo han firmado y ratificado. También lo han hecho otros países de América Latina, África y pequeños Estados vulnerables a la degradación oceánica, como las islas Seychelles y Palaos. Incluso China se ha sumado al pacto.
Pero existen países que, a pesar de firmarlo, aún no lo han ratificado, como Estados Unidos, Reino Unido y Rusia. Esto genera un escenario de adhesión desigual que condiciona el alcance real del tratado. En cualquier caso, la eficacia en su aplicación dependerá de la capacidad de los órganos institucionales ya existentes. Además, la puerta sigue abierta para que más Estados lo ratifiquen.
Fuente/The Conversation/ Licencia Creative Commons
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El mundo entra en ‘bancarrota hídrica’, según un informe de la ONU
Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas declara que el término de ‘crisis hídrica’ que se utiliza habitualmente ya no se ajusta a la realidad, ya que hay daños irreversibles que han llevado a muchas cuencas y reservas a un punto sin retorno.
En medio del agotamiento crónico de las aguas subterráneas, la degradación de la tierra y el suelo, la deforestación y la contaminación, todo ello agravado por el calentamiento global, un informe de la ONU ha declarado hoy el inicio de una era de bancarrota hídrica mundial.
Según el nuevo informe, los términos habituales “estrés hídrico” y “crisis hídrica” no reflejan la realidad actual en muchos lugares: una situación caracterizada por pérdidas irreversibles de capital hídrico natural y la incapacidad de recuperar los niveles históricos. Por eso, los autores instan a los líderes mundiales a facilitar “una adaptación honesta y basada en la ciencia a una nueva realidad”.
“Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota”, afirma el autor principal, Kaveh Madani, director del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH).
Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota
Kaveh Madani, UNU-INWEH
En términos financieros, el informe afirma que muchas sociedades no solo han gastado en exceso sus “ingresos” anuales renovables de agua procedentes de ríos, suelos y nieve acumulada, sino que han agotado sus “ahorros” a largo plazo en acuíferos, glaciares, humedales y otros depósitos naturales.
Esto ha dado lugar a una lista cada vez mayor de acuíferos reducidos, terrenos hundidos en deltas y ciudades costeras, lagos y humedales desaparecidos y una pérdida irreversible de biodiversidad.
El informe de la UNU se basa en un artículo publicado en la revista Water Resources Management, que define formalmente la quiebra hídrica como la sobreexplotación persistente de las aguas superficiales y subterráneas en relación con los caudales renovables y los niveles seguros de agotamiento; y la consiguiente pérdida irreversible o prohibitivamente costosa del capital natural relacionado con el agua.
Sistemas hídricos interconectados
Aunque no todas las cuencas y países se encuentran en bancarrota hídrica, Madani afirma que “suficientes sistemas críticos en todo el mundo han superado estos umbrales. Estos sistemas están interconectados a través del comercio, la migración, las retroalimentaciones climáticas y las dependencias geopolíticas, por lo que el panorama de riesgo global se ha alterado fundamentalmente”.
El 75 % de la humanidad esté en países clasificados como inseguros o críticamente inseguros en materia de agua.
Según el informe, uno de los puntos críticos está en la región de Oriente Medio y África del Norte, donde el alto estrés hídrico, la vulnerabilidad climática, la baja productividad agrícola, la desalinización intensiva en energía y las tormentas de arena y polvo “se entrecruzan con economías políticas complejas”.
En algunas partes del sur de Asia, la agricultura dependiente de las aguas subterráneas y la urbanización han provocado descensos crónicos de los niveles freáticos y hundimientos locales. Y en el suroeste de Estados Unidos, el río Colorado y sus embalses “se han convertido en símbolos de promesas de agua de forma excesiva”.
Basándose en conjuntos de datos globales y pruebas científicas recientes, el informe presenta un panorama estadístico desolador de las tendencias, causadas en su gran mayoría por los seres humanos. Por ejemplo, el texto arroja que un 50 % de los grandes lagos de todo el mundo han perdido agua desde principios de la década de 1990 (con un 25 % de la humanidad dependiendo directamente de esos lagos).
También destaca que un 50 % del agua doméstica mundial ahora se obtiene de las aguas subterráneas y más del 40 % del agua de riego se extrae de acuíferos que se están agotando.
Además, unas 410 millones de hectáreas de humedales naturales —casi igual al tamaño de toda la Unión Europea— han desaparecido en las últimas cinco décadas, y se ha perdido más del 30 % de masa glaciar mundial desde 1970.
Esta situación provoca que el 75 % de la humanidad esté en países clasificados como inseguros o críticamente inseguros en materia de agua, y 4 000 millones de personas se enfrentan a una grave escasez de agua al menos un mes al año.
170 millones de hectáreas de tierras de cultivo en riesgo
Además, 170 millones de hectáreas de tierras de cultivo de regadío están sometidas a un estrés hídrico alto o muy alto, lo que equivale a la superficie de Francia, España, Alemania e Italia juntas, con la inseguridad alimentaria que conlleva.
“Millones de agricultores intentan cultivar más alimentos a partir de fuentes de agua que se reducen, están contaminadas o están desapareciendo. Sin una rápida transición hacia una agricultura inteligente en el uso del agua, la bancarrota hídrica se extenderá rápidamente”, dice Madani.
Según explican los autores, una región puede sufrir inundaciones un año y seguir estando en bancarrota hídrica, añade, si las extracciones a largo plazo superan la reposición. En ese sentido, la bancarrota hídrica no tiene que ver con lo húmedo o seco que parezca un lugar, sino con el equilibrio, la contabilidad y la sostenibilidad.
“Al igual que con el cambio climático global o las pandemias, una declaración de bancarrota hídrica global no implica un impacto uniforme en todas partes, sino que suficientes sistemas en todas las regiones y niveles de ingresos se han vuelto insolventes y han cruzado umbrales irreversibles para constituir una condición a escala planetaria”, afirma el autor.
Al igual que con el cambio climático global o las pandemias, una declaración de bancarrota hídrica global no implica un impacto uniforme en todas partes, sino que suficientes sistemas en todas las regiones y niveles de ingresos se han vuelto insolventes
Kaveh Madani, UNU-INWEH
Pero Madani señala que las consecuencias se extienden entre regiones: “los efectos se propagan por los mercados mundiales, la estabilidad política y la seguridad alimentaria en otros lugares. Esto hace que la quiebra hídrica no sea una serie de crisis locales aisladas, sino un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta: gestión de la quiebra, no gestión de crisis”.
El agua, un recurso limitado
Por eso, los autores reclaman que se reconozca el agua como una limitación y una oportunidad para cumplir los compromisos en materia de clima, biodiversidad y tierra.
Ana Allende, profesora de investigación del CSIC experta en seguridad alimentaria y calidad de aguas ajena al estudio, destaca que en Europa, aunque tradicionalmente se perciba como una región menos vulnerable, los problemas siguen existiendo: sobreexplotación de acuíferos, especialmente en zonas agrícolas intensivas, degradación de ríos y humedales; pérdida de calidad del agua por contaminación difusa y urbana, y una creciente frecuencia de sequías prolongadas, especialmente en el Mediterráneo.
La principal implicación para Europa es que no puede seguir abordando la escasez únicamente mediante mejoras de eficiencia, reutilización o nuevas infraestructuras
Ana Allende, CSIC
“El informe apunta a la necesidad de aceptar que algunos impactos son irreversibles y que la gestión del agua debe orientarse a prevenir más daños, redistribuir riesgos y costes de forma justa y adaptar los sistemas socioeconómicos a una disponibilidad de agua estructuralmente menor”, concluye.
Fuente/SINC Derechos: Creative Commons. Chile Desarrollo Sustentable www.chiledesarrollosustentable.cl www.facebook.com/pg/ChiledesarrollosustentableCDS twitter.com/CDSustentable #CDSustentable , #Sostenible #DesarrolloSostenible #MedioAmbiente #ChileDesarrolloSustentable, #ECOXXI
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Francisca Toledo, será la futura ministra de Medio Ambiente .
La ingeniera civil industrial de 40 años está desde 2022 en Libertad y Desarrollo, donde se especializó en recursos naturales y cambio climático. En el último tiempo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz.
Francisca Toledo Echegaray (40) será la próxima ministra del Medio Ambiente. El presidente electo, José Antonio Kast, nombró a la ingeniería civil industrial con mención eléctrica de la Universidad Católica como la sucesora de Maisa Rojas.
La futura secretaria de Estado participó en los dos gobiernos de Sebastián Piñera. Primero, entre 2010 y 2014, Toledo fue asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, con Cristián Larroulet, en temas como educación y telecomunicaciones.
Y en la segunda administración tuvo dos posiciones. Entre marzo del 2018 y junio del 2020 fue asesora de gabinete de la Presidencia de la República, desde donde le tocaba interactuar con carteras como Obras Públicas y Medio Ambiente, recuerda un integrante de ese gabinete. Desde 2020 a 2022 fue jefa de división de evaluación social de inversiones del Ministerio de Desarrollo Social, según detalla en su cuenta LinkedIn.
Entre ambos gobiernos, tuvo un paso por el sector privado: desde 2014 a 2017 fue primero ingeniera de estudios por tres años y luego, gerente de estrategia en la Cámara Marítima y Portuaria (Camport).
Tras el término de la segunda administración de Piñera, en 2022, Francisca Toledo entró como investigadora a Libertad y Desarrollo (LyD). La también magíster en derecho regulatorio de la UC se enfocó en temas de tramitación ambiental y el centro de estudios declara en sus áreas de estudios los recursos naturales y cambio climático.
Según consigna la página de LyD, Francisca Toledo fue uno de los editores del libro de “30 años de política ambiental: ¿hacia dónde vamos?”, donde se habla de “un progresivo debilitamiento de la gestión ambiental, ofreciendo un diagnóstico sobre las posibles causas o factores que han incidido y algunas propuestas de cara a fortalecer la gestión ambiental en los próximos años”.
Toledo, en nombre de LyD, ha ido a exponer al Congreso en materias relacionadas con la tramitación ambiental, la ley de permisos sectoriales y las capacidades de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
En este contexto, Toledo, junto con la coordinadora del programa legislativo de LyD, Pilar Hazbun, propuso fijar mínimos de desempeños en los plazos de tramitación y alertó sobre las atribuciones de la SMA, que le entregan muchas veces el rol de “juez y parte”.
La cartera de Medio Ambiente ha sido considerada clave por las nuevas autoridades en su tarea de destrabar proyectos de inversión. Toledo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz en el último tiempo y fue una de las economistas que participaron en la reunión del futuro ministro de Hacienda con economistas que habían apoyado a Evelyn Matthei tras la primera vuelta, como los expresidentes del Banco Central Rodrigo Vergara y Vittorio Corbo, y el exministro de Hacienda de Sebastián Piñera, Felipe Larraín.
Fuente/Pulso/LaTercera
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¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático?
La nieve es uno de los elementos más característicos de las montañas y del invierno en gran parte del mundo. Más allá de su valor paisajístico, esta desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas de montaña y en múltiples actividades socioeconómicas.
Sin embargo, la nieve es también un componente del sistema climático especialmente sensible al calentamiento global. En las últimas décadas, su cantidad, duración y comportamiento han mostrado cambios significativos.
No nieva igual todos los inviernos
La nieve presenta una marcada variabilidad temporal y espacial. En las montañas de la península ibérica, los inviernos pueden alternar entre años con abundantes nevadas y otros casi sin nieve.
Esta variabilidad no es homogénea. Las cotas bajas y sectores como el Pirineo oriental son más irregulares debido a su posición frente a los flujos atlánticos, mientras que cordilleras occidentales y septentrionales actúan como barrera, captando la mayor parte de la humedad y dejando condiciones más secas hacia el este. Este fenómeno, conocido como sombra pluviométrica, también es observable en otras montañas españolas como Sierra Nevada.
A escala local, además, el relieve y el viento influyen también en la acumulación de nieve. En conjunto, estos factores hacen que las tendencias espacio-temporales de la nieve muestren una elevada heterogeneidad.
¿Hay menos nieve en el hemisferio norte?
A escala del hemisferio norte, la cobertura de nieve ha disminuido de forma acelerada desde la década de 1980. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de la temperatura vinculado al cambio climático de origen antrópico. Este fenómeno ha dado lugar a lo que se conoce como sequía nival hidrológica, es decir, cuando la acumulación de nieve es insuficiente o la fusión es demasiado rápida y se genera un déficit respecto a un periodo histórico concreto.
Aun así, durante la estación fría, en cotas elevadas y en latitudes altas, la acumulación de nieve depende más de la precipitación que de la temperatura. En las latitudes medias de la cuenca del Mediterráneo, la precipitación presenta una elevada variabilidad anual y decadal, sin que se observen tendencias claras a lo largo del periodo histórico.
En los Pirineos, en cotas elevadas (>2 000 m), donde las temperaturas se mantienen bajo cero, las tendencias recientes (2000-2020) son neutras o ligeramente positivas. Sin embargo, en periodos más largos (1958–2017) se observa una disminución generalizada del número de días con nieve en el suelo y del espesor medio.
Además, en este sistema montañoso se detecta una fusión cada vez más temprana en la temporada y más intensa, asociada a un aumento de la energía disponible para derretir la nieve. Este fenómeno se ha relacionado con una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas durante la primavera. Estos periodos de estabilidad atmosférica favorecen la entrada de masas de aire templado, incrementan la radiación y el calor sensible, y aceleran la fusión. Estas situaciones atmosféricas se producen actualmente con temperaturas más elevadas debido al calentamiento global.
¿Qué pasará en el futuro?
Los estudios basados en simulaciones climáticas coinciden en proyectar una disminución de la nieve en el hemisferio norte, independientemente del modelo climático utilizado y del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado, tanto moderado como alto.
En los Pirineos, las proyecciones apuntan a una reducción generalizada de la nieve, especialmente en las cotas bajas, donde pequeños aumentos de temperatura determinan si la precipitación cae en forma de nieve o de lluvia.
Aun así, la nieve no desaparecerá de esta cadena montañosa, ni siquiera a finales de siglo. En concreto, las proyecciones para finales del siglo XXI (2080–2100) anticipan reducciones de la precipitación nival que oscilan entre el −9 % en un escenario de emisiones moderadas (entre 2 500 y 3 000 m) y el −29 % en un escenario de altas emisiones (entre 1 000 y 1 500 m), en comparación con el clima histórico (periodo 1960–2006).
Estos cambios afectan también la duración de la temporada de nieve, la rapidez de la fusión y los picos de escorrentía, es decir, el agua que circula por la superficie. Un aumento de 1 °C puede reducir hasta un 30 % la nieve estacional a 1 500 m.
Además, estudios recientes indican que el aumento de la temperatura debido al cambio climático contribuye a una mayor evaporación y a una mayor cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede dar lugar a un incremento de episodios extremos de precipitación en forma de nieve, como la borrasca Filomena de 2021, siempre que la temperatura se sitúe por debajo del punto de fusión.
Implicaciones para el clima y los ecosistemas
La nieve es un factor clave en las zonas de montaña. Actúa como un regulador hidrológico natural: almacena agua durante los meses fríos y la libera de forma progresiva en primavera y verano. Su disminución altera los picos de escorrentía, afecta a la disponibilidad de recursos hídricos y condiciona la producción hidroeléctrica.
La nieve desempeña un papel fundamental en el clima debido a su alto albedo, ya que refleja gran parte de la radiación solar. La pérdida de cobertura nival incrementa la absorción de energía en la superficie, generando retroalimentaciones que aumentan la temperatura.
Los cambios en la nieve influyen también en los ecosistemas de montaña, en la fenología de la vegetación –en sus ciclos biológicos– y en la evolución de los glaciares, que dependen de una cubierta nival persistente para retrasar la exposición del hielo durante el verano. Además, el aumento de episodios de lluvia sobre nieve, favorecidos por temperaturas más elevadas, puede desencadenar crecidas rápidas e inundaciones, como la ocurrida en el municipio de Vielha (Lérida) en 2013, con elevados costes económicos.
En este contexto, el cambio climático plantea un desafío estructural para los sistemas naturales y económicos de montaña. Afrontar este nuevo escenario requiere avanzar en estrategias de adaptación y mitigación que permitan gestionar el agua, el territorio y las actividades de montaña.
Fuente/The Conversation / Creative Commons
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H2 Chile conmemora ocho años en un momento decisivo para la industria del hidrógeno verde
En un contexto de ajustes en el despliegue global del sector, el gremio reunió a autoridades y actores clave para analizar los desafíos de ejecución del hidrógeno verde en Chile, una industria que concentra 83 proyectos anunciados, una cartera estimada en US$170 mil millones y un potencial exportador de más de US$13.000 millones anuales, pero que enfrenta brechas críticas para avanzar hacia la escala comercial.
En un escenario marcado por un despliegue más selectivo de la industria del hidrógeno verde a nivel global, y un foco creciente en viabilidad económica y demanda, H2 Chile conmemoró su octavo aniversario con un encuentro que puso en el centro del debate la necesidad deacelerar la ejecución de proyectos y cerrar la brecha entre anuncios e implementación.
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