Desarrollo Sostenible
La actividad Enoturística que invita a descubrir el rol de las flores en una viticultura sostenible en el Valle de Colchagua
Este 31 de octubre se realizará en Viña Ravanal la experiencia “El Secreto de las Flores”, una actividad que combinará un recorrido guiado por el viñedo, recolección de flores y degustación de vinos. La iniciativa pone en valor una práctica que gana espacio en la viticultura: incorporar coberturas vegetales para proteger los suelos, favorecer la biodiversidad y avanzar hacia una menor dependencia de fertilizantes e insumos externos.
Recorrer un viñedo, descubrir el papel que cumplen las flores entre las hileras de parras y terminar la jornada con una degustación de vinos será parte de “El Secreto de las Flores”, la experiencia de enoturismo que Viña Ravanal realizará el próximo 31 de octubre, a las 16:30 horas, en Placilla, Región de O’Higgins.
La actividad invita a los visitantes a recorrer el campo junto a un guía, conocer el ciclo de la vid y la importancia de la biodiversidad, recolectar flores para crear un ramo propio y disfrutar de los vinos, con un brindis final en medio del viñedo. Pero detrás de esta propuesta hay una práctica agrícola que va más allá de lo ornamental. La presencia de flores y coberturas vegetales entre las hileras responde a una estrategia de agricultura regenerativa que busca mejorar las condiciones del suelo, favorecer el reciclaje de nutrientes y contribuir al equilibrio natural del ecosistema.
“El viñedo no es solo el lugar donde nace la uva: es un ecosistema vivo, y las flores son una de sus señales más hermosas”, explica Héctor Saldivia, enólogo de Viña Ravanal. La iniciativa, agrega, “nació de la intención de acercar esta realidad a los consumidores y mostrarles por qué estas plantas forman parte del paisaje del campo”.
En la viña, las coberturas vegetales ya se incorporan como parte del trabajo agrícola. La idea fue transformar esa práctica en una experiencia que permitiera observarla de cerca, comprender su función y conectar el cuidado de la naturaleza con la elaboración del vino. “Al unir flores y vino queremos mostrar que ambos nacen del mismo suelo y del mismo cuidado”, señala Saldivia.
A través de esta actividad, se busca transmitir que la calidad de un vino también está vinculada con las condiciones del suelo, la biodiversidad y las decisiones que se toman durante el manejo agrícola. La experiencia se enmarca, además, en una apuesta por diversificar el enoturismo y ofrecer una forma distinta de recorrer el viñedo. Según el enólogo, “la intención es proyectarla como una posible línea de actividades de primavera durante la temporada de floración”.
Un suelo vivo para una viticultura más sostenible
La incorporación de flores y coberturas vegetales entre las hileras es una de las herramientas utilizadas en la agricultura regenerativa para proteger y recuperar los suelos. Estas plantas contribuyen a reducir la erosión, aportan raíces y residuos orgánicos y favorecen la infiltración y conservación del agua.
Alejandra Vinagre, encargada de Sustentabilidad de Viña Ravanal, explica que estas acciones forman parte de un conjunto de prácticas orientadas a mejorar la estructura del suelo y aumentar su contenido de materia orgánica, en línea con el compromiso de la viña con el Código de Sustentabilidad.
“El objetivo es mantener un suelo biológicamente activo, capaz de sostener el desarrollo de las vides en el tiempo. Para ello, la vegetación cumple un papel importante: sus raíces contribuyen a mejorar las condiciones del terreno y, una vez que los restos vegetales se descomponen, parte de sus componentes se incorpora al suelo” asegura.
Las flores también pueden proporcionar alimento y refugio a polinizadores y otros insectos beneficiosos, incluidos algunos que contribuyen al control de plagas. El propósito es favorecer una biodiversidad funcional que ayude a mantener el equilibrio del viñedo. Vinagre precisa que la “presencia de abejas no significa, por sí sola, que las vides producirán más uvas, ya que estas plantas son mayoritariamente autopolinizantes”.
Salud del suelo y expresión del vino
La relación entre el suelo, la vid y la calidad de las uvas es también uno de los aspectos centrales de la agricultura regenerativa desde la perspectiva de la viticultura. Un terreno con una estructura adecuada puede favorecer el desarrollo de las raíces, la infiltración del agua y la disponibilidad de nutrientes, condiciones que influyen en el crecimiento y la maduración de las bayas.
Desde Viña Santa Rita, su gerente de Viticultura, Gerardo Leal, explica que un suelo saludable “ofrece mejores condiciones físicas, químicas y biológicas para el desarrollo de las plantas. La actividad de los microorganismos contribuye a transformar la materia orgánica y reciclar nutrientes, mientras que la disponibilidad de agua y elementos nutritivos influye en el tamaño de las bayas y en su proceso de maduración”.
Estos factores pueden repercutir en componentes relevantes para la elaboración del vino, como los azúcares, los ácidos y los compuestos fenólicos. También existen estudios que exploran la relación entre las coberturas vegetales, la microbiota del suelo y la presencia de bacterias y levaduras en las bayas, elementos que podrían contribuir a determinadas características de los vinos.
No obstante, Gerardo Leal subraya que “la agricultura regenerativa no garantiza por sí sola una mayor calidad. Sus efectos dependen de las condiciones de cada lugar, el clima, el tipo de suelo y las prácticas complementarias, y deben evaluarse durante varias temporadas. La clave está en encontrar un equilibrio. Si bien, las coberturas vegetales pueden mejorar la estructura del terreno y contribuir a su biodiversidad, también pueden competir con las vides por el agua y los nutrientes cuando su crecimiento no se maneja adecuadamente”.
Este punto resulta especialmente relevante en el Valle de Colchagua, donde la disponibilidad de agua es un factor determinante para la actividad vitivinícola. Por ello, tanto la elección de especies vegetales como la superficie cubierta y los momentos de siega deben adaptarse a las características de cada viñedo. La agricultura regenerativa, en ese sentido, no propone una fórmula única, sino un sistema de manejo que exige observación, mediciones y ajustes continuos.
Adaptarse al cambio climático y recuperar la biodiversidad
En un escenario de mayores exigencias climáticas, las prácticas regenerativas también pueden contribuir a mejorar la capacidad de los viñedos para enfrentar períodos de sequía y altas temperaturas. La protección de la superficie del suelo y el aporte de residuos vegetales pueden ayudar a reducir la erosión y la evaporación, moderar la temperatura superficial y favorecer una mejor infiltración del agua.
Desde Santa Rita, el gerente de Viticultura plantea que “la resiliencia de los viñedos debe construirse mediante una combinación de herramientas, que incluya el manejo del riego, la elección de portainjertos, la gestión de la vegetación y las decisiones sobre el desarrollo de las plantas”. La sostenibilidad, además, comienza a ocupar un lugar en la relación entre las viñas y sus consumidores. Según el especialista de Santa Rita, “una parte del público considera los atributos ambientales de los productos, aunque estos conviven con otros factores decisivos, como el precio, la calidad y el origen”.
En esa línea, la agricultura regenerativa puede representar una transformación en la manera de entender el viñedo: no solo como un espacio destinado a producir uvas, sino como un sistema en el que el suelo, el agua, la vegetación y los organismos vivos interactúan y deben gestionarse de manera conjunta.
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Cambio Climático
Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro
Cada 24 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático, una fecha que en 2026 deja de ser solo un recordatorio simbólico para convertirse en una llamada urgente a la implementación. La crisis climática ya no es una advertencia futura: se expresa en olas de calor más intensas, lluvias extremas, sequías prolongadas, incendios forestales, pérdida de biodiversidad, inseguridad hídrica y consecuencias directas sobre la salud, la economía y los derechos humanos.
En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.
Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.
Qué es el Día Internacional contra el Cambio Climático
El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.
No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.
La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.
Historia: de una movilización ciudadana a una agenda global
El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.
El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.
Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.
La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.
Por qué importa en 2026
El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.
El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.
Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.
Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.
El tema de 2026 y qué significa
El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”
Este lema significa varias cosas:
- Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
- Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
- Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
- Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.
La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.
Ventajas de conmemorar esta fecha
La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.
Entre sus ventajas más relevantes están:
- Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
- Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
- Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
- Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
- Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
- Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.
Beneficios para el planeta
Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.
Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:
- Disminuye el ritmo del calentamiento global.
- Reduce la acidificación de los océanos.
- Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
- Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
- Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
- Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.
El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.
Beneficios para el desarrollo sostenible
La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.
El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:
- Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
- Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
- Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
- Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
- Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
- Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.
El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Beneficios para la biodiversidad
El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.
Proteger el clima también protege la vida:
- Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
- Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
- Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
- Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
- Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.
La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.
Beneficios para la eficiencia energética
La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.
Sus beneficios son múltiples:
- Reduce el consumo de combustibles fósiles.
- Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
- Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
- Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
- Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
- Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.
La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.
Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.
Oportunidades que abre la acción climática
El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.
Transición energética
La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.
Economía circular
Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.
Adaptación basada en la naturaleza
Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.
Educación y empleo verde
La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.
Financiamiento climático
El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.
Innovación tecnológica
La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.
Una mirada humanizada: el clima también es gente
Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.
Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.
La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.
El papel de los gobiernos
Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:
- Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
- Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
- Invertir en transporte público y movilidad activa.
- Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
- Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
- Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
- Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.
La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.
El papel de las empresas
Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.
Las oportunidades empresariales incluyen:
- Electrificar flotas y procesos productivos.
- Comprar energía renovable.
- Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
- Medir y reducir emisiones de metano.
- Invertir en eficiencia hídrica y energética.
- Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
- Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.
El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.
El papel de las personas
Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.
Acciones útiles incluyen:
- Reducir el desperdicio de alimentos.
- Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
- Mejorar la eficiencia energética del hogar.
- Consumir menos y elegir productos más duraderos.
- Separar y reducir residuos.
- Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
- Informarse con fuentes científicas confiables.
- Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.
La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.
Desafíos que aún persisten
El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.
Entre los obstáculos más relevantes están:
- La dependencia de combustibles fósiles.
- La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
- La desigualdad entre países y comunidades.
- La expansión urbana sin planificación climática.
- La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
- La desinformación y el negacionismo climático.
- La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.
En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.
Qué se espera de la COP31
La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.
Sus prioridades incluyen:
- Transición de energía limpia y electrificación.
- Reducción de residuos y metano.
- Ciudades y edificaciones resilientes.
- Financiamiento climático y comercio verde.
- Educación, juventud y habilidades.
- Ciencia, industria y tecnología.
- Océanos, naturaleza y uso del suelo.
- Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
- Fortalecimiento de la implementación.
La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.
Una agenda posible para los próximos años
Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:
- Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
- Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
- Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
- Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
- Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
- Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
- Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.
Conclusión: todavía hay una ventana, pero se cierra
El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.
El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.
La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.
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Desarrollo Sostenible
Valdivia despide al primer crucero híbrido-eléctrico de América previo a su zarpe a Magallanes
El Magellan Discoverer, diseñado y construido por ASENAV en la capital de Los Ríos, culmina una etapa de más de dos años de desarrollo que involucró a más de 500 personas. El próximo 26 de octubre la nave iniciará su travesía hacia la Región de Magallanes para comenzar sus operaciones turísticas en la Antártica.
ASENAV comienza a despedir al Magellan Discoverer, el primer crucero híbrido-eléctrico de América construido 100% en Valdivia. La embarcación zarpará el próximo lunes 26 de octubre desde el astillero rumbo a Bahía Corral, antes de emprender su navegación definitiva hacia la Región de Magallanes para incorporarse a la flota de expedición polar de la operadora turística Antarctica21.
La travesía de la nave comenzará desde la Planta 2 del astillero, ubicado en la ribera del río Calle Calle, en dirección a Bahía Corral, donde se realizarán sus últimas pruebas de mar antes de su zarpe definitivo, previsto para el viernes 30 de octubre. Desde allí, la nave continuará hacia el sur por el océano Pacífico y recorrerá cerca de 1.020 millas náuticas, equivalentes a unos 1.900 kilómetros, hasta recalar en Punta Arenas.
“Este es un momento muy significativo para quienes participaron en este proyecto y también para Valdivia. El Magellan Discoverer demuestra que desde regiones podemos desarrollar embarcaciones de clase mundial, combinando ingeniería, tecnología y talento especializado. Como valdivianos podemos sentirnos orgullosos de las capacidades industriales que hoy permiten posicionar a nuestra ciudad y a la Región de Los Ríos ante los ojos del mundo. Desde ASENAV queremos seguir aportando a futuros proyectos navales que impulsen el desarrollo de nuestro país”, señaló Fernando Rodríguez, gerente general de ASENAV.
El buque cuenta con 94 metros de eslora, 17,2 metros de manga y 30,5 metros de altura. Su sistema híbrido-eléctrico combina generación diésel, propulsión eléctrica y almacenamiento mediante baterías, permitiendo no solo disminuir el ruido submarino, sino también reducir cerca de un 25% el consumo de combustible e incluso hasta un 30% sus emisiones. Asimismo, cuenta con Polar Class 6 y certificación IMO Tier III, estándares especialmente relevantes para una nave que operará de manera regular en las exigentes condiciones del territorio antártico.
Preparado especialmente para expediciones polares, el Magellan Discoverer tiene capacidad máxima para 96 pasajeros y una tripulación de 67 personas. Además, posee una autonomía de hasta 60 días sin necesidad de reabastecimiento y una proa reforzada que le permite enfrentar cuerpos de hielo de hasta 80 centímetros de grosor.
La construcción del crucero contempló cerca de 33 meses de trabajo e involucró a más de 500 personas entre colaboradores, contratistas y proveedores, además de una amplia cadena de especialidades vinculadas a ingeniería, soldadura, electricidad, integración de sistemas y otros servicios. Para ASENAV, su salida representa no solo el cierre de un proyecto de alta complejidad, sino también una demostración de las capacidades industriales y del capital humano especializado que se han desarrollado durante décadas en Valdivia.
El proyecto consolida la alianza entre ASENAV y Antarctica21 iniciada con el Magellan Explorer, el primer crucero de expedición polar construido por el astillero valdiviano actualmente en operación en el Continente Blanco desde 2019. Este hito refuerza además la importancia de generar una continuidad concreta para aplicar las capacidades productivas, tecnológicas y humanas existentes en Chile, permitiendo que proyectos de esta escala contribuyan al desarrollo de proveedores locales, empleo especializado e innovación desde las regiones.
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ENGIE Chile concreta la primera reconversión en el país de una central a carbón para operar con gas natural
La compañía obtuvo la entrada en operación comercial de Infraestructura Energética Mejillones (IEM), unidad de 377 MW, que fortalecerá el respaldo al Sistema Eléctrico Nacional. El proyecto refuerza la confiabilidad del suministro eléctrico y facilita una mayor integración de energías renovables.
ENGIE Chile alcanzó un importante hito en su plan de transformación al concretar la primera
reconversión de una central termoeléctrica desde carbón a gas natural realizada en el país y
obtener el COD (Commercial Operation Date) de Infraestructura Energética Mejillones (IEM),
que marca el inicio de su operación comercial. Con este proyecto de US$ 78 millones, ENGIE
adaptó una unidad existente para responder a las nuevas necesidades del Sistema Eléctrico
Nacional (SEN).
Ubicada en el Complejo Energético Mejillones, en la Región de Antofagasta, IEM cuenta con
una capacidad instalada de 377 MW, que se mantiene tras la reconversión. La unidad permitirá
fortalecer la seguridad y confiabilidad del sistema, acompañando la creciente incorporación de
energías renovables.
El proyecto consideró la adaptación tecnológica de la unidad para operar con gas natural como
combustible principal. El proceso inició en abril de 2024 e incluyó la incorporación de nuevos
quemadores duales, adecuaciones en la caldera y la optimización de diversos sistemas
asociados a la operación de la unidad.
“La reconversión de IEM marca un antes y un después para nuestra compañía y para la
industria energética nacional. Concretamos la primera reconversión de carbón a gas natural del
país y demostramos que la transición energética puede avanzar de manera responsable,
transformando infraestructura existente para responder a las nuevas necesidades del sistema
eléctrico. Donde antes hubo carbón, hoy estamos construyendo las soluciones que necesita la
transición energética. Este proyecto refleja nuestra capacidad de innovar, descarbonizar y
seguir aportando seguridad de suministro para Chile”, señaló Juan Villavicencio, CEO de
ENGIE Chile.
La unidad había sido desconectada del Sistema Eléctrico Nacional el 31 de diciembre de 2025
para dar paso al proceso de reconversión. Durante los meses siguientes se desarrollaron las
obras y adecuaciones necesarias para su nueva operación, hasta alcanzar la autorización de
entrada en operación por parte del Coordinador Eléctrico Nacional el 29 de septiembre.
“Con la obtención del COD culminamos con éxito un proyecto altamente desafiante desde el
punto de vista técnico y operacional. Hoy contamos con una unidad capaz de aportar respaldo
al sistema eléctrico, complementando la generación renovable y fortaleciendo la resiliencia del
SEN. La reconversión de IEM demuestra que la salida del carbón no se limita a desconectar
unidades, sino que también implica desarrollar soluciones concretas para acompañar la
transición energética del país. Este logro es el resultado del compromiso, profesionalismo y
dedicación de cientos de personas que hicieron posible esta transformación y poniendo
siempre la seguridad como prioridad”, afirmó Laïlla Ducousso, Managing Director Generation
de ENGIE Chile.
La reconversión de IEM se suma a la transformación que ENGIE Chile ha impulsado durante
los últimos años en sus complejos energéticos, incluyendo la reinauguración del Complejo
Energético Tocopilla y los avances del proceso de transformación del Complejo Energético
Mejillones, donde recientemente entró en operación comercial BESS Lile, un sitio que utiliza
infraestructura originalmente concebida para generación térmica y le otorga un nuevo propósito
al servicio de la transición energética. Con ello, la compañía continúa adaptando y
transformando sus activos para acompañar la evolución del Sistema Eléctrico Nacional y una
mayor integración de energías renovables.
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Desarrollo Sostenible
Premian a Reserva Huilo Huilo con el “Óscar” del Turismo Responsable de Sudamérica
Por segundo año consecutivo, la Reserva se impuso en los World Travel Awards (WTA), conocidos como los “Óscar del Turismo”. Logró el primer lugar entre ocho finalistas de Chile, Argentina, Perú y Ecuador.
Por segundo año consecutivo, la Reserva Biológica Huilo Huilo obtuvo el Premio Sudamericano de Turismo Responsable en los World Travel Awards (WTA), conocidos como los “Óscar del turismo”.
En esta ocasión, la Reserva compitió junto a siete finalistas de Argentina, Perú, Ecuador y Chile en la categoría de mejor Turismo Responsable de Sudamérica: Las Torres Patagonia (Chile), Llama Path (Perú), Mama Uma (Ecuador), Posada Amazonas Lodge, (Perú), Rainforest Expeditions (Perú), SAM Travel (Perú) y Say Hueque Journeys (Argentina).
Alexandra Petermann, presidente del Directorio de la Reserva Biológica Huilo Huilo, expresó que “este es un reconocimiento al trabajo que realizamos para posicionar a la Región de Los Ríos como un destino turístico sustentable de alto estándar a nivel internacional y nacional. Tenemos la convicción de que el turismo es una industria estratégica para el desarrollo sostenible del país, porque conserva el patrimonio natural y cultural y promueve un desarrollo económico y social de manera descentralizada en todo Chile”.
Al respecto, el gerente general de la Reserva Biológica Huilo Huilo, Javier Young, destacó que “nuestra estrategia de desarrollo se basa en la visión de Conservación Activa, que conlleva tomar acción para conservar de manera efectiva los ecosistemas. Nuestro compromiso es brindar una experiencia de naturaleza en la selva patagónica chilena, a cargo de un equipo enfocado en la calidad y el bienestar de nuestros huéspedes y visitantes”.

La Reserva Biológica Huilo Huilo, es un área de 100.000 hectáreas bajo protección privada, que cuenta con 25 años de historia en la zona Neltume y Puerto Fuy. Como parte de su estrategia de desarrollo, la Reserva se ha destacado por su trabajo en la recuperación ecosistémica de la zona, una labor que realiza a través de Fundación A eso se suma su inversión en infraestructura habilitante con más de 100 km de senderos, rutas, hospedaje, entre otros para fortalecer el atractivo del destino los 365 días del año. Además, realiza una agenda de actividades culturales y de deporte outdoor para potenciar el emprendimiento para vecinos y empresarios locales.
Sobre los World Travel Awards
WTA se fundó en 1993 para reconocer, premiar y celebrar la excelencia en todos los sectores de la industria turística. Hoy en día, la marca WTA es reconocida a nivel mundial como el máximo sello de calidad, con ganadores que marcan la pauta a la que todos aspiran. Cada año, WTA recorre el mundo con una serie de galas regionales organizadas para reconocer y celebrar el éxito individual y colectivo en cada región geográfica clave. Para más información visite worldtravelawards.com .
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Desarrollo Sostenible
ASENAV mide su huella de carbono y avanza hacia una construcción naval más sostenible
El proceso consideró las operaciones del astillero en Valdivia y también Santiago, incorporando emisiones directas e indirectas. El hito busca establecer una línea base que permita avanzar hacia una gestión sistemática de las emanaciones y contribuir a los desafíos de descarbonización de la industria marítima.
Un nuevo paso en materia de gestión ambiental dio ASENAV, luego de completar el proceso de medición de su huella de carbono y recibir la certificación correspondiente del programa HuellaChile, iniciativa del Ministerio del Medio Ambiente que entrega un marco metodológico para la cuantificación y gestión de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
El proyecto, que comenzó en febrero de este año, tuvo como uno de sus primeros desafíos determinar el alcance de la medición, optándose por considerar a la organización en su totalidad y no limitarla exclusivamente a sus plantas productivas en Valdivia, lo que incluye sus oficinas y bodegas en Santiago.
El levantamiento contempló distintas fuentes de emisiones, entre ellas combustión estacionaria y móvil, emisiones fugitivas, consumo de electricidad y emisiones indirectas asociadas al transporte y a los productos e insumos utilizados por la compañía, catastro que fue liderado por el área de Administración y Finanzas junto a Prevención de Riesgos.
Para ASENAV, esta certificación adquiere especial relevancia en un contexto en que la industria marítima enfrenta el desafío de reducir progresivamente sus emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, la Organización Marítima Internacional (IMO) ha establecido metas de reducción de GEI para las próximas décadas, impulsando al sector hacia la incorporación de nuevas tecnologías y soluciones de menor impacto ambiental.
“Si bien la operación de una nave concentra la mayor parte de las emisiones de su ciclo de vida, como astillero tenemos control directo sobre el proceso constructivo y, a través del diseño y las tecnologías que incorporamos, también podemos influir en su desempeño durante la producción. Medir nuestra propia huella es un primer paso para entender dónde estamos y así poder avanzar con acciones concretas que beneficien a nuestro entorno”, aseguró Javier Sotomayor, gerente de administración y finanzas de ASENAV.
En este sentido, la cuantificación no solo permite conocer las emisiones asociadas a la actividad del astillero, sino que también incorpora una perspectiva de ciclo de vida a la construcción naval. Desde el diseño y la selección de tecnologías hasta los procesos productivos, las decisiones que se toman durante la fabricación pueden contribuir a que las embarcaciones enfrenten de mejor manera las nuevas exigencias ambientales de la industria marítima.
“No se puede reducir lo que no se conoce. Contar con una medición de nuestra huella nos permite establecer una línea base y, a partir de ella, identificar oportunidades de mejora. Además, hacerlo bajo el programa HuellaChile nos entrega una metodología reconocida y transparente para avanzar en la gestión del carbono como parte de nuestra estrategia de sostenibilidad”, agregó el ejecutivo.
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