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Los Científicos de los Salmones

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Mientras la industria salmonicultora es criticada por basar su producción en antibióticos y la Organización Mundial de la Salud advierte que el uso excesivo de ellos podría atentar contra el bienestar de los humanos, dos equipos científicos chilenos trabajan presionados, contrarreloj, para encontrar una solución definitiva al Piscirickettsia salmonis (SRS), la enfermedad que causa millonarias pérdidas anuales.

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Esta es su odisea. No olvida su paso por una salmonera en 2006. Cristián Bravo (34) -médico veterinario y candidato a doctor en ciencias silvoagropecuarias y veterinarias- hacía su práctica cuando vio a los buzos sacar de las jaulas de cultivo de un centro de engorda de la X Región, a centenas de salmones muertos por SRS. Primero se les oscurecía la piel, y luego arrojaban chorritos de sangre por las aletas. Es como si los hubieran pinchado con un alfiler: comenzaban con hemorragias y se decaían y dejaban de comer -recuerda Bravo, ajustando sus lentes de marco grueso, sentado en el laboratorio Favet Inbiogen de la Unidad de Genética y Genómica Animal de la Universidad de Chile.

Fue su primer acercamiento a la medicina productiva. Antes Bravo era el típico veterinario con vocación clínica que atendía a perros y a gatos. El bienestar animal estaba sobre todo. Pero en la medicina productiva los peces se morían nomás. No tenías más herramientas ni tiempo para solucionar su problema. Los salmones eran lucas. Eso me chocó -explica Bravo.

Los salmones de cultivo demoran entre 12 y 18 meses en ser cosechados. Andan en grupos. Pero cuando se enferman gravemente nadan erráticamente, se alejan. Bravo fue testigo de esa agonía decenas de veces, porque tenía que hacer las necropsias. Entonces conoció de cerca al SRS, una enfermedad bacteriana e intracelular mortal que afecta principalmente a los salmones de cultivo. Y que se sospecha estuvo siempre latente en nuestras aguas.

Cuando tomaba las muestras de ejemplares muertos y los abría, me daba cuenta del impacto que tenía la enfermedad. A los salmones se les inflama el hígado y el riñón. Pero, además, se les generan úlceras gigantes en los músculos. ¿Cómo podía ser que uno de nuestros productos estrella terminara sufriendo así? Las empresas invertían mucho dinero en antibióticos para tratarlos, pero el SRS es un monstruo difícil de controlar. Hasta ahora nada ha podido derribarlo definitivamente -dice Bravo, mientras abre uno de los refrigeradores donde él y otros investigadores incuban ovas.

La experiencia en la salmonera lo trajo hasta aquí. Hoy, y bajo el alero de Víctor Martínez (46), el doctor en genética animal que dirige el laboratorio de la U. de Chile, busca incansablemente una solución para la patología. No sacamos nada con ser los segundos productores de salmón del mundo si los peces se nos enferman y no sabemos por qué -explica Bravo.
El desafío no es menor. A la bacteria del SRS le dicen «la fastidiosa», porque se las ha arreglado para persistir hace más de 25 años. Pero encontrar prontas soluciones para su control y manejo se ha vuelto una carrera contra el tiempo.

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Una solución local

Existe en otros centros de cultivo del mundo como Noruega, Escocia y Canadá, pero no con la agresividad que ataca en Chile. El SRS se ha vuelto tan problemático para la industria local, que causa pérdidas que oscilan entre los 500 y 700 millones de dólares anuales.

La enfermedad se conoce como septicemia rickettsial salmonidea. El primer paper científico que habló sobre la patología, en 1989, se refirió a ella como el síndrome del salmón coho, porque en ese tiempo se pensaba que el SRS solo lo padecían los salmones coho del canal Huito, en Calbuco. Pero a inicios de los 2000, la enfermedad comenzó a afectar también a otros dos tipos de salmón que Chile exporta a más de 70 países: la trucha arcoíris y el salmón del Atlántico.

La industria, en ese momento en auge y conocida en el mundo entero por tener entre manos el ‘oro naranja’, no le prestó atención. Combatió los brotes y la mortalidad con antibióticos, pero más que prevenirla aprendió a convivir con la patología. Solo en 2007, cuando llegó el virus ISA (Anemia Infecciosa del Salmón) y el 75 por ciento de la producción de salmones llegó a morirse, llevando a la industria a pique, se dieron cuenta de lo que una enfermedad podía producirle al tercer producto más exportado del país -dice Víctor Martínez, director del laboratorio de la Chile, acariciando su barba semicana.

Martínez viene estudiando el SRS desde 1998. Derivó en el tema después de trabajar en la Fundación Chile, en 1993. Con esta institución, que antes certificaba la calidad de los salmones que eran exportados, visitó varios mataderos de peces. Sus recuerdos son de una industria poco tecnificada que cultivaba peces en jaulas de madera y que los alimentaba con la mano.

Algunos llegaban enfermos a los mataderos, pero nadie se explicaba por qué. No se conocía el genoma, había una brecha tecnológica que no se estaba cubriendo en Chile. En ese tiempo, hablar de eso me hacía un bicho raro -dice.

Martínez partió a Edimburgo -la cuna de la genética- a hacer un máster. Pero allá no existía el estudio genético de los salmones, por lo que pasó previamente a Finlandia donde sí pudo estudiar la trucha arcoíris. Regresó a Edimburgo a aplicar la genética asociada al uso del genoma, con la ilusión de poder mejorar la producción de salmones en Chile. Con toda esa expertise volvió al país en 2003.

El retorno fue terrible. Había sido el mejor alumno del máster, pero aquí el SRS, aunque seguía causando pérdidas, no era prioridad. Mi trabajo poco a poco me fue abriendo puertas -cuenta Martínez.

Después llegó la anemia infecciosa del salmón, más conocida como el «virus ISA», y tanto el gobierno como los privados se dieron cuenta de que tenían que mejorar la sustentabilidad del recurso si querían salvar a la industria de la mayor crisis sanitaria que se ha enfrentado.

A partir de 2009, realizó una profunda modificación al modelo regulatorio, recuperando al cabo de cuatro años sus volúmenes de productividad. En esa oportunidad la experiencia de Noruega -que también padeció el virus- ayudó bastante. Pero en el caso del SRS, que siguió siendo un fantasma, no se encontraron recetas extranjeras aplicables en Chile.

Las empresas lo mantuvieron a raya con antibióticos cada vez más sofisticados. Pero los costos de producción y de imagen y la inversión en fármacos se empezaron a elevar cada vez más -dice Martínez.

Y lo explica así:
Antes lo único que importaba era que lo que producías fuera de calidad. Pero hubo un cambio de paradigma, y ahora el mundo quiere saber cómo se cultiva el salmón que llega a la mesa. Dado que la producción local se basa en el uso de antibióticos y el impacto que estos producen en el medioambiente y en los propios animales, nuestra industria comenzó a ser vista como menos eficiente y sustentable que otras, afectando su competitividad.

Como el SRS solo es un problema real en Chile, la lógica dice que la solución tiene que venir desde adentro y que no se puede esperar más.

Menos antibióticos

El uso de antibióticos en el cultivo de animales es una preocupación mundial de la que no se escapa la acuicultura. Durante los últimos meses, tanto la prensa local como extranjera consignó las palabras del consultor científico, y ex director del Programa Seafood Watch, Peter Bridson, que dijo que las empresas salmonicultoras chilenas usan 300 veces más antibióticos que los productores noruegos. Esto provocó que la Food and Drug Administration (FDA), de Estados Unidos, emitiera un nuevo reglamento destinado a detener el uso rutinario de antibióticos en animales. Y que la advertencia que ha hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2002, nuevamente saliera a flote: según ella, hay que tener cuidado con el uso indiscriminado, pues la aparición de resistencia a estos agentes antimicrobianos podría limitar en forma importante las opciones terapéuticas requeridas en salud humana.

Sernapesca, organismo que fiscaliza que no queden residuos de antibióticos en los salmones que se exportan, fue enfático en señalar que el salmón que llega a las mesas está completamente dentro de la norma sanitaria y su carne es inocua. Sin embargo, cuando algunos medios publicaron que Lusamerica -compañía que distribuye el salmón chileno en los supermercados de las ciudades de la costa oeste de Estados Unidos- anunciaba que desde ahora se abastecería de productos noruegos y escoceses, y que la poderosa empresa Costco Wholesale decidió reducir la venta del producto local en 60 por ciento, la polémica se volvió a encender.

Felipe Manterola, gerente general de Salmón Chile, atribuye todo este revuelo a una campaña de desinformación. Dice que el salmón nacional solo usa antibióticos recomendados por el Sernapesca y la Organización de la Salud Animal. Y que si bien a la OMS le preocupa el uso de antibióticos, la industria del salmón no ocupa ninguno que sea crítico para la salud humana. Además, sostiene que ninguna de las empresas mencionadas ha dejado de comprarle salmón a Chile.

Víctor Martínez abre la mirada:
La industria se encuentra entre la espada y la pared: si deja de tratar la enfermedad como lo viene haciendo, la mortandad podría alcanzar el 90 por ciento. Y si sigue como está, los costos de producción van a ser cada vez más elevados. Piensa que el mercado puede llegar a pagar hasta un dólar más por un pescado que nunca recibió antibióticos y que solo por el tema del SRS los costos de producción son más caros que los de Noruega, que es nuestro principal competidor. Por otro lado, los que sobreviven a la enfermedad igual crecen menos, afectando su precio final. Bajar la ingesta de antibióticos es urgente y si la industria quiere dar un salto ahora que recuperó la estabilidad después del ISA, tiene que invertir en prevención. Tenemos que ocupar la genética para hacer peces más resistentes.

Vacuna perfecta

Un camión con 20 mil litros de agua de mar llega a la Unidad de Investigación y Desarrollo del laboratorio farmacéutico Centro VET, ubicado en Cerrillos. Traída desde Algarrobo, abastece una minisalmonera que cuenta con 150 estanques con 10 mil salmones traídos de Puerto Montt que el laboratorio farmacéutico ocupa en sus experimentos.

El Centro VET tiene una larga trayectoria en la creación de vacunas para evitar enfermedades como el SRS. Pero ni la versión inyectable que crearon en 2007 ni la vacuna oral con la que innovaron dos años después han podido controlar definitivamente la enfermedad, que según el gerente general de la compañía, David Farcas, sigue ocupando sus energías.

Si en 2009 logramos controlar el virus ISA, que causó la mortalidad más grave de la que se tenga registro en Chile y que ahora es menor al 0,1 por ciento, cómo no vamos a ser capaces de fabricar una vacuna realmente eficiente para el SRS -se pregunta Farcas.

Su obsesión es dar con una vacuna que proteja al salmón más tiempo y mejor de lo que lo ha logrado. Ya sabe que inyectarlos una vez y cuando son chicos no basta, porque después de seis meses el efecto de la vacuna se disipa y la mortalidad se dispara otra vez. Y que vacunarlos oralmente mediante el alimento y cada cuatro meses es más efectivo, pero insuficiente para reducir a cero la mortalidad por SRS que con vacunas como las suyas, asegura, bajó de 30 a 5 por ciento.

Hemos avanzado muchísimo como industria, pero el SRS sigue siendo un desafío -dice Farcas sobre una patología complicada: todos los años, su laboratorio tiene que hacer una reactualización en terreno del SRS porque la bacteria se termina adaptando al medio y va mutando. Es tremendamente resistente.

Nuestra próxima apuesta son las vacunas autógenas. Una versión que promete responder a los distintos tipos de SRS que se conocen a la fecha y en la que venimos trabajando hace cinco años. Necesitamos crear peces más resistentes. Queremos crear una vacuna muy potente. Que cuando los salmones sean desafiados por la bacteria en el agua vean al enemigo mucho más grande de lo que es. Y digan: «Chuta, a esta bacteria ya la conozco, y me voy con todo contra ella» -explica Farcas.

Setenta personas de las 400 que componen el Centro VET trabajan con esa misión en la Unidad de Investigación y Desarrollo. En colaboración con universidades como la Católica de Santiago y la de Valparaíso y la Andrés Bello, entre otras, han invertido en tecnologías y cuentan con un presupuesto de seis millones de dólares al año, que proviene en el 35 por ciento del Estado.

El Centro VET quiere ser el primero en llegar a una solución efectiva y para eso trabaja en estricto secreto. En este laboratorio farmacéutico todos firman contratos con cláusulas de confidencialidad. Y nadie, salvo cinco personas, conoce la receta. El resto solo la sabe a pedazos.

Probablemente hay competidores que están en lo mismo que nosotros y si alguien llega a soplarle lo que hacemos a la empresa del lado, sería muy injusto. Hay mucha inversión en juego y la filtración es un riesgo real que no podemos correr -dice Farcas sobre una oportunidad de negocio que no están dispuestos a dejar pasar: son cientos de millones de dólares los que hay en juego.

La bacteria y su víctima

¿Cómo se comporta la bacteria que ataca a los peces chilenos? Y, ¿de qué manera interactúa con el salmón? Las preguntas rondan a Cristián Bravo en el laboratorio de la U. de Chile, mientras se pone guantes azules como los de los cirujanos. Dentro de una sala de cultivo, lo esperan células de salmón atlántico normales e inmunes que cría pacientemente para desafiarlas con SRS. Bravo las mira por el microscopio. Sobre un fondo blanco, flotan diminutas y en un líquido con que las alimenta para que se multipliquen.

Ahora tengo un millón de células, pero necesito triplicarlas -dice mirando las botellas que guarda en una campana de cultivo celular.

Bravo sabe que el SRS entra a las células del pez, pero ignora qué le pasa a la bacteria en ese proceso y lo que desencadena que el salmón la deje entrar.

Al parecer hay grupos específicos de genes en la bacteria que se sobreexpresan adentro y si logramos saber cuáles son, podríamos enfocarnos en un tratamiento que actúe especialmente sobre ellos -dice Bravo.

Para llegar a esa conclusión, pasó el último año tratando de que la bacteria creciera fuera de las células del pez, para mirarla bien.

Logré extraer moléculas de RNA, que son las que generan los factores que le permiten invadir la célula del pez -dice.

La información que está en esas moléculas de RNA la secuencia. Un Excel va arrojando valores que reflejan las características de cada una de ellas, mientras Phillip Dettleff (28) -otro de los científicos de la Chile y candidato a doctor- estudia los más de 16 mil genes del salmón que reaccionan ante el ataque de la bacteria y ve sus diferencias.

Junto a Víctor Martínez, Phillip Dettleff publicó, a principios de 2015 en la prestigiosa revista Fish and Shellfish Inmunology, uno de sus últimos experimentos al respecto. En 2009, desafió intraperitonealmente a 29 familias de salmón atlántico con la misma dosis de bacteria para evaluar cuánto tardaban en morir. También tomaron muestras a individuos que tenían signos de la enfermedad, y a algunos que sobrevivieron para comparar la respuesta inmune de ambos.

Los resultados fueron sorprendentes, porque vimos cómo algunos salmones no solo pasaron el período de infección y permanecieron vivos, sino que prácticamente sobrevivieron sin bacterias. Esto significa que se infectan, pero no contagian la bacteria, sino que la eliminan sin necesidad de antibióticos, lo que podría permitir a los productores seleccionar a los salmones reproductores para tener una población resistente -dice Martínez.

Es como si eligieras el caballo que corre más rápido -ejemplifica Phillip, mientras a su alrededor sus compañeros extraen tejido de hígados de salmones para el análisis de datos.

El investigador Álvaro Machuca (33) es uno de ellos. Siguiendo una receta como de cocina, lleva las muestras a baño María, a una temperatura de 60 grados Celsius para que suelten el material genético. Luego, las somete a reactivos para purificarlo.

A veces sueño con experimentos. Los científicos somos ñoños y estamos hasta en la ducha pensando en cómo resolver esto -dice Machuca. Su obsesión hoy es estudiar a nivel genético las membranas celulares de la bacteria y ver cómo responden a medios de cultivo con más o menos hierro. Un paper que lleva su firma está pronto a publicarse en la revista Plos One.

Es importante porque describe por primera vez numerosos genes que la bacteria tiene y, que asociados al hierro, le permiten sobrevivir dentro del pez -dice.

Víctor Martínez se rasca su barba y agrega:
Nosotros sabemos que la industria necesita tener resultados rápidos, pero lo que nos importa no es llegar primeros, sino entender los procesos. Tiene que ser sólido.

Álvaro Machuca asiente con la cabeza. Pero hay algo que le preocupa:
A veces uno se estresa y se frustra. Es que en ciencia nada te resulta a la primera, pero a la vez sientes la presión de no saber cómo vas a vivir. Nosotros trabajamos a honorarios y por proyecto, y cuando este se acaba, después de uno o dos años, la universidad no te mantiene, te quedas sin nada. A veces me pregunto para qué devanarse los sesos por encontrar una solución que va a beneficiar a las empresas. Pero después tomo una pipeta y me doy cuenta de que hay un montón de información allí que está en nuestras manos, y que si no la ocupamos se va a perder.

Cristián Bravo concuerda.

Desabotonándose el delantal blanco, agrega:
Por eso es que encontrar una solución para el SRS es tan importante. Aliviaríamos el sufrimiento de los salmones, ayudaríamos al progreso de Chile, pero a la vez sentaríamos un precedente de lo que la ciencia en este país es capaz de hacer. Es como cuando tu equipo se va a penales y tú logras definir el partido y haces el gol. Si acertamos, pasaremos a la posteridad.

Por Gabriela García.
Fuente/emol/
www.chiledesarrollosustentable.cl
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Desarrollo Sostenible

COP17: Chile y Banco Interamericano de Desarrollo firman acuerdo para diseñar fondo patrimonial que fortalecerá protección de áreas protegidas

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En el marco de la última jornada de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) , que se realizó en Ereván, Armenia, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo y el jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del Banco Interamericano de Desarrollo, Gregory Watson, firmaron un acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que fortalecerá las áreas protegidas de nuestro país y que será presentado a al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

Este hito se llevó a cabo en la actividad «Aliados por la Naturaleza: lanzamiento de una plataforma de financiamiento de largo plazo para la biodiversidad», organizado el miércoles por nuestro país. En esta actividad, también participaron el director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), Tomás Saratscheff, el director ejecutivo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Diego Mesa y la presidenta de RedLAC y directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Renée González, junto a lideres gubernamentales, representantes de organizaciones filantrópicas, instituciones de financiamiento para la conservación, entre otros.

Durante el evento, la ministra Toledo explicó que «hoy, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo, firmamos un acuerdo para trabajar en la preparación y presentación del proyecto de Chile ante el GEF». Es importante recordar que esto se enmarca en el anuncio que la autoridad dio a conocer en agosto pasado relacionado a que la totalidad de los recursos que se obtengan de la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés)- y que alcanzan un monto superior a los US$10 millones–se destinarían íntegramente a fortalecer la protección de los parques nacionales y de las áreas protegidas a nivel nacional.

Así, la firma del acuerdo entre Chile y el BID acerca al país a la meta de establecer una plataforma de financiamiento a largo plazo para la naturaleza. Sobre los objetivos que tendrá dicha plataforma, la ministra Toledo detalló que «queremos reunir a aliados que compartan nuestra visión y estén dispuestos a respaldar resultados duraderos para la naturaleza. A quienes deseen sumarse, Chile les ofrece compromiso, liderazgo y un auténtico espíritu de colaboración», expresó.

Con este hito, Chile abre un nuevo camino para el financiamiento de la naturaleza, basado en el compromiso y en una colaboración genuina. «Nuestro mensaje es sencillo: Únanse a nosotros para construir un futuro duradero para la naturaleza en Chile», cerró la ministra.

Evento 22

Entre el 26 y el 28 de octubre se realizó el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) donde Chile llegó con una delegación liderada por la ministra Toledo, e integrada por el director del SBAP Tomás Saratschef, el jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales Juan Pablo Torres y funcionarios de los Ministerio de Relaciones Exteriores, Hacienda y Medio Ambiente.

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel de la COP17 – que comenzó el 26 de octubre- arrancó con el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

Más tarde, la autoridad participó en el encuentro de alto nivel Noche por el Océano Sostenible, cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

En tanto, la segunda jornada estuvo marcada por el evento «Amigos de la Naturaleza y Créditos para la Biodiversidad» donde la ministra Toledo destacó que para alcanzar los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal se requiere involucrar al sector privado, no solo como fuente de financiamiento, sino también como socio en la conservación. 

En tanto, la última jornada estuvo marcada por la firma entre Chile y el BID para el acuerdo de colaboración para diseñar el fondo patrimonial que será presentado en la postulación al ciclo 9 del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, cuyo objetivo es obtener financiamiento para apoyar el fortalecimiento de las áreas protegidas de nuestro país.


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Medio Ambiente

Ministerio del Medio Ambiente abre fondo de $110 millones para realizar censo nacional del pingüino de Humboldt

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El Ministerio del Medio Ambiente anunció este jueves la apertura de las postulaciones a un nuevo concurso del Fondo de Protección Ambiental (FPA), que destinará $110 millones a la realización de un censo nacional del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti). El estudio abarcará desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Los Lagos y permitirá actualizar la información sobre sus colonias reproductivas, caracterizar las amenazas que enfrenta la especie y generar antecedentes para orientar futuras acciones de conservación.

La convocatoria estará abierta hasta el 15 de diciembre y podrán postular personas jurídicas de derecho público o privado, sin fines de lucro y con presencia a nivel nacional, entre estas fundaciones, corporaciones, organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades públicas y privadas, y centros de investigación.

Como resultado de este estudio, se espera levantar data después de casi una década, lo que implica una actualización de la información sobre sus espacios de movimiento, colonias reproductivas y amenazas que enfrenta. Estos antecedentes serán fundamentales para fortalecer la implementación del Plan RECOGE y para todo el trabajo de protección de esta especie a lo largo de todo el país.

En concreto, el proyecto contempla el conteo de nidos en las colonias de nidificación del pingüino de Humboldt ubicadas entre las regiones de Arica y Parinacota hasta Los Lagos, mediante la metodología establecida en el Protocolo Estandarizado Binacional Perú-Chile para conteos de Pingüino de Humboldt, elaborado en 2026 con financiamiento de Oikonos Ecosystem Knowledge y ejecutado por la Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas (UIECAM) de la Universidad Científica del Sur.

Así, la información obtenida se comparará con los resultados del censo realizado en 2017, con el propósito de conocer los cambios registrados en las colonias y proponer medidas para mitigar las amenazas y fortalecer la conservación de la especie.

El proyecto también deberá contemplar el diseño e implementación de un programa de educación ambiental que permita difundir la importancia ecológica del pingüino de Humboldt, las amenazas que enfrenta y las buenas prácticas para contribuir a su protección.

El pingüino de Humboldt es una especie endémica de la Corriente de Humboldt, cuya distribución se extiende desde la Isla Foca, en Perú, hasta la Isla Metalqui, en la Provincia de Chiloé, Chile. En nuestro país, sus principales colonias reproductivas son de norte a sur e incluye las islas Pan de Azúcar, Grande de Atacama, Chañaral, Choros, Tilgo, los islotes Pájaros y Cachagua.

Cabe recordar que durante el año 2024 fue aprobado el Plan RECOGE del Pingüino de Humboldt (Decreto Supremo N° 1, del 2024, del MMA), instrumento que ha permitido desarrollar un trabajo colaborativo e integrado entre diversos sectores como son las instituciones públicas, comunidades locales, la academia y ONG, para proteger y conservar a esta emblemática especie.

Para todos quienes estén interesados en postular a este fondo, pueden hacerlo hasta el 15 de diciembre. Más información en el siguiente link: https://fondos.mma.gob.cl/.


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Desarrollo Sostenible

Ministra Toledo inicia participación en el segmento de alto nivel de la COP17 de Biodiversidad

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Este lunes, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, comenzó su participación en el segmento de alto nivel de la 17° Conferencia de las Partes del Convenio sobre Biodiversidad Biológica (COP17 CBD) que se desarrolla en Ereván, Armenia.

Se trata de una instancia que se realiza entre el 26 y el 28 de octubre y que reúne a altos representantes de más de 190 países donde podrán intercambiar visiones, compartir experiencias y destacar acciones que han efectuado respecto del avance de la implementación a nivel nacional, regional e internacional del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es fortalecer la protección de la biodiversidad al 2030.

«Junto a Tomás Saratscheff,  director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, estamos muy contentos de participar en esta conferencia internacional que es clave para el futuro de la naturaleza», expresó la ministra Toledo, y agregó que «en esta oportunidad nuestro país viene a compartir sus avances, a fortalecer la cooperación internacional y a reforzar la relevancia del financiamiento y las capacidades necesarias para que los compromisos en esta materia se traduzcan en acciones concretas».

La agenda de Chile durante la primera jornada del segmento de alto nivel estuvo marcada por el evento «BBNJ First Movers», organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente. Se trata de la plataforma para la colaboración global —que abarca apoyo científico, técnico y financiero— con el fin de garantizar que la primera generación de áreas marinas protegidas de gran ambición en alta mar, en el marco del BBNJ (Acuerdo internacional para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales de los Estados), se sustente en la mejor ciencia disponible.

En esta instancia, la ministra Toledo expresó que “el Acuerdo BBNJ constituye un hito para la gobernanza oceánica mundial. Desde Ereván tenemos la oportunidad única de reafirmar el potencial del BBNJ para contribuir de manera decisiva al logro de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal», comentó la ministra, y agregó que “el Acuerdo BBNJ proporciona las herramientas necesarias para una acción coordinada e integral destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas situadas fuera de la jurisdicción nacional, lo que incluye el establecimiento de ambiciosas áreas marinas protegidas en alta mar, siempre fundamentadas en una base científica sólida y rigurosa”.

Cabe destacar que nuestro país se encuentra promoviendo a la ciudad de Valparaíso como Sede de la Secretaría del Acuerdo BBNJ.

Durante la jornada del lunes, la ministra Toledo también participó en el evento Sustainable Ocean Night, un encuentro  de alto nivel dentro de la COP17 cuya finalidad es acelerar la acción colectiva para garantizar un océano saludable y resiliente. Además, sostuvo actividades con organizaciones nacionales del mundo académico y otras no gubernamentales que también se encuentran participando en COP17.

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Revisión mundial del cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal

Durante la COP17, Chile junto a los más de 190 países que participan en esta instancia internacional se encuentran revisando el cumplimiento del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming – Montreal, cuyo objetivo es frenar y revertir la pérdida de biodiversidad al 2030 con 23 objetivos, 4 objetivos generales y en 3 grandes bloques que se dividen en los siguientes planos: reducir las amenazadas a la biodiversidad; satisfacer necesidades humanas de forma sostenible y habilitar la implementación.

Algunos objetivos conocidos son: el 20×20 relativo a la meta 2 (Restauración Ecológica) y el 30x 30 relativo a la meta 3, que implica que al 2030 al menos el 30% de las áreas terrestres y de aguas continentales y el 30% de las áreas marinas y costeras estén conservadas y gestionadas mediante sistemas de áreas protegidas ecológicamente representativas.


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Medio Ambiente

Mitos y realidades sobre los híbridos enchufables: Lo que debes saber antes de dar el salto a la electromovilidad

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La electromovilidad sigue ganando terreno en las calles chilenas. De acuerdo con el más reciente informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) correspondiente a agosto de 2026, las ventas acumuladas de vehículos de cero y bajas emisiones alcanzaron 39.769 unidades en lo que va del año. Dentro de este mercado, la tecnología de los vehículos Híbridos Enchufables (PHEV) es una de las que más crece, alcanzando las 4.955 unidades comercializadas entre enero y agosto, lo que representa un aumento del 181,9% respecto al mismo período del año anterior. Pese a este fuerte avance, la brecha de información respecto a cómo funciona esta alternativa híbrida aún persiste entre quienes evalúan dar el paso.

Dentro de las opciones disponibles, la tecnología PHEV emerge como una de las soluciones más versátiles e inteligentes para la realidad nacional, al combinar lo mejor de un motor eléctrico con uno a combustión.

Al respecto, Natalia Isla, gerente general de Mitsubishi Motors Chile (marca representada por Astara Chile), señala que «entender cómo funciona la tecnología híbrida enchufable es clave para perder el miedo a la electromovilidad. Los PHEV no exigen cambiar drásticamente la rutina de las personas, sino que se adaptan al día a día de cada familia, entregando eficiencia en la ciudad y libertad total para viajar a donde sea sin depender de una red de carga en carretera. En los trayectos diarios, esto significa recargar en casa a un costo por kilómetro mucho más bajo que la bencina, generando un ahorro económico inmediato y muy relevante en el presupuesto mensual».

Para aportar claridad a los conductores, la ejecutiva de la marca japonesa aclara los cuatro mitos más comunes sobre la tecnología PHEV:

Mito 1: «Si se acaba la batería, el auto se queda botado»
Realidad: Es una de las mayores confusiones. A diferencia de un vehículo 100% eléctrico (BEV) que depende únicamente de una carga en la red eléctrica, un híbrido enchufable cuenta con una arquitectura de doble motorización. En el caso del Mitsubishi Outlander PHEV, el modelo equipa dos motores eléctricos y un motor a combustión. Esto significa que si la batería eléctrica se agota durante un trayecto, el vehículo pasa a operar automáticamente con su motor a combustión, ofreciendo una autonomía combinada de hasta 791 kilómetros para viajar con total tranquilidad por cualquier carretera del país.

Mito 2: «Los híbridos enchufables consumen mucha gasolina de todas formas y además electricidad»
Realidad: Depende del tipo de uso. Un vehículo PHEV permite realizar los trayectos diarios de la rutina urbana (como ir al trabajo, al colegio o hacer compras) utilizando exclusivamente electricidad. Por ejemplo, el Outlander PHEV entrega una autonomía en modo 100% eléctrico de hasta 86 kilómetros. Si el usuario recarga el vehículo diariamente en su hogar, el consumo de gasolina para los desplazamientos de la semana puede ser cero. Además, el consumo eléctrico de un PHEV ronda los 15 a 18 kWh por cada 100 km, por lo que una recarga completa en tarifa domiciliaria en Chile cuesta entre $1.800 y $3.000 CLP, un valor sustancialmente menor frente al costo de llenar un estanque de bencina. Utilizar un PHEV en modo eléctrico para los trayectos diarios del trabajo o el colegio permite reducir el gasto en combustible en hasta un 80%, traduciéndose en ahorros que superan los $100.000 CLP mensuales para el bolsillo familiar.

Mito 3: «Un auto electrificado pierde potencia y seguridad en terrenos difíciles»
Realidad: La electrificación no compromete las capacidades de tracción ni la seguridad; al contrario, las potencia. Al contar con motores eléctricos dedicados, la entrega de torque e impulsión es inmediata. Además, esta tecnología se integra de forma óptima con sistemas de tracción total inteligente, como el reconocido Super All Wheel Control (S-AWC) de Mitsubishi, administrando la fuerza rueda por rueda. Esto, sumado a modos de conducción específicos para barro, nieve, lluvia o gravilla, asegura una conducción estable y confiable ante cualquier condición del camino.

Mito 4: «Para cargarlo en casa se necesita una instalación industrial especial»
Realidad: Los vehículos híbridos enchufables están diseñados para una convivencia práctica con el hogar. Aunque existen cargadores de carga rápida de corriente continua (DC) para espacios públicos, la batería de un PHEV se puede recargar fácilmente durante la noche conectándolo a la red eléctrica domiciliaria convencional de 220V o mediante un punto de carga residencial sencillo, dejando el vehículo con su autonomía eléctrica del 100% lista para comenzar el día.


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Cambio Climático

Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro

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En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.

Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.

El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.

No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.

La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.

El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.

El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.

Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.

La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.

Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.

Imagen de Anja en Pixabay

Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.

El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”

Este lema significa varias cosas:

  • Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
  • Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
  • Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
  • Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.

La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.

La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.

Entre sus ventajas más relevantes están:

  • Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
  • Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
  • Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
  • Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
  • Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
  • Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.

Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.

Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:

  • Disminuye el ritmo del calentamiento global.
  • Reduce la acidificación de los océanos.
  • Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
  • Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
  • Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.

El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.

La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.

El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:

  • Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
  • Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
  • Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
  • Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
  • Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
  • Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.

El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.

Proteger el clima también protege la vida:

  • Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
  • Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
  • Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
  • Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
  • Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.

La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.

La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.

Sus beneficios son múltiples:

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles.
  • Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
  • Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
  • Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
  • Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.

La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.

Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.

El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.

La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.

Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.

Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.

La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.

El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.

La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.

Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.

La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.

Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:

  • Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
  • Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
  • Invertir en transporte público y movilidad activa.
  • Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
  • Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
  • Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
  • Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.

La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.

Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.

Las oportunidades empresariales incluyen:

  • Electrificar flotas y procesos productivos.
  • Comprar energía renovable.
  • Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
  • Medir y reducir emisiones de metano.
  • Invertir en eficiencia hídrica y energética.
  • Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
  • Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.

El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.

Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.

Acciones útiles incluyen:

  • Reducir el desperdicio de alimentos.
  • Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
  • Mejorar la eficiencia energética del hogar.
  • Consumir menos y elegir productos más duraderos.
  • Separar y reducir residuos.
  • Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
  • Informarse con fuentes científicas confiables.
  • Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.

La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.

El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.

Entre los obstáculos más relevantes están:

  • La dependencia de combustibles fósiles.
  • La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
  • La desigualdad entre países y comunidades.
  • La expansión urbana sin planificación climática.
  • La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
  • La desinformación y el negacionismo climático.
  • La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.

En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.

La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.

Sus prioridades incluyen:

  • Transición de energía limpia y electrificación.
  • Reducción de residuos y metano.
  • Ciudades y edificaciones resilientes.
  • Financiamiento climático y comercio verde.
  • Educación, juventud y habilidades.
  • Ciencia, industria y tecnología.
  • Océanos, naturaleza y uso del suelo.
  • Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
  • Fortalecimiento de la implementación.

La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.

Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:

  1. Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
  2. Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
  3. Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
  4. Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
  5. Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
  6. Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
  7. Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.

El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.

La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.


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