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Los Científicos de los Salmones

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Mientras la industria salmonicultora es criticada por basar su producción en antibióticos y la Organización Mundial de la Salud advierte que el uso excesivo de ellos podría atentar contra el bienestar de los humanos, dos equipos científicos chilenos trabajan presionados, contrarreloj, para encontrar una solución definitiva al Piscirickettsia salmonis (SRS), la enfermedad que causa millonarias pérdidas anuales.

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Esta es su odisea. No olvida su paso por una salmonera en 2006. Cristián Bravo (34) -médico veterinario y candidato a doctor en ciencias silvoagropecuarias y veterinarias- hacía su práctica cuando vio a los buzos sacar de las jaulas de cultivo de un centro de engorda de la X Región, a centenas de salmones muertos por SRS. Primero se les oscurecía la piel, y luego arrojaban chorritos de sangre por las aletas. Es como si los hubieran pinchado con un alfiler: comenzaban con hemorragias y se decaían y dejaban de comer -recuerda Bravo, ajustando sus lentes de marco grueso, sentado en el laboratorio Favet Inbiogen de la Unidad de Genética y Genómica Animal de la Universidad de Chile.

Fue su primer acercamiento a la medicina productiva. Antes Bravo era el típico veterinario con vocación clínica que atendía a perros y a gatos. El bienestar animal estaba sobre todo. Pero en la medicina productiva los peces se morían nomás. No tenías más herramientas ni tiempo para solucionar su problema. Los salmones eran lucas. Eso me chocó -explica Bravo.

Los salmones de cultivo demoran entre 12 y 18 meses en ser cosechados. Andan en grupos. Pero cuando se enferman gravemente nadan erráticamente, se alejan. Bravo fue testigo de esa agonía decenas de veces, porque tenía que hacer las necropsias. Entonces conoció de cerca al SRS, una enfermedad bacteriana e intracelular mortal que afecta principalmente a los salmones de cultivo. Y que se sospecha estuvo siempre latente en nuestras aguas.

Cuando tomaba las muestras de ejemplares muertos y los abría, me daba cuenta del impacto que tenía la enfermedad. A los salmones se les inflama el hígado y el riñón. Pero, además, se les generan úlceras gigantes en los músculos. ¿Cómo podía ser que uno de nuestros productos estrella terminara sufriendo así? Las empresas invertían mucho dinero en antibióticos para tratarlos, pero el SRS es un monstruo difícil de controlar. Hasta ahora nada ha podido derribarlo definitivamente -dice Bravo, mientras abre uno de los refrigeradores donde él y otros investigadores incuban ovas.

La experiencia en la salmonera lo trajo hasta aquí. Hoy, y bajo el alero de Víctor Martínez (46), el doctor en genética animal que dirige el laboratorio de la U. de Chile, busca incansablemente una solución para la patología. No sacamos nada con ser los segundos productores de salmón del mundo si los peces se nos enferman y no sabemos por qué -explica Bravo.
El desafío no es menor. A la bacteria del SRS le dicen «la fastidiosa», porque se las ha arreglado para persistir hace más de 25 años. Pero encontrar prontas soluciones para su control y manejo se ha vuelto una carrera contra el tiempo.

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Una solución local

Existe en otros centros de cultivo del mundo como Noruega, Escocia y Canadá, pero no con la agresividad que ataca en Chile. El SRS se ha vuelto tan problemático para la industria local, que causa pérdidas que oscilan entre los 500 y 700 millones de dólares anuales.

La enfermedad se conoce como septicemia rickettsial salmonidea. El primer paper científico que habló sobre la patología, en 1989, se refirió a ella como el síndrome del salmón coho, porque en ese tiempo se pensaba que el SRS solo lo padecían los salmones coho del canal Huito, en Calbuco. Pero a inicios de los 2000, la enfermedad comenzó a afectar también a otros dos tipos de salmón que Chile exporta a más de 70 países: la trucha arcoíris y el salmón del Atlántico.

La industria, en ese momento en auge y conocida en el mundo entero por tener entre manos el ‘oro naranja’, no le prestó atención. Combatió los brotes y la mortalidad con antibióticos, pero más que prevenirla aprendió a convivir con la patología. Solo en 2007, cuando llegó el virus ISA (Anemia Infecciosa del Salmón) y el 75 por ciento de la producción de salmones llegó a morirse, llevando a la industria a pique, se dieron cuenta de lo que una enfermedad podía producirle al tercer producto más exportado del país -dice Víctor Martínez, director del laboratorio de la Chile, acariciando su barba semicana.

Martínez viene estudiando el SRS desde 1998. Derivó en el tema después de trabajar en la Fundación Chile, en 1993. Con esta institución, que antes certificaba la calidad de los salmones que eran exportados, visitó varios mataderos de peces. Sus recuerdos son de una industria poco tecnificada que cultivaba peces en jaulas de madera y que los alimentaba con la mano.

Algunos llegaban enfermos a los mataderos, pero nadie se explicaba por qué. No se conocía el genoma, había una brecha tecnológica que no se estaba cubriendo en Chile. En ese tiempo, hablar de eso me hacía un bicho raro -dice.

Martínez partió a Edimburgo -la cuna de la genética- a hacer un máster. Pero allá no existía el estudio genético de los salmones, por lo que pasó previamente a Finlandia donde sí pudo estudiar la trucha arcoíris. Regresó a Edimburgo a aplicar la genética asociada al uso del genoma, con la ilusión de poder mejorar la producción de salmones en Chile. Con toda esa expertise volvió al país en 2003.

El retorno fue terrible. Había sido el mejor alumno del máster, pero aquí el SRS, aunque seguía causando pérdidas, no era prioridad. Mi trabajo poco a poco me fue abriendo puertas -cuenta Martínez.

Después llegó la anemia infecciosa del salmón, más conocida como el «virus ISA», y tanto el gobierno como los privados se dieron cuenta de que tenían que mejorar la sustentabilidad del recurso si querían salvar a la industria de la mayor crisis sanitaria que se ha enfrentado.

A partir de 2009, realizó una profunda modificación al modelo regulatorio, recuperando al cabo de cuatro años sus volúmenes de productividad. En esa oportunidad la experiencia de Noruega -que también padeció el virus- ayudó bastante. Pero en el caso del SRS, que siguió siendo un fantasma, no se encontraron recetas extranjeras aplicables en Chile.

Las empresas lo mantuvieron a raya con antibióticos cada vez más sofisticados. Pero los costos de producción y de imagen y la inversión en fármacos se empezaron a elevar cada vez más -dice Martínez.

Y lo explica así:
Antes lo único que importaba era que lo que producías fuera de calidad. Pero hubo un cambio de paradigma, y ahora el mundo quiere saber cómo se cultiva el salmón que llega a la mesa. Dado que la producción local se basa en el uso de antibióticos y el impacto que estos producen en el medioambiente y en los propios animales, nuestra industria comenzó a ser vista como menos eficiente y sustentable que otras, afectando su competitividad.

Como el SRS solo es un problema real en Chile, la lógica dice que la solución tiene que venir desde adentro y que no se puede esperar más.

Menos antibióticos

El uso de antibióticos en el cultivo de animales es una preocupación mundial de la que no se escapa la acuicultura. Durante los últimos meses, tanto la prensa local como extranjera consignó las palabras del consultor científico, y ex director del Programa Seafood Watch, Peter Bridson, que dijo que las empresas salmonicultoras chilenas usan 300 veces más antibióticos que los productores noruegos. Esto provocó que la Food and Drug Administration (FDA), de Estados Unidos, emitiera un nuevo reglamento destinado a detener el uso rutinario de antibióticos en animales. Y que la advertencia que ha hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2002, nuevamente saliera a flote: según ella, hay que tener cuidado con el uso indiscriminado, pues la aparición de resistencia a estos agentes antimicrobianos podría limitar en forma importante las opciones terapéuticas requeridas en salud humana.

Sernapesca, organismo que fiscaliza que no queden residuos de antibióticos en los salmones que se exportan, fue enfático en señalar que el salmón que llega a las mesas está completamente dentro de la norma sanitaria y su carne es inocua. Sin embargo, cuando algunos medios publicaron que Lusamerica -compañía que distribuye el salmón chileno en los supermercados de las ciudades de la costa oeste de Estados Unidos- anunciaba que desde ahora se abastecería de productos noruegos y escoceses, y que la poderosa empresa Costco Wholesale decidió reducir la venta del producto local en 60 por ciento, la polémica se volvió a encender.

Felipe Manterola, gerente general de Salmón Chile, atribuye todo este revuelo a una campaña de desinformación. Dice que el salmón nacional solo usa antibióticos recomendados por el Sernapesca y la Organización de la Salud Animal. Y que si bien a la OMS le preocupa el uso de antibióticos, la industria del salmón no ocupa ninguno que sea crítico para la salud humana. Además, sostiene que ninguna de las empresas mencionadas ha dejado de comprarle salmón a Chile.

Víctor Martínez abre la mirada:
La industria se encuentra entre la espada y la pared: si deja de tratar la enfermedad como lo viene haciendo, la mortandad podría alcanzar el 90 por ciento. Y si sigue como está, los costos de producción van a ser cada vez más elevados. Piensa que el mercado puede llegar a pagar hasta un dólar más por un pescado que nunca recibió antibióticos y que solo por el tema del SRS los costos de producción son más caros que los de Noruega, que es nuestro principal competidor. Por otro lado, los que sobreviven a la enfermedad igual crecen menos, afectando su precio final. Bajar la ingesta de antibióticos es urgente y si la industria quiere dar un salto ahora que recuperó la estabilidad después del ISA, tiene que invertir en prevención. Tenemos que ocupar la genética para hacer peces más resistentes.

Vacuna perfecta

Un camión con 20 mil litros de agua de mar llega a la Unidad de Investigación y Desarrollo del laboratorio farmacéutico Centro VET, ubicado en Cerrillos. Traída desde Algarrobo, abastece una minisalmonera que cuenta con 150 estanques con 10 mil salmones traídos de Puerto Montt que el laboratorio farmacéutico ocupa en sus experimentos.

El Centro VET tiene una larga trayectoria en la creación de vacunas para evitar enfermedades como el SRS. Pero ni la versión inyectable que crearon en 2007 ni la vacuna oral con la que innovaron dos años después han podido controlar definitivamente la enfermedad, que según el gerente general de la compañía, David Farcas, sigue ocupando sus energías.

Si en 2009 logramos controlar el virus ISA, que causó la mortalidad más grave de la que se tenga registro en Chile y que ahora es menor al 0,1 por ciento, cómo no vamos a ser capaces de fabricar una vacuna realmente eficiente para el SRS -se pregunta Farcas.

Su obsesión es dar con una vacuna que proteja al salmón más tiempo y mejor de lo que lo ha logrado. Ya sabe que inyectarlos una vez y cuando son chicos no basta, porque después de seis meses el efecto de la vacuna se disipa y la mortalidad se dispara otra vez. Y que vacunarlos oralmente mediante el alimento y cada cuatro meses es más efectivo, pero insuficiente para reducir a cero la mortalidad por SRS que con vacunas como las suyas, asegura, bajó de 30 a 5 por ciento.

Hemos avanzado muchísimo como industria, pero el SRS sigue siendo un desafío -dice Farcas sobre una patología complicada: todos los años, su laboratorio tiene que hacer una reactualización en terreno del SRS porque la bacteria se termina adaptando al medio y va mutando. Es tremendamente resistente.

Nuestra próxima apuesta son las vacunas autógenas. Una versión que promete responder a los distintos tipos de SRS que se conocen a la fecha y en la que venimos trabajando hace cinco años. Necesitamos crear peces más resistentes. Queremos crear una vacuna muy potente. Que cuando los salmones sean desafiados por la bacteria en el agua vean al enemigo mucho más grande de lo que es. Y digan: «Chuta, a esta bacteria ya la conozco, y me voy con todo contra ella» -explica Farcas.

Setenta personas de las 400 que componen el Centro VET trabajan con esa misión en la Unidad de Investigación y Desarrollo. En colaboración con universidades como la Católica de Santiago y la de Valparaíso y la Andrés Bello, entre otras, han invertido en tecnologías y cuentan con un presupuesto de seis millones de dólares al año, que proviene en el 35 por ciento del Estado.

El Centro VET quiere ser el primero en llegar a una solución efectiva y para eso trabaja en estricto secreto. En este laboratorio farmacéutico todos firman contratos con cláusulas de confidencialidad. Y nadie, salvo cinco personas, conoce la receta. El resto solo la sabe a pedazos.

Probablemente hay competidores que están en lo mismo que nosotros y si alguien llega a soplarle lo que hacemos a la empresa del lado, sería muy injusto. Hay mucha inversión en juego y la filtración es un riesgo real que no podemos correr -dice Farcas sobre una oportunidad de negocio que no están dispuestos a dejar pasar: son cientos de millones de dólares los que hay en juego.

La bacteria y su víctima

¿Cómo se comporta la bacteria que ataca a los peces chilenos? Y, ¿de qué manera interactúa con el salmón? Las preguntas rondan a Cristián Bravo en el laboratorio de la U. de Chile, mientras se pone guantes azules como los de los cirujanos. Dentro de una sala de cultivo, lo esperan células de salmón atlántico normales e inmunes que cría pacientemente para desafiarlas con SRS. Bravo las mira por el microscopio. Sobre un fondo blanco, flotan diminutas y en un líquido con que las alimenta para que se multipliquen.

Ahora tengo un millón de células, pero necesito triplicarlas -dice mirando las botellas que guarda en una campana de cultivo celular.

Bravo sabe que el SRS entra a las células del pez, pero ignora qué le pasa a la bacteria en ese proceso y lo que desencadena que el salmón la deje entrar.

Al parecer hay grupos específicos de genes en la bacteria que se sobreexpresan adentro y si logramos saber cuáles son, podríamos enfocarnos en un tratamiento que actúe especialmente sobre ellos -dice Bravo.

Para llegar a esa conclusión, pasó el último año tratando de que la bacteria creciera fuera de las células del pez, para mirarla bien.

Logré extraer moléculas de RNA, que son las que generan los factores que le permiten invadir la célula del pez -dice.

La información que está en esas moléculas de RNA la secuencia. Un Excel va arrojando valores que reflejan las características de cada una de ellas, mientras Phillip Dettleff (28) -otro de los científicos de la Chile y candidato a doctor- estudia los más de 16 mil genes del salmón que reaccionan ante el ataque de la bacteria y ve sus diferencias.

Junto a Víctor Martínez, Phillip Dettleff publicó, a principios de 2015 en la prestigiosa revista Fish and Shellfish Inmunology, uno de sus últimos experimentos al respecto. En 2009, desafió intraperitonealmente a 29 familias de salmón atlántico con la misma dosis de bacteria para evaluar cuánto tardaban en morir. También tomaron muestras a individuos que tenían signos de la enfermedad, y a algunos que sobrevivieron para comparar la respuesta inmune de ambos.

Los resultados fueron sorprendentes, porque vimos cómo algunos salmones no solo pasaron el período de infección y permanecieron vivos, sino que prácticamente sobrevivieron sin bacterias. Esto significa que se infectan, pero no contagian la bacteria, sino que la eliminan sin necesidad de antibióticos, lo que podría permitir a los productores seleccionar a los salmones reproductores para tener una población resistente -dice Martínez.

Es como si eligieras el caballo que corre más rápido -ejemplifica Phillip, mientras a su alrededor sus compañeros extraen tejido de hígados de salmones para el análisis de datos.

El investigador Álvaro Machuca (33) es uno de ellos. Siguiendo una receta como de cocina, lleva las muestras a baño María, a una temperatura de 60 grados Celsius para que suelten el material genético. Luego, las somete a reactivos para purificarlo.

A veces sueño con experimentos. Los científicos somos ñoños y estamos hasta en la ducha pensando en cómo resolver esto -dice Machuca. Su obsesión hoy es estudiar a nivel genético las membranas celulares de la bacteria y ver cómo responden a medios de cultivo con más o menos hierro. Un paper que lleva su firma está pronto a publicarse en la revista Plos One.

Es importante porque describe por primera vez numerosos genes que la bacteria tiene y, que asociados al hierro, le permiten sobrevivir dentro del pez -dice.

Víctor Martínez se rasca su barba y agrega:
Nosotros sabemos que la industria necesita tener resultados rápidos, pero lo que nos importa no es llegar primeros, sino entender los procesos. Tiene que ser sólido.

Álvaro Machuca asiente con la cabeza. Pero hay algo que le preocupa:
A veces uno se estresa y se frustra. Es que en ciencia nada te resulta a la primera, pero a la vez sientes la presión de no saber cómo vas a vivir. Nosotros trabajamos a honorarios y por proyecto, y cuando este se acaba, después de uno o dos años, la universidad no te mantiene, te quedas sin nada. A veces me pregunto para qué devanarse los sesos por encontrar una solución que va a beneficiar a las empresas. Pero después tomo una pipeta y me doy cuenta de que hay un montón de información allí que está en nuestras manos, y que si no la ocupamos se va a perder.

Cristián Bravo concuerda.

Desabotonándose el delantal blanco, agrega:
Por eso es que encontrar una solución para el SRS es tan importante. Aliviaríamos el sufrimiento de los salmones, ayudaríamos al progreso de Chile, pero a la vez sentaríamos un precedente de lo que la ciencia en este país es capaz de hacer. Es como cuando tu equipo se va a penales y tú logras definir el partido y haces el gol. Si acertamos, pasaremos a la posteridad.

Por Gabriela García.
Fuente/emol/
www.chiledesarrollosustentable.cl
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Medio Ambiente

Desde reciclaje de aceite a parrillas a gas: Alcalde Desbordes y Ministra Toledo dan a conocer el lado Sustentable de la fonda del Parque O’Higgins.

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Una fonda que busca celebrar las Fiestas Patrias de manera más sustentable, es la apuesta de La Gran Fonda de Chile 2026, que este año incorporará nuevas medidas para reducir la generación de residuos, aumentar su valorización y promover prácticas de cuidado del medioambiente entre locatarios y asistentes. Es así como el alcalde de Santiago, Mario Desbordes Jiménez; la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo Echegaray; y el SEREMI del Medio Ambiente de la Región Metropolitana, Gonzalo Cruces, dieron a conocer las medidas sustentables que se implementarán este año en el Parque O’Higgins.

Entre las novedades destaca un bus-punto limpio que comprimirá latas y botellas plásticas en el mismo lugar, además de un sistema de reciclaje de aceite de cocina que lo transformará en biodiésel, la recuperación de alimentos que no se vendan, parrillas a gas en el 100% de los puestos y compostaje de guano, vegetales y borra de café, entre otras iniciativas.

El alcalde Desbordes sostuvo que “la seguridad es tan importante como el cuidado del medioambiente y por eso queremos una fonda que se preocupe de cuidarlo entregando vasos que son reutilizables. El año pasado 85 mil vasos volvieron a sus casas y de esta forma se evita que se usen vasos plásticos que terminan en la basura. Estamos preocupados de educar medioambientalmente. Esta fonda va a tener el sello además en el uso de residuos orgánicos para compostaje, la reutilización del aceite de cocinar que será recuperado, de las botellas plásticas y latas”.

La máxima autoridad comunal insistió que “la Gran Fonda de Chile es una fonda segura y además amigable con el medioambiente, donde nos vamos a preocupar que no se contamine y que se eduque ya que vamos a estar enseñando prácticas ambientales por lo que está pensada en la familia”.

La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo Echegaray afirmó que “durante las Fiestas Patrias podemos llegar a generar hasta 8 kilos de residuos al día, muy por sobre el 1,2 kilos habitual, por eso valoramos que este año la Fonda del Parque O’Higgins cuente con un sistema de reciclaje y menos desechables. Pero la invitación también es para los hogares, prefiriendo lo reutilizable y lo reciclable, y evitando el desperdicio de alimentos, para celebrar un 18 más sustentable”.

El año pasado, el Plan de Reciclaje aplicado en las fondas logró recolectar casi 20 toneladas de residuos durante los cinco días de celebración, alcanzando el 100% de valorización de ese volumen. Para esta edición, la meta es superar esa cifra y llegar a las 30 toneladas recicladas.

Parque ohiggins 6

  • Adiós al plástico de un solo uso: Se deja atrás la entrega de bolsas plásticas, bombillas, platos, cubiertos y envases de plumavit, dando paso a vasos reutilizables o desechables fabricados con materiales sustentables certificados, como PLA.
  • Energía limpia y cuidado del aire: Los equipos de cocina, hornos y parrillas funcionarán exclusivamente a gas, sin alterar los parámetros de la Estación de Monitoreo de calidad del aire del parque, y se incorporará iluminación LED de alta eficiencia.
  • Responsabilidad animal y oferta inclusiva: Cada espacio comercial deberá exhibir una conducta intachable de cuidado patrimonial y responsabilidad animal, además de incorporar alternativas veganas en sus menús.

La Subdirección de Medio Ambiente liderará jornadas de fiscalización durante las etapas de montaje, desarrollo y desmontaje del evento, resguardando el cumplimiento del reglamento de «Prohibiciones y Multas» de las Bases de Licitación 2026.


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Innovación

Ministerio de Ciencia anuncia primera participación de Chile a CES, la plataforma más grande de innovación y tecnología del mundo

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La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, anunció que Chile se incorporará por primera vez a CES, la plataforma más grande de innovación y tecnología del mundo, a través de su propio Pabellón Global en la edición 2027 del evento, que se consolidará como el área sudamericana más grande en la historia de la feria.

La Dra. Ximena Lincolao, junto a la Ministra de Energía, Ximena Rincón, y la presidenta y CEO de CTA, Kinsey Fabrizio, sellaron esta nueva etapa con la firma de un Memorando de Entendimiento (MOU) que formaliza un compromiso conjunto para fortalecer los lazos de innovación entre Chile y Estados Unidos, abriendo nuevas oportunidades para las startups y empresas tecnológicas chilenas en el escenario global.

«Chile está entrando en un nuevo capítulo, con la innovación, la ciencia y la tecnología como pilares de nuestra estrategia nacional», afirmó la Dra. Lincolao. «CES es una plataforma estratégica para que las empresas chilenas ingresen a nuevos mercados, atraigan inversión y construyan alianzas significativas. Llevar el ecosistema tecnológico de Chile al evento más influyente del mundo es parte de una decisión de país: poner a nuestros innovadores frente a los tomadores de decisiones globales este enero», agregó.

La incorporación de Chile a CES marca un hito en la proyección internacional de su ecosistema de innovación y confirma al país como un actor clave en la escena tecnológica sudamericana. Con fortalezas consolidadas en robótica, energía y tecnología espacial, Chile llega a esta plataforma global con una propuesta de valor propia: un modelo de desarrollo que combina inversión pública, talento local y vocación exportadora.

““Estamos muy contentos con esta invitación de la ministra Lincolao. Ya nos estamos imaginando desde Energía qué podemos instalar en ese stand en el que por primera vez Chile va a participar. Por ejemplo, la primera planta de eFuels en operación en el mundo, que está en Magallanes, o Solar Nomad de BLP, generación y almacenamiento solar sobre contenedores estándar para faenas sin red. Hay mucho que desde energía podríamos mostrar y agradecemos esta invitación”, señaló la ministra Rincón.

Por su parte, Kinsey Fabrizio, quien viajó a Chile para la firma del MOU, afirmó que «Chile es hogar de un ecosistema tecnológico dinámico y en rápida evolución, con fortalezas que abarcan robótica, energía, tecnología espacial y más. A través de CES, esperamos trabajar junto a los líderes de Chile para ayudar a mostrar estas innovaciones, fomentar la colaboración internacional y acelerar las oportunidades de crecimiento para las empresas chilenas».

Chile conformará una delegación que refleja la diversidad y madurez de su ecosistema de innovación, con empresas de sectores como robótica, energía, tecnología espacial y otras industrias emergentes que están posicionando al país como referente tecnológico regional. La presencia coordinada de Chile en CES 2027 fortalecerá sus conexiones con líderes de la industria internacional y reforzará su posición como hub tecnológico de Sudamérica.

CES 2027 se realizará del 6 al 9 de enero en Las Vegas, donde líderes empresariales, autoridades e innovadores de todo el mundo se reúnen para dar forma al futuro de la tecnología.


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Desarrollo Sostenible

Comité de Ministros mantiene calificación favorable de proyectos por US$5.811 millones

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Dos proyectos, cuya inversión suman US$5.811 millones, revisó el Comité de Ministros en la décima sesión bajo la administración del Presidente José Antonio Kast y décimo segunda del año. La instancia, liderada por la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo Echegaray, confirmó las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) favorables para la Extensión del Metro de Valparaíso a Quillota y La Calera y para el proyecto Aguas Marítimas. Además, analizó un recurso por el artículo 25 quinquies de la Ley 19.300 respecto de la segunda etapa del Embalse Convento Viejo en la región de O´Higgins.

Los secretarios de Estado revisaron los recursos de reclamación para el proyecto Aguas Marítimas ubicado en la región de Antofagasta que contempla la producción de 700.000 m³/día de agua mediante una planta desalinizadora de osmosis inversa para consumo humano e industrial. ​La iniciativa contempla una inversión de US$5 mil millones y fue aprobado por la COEVA de Antofagasta el 18 de mayo pasado y los recursos de observantes de participación ciudadana ingresaron el 16 de junio.

También las autoridades deliberaron sobre los recursos presentados a la extensión de Metro de Valparaíso a las ciudades de Quillota y La Calera, conectando 26 kilómetros en 28 minutos. El proyecto considera la habilitación e implementación de este servicio ferroviario de transporte público de pasajeros para extender la actual red de transporte de pasajeros de Metro Valparaíso. La inversión estimada de la iniciativa es de US$811 millones.

Por otra parte, se revisó la reclamación por el artículo 25 quinquies de la Ley 19.300 sobre el embalse Convento Viejo Etapa II del Ministerio de Obras Públicas, infraestructura que ya había sido aprobada en el año 2004 y que consistió en la construcción de la segunda etapa del embalse de regulación de agua para riego Convento Viejo y considera la ampliación de la presa principal de 16,5 m a 32 m de altura, una presa auxiliar, aliviadero de crecidas, desagüe de fondo y obras de entrega. En la sesión de hoy, el Comité de Ministros resolvió dejar sin efecto el proceso de revisión desarrollado por la Comisión de Evaluación de la Región de O’Higgins, por lo que la RCA se mantiene sin modificación alguna al respecto.

En la reunión en la que participaron los ministros de las carteras de Economía, Fomento y Turismo y de Minería, Daniel Mas; de Energía, Ximena Rincón; de Agricultura, Jaime Campos y del Medio Ambiente, Francisca Toledo, se decidió rechazar las reclamaciones administrativas de las 2 iniciativas.

Con esto, en menos de 5 meses de la actual administración, el Comité de Ministros ha revisado 26 proyectos con una inversión estimada de US$17.736 millones. Entre las iniciativas, se cuentan 23 reclamaciones administrativas; 2 reclamaciones por el artículo 25 quinquies y 1 recurso de invalidación.

El Comité de Ministros está integrado por la ministra del Medio Ambiente, quien lo preside, y los titulares de las carteras de Salud, Economía, Fomento y Turismo; Agricultura; Energía, y Minería.

Su función es conocer y resolver los recursos de reclamación que se presenten en contra de las resoluciones que rechacen o establezcan condiciones o exigencias a un Estudio de Impacto Ambiental, en conformidad al artículo 20 de la Ley N°19.300; las reclamaciones en contra de las resoluciones que realicen la revisión de una Resolución de Calificación Ambiental, de acuerdo al artículo 25 quinquies de la Ley N°19.300; así como los recursos de reclamación presentados por las personas que hubieren formulado observaciones al Estudio de Impacto Ambiental y que estimaren que sus observaciones no han sido consideradas, en conformidad al artículo 29 de la Ley N°19.300.


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Desarrollo Sostenible

La COP17 contra la desertificación moviliza 1.300 millones, pero vuelve a aplazar el gran pacto mundial contra la sequía

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Un hecho que celebran desde WWF, ya que la restauración de los pastizales es uno de los problemas más acuciantes en el mundo. Sin embargo, lamentaron que la conferencia terminase sin llegar a acuerdos firmes para frenar la desertificación.

Un año más, las discrepancias entre las diferentes delegaciones obligaron a posponer la firma de un acuerdo de cara a la próxima cita internacional. Estas diferencias deben solucionarse cuanto antes o no quedará tiempo para afrontar la crisis climática.

Con un aumento del 30% de las sequías, para 2050 se prevé que la escasez hídrica afecte a tres de cada cuatro personas. El tiempo de tomar medidas es ahora; las consecuencias del cambio climático ya están aquí.

La COP17 sobre desertificación cerró formalmente este viernes en Ulán Bator (Mongolia) con 1.300 millones de financiación, pero sin un acuerdo firme contra la sequía.

Desde la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) celebraron la movilización de dinero, pero lamentaron la falta de acuerdos, ya que se lleva aplazando desde la edición anterior y el tiempo de tomar medidas se agota.

En un comunicado, la ONG expresó lo siguiente: «La COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) proporcionó la estructura y la inversión necesarias para abordar soluciones previamente ignoradas a las crisis de la naturaleza, el clima y la seguridad alimentaria».

Según WWF, “se acordaron decisiones progresistas con el fin de proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar los pastizales y las praderas que antes habían sido desatendidos, así como apoyar a los pastores y comunidades locales marginados y transitar hacia una agricultura que beneficie a la naturaleza».

Sin embargo, la falta de medidas concretas y firmes es algo que lamentan desde WWF, ya que, pese al esfuerzo de muchos países, no se llegó a tomar ninguna decisión final.

«Lamentablemente, las discrepancias entre las Partes en otros temas impidieron que se concretara el conjunto de decisiones colectivas más ambiciosas», declararon desde la ONG.

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Tras dos semanas de negociaciones, las 197 partes de la convención (196 países y la Unión Europea) aplazaron el acuerdo de la sequía hasta la COP18, donde prometen (una vez más) tomar decisiones proactivas para frenar este fenómeno.

Y es que ya en 2024, durante la COP16 celebrada en Arabia Saudí, se aplazó la toma de decisiones de cara a esta COP17. Ante el aumento del 30% de las sequías desde el 2000 y con una previsión de escasez hídrica que afectará a tres de cada cuatro personas, no se puede seguir posponiendo la firma de un acuerdo para frenarla; el cambio climático ya está aquí.

Joao Campari, líder global de Alimentación y Agricultura de WWF, declaró que «la COP17 ha sentado bases sólidas, pero ahora debemos centrarnos en la implementación sobre el terreno y en el apoyo a las comunidades locales para lograr beneficios duraderos para todos».


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Desarrollo Sostenible

Día Mundial del Agua 2026: donde fluye el agua, crece la igualdad

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El Día Mundial del Agua fue establecido por las Naciones Unidas después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992. La Asamblea General declaró el 22 de marzo como Día Mundial del Agua y la primera conmemoración tuvo lugar en 1993. Desde entonces, ONU-Agua coordina anualmente una campaña internacional dedicada a un aspecto específico de la crisis hídrica.

La creación de esta fecha respondió a una preocupación creciente: aunque el agua dulce es indispensable, su gestión ha estado marcada por la contaminación, la sobreexplotación, la desigualdad territorial, la degradación de las cuencas y la ausencia de infraestructura suficiente. La conmemoración busca sensibilizar, promover políticas públicas y acelerar las acciones necesarias para garantizar agua potable y saneamiento para todas las personas.

La agenda internacional del agua adquirió un compromiso concreto con la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015. El ODS 6 plantea garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, junto con el saneamiento para todos, antes de 2030. Este objetivo no puede analizarse de forma aislada: se relaciona directamente con la salud, la educación, la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, la seguridad alimentaria, el empleo, la energía y la protección de los ecosistemas.

El Día Mundial del Agua, por tanto, cumple una doble función. Por una parte, comunica la importancia ecológica y social del agua. Por otra, permite evaluar cuánto se ha avanzado y cuánto falta para convertir los compromisos internacionales en servicios concretos, especialmente en los hogares rurales, las comunidades indígenas, los asentamientos informales y las zonas expuestas a sequías, inundaciones o contaminación.

El agua conecta todos los sistemas naturales. Circula entre la atmósfera, los suelos, los ríos, los lagos, los humedales, los glaciares, los acuíferos y los océanos. Esta circulación, conocida como ciclo hidrológico, sostiene los ecosistemas y regula procesos esenciales del planeta.

Cuando una cuenca se deforesta, el suelo pierde capacidad para infiltrar y almacenar agua. Cuando un humedal se drena, disminuye la protección frente a inundaciones y se destruyen hábitats. Cuando un río recibe descargas contaminantes, se deteriora la calidad del agua y se altera la cadena alimentaria. Cuando un acuífero se bombea más rápido de lo que puede recargarse, el déficit puede tardar décadas en revertirse.

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La protección del agua exige, por tanto, proteger los territorios que la producen, almacenan, filtran y distribuyen. Los bosques nativos, páramos, glaciares, humedales, turberas y suelos saludables funcionan como infraestructura natural. A menudo son más baratos y resilientes que las soluciones exclusivamente construidas por el ser humano.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante para Chile, un país con una marcada diversidad climática y unos variados cambios a nivel territorial en la disponibilidad hídrica. El norte enfrenta condiciones extremadamente áridas; la zona central experimenta una prolongada presión sobre sus fuentes de agua; y el sur, aunque posee mayores precipitaciones, también enfrenta riesgos de contaminación, pérdida de ecosistemas y alteraciones asociadas al cambio climático.

En la Región Metropolitana, el agua depende de la salud de cuencas como la del río Maipo y de la capacidad de los sistemas de captación, tratamiento y distribución. La conservación de la cordillera, los glaciares, los ríos y los humedales no es un asunto distante: influye en la seguridad hídrica de millones de personas.

El acceso a agua potable, saneamiento e higiene reduce enfermedades infecciosas y protege especialmente a niños, personas mayores y comunidades con menor capacidad económica. El agua segura también es indispensable en hospitales, centros educativos, hogares y espacios de trabajo.

La disponibilidad de instalaciones para lavarse las manos, limpiar superficies y gestionar residuos sanitarios constituye una barrera esencial frente a enfermedades. Pero la infraestructura debe estar acompañada por mantenimiento, calidad del servicio, educación sanitaria y sistemas de vigilancia.

La agricultura es uno de los sectores que más agua utiliza. La gestión sostenible requiere mejorar el riego, reducir pérdidas, recuperar suelos y elegir cultivos compatibles con las condiciones climáticas de cada territorio.

La eficiencia no debe limitarse a producir más con menos agua. También debe evitar la contaminación por fertilizantes y pesticidas, proteger los cauces y garantizar que las comunidades y los ecosistemas mantengan su acceso al recurso.

La agricultura regenerativa, la tecnificación del riego, la reutilización de aguas tratadas y la recuperación de la materia orgánica del suelo pueden contribuir a retener humedad y reducir la presión sobre ríos y acuíferos. Sin embargo, estas soluciones necesitan regulación, financiamiento y asistencia técnica para no quedar restringidas a grandes productores.

El agua sostiene empleos en la agricultura, la industria, la energía, el turismo, la pesca, la salud pública y los servicios urbanos. También genera nuevas oportunidades en tecnologías de tratamiento, monitoreo, eficiencia hídrica, restauración de cuencas y economía circular.

La creación de empleos verdes en el sector del agua puede ser una oportunidad importante para incorporar a más mujeres en áreas tradicionalmente masculinizadas, como la ingeniería hidráulica, la operación de plantas, la gestión de datos y la planificación territorial.

El cambio climático es, en buena medida, una crisis del agua. El calentamiento global modifica las precipitaciones, intensifica sequías y lluvias extremas, acelera el derretimiento de glaciares, eleva la evaporación y aumenta la incertidumbre para las actividades humanas y los ecosistemas.

Las comunidades más vulnerables suelen ser las primeras afectadas. Quienes carecen de redes confiables, almacenamiento, seguros, sistemas de alerta o capacidad económica enfrentan mayores dificultades para responder a una sequía o una inundación.

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La relación es bidireccional. El cambio climático altera el ciclo del agua, pero la gestión del agua también puede generar emisiones. El bombeo, transporte, tratamiento y calentamiento del agua requieren energía. Si esta energía proviene de combustibles fósiles, la prestación del servicio contribuye al calentamiento global.

Una política hídrica climáticamente inteligente debe combinar adaptación y mitigación:

  • Proteger cuencas, humedales y suelos para aumentar la capacidad natural de almacenamiento.
  • Reducir fugas en redes urbanas y sistemas de riego.
  • Reutilizar aguas residuales tratadas de manera segura.
  • Diversificar las fuentes de abastecimiento sin destruir ecosistemas.
  • Mejorar los sistemas de alerta temprana para sequías e inundaciones.
  • Diseñar infraestructura resistente a temperaturas extremas y eventos climáticos intensos.
  • Reducir las emisiones de las plantas de tratamiento y los sistemas de bombeo.

Los ríos, lagos, humedales, estuarios y acuíferos son hábitats de una enorme diversidad de especies. También conectan territorios: permiten el desplazamiento de organismos, transportan nutrientes y sostienen cadenas ecológicas que pueden llegar hasta el mar.

La pérdida de biodiversidad acuática se produce por múltiples causas:

  • Contaminación industrial, minera, agrícola y urbana.
  • Extracción excesiva de agua.
  • Alteración de los caudales naturales por obras de infraestructura.
  • Destrucción de humedales y riberas.
  • Introducción de especies invasoras.
  • Aumento de la temperatura del agua.
  • Fragmentación de los hábitats.

Proteger la biodiversidad requiere mantener caudales ecológicos, restaurar riberas, controlar vertidos y reconocer que un río no es solamente un canal de transporte de agua. Es un sistema vivo.

Los humedales cumplen funciones particularmente valiosas. Filtran contaminantes, almacenan carbono, amortiguan inundaciones, recargan acuíferos y ofrecen refugio a aves, peces, anfibios, insectos y plantas. Su destrucción puede generar costos económicos y sociales mucho mayores que los beneficios inmediatos de urbanizarlos o drenarlos.

La restauración ecológica puede convertirse en una oportunidad de desarrollo local. La recuperación de ríos urbanos, quebradas y humedales crea espacios públicos, mejora la calidad del aire, reduce el riesgo de inundaciones y fortalece la educación ambiental.

La relación entre agua y energía suele pasar inadvertida. Para captar agua desde un río o acuífero, transportarla, potabilizarla, distribuirla, recogerla y tratarla se necesita electricidad. A su vez, muchas formas de generación energética requieren agua para refrigeración, procesamiento o producción de combustibles.

Esta interdependencia se conoce como nexo agua-energía. Una decisión en un sector puede afectar al otro. Por ejemplo, bombear agua desde una fuente cada vez más distante aumenta el consumo eléctrico; desalar agua puede ampliar la seguridad hídrica, pero requiere energía y una gestión responsable de la salmuera; mejorar la eficiencia de una planta puede disminuir simultáneamente los costos operativos y las emisiones.

Las principales oportunidades de eficiencia energética en el ciclo del agua incluyen:

  • Detectar y reparar fugas, ya que el agua perdida también representa energía desperdiciada.
  • Utilizar bombas eficientes y regular su operación según la demanda.
  • Incorporar sistemas de monitoreo digital y control inteligente.
  • Optimizar la aireación en plantas de tratamiento.
  • Recuperar biogás de los lodos residuales.
  • Instalar energías renovables en plantas de tratamiento y estaciones de bombeo.
  • Reducir la necesidad de transportar agua a grandes distancias.
  • Promover la reutilización local de aguas grises y aguas tratadas donde sea seguro.

La eficiencia energética no debe utilizarse como argumento para debilitar los estándares sanitarios. El objetivo es brindar servicios seguros con menor consumo de energía, no reducir el tratamiento necesario ni trasladar riesgos ambientales a las comunidades.

Humanizar el Día Mundial del Agua significa comprender que la crisis no se expresa de la misma manera para todas las personas. Una interrupción del servicio puede ser incómoda para algunos hogares y una amenaza sanitaria para otros. Una sequía puede significar pérdidas económicas para una empresa, pero también la desaparición de una pequeña agricultura familiar o el desplazamiento de una comunidad.

El mensaje central de 2026 es claro: el agua puede reproducir desigualdades o ayudar a superarlas. Todo depende de cómo se distribuye, quién decide sobre ella, qué inversiones se realizan y qué lugar ocupan las comunidades en su gestión.

El agua es indispensable para la vida, pero su valor no se agota en la supervivencia. Bien gestionada, sostiene ecosistemas, fortalece la economía, reduce riesgos climáticos, impulsa la eficiencia energética y protege la biodiversidad.

El desafío del Día Mundial del Agua 2026 consiste en que esa visión no termine el 22 de marzo. La verdadera conmemoración comienza cuando las decisiones sobre cada río, cada acuífero, cada red de abastecimiento y cada sistema de saneamiento incorporan la dignidad, la participación y los derechos de todas las personas. Solo entonces el agua podrá cumplir plenamente su papel como base de un planeta saludable y de un desarrollo verdaderamente sostenible.

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