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Medio Ambiente

Mitos y realidades sobre los híbridos enchufables: Lo que debes saber antes de dar el salto a la electromovilidad

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La electromovilidad sigue ganando terreno en las calles chilenas. De acuerdo con el más reciente informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) correspondiente a agosto de 2026, las ventas acumuladas de vehículos de cero y bajas emisiones alcanzaron 39.769 unidades en lo que va del año. Dentro de este mercado, la tecnología de los vehículos Híbridos Enchufables (PHEV) es una de las que más crece, alcanzando las 4.955 unidades comercializadas entre enero y agosto, lo que representa un aumento del 181,9% respecto al mismo período del año anterior. Pese a este fuerte avance, la brecha de información respecto a cómo funciona esta alternativa híbrida aún persiste entre quienes evalúan dar el paso.

Dentro de las opciones disponibles, la tecnología PHEV emerge como una de las soluciones más versátiles e inteligentes para la realidad nacional, al combinar lo mejor de un motor eléctrico con uno a combustión.

Al respecto, Natalia Isla, gerente general de Mitsubishi Motors Chile (marca representada por Astara Chile), señala que «entender cómo funciona la tecnología híbrida enchufable es clave para perder el miedo a la electromovilidad. Los PHEV no exigen cambiar drásticamente la rutina de las personas, sino que se adaptan al día a día de cada familia, entregando eficiencia en la ciudad y libertad total para viajar a donde sea sin depender de una red de carga en carretera. En los trayectos diarios, esto significa recargar en casa a un costo por kilómetro mucho más bajo que la bencina, generando un ahorro económico inmediato y muy relevante en el presupuesto mensual».

Para aportar claridad a los conductores, la ejecutiva de la marca japonesa aclara los cuatro mitos más comunes sobre la tecnología PHEV:

Mito 1: «Si se acaba la batería, el auto se queda botado»
Realidad: Es una de las mayores confusiones. A diferencia de un vehículo 100% eléctrico (BEV) que depende únicamente de una carga en la red eléctrica, un híbrido enchufable cuenta con una arquitectura de doble motorización. En el caso del Mitsubishi Outlander PHEV, el modelo equipa dos motores eléctricos y un motor a combustión. Esto significa que si la batería eléctrica se agota durante un trayecto, el vehículo pasa a operar automáticamente con su motor a combustión, ofreciendo una autonomía combinada de hasta 791 kilómetros para viajar con total tranquilidad por cualquier carretera del país.

Mito 2: «Los híbridos enchufables consumen mucha gasolina de todas formas y además electricidad»
Realidad: Depende del tipo de uso. Un vehículo PHEV permite realizar los trayectos diarios de la rutina urbana (como ir al trabajo, al colegio o hacer compras) utilizando exclusivamente electricidad. Por ejemplo, el Outlander PHEV entrega una autonomía en modo 100% eléctrico de hasta 86 kilómetros. Si el usuario recarga el vehículo diariamente en su hogar, el consumo de gasolina para los desplazamientos de la semana puede ser cero. Además, el consumo eléctrico de un PHEV ronda los 15 a 18 kWh por cada 100 km, por lo que una recarga completa en tarifa domiciliaria en Chile cuesta entre $1.800 y $3.000 CLP, un valor sustancialmente menor frente al costo de llenar un estanque de bencina. Utilizar un PHEV en modo eléctrico para los trayectos diarios del trabajo o el colegio permite reducir el gasto en combustible en hasta un 80%, traduciéndose en ahorros que superan los $100.000 CLP mensuales para el bolsillo familiar.

Mito 3: «Un auto electrificado pierde potencia y seguridad en terrenos difíciles»
Realidad: La electrificación no compromete las capacidades de tracción ni la seguridad; al contrario, las potencia. Al contar con motores eléctricos dedicados, la entrega de torque e impulsión es inmediata. Además, esta tecnología se integra de forma óptima con sistemas de tracción total inteligente, como el reconocido Super All Wheel Control (S-AWC) de Mitsubishi, administrando la fuerza rueda por rueda. Esto, sumado a modos de conducción específicos para barro, nieve, lluvia o gravilla, asegura una conducción estable y confiable ante cualquier condición del camino.

Mito 4: «Para cargarlo en casa se necesita una instalación industrial especial»
Realidad: Los vehículos híbridos enchufables están diseñados para una convivencia práctica con el hogar. Aunque existen cargadores de carga rápida de corriente continua (DC) para espacios públicos, la batería de un PHEV se puede recargar fácilmente durante la noche conectándolo a la red eléctrica domiciliaria convencional de 220V o mediante un punto de carga residencial sencillo, dejando el vehículo con su autonomía eléctrica del 100% lista para comenzar el día.


Cambio Climático

Día Internacional contra el Cambio Climático 2026: Del miedo paralizante a la acción que todavía puede cambiar el futuro

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En 2026, la conmemoración adquiere un significado particular porque ocurre semanas antes de la COP31, que se realizará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. La cumbre se desarrollará bajo el lema “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action” —en español, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva”—, un mensaje que resume el gran desafío de esta década: pasar de los discursos y las metas a decisiones, financiamiento y resultados medibles.

Aunque esta jornada no cuenta con un lema anual oficial reconocido por las Naciones Unidas, su sentido en 2026 puede resumirse así: “Del compromiso a la implementación: cooperar, descarbonizar y adaptarnos sin dejar a nadie atrás.” Esta formulación recoge las prioridades globales de la COP31, los hallazgos del IPCC y la necesidad de una transición justa.

El Día Internacional contra el Cambio Climático se celebra cada 24 de octubre y busca alertar a la ciudadanía, los gobiernos, las empresas, las comunidades y las instituciones educativas sobre las causas y consecuencias del calentamiento global. Su propósito central es promover la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la adaptación y movilizar acciones concretas en todos los niveles de la sociedad.

No se trata de una fecha para generar culpa individual ni para reducir el problema a gestos aislados. Su valor está en conectar la vida cotidiana con decisiones estructurales: cómo producimos energía, cómo nos transportamos, cómo construimos ciudades, cómo cultivamos alimentos, cómo manejamos los residuos y cómo protegemos los ecosistemas.

La fecha coincide, además, con el Día de las Naciones Unidas, lo que refuerza su dimensión de cooperación internacional. Sin embargo, es importante ser preciso: el Día Internacional contra el Cambio Climático no fue creado mediante una resolución oficial de la ONU, aunque cuenta con apoyo, difusión y reconocimiento institucional en diversos países y organismos.

El origen de esta conmemoración está estrechamente vinculado a la sociedad civil. El 24 de octubre de 2009 se realizó la primera gran jornada internacional de acción climática impulsada por la organización 350.org, fundada por el activista y escritor Bill McKibben. La movilización buscó presionar a los líderes mundiales antes de la COP15 de Copenhague, celebrada en diciembre de ese año.

El nombre “350” alude a 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, una concentración asociada por científicos como James Hansen a la necesidad de mantener un clima más estable. En su primera edición, la iniciativa reunió más de 5.200 actividades en 181 países, convirtiéndose en una de las movilizaciones ambientales más amplias de su tiempo.

Desde entonces, la fecha ha evolucionado. Ya no se limita a marchas o campañas de sensibilización: hoy incluye educación climática, ciencia ciudadana, proyectos de energía renovable, restauración de ecosistemas, planificación urbana resiliente, inversión empresarial y presión política por políticas públicas ambiciosas.

La historia climática reciente también explica por qué esta conmemoración es cada vez más urgente. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados, con una temperatura media global de 1,44 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, considerando un margen de incertidumbre de ±0,13 °C.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 importa porque el mundo se encuentra en un punto de inflexión. Según el IPCC, los impactos observados son cada vez más graves, los riesgos climáticos aparecen más rápido y las soluciones de mitigación y adaptación deben integrarse con el desarrollo sostenible para evitar contradicciones y conflictos entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que, si se supera el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, muchas oportunidades de adaptación se reducirán y su eficacia disminuirá. En varias regiones, la capacidad de adaptación ya está significativamente limitada.

Esto significa que adaptarse es indispensable, pero no suficiente. Proteger ciudades contra inundaciones, mejorar la eficiencia hídrica o crear sistemas de alerta temprana salva vidas, pero no sustituye la reducción de emisiones. Cuanto más se demore la descarbonización, más costosa, difícil e injusta será la adaptación.

Imagen de Anja en Pixabay

Para Chile y otros países de América Latina, la fecha tiene una relevancia especial. Los eventos meteorológicos extremos, las sequías, las lluvias intensas, los incendios y los aluviones muestran que la crisis climática no es abstracta: afecta territorios, viviendas, agricultura, salud pública, infraestructura y seguridad de las personas.

El Día Internacional contra el Cambio Climático no tiene un lema anual oficial de la ONU. Sin embargo, en 2026 su marco temático más relevante es el de la COP31: “Driving Implementation Through Cooperation and Collective Action”, es decir, “Impulsar la implementación mediante la cooperación y la acción colectiva.”

Este lema significa varias cosas:

  • Implementación: no basta con firmar acuerdos o anunciar metas; hay que ejecutar políticas, proyectos, inversiones y regulaciones que reduzcan emisiones reales.
  • Cooperación: ningún país, empresa o comunidad puede resolver la crisis climática por sí solo. Se requiere colaboración entre Estados, ciencia, sector privado, sociedad civil y comunidades locales.
  • Acción colectiva: la transformación debe ser social, económica y política. Involucra consumo responsable, pero también decisiones sobre energía, transporte, agricultura, industria, financiamiento y uso del suelo.
  • Justicia climática: quienes menos han contribuido al problema suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad. Por eso, la acción climática debe proteger a poblaciones vulnerables y garantizar una transición justa.

La COP31 pondrá énfasis en la transición fuera de los combustibles fósiles, la meta global de adaptación, el financiamiento climático y el mecanismo de transición justa. También iniciará el proceso del segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París.

La principal ventaja del Día Internacional contra el Cambio Climático es que crea un momento de convergencia. Permite que la ciencia, los medios de comunicación, las escuelas, las organizaciones ambientales, los gobiernos y las empresas hablen con un mensaje común durante al menos un día al año.

Entre sus ventajas más relevantes están:

  • Visibiliza la evidencia científica: ayuda a contrarrestar la desinformación, el negacionismo y la idea de que el cambio climático es un problema lejano o exclusivamente ambiental.
  • Moviliza a la ciudadanía: transforma la preocupación en participación, ya sea mediante educación, voluntariado, presión ciudadana o proyectos comunitarios.
  • Presiona a los tomadores de decisiones: las fechas de movilización pueden influir en agendas políticas, presupuestos públicos y compromisos empresariales.
  • Conecta lo local con lo global: una inundación urbana, una sequía agrícola o un incendio forestal se comprenden mejor cuando se vinculan con el sistema climático global.
  • Promueve soluciones prácticas: eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, economía circular, restauración ecológica y adaptación basada en la naturaleza.
  • Fortalece la cooperación internacional: prepara el terreno para cumbres como la COP31 y mantiene viva la exigencia de cumplir los acuerdos climáticos.

Actuar contra el cambio climático beneficia al planeta porque reduce la presión sobre los sistemas naturales que sostienen la vida. La quema de combustibles fósiles, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas y ganaderas liberan gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmósfera y elevan la temperatura global.

Reducir esas emisiones tiene efectos directos e indirectos:

  • Disminuye el ritmo del calentamiento global.
  • Reduce la acidificación de los océanos.
  • Disminuye la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Protege glaciares, humedales, bosques y cuencas hidrográficas.
  • Mejora la calidad del aire al reducir contaminantes asociados a la combustión fósil.
  • Disminuye la presión sobre especies que ya enfrentan pérdida de hábitat.

El IPCC subraya que la degradación y pérdida de ecosistemas es una causa importante de emisiones y, a la vez, es exacerbada por el cambio climático. Proteger y restaurar ecosistemas, de manera coherente con el desarrollo sostenible, es esencial para una mitigación eficaz.

La acción climática y el desarrollo sostenible no son agendas separadas. Son dos caras de la misma transformación: construir sociedades que puedan satisfacer sus necesidades sin destruir las bases naturales y sociales que hacen posible el bienestar futuro.

El Día Internacional contra el Cambio Climático contribuye al desarrollo sostenible porque promueve:

  • Energía limpia y accesible: la transición hacia fuentes renovables puede reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleo.
  • Ciudades más habitables: transporte público, arborización urbana, eficiencia energética, gestión de residuos y planificación territorial reducen contaminación y vulnerabilidad.
  • Agricultura resiliente: sistemas alimentarios sostenibles pueden proteger la seguridad alimentaria, el agua y los suelos frente a sequías y eventos extremos.
  • Empleo verde: la electrificación, la economía circular, la eficiencia energética y la restauración ambiental pueden crear nuevas oportunidades laborales.
  • Salud pública: menos contaminación del aire, agua más segura y ciudades mejor preparadas frente al calor extremo reducen enfermedades y muertes evitables.
  • Equidad: una transición justa busca que trabajadores, comunidades y territorios no queden abandonados durante el cambio hacia una economía baja en carbono.

El IPCC es claro: la adaptación es esencial para un desarrollo resiliente al clima, pero su éxito depende del nivel de mitigación alcanzado y de una transformación global y regional coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El cambio climático es una de las principales amenazas para la biodiversidad porque altera temperaturas, precipitaciones, estaciones, corrientes oceánicas, disponibilidad de agua y frecuencia de incendios. Estas transformaciones obligan a muchas especies a migrar, adaptarse o desaparecer.

Proteger el clima también protege la vida:

  • Bosques: conservarlos evita emisiones por deforestación y mantiene hábitats, regulación hídrica y captura de carbono.
  • Humedales: almacenan carbono, regulan inundaciones y sostienen una enorme diversidad de especies.
  • Océanos: reducir emisiones disminuye el calentamiento y la acidificación marina, protegiendo arrecifes, pesquerías y ecosistemas costeros.
  • Polinizadores: sistemas agrícolas y naturales más estables favorecen abejas, aves, murciélagos e insectos esenciales para la producción de alimentos.
  • Especies endémicas: en países como Chile, con ecosistemas únicos y vulnerables, la acción climática puede reducir el riesgo de extinciones locales.

La COP31 incluirá una jornada dedicada a océanos, mares, naturaleza y uso del suelo, con foco en ecosistemas marinos, resiliencia costera, economía azul, biodiversidad y servicios ecosistémicos. Esto confirma que la agenda climática de 2026 reconoce que no hay estabilidad climática sin biodiversidad.

La eficiencia energética es una de las herramientas más efectivas, rápidas y rentables contra el cambio climático. Consiste en obtener los mismos servicios —iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, producción industrial— utilizando menos energía.

Sus beneficios son múltiples:

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles.
  • Disminuye emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Baja las cuentas de energía de hogares, empresas y municipios.
  • Mejora la seguridad energética al reducir la dependencia de importaciones.
  • Disminuye la demanda sobre redes eléctricas en momentos de alta demanda.
  • Genera empleo en aislamiento térmico, auditorías energéticas, climatización eficiente, iluminación LED y movilidad eléctrica.

La COP31 ha planteado como meta reducir al menos un 25% la intensidad energética del sector edificaciones para 2035. Esto implica construir y rehabilitar viviendas, escuelas, hospitales y oficinas con mejor aislamiento, ventilación eficiente, iluminación de bajo consumo y sistemas de climatización más sostenibles.

Para las ciudades, la eficiencia energética también significa repensar el transporte. La electrificación, la mejora de la infraestructura eléctrica, la diversificación energética y el transporte sostenible son prioridades explícitas de la agenda de la COP31.

El cambio climático es una crisis, pero también un punto de partida para transformar economías y territorios. La oportunidad no está en minimizar el problema, sino en comprender que la respuesta puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales.

La expansión de la energía solar, eólica, el almacenamiento, las redes inteligentes y la electrificación puede reducir emisiones y mejorar el acceso a energía. La COP31 plantea aumentar la tasa global de electrificación al 35% para 2035, un objetivo que exige inversión, planificación y cooperación internacional.

Reducir residuos, reutilizar materiales, reciclar mejor y diseñar productos más duraderos disminuye la presión sobre recursos naturales y reduce emisiones asociadas a la extracción, producción y disposición de bienes. La COP31 dedica una jornada específica a residuo cero, eficiencia de recursos, metano y economía circular.

Restaurar bosques nativos, proteger humedales, recuperar cuencas, aumentar áreas verdes urbanas y conservar suelos son soluciones que reducen riesgos climáticos y mejoran la calidad de vida. No son sustitutos de la descarbonización, pero son complementos indispensables.

La formación de personas en energías renovables, eficiencia hídrica, gestión de residuos, agricultura regenerativa, monitoreo ambiental y construcción sostenible puede convertir la crisis en una oportunidad laboral. La COP31 destaca a niños, jóvenes, educación y habilidades verdes como una prioridad.

El financiamiento es uno de los grandes cuellos de botella. La COP31 buscará avanzar en la meta de financiamiento climático de al menos US$300.000 millones anuales para países en desarrollo hacia 2035, además de fortalecer recursos para pérdidas y daños y para la transición justa.

La digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas de monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y las tecnologías limpias pueden mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, deben aplicarse con criterios de accesibilidad, transparencia, privacidad y justicia social.

Hablar del cambio climático solo con cifras puede volverlo lejano. Pero detrás de cada dato hay personas: familias que pierden sus casas tras un aluvión, agricultores que enfrentan sequías, niños que sufren golpes de calor, comunidades costeras que ven avanzar el mar y trabajadores que necesitan empleos dignos durante la transición energética.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que enfrentar la emergencia climática también es proteger los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras. La acción climática debe preservar las condiciones que hacen posible una vida digna, con especial atención a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta perspectiva humanizadora cambia la pregunta. No es solamente: “¿Cuánto debemos reducir las emisiones?”. También es: “¿Cómo garantizamos agua, alimentos, vivienda, salud, trabajo y seguridad para quienes hoy ya viven los efectos del clima?”.

La profesora Yaisa Córdoba lo expresó con claridad en el contexto de la conmemoración de 2026: si no conocemos a qué nos enfrentamos, no podemos actuar en consecuencia. El conocimiento climático reduce el fatalismo y habilita la acción.

Los gobiernos tienen la responsabilidad principal de establecer reglas claras, financiar la transición y proteger a quienes quedan más expuestos. Sus tareas más urgentes incluyen:

  • Acelerar la salida gradual de los combustibles fósiles.
  • Fortalecer la generación renovable y las redes eléctricas.
  • Invertir en transporte público y movilidad activa.
  • Actualizar códigos de construcción para viviendas eficientes y resilientes.
  • Proteger cuencas, humedales, bosques y áreas costeras.
  • Desarrollar sistemas de alerta temprana y gestión de riesgos.
  • Garantizar financiamiento para adaptación en territorios vulnerables.

La COP31 será una prueba de cooperación multilateral. La conferencia buscará avanzar en la transición desde los combustibles fósiles, ampliar el financiamiento climático y operacionalizar compromisos previos, incluida la meta colectiva acordada en la COP29.

Las empresas no pueden limitarse a comunicar sostenibilidad. Deben medir sus emisiones, establecer metas basadas en la ciencia, reducir su huella real y transparentar sus avances. La acción empresarial debe abarcar energía, transporte, cadena de suministro, diseño de productos, gestión de residuos y relación con las comunidades.

Las oportunidades empresariales incluyen:

  • Electrificar flotas y procesos productivos.
  • Comprar energía renovable.
  • Rediseñar envases y productos para reducir residuos.
  • Medir y reducir emisiones de metano.
  • Invertir en eficiencia hídrica y energética.
  • Incorporar criterios de biodiversidad en decisiones de inversión.
  • Apoyar proveedores locales y transiciones laborales justas.

El valor de una empresa sostenible no está en un eslogan, sino en datos verificables: menos emisiones, menos residuos, más eficiencia, mejores condiciones laborales y menor impacto sobre los ecosistemas.

Las acciones individuales importan, pero no porque cada persona pueda “salvar el planeta” sola. Importan porque construyen cultura, demanda social y presión política. Cuando millones de personas cambian hábitos, eligen mejor y exigen políticas públicas, las decisiones colectivas se vuelven posibles.

Acciones útiles incluyen:

  • Reducir el desperdicio de alimentos.
  • Priorizar transporte público, bicicleta o caminata cuando sea posible.
  • Mejorar la eficiencia energética del hogar.
  • Consumir menos y elegir productos más duraderos.
  • Separar y reducir residuos.
  • Apoyar proyectos de energía renovable y conservación.
  • Informarse con fuentes científicas confiables.
  • Exigir a autoridades y empresas compromisos medibles.

La clave está en evitar dos extremos: el fatalismo, que lleva a la inacción, y el individualismo, que traslada toda la responsabilidad a las personas y oculta el papel de las industrias y los Estados.

El mayor desafío de 2026 no es la falta de conocimiento, sino la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que las sociedades efectivamente hacen. El IPCC advierte que muchas medidas de adaptación siguen siendo incrementales y que la magnitud de los riesgos exige decisiones, financiamiento e inversiones mucho mayores en la próxima década.

Entre los obstáculos más relevantes están:

  • La dependencia de combustibles fósiles.
  • La insuficiencia de financiamiento para adaptación.
  • La desigualdad entre países y comunidades.
  • La expansión urbana sin planificación climática.
  • La pérdida de ecosistemas y biodiversidad.
  • La desinformación y el negacionismo climático.
  • La falta de coordinación entre política pública, empresas y ciudadanía.

En Chile, por ejemplo, la conmemoración de 2026 se produjo en medio de emergencias meteorológicas y de un debate público donde aún persisten declaraciones que cuestionan la existencia del cambio climático o sus explicaciones científicas. Esto demuestra que la comunicación basada en evidencia sigue siendo una tarea pendiente.

La COP31 se realizará en Antalya desde el 9 hasta el 20 de noviembre de 2026 y será un espacio decisivo para avanzar desde los compromisos hacia la implementación. La conferencia incluirá una Cumbre de Líderes los días 11 y 12 de noviembre.

Sus prioridades incluyen:

  • Transición de energía limpia y electrificación.
  • Reducción de residuos y metano.
  • Ciudades y edificaciones resilientes.
  • Financiamiento climático y comercio verde.
  • Educación, juventud y habilidades.
  • Ciencia, industria y tecnología.
  • Océanos, naturaleza y uso del suelo.
  • Desarrollo humano, equidad de género y transición justa.
  • Fortalecimiento de la implementación.

La conferencia también iniciará el segundo balance global de la acción climática bajo el Acuerdo de París, un proceso para evaluar avances, identificar brechas y orientar mayor ambición.

Para que el Día Internacional contra el Cambio Climático tenga efectos reales, cada conmemoración debería dejar compromisos concretos. Una agenda útil para los próximos años podría incluir:

  1. Medir: inventarios de emisiones, huella hídrica, residuos y vulnerabilidad territorial.
  2. Reducir: metas de descarbonización con plazos y responsables claros.
  3. Adaptar: planes locales de riesgo, agua, calor, incendios e inundaciones.
  4. Financiar: presupuestos públicos e inversión privada alineados con la transición.
  5. Proteger: conservación y restauración de ecosistemas clave.
  6. Educar: alfabetización climática en escuelas, medios y empresas.
  7. Evaluar: indicadores públicos que permitan saber si los compromisos se cumplen.

El Día Internacional contra el Cambio Climático 2026 no debería celebrarse como una fecha más del calendario ambiental. Debe entenderse como una advertencia y una oportunidad. La ciencia muestra que los impactos se aceleran, pero también que existen soluciones viables si se combinan mitigación, adaptación, protección de la biodiversidad, eficiencia energética y justicia social.

El tema que mejor representa este año —la implementación mediante cooperación y acción colectiva— nos recuerda que el clima no se protege con declaraciones, sino con decisiones. Cada año sin acción suficiente hace más difícil adaptarse; cada año con inversión en energía limpia, ecosistemas y resiliencia hace más posible un futuro habitable.

La pregunta ya no es si el cambio climático existe o si afectará nuestras vidas. La pregunta es si seremos capaces de actuar con la rapidez, la cooperación y la justicia que la crisis exige. El 24 de octubre de 2026 debe ser, por tanto, un punto de partida: no un día de discursos, sino el beginning de un compromiso que debe sostenerse los 365 días del año.


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Medio Ambiente

Ministerio del Medio Ambiente inicia consulta indígena para crear Parque Nacional Cabo Froward con una superficie ampliada

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El Ministerio del Medio Ambiente inició este martes 20 de octubre el proceso de consulta indígena para avanzar en la creación del Parque Nacional Cabo Froward, en la comuna de Punta Arenas, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. La iniciativa contempla una propuesta ampliada que permitiría proteger uno de los ecosistemas de mayor valor ecológico del extremo austral del país.

Al respecto, la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, destacó que “cuidar la naturaleza también significa hacernos responsables del futuro de nuestro país. Por eso, hemos retomado las gestiones para avanzar en la creación de este parque nacional. Este es un paso importante para proteger nuestro patrimonio natural y demuestra que el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado puede traducirse en resultados concretos para el país”.

La creación de esta área protegida se remonta a marzo de 2024, cuando el Ministerio del Medio Ambiente, junto a los ministerios de Bienes Nacionales y Agricultura, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y la Fundación Rewilding Chile, suscribieron un protocolo de acuerdo para impulsar el proyecto. Sin embargo, durante la administración anterior, la consulta indígena fue suspendida y este proceso quedó sin avances.

Durante este año, el Ministerio del Medio Ambiente retomó las gestiones y, mediante un trabajo conjunto con el Ministerio de Bienes Nacionales y la Fundación Rewilding Chile, se está elaborando una propuesta complementaria que permitirá ampliar la superficie originalmente considerada.

La propuesta considera la donación realizada al Fisco por la Fundación Rewilding Chile, a las que se suman terrenos fiscales correspondientes a los bienes nacionales protegidos Río Batchelor y Cabo Froward. Además, contempla la incorporación de un nuevo predio que la fundación se comprometió a donar, junto con superficies fiscales adicionales, lo que permitirá ampliar el área de conservación y fortalecer las posibilidades de administración y uso público del parque, aumentando la extensión original del futuro parque nacional a aproximadamente 183.045 hectáreas.

La importancia de Cabo Froward radica en su extraordinaria biodiversidad. El área alberga extensos bosques subantárticos, con presencia del ciprés de las Guaitecas, la conífera más austral del planeta, y grandes superficies de turberas, ecosistemas fundamentales para la captura y almacenamiento de carbono. Asimismo, constituye uno de los últimos hábitats continentales del huemul y colinda con el sitio más austral de nidificación del canquén colorado, ambas especies en peligro de extinción.

El inicio de la consulta indígena fue oficializado mediante una resolución publicada este martes en el Diario Oficial, en cumplimiento del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la normativa vigente. Además, como parte de este proceso, el Ministerio del Medio Ambiente habilitó una plataforma con los antecedentes de la consulta en: https://consultaindigena.MMA.gob.cl/

La convocatoria contemplará reuniones de planificación con las comunidades indígenas, cuya primera sesión está prevista, de manera preliminar, para el 18 de noviembre. Una vez concluida esta etapa, el proyecto deberá continuar con los procedimientos administrativos correspondientes para concretar la creación del nuevo parque nacional.


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: Teletón

“Juntos hacemos más”: CCU, Teletón y el Ministerio del Medio Ambiente, vuelven a movilizar a Chile en torno al reciclaje

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Una botella puede parecer poco. Pero cuando miles de personas se suman, el impacto se multiplica. Esa es la invitación que este año hacen CCU, Bilz y Pap, Teletón, Mario Kreutzberger y el Ministerio del Medio Ambiente, con “Superhéroes del Reciclaje: Juntos hacemos más”, una nueva edición de la iniciativa que desde 2015 convoca a las familias de todo Chile a reciclar.

Para esta nueva versión se habilitarán más de 700 puntos de reciclaje de Arica a Magallanes. Esto, gracias al trabajo conjunto con el Ministerio del Medio Ambiente, más de 120 municipios, los Sistemas de Gestión de Residuos de Envases y Embalajes ReSimple y GiroRecicla, y Copec, que se suma con una red de 72 puntos en estaciones de servicio ubicadas en Antofagasta, Santiago, O’Higgins y Temuco. En todos ellos se podrán reciclar botellas plásticas de bebidas, jugos y aguas de todas las marcas y formatos, sin distinción. El único requisito es que correspondan a plástico PET.

“Desde hace más de diez años, junto a Teletón invitamos a las familias de todo Chile a sumarse a esta tarea de reciclaje, demostrando cómo una acción cotidiana puede transformarse en un gran esfuerzo colectivo. Esta campaña nos recuerda que cuando miles de personas y organizaciones se movilizan detrás de un mismo propósito, juntos podemos generar un impacto mucho mayor”, señaló Carlos Anwandter, gerente de Negocios de Analcohólicos de CCU.

Tarea teleton 6

El recorrido de las botellas recolectadas no termina en los puntos de reciclaje. Los envases serán trasladados a CirCCUlar, la planta de reciclaje botella a botella de CCU, donde serán procesados y transformados nuevamente en materia prima para producir nuevas botellas.

Para que una botella deje de ser un residuo y se incorpore nuevamente al ciclo productivo se requiere de educación ambiental. “Solo así lograremos que las familias y los niños incorporen el reciclaje dentro de sus hábitos cotidianos”, dijo la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo.

«Los desafíos ambientales que tenemos como país requieren colaboración. Necesitamos un Estado que genere buenas políticas públicas y reglas claras, pero también empresas comprometidas, municipios involucrados, sistemas de gestión que funcionen y una ciudadanía que sea parte activa de este proceso. Esta campaña es un ejemplo de lo que podemos lograr si todos trabajamos juntos en la promoción de una economía realmente circular”, agregó la secretaria de Estado.

Efectivamente, la iniciativa es parte de una historia de colaboración de larga data. CCU y también el Ministerio del Medio Ambiente han acompañado a Teletón desde 2015, año en que Bilz y Pap incorporó el reciclaje como una forma de movilizar a niños y familias en torno a una tarea común. Con los años, se han ido sumando a este proyecto colegios, municipios y organizaciones a lo largo del país.

Toda la información sobre las fechas, puntos de reciclaje y cómo participar estará disponible en Bilzypap.cl, las redes sociales de Bilz y Pap y los canales de CCU.


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Medio Ambiente

Ley REP: SMA realiza fiscalizaciones a importadores del producto prioritario neumáticos para verificar el cumplimiento y detectar eventuales elusores

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La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), en el marco de sus competencias y del seguimiento de la Ley N°20.920 (Ley REP), se encuentra ejecutando un plan de fiscalización dirigido a empresas importadoras de neumáticos en su calidad de sujetos obligados por esta normativa.

El objetivo de estas acciones es verificar el cumplimiento de las obligaciones legales establecidas en la normativa y en el Decreto Supremo N°8/2019 del Ministerio del Medio Ambiente, que fija las metas de recolección y valorización de Neumáticos Fuera de Uso (NFU), vigentes desde el 20 de enero de 2023.

A partir de un trabajo de análisis de la información de importaciones provista por el Servicio Nacional de Aduanas, la SMA ha focalizado sus diligencias en verificar que las empresas estén debidamente constituidas como Sistemas de Gestión Individuales o incorporadas a un Sistema de Gestión Colectivo, ambos autorizados por el Ministerio del Medio Ambiente. Cabe recordar que estas entidades son las responsables de implementar y coordinar las acciones técnicas necesarias para recolectar y valorizar los residuos generados.

Al respecto, el Superintendente del Medio Ambiente, Emanuel Ibarra, destacó que: «La Ley REP representa un cambio estructural en el modelo de gestión de residuos de nuestro país, y su efectividad depende del cumplimiento riguroso y equitativo de todos los actores regulados. A través del cruce de información con Aduanas, estamos fiscalizando el mercado de importación de neumáticos para asegurar que todas las empresas asuman sus obligaciones ambientales y no se generen competencias desleales o elusiones que afecten el logro de las metas que impacten al medio ambiente. Esto además se enmarca en una estrategia de fiscalización y de instrucción de procedimientos sancionatorios que comenzaremos a ejecutar».

Las actividades de fiscalización han contemplado inspecciones en terreno y requerimientos de información, solicitando a los titulares antecedentes sobre sus importaciones efectuadas entre los años 2022 y 2026, la descripción de sus procesos operativos y el manejo de mermas, pérdidas o residuos asociados.

La SMA continuará desarrollando estas acciones de fiscalización y análisis técnico en estrecha coordinación con los organismos públicos competentes, con el propósito de fortalecer el cumplimiento normativo, detectar posibles irregularidades y resguardar la adecuada gestión ambiental de los neumáticos en el país.


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Medio Ambiente

SMA formula cargos a empresa COPEC S.A. por el Terminal Marítimo de Quintero

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La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ha formulado cargos en contra de la empresa COPEC S.A., titular del establecimiento “Terminal Marítimo de Quintero COPEC”, ubicado en Camino Costero N° 111, sector El Bato, comuna de Quintero, Región de Valparaíso. La instalación se encuentra sujeta a las obligaciones de control de residuos industriales líquidos (RILes) y su norma de emisión aplicable. 

Dicho establecimiento cuenta con un sistema de tratamiento de residuos líquidos generados en las actividades del terminal y su planta de lubricantes, cuyas descargas se efectúan al cuerpo de agua superficial de la Bahía de Quintero mediante un emisario marítimo. 

Al respecto, el Superintendente del Medio Ambiente, Emanuel Ibarra, explicó que: “Las exigencias fijadas en los programas de monitoreo de residuos líquidos son fundamentales para evitar la degradación de los ecosistemas marinos y proteger la Bahía de Quintero, un área altamente sensible que además cuenta con una Norma Secundaria de Calidad Ambiental. La formulación de cargos busca que la empresa asuma de manera rigurosa los límites autorizados en sus instrumentos ambientales, adoptando las acciones técnicas o de infraestructura necesarias para corregir estas desviaciones de caudal y asegurar un desempeño transparente ante la comunidad y la institucionalidad”. 

En específico, la infracción imputada a la empresa se sustenta tras constatar el límite máximo permitido de volumen de descarga en su Programa de Monitoreo (Res. Ex. SMA N° 1114/2019), el cual establece un caudal máximo de 197(5) al día. De acuerdo con el análisis de los informes de fiscalización y los reportes de autocontrol, se constataron exenciones del límite de descarga en el mes de noviembre de 2023, y de manera continua durante los meses de abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre de 2025. 

Asimismo, el análisis técnico determinó que, durante el mes de agosto de 2025, producto de las superaciones de volumen, la empresa excedió la carga másica contaminante permitida para el parámetro Hidrocarburos Volátiles, registrándose una máxima de hasta un 382% sobre el límite autorizado. 

La infracción fue clasificada como leve, conforme al artículo la letra c) del artículo 39 de la LOSMA. Al respecto, la ley dispone que las infracciones de carácter leve podrán ser objeto de amonestación por escrito o multa de una hasta 1.000 Unidades Tributarias Anuales (UTA). 

Tras la notificación de este acto administrativo, COPEC S.A. dispondrá de un plazo de 15 días hábiles para presentar un Programa de Cumplimiento —luego de otorgarse de oficio una ampliación de 5 días hábiles— o bien de 22 días hábiles para formular sus Descargos respectivos. 

Para mayor detalle, es posible acceder a la formulación de cargos en el Sistema Nacional de Información de Fiscalización Ambiental (SNIFA) de la SMA:  https://snifa.sma.gob.cl/Sancionatorio/Ficha/4674


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