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NECESITAMOS UNA MINERÍA VIRTUOSA, SOSTENIBLE E INCLUSIVA

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RLAGOS-14
El ex Presidente de la República, Ricardo Lagos, afirma a Ingenieros del Cobre & Minería que en un contexto en que el cobre puede prontamente dejar de ser un commodity debido a exigencias relacionadas con su huella de carbono, es urgente generar una visión de Estado para una minería virtuosa, sustentable e inclusiva.

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Recientemente el ex Presidente de la República, Ricardo Lagos, hizo noticia al ser parte de un selecto grupo de trabajo que elaboró un informe transversal acerca del futuro de la minería en el país. El documento Minería y Desarrollo Sostenible de Chile: Hacia una Visión Compartida, entregado recientemente a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, y a la ministra de Minería, Aurora Williams, nace según sus autores porque “Chile requiere de una visión sobre su minería, que sea compartida por todos los actores interesados, para que promueva en forma más efectiva el desarrollo sostenible del país”.

Ricardo Lagos destaca el carácter colectivo de este informe. “En mi caso en particular me esforcé por mirar la historia económica de Chile. La historia económica de Chile es la historia de la minería en la que hemos logrado; a veces inteligentes, otras veces no muy inteligentes; aprovechar el recurso minero. En la minería del siglo XIX, desde 1832 con Chañarcillo vivimos de la plata, después hubo un periodo breve en que emergió el cobre y que fue rápidamente opacado por el salitre. Y con el salitre no encontramos nada mejor que ponerle un impuesto de 20% de la exportación para el Gobierno, y sobre esa base decidimos olvidarnos de los impuestos que venían de la Colonia, el sistema tributario chileno se acabó y nos dedicamos a vivir felices de la vida del 20% de las exportaciones de salitre. Esto hasta que los amigos alemanes descubrieron el salitre sintético. Después, para poner el broche de oro, con la depresión del año 30, el gobierno más bien de derecha del Presidente Alessandri en su segunda presidencia, hubo de crear la Corporación de Venta de Salitre y Yodo, una empresa estatal y ahí terminó el salitre. Por suerte ya había comenzado en 1906 la explotación de El Teniente, con ella venía entonces la Gran Minería del Cobre, y ahí estamos todavía”, relata.

El actual presidente de la Fundación Democracia y Desarrollo destaca que tras el salitre no quedó nada más que recuerdos pero asegura que “hemos aprendido la lección”, aunque falta una necesaria visión compartida que sea capaz de trascender ciclos económicos y periodos de Gobierno. En conversación exclusiva con Revista Ingenieros del Cobre & Minería, el destacado líder de opinión analiza la situación actual de la minería, sus desafíos y sus visiones para esta actividad y su rol en el desarrollo del país en el tiempo.

– ¿Qué lo motivó para participar en este grupo de trabajo y hacer este documento?
En el trasfondo es la historia, que a ratos como que se nos olvida en Chile, y también los hechos nuevos que ocurren, que son aún más graves, la judicialización de los procesos cuando usted quiere iniciar una actividad minera, los cambios que ha habido desde el punto de vista de que una actividad bien hecha tiene que ser una actividad minera sustentable, el tema de la minería verde que está ahí para quedarse y la sustentabilidad tiene que ver también con; algo que no está dicho con esta claridad en el documento; un cambio de paradigma para entender el funcionamiento de la economía. En el futuro se podrá decir: “usted ingresó por habitante U$20 dólares, perfecto, pero dígame señor, ¿Cuánto emite por persona en materia de gases de efecto invernadero?”. Ese va a ser el test del nivel de civilización de una sociedad, y entonces el cobre dejará de ser un commodity, habrá un precio muy alto para el que emite pocos gases de efecto invernadero, y un precio más bajo para los que emiten más, eso lo doy por escrito.

– ¿Qué rol debiese jugar al respecto el Estado?
Para el Estado no puede ser indiferente la tecnología que una empresa usa para producir. Al Estado de Chile no puede serle indiferente que la tecnología de generación eléctrica que se use sea más intensiva en gases de efecto invernadero. Ese tema no está en la discusión hoy día, pero está a la vuelta de la esquina… a la vuelta de la esquina. Una explotación minera sustentable no es para ser verde y no es para estar a la moda, y tampoco lo digo para adelantarme, porque el futuro es hoy, esta es la visión de hoy.

Tenemos una visión compartida sobre la importancia del cobre, pero queremos que la explotación del cobre y de otros minerales en Chile sea una explotación virtuosa, porque esa es nuestra riqueza; sustentable, porque no es cuestión de sacar más cobre y venderlo; y que sea parte de una explotación minera inclusiva, es decir, que haya una creación de valor en la explotación del mineral que se comparta de una manera adecuada con las comunidades donde ese recurso está enclavado.

– ¿Está de acuerdo con la afirmación de que somos más bien un país con minería, pero no somos un país con conciencia minera?
No, el problema es otro, no es que no tenemos conciencia. Lo que ocurre es que la población ocupada en la actividad minera es más bien pequeña en comparación al aporte que hay. Pero hoy día por cada trabajador en minería hay una inversión de cuánto, 1 ó 2 millones de dólares. ¿Qué actividad en la economía chilena por cada trabajador invierte US$2 millones? -Ninguna.

– ¿Estamos muy lejos de los países que exportan servicios asociados a la minería y no solamente commodities?
Durante la elaboración del documento revisamos el tema de los encadenamientos, porque aquí se dice que exportamos commodities, pero respecto de los encadenamientos hacia atrás, resulta que prácticamente todos los estudios de ingeniería para las actividades mineras en América Latina se hacen acá en Chile, ese es un tremendo capital que hay en el país. Uno de los participantes del grupo de trabajo tiene su empresa proveedora de la minería en Antofagasta y el 70% de lo que produce lo exporta. Ciertamente podemos hacer más, pero ya no estamos sólo exportando commodities.

– ¿Cómo logramos avanzar para acercarnos a lo que están haciendo países como Canadá, Suecia, Noruega o Australia que exportan tecnología y conocimiento para la minería?
Ellos han definido una estrategia para su industria minera, han establecido principios orientadores y están todos de acuerdo con estos, entonces yo digo ¿podemos nosotros hacer algo parecido?, alguien una vez me dijo: sí, pero para eso tienes que ser escandinavo. Yo creo que cuando hicimos este trabajo buscamos puntos de acuerdo para generar una visión compartida y podemos tener discrepancias, pero cuando los principios en los que concordamos los queramos implementar, y en buena hora, porque para eso hay un proceso democrático.

– ¿Cuál ha sido la recepción que ha tenido este documento?
Cuando terminamos el documento se lo llevamos a la Presidenta de la República, le pareció muy interesante y les ha dado instrucciones a los ministros para seguir avanzando. Tuvimos reunión con la ministra de Minería, con el vicepresidente de Corfo, que señaló que él tenía vivo interés en el tema del cluster minero. Tuvimos acá en la Fundación una reunión a la que asistieron más de 30 de las personas que más saben de minería en Chile que están en los distintos think tank de las más diversas instituciones, también aquellas ligadas a diferentes sectores políticos. Lo que se intenta es hacer un gran debate, que este documento sea el punto de partida y de esa manera se da un insumo muy importante para que el Gobierno pueda invitar a todos y decir “bueno, ahora tenemos material suficiente como para definir un documento como el que tienen los escandinavos, digamos que sí somos capaces de hacerlo”, a eso me refiero. Tiene que haber una política de largo plazo que nos ordene, no puede ser que cada cuatro años vayamos a estar discutiendo qué es lo que hacemos con la minería, podemos tener discusiones en la coyuntura, pero en el cómo capitalizamos y qué es lo que hacemos, eso me parece muy importante.

– Y, a su juicio ¿Cómo podemos capitalizar esta riqueza para que los recursos naturales sean finalmente una oportunidad de desarrollo de largo plazo y no nos vuelva a ocurrir lo que pasó con el salitre?
Creo que respecto a la minería hay que tener ideas claras, primero hay un potencial de reservas y un desarrollo de la minería claro y de clase mundial, pero por favor no me gustaría que los recursos de la minería fueran a financiar gastos corrientes, porque cuando se acaben los recursos de la minería ¿cómo financiamos el gasto de corriente? Me gustaría, y eso fue lo que intentamos cuando aplicamos el royalty, que el royalty se destine a la creación de ciencia, tecnología e innovación, de manera que cuando se acabe la minería tengamos los productos, tengamos las patentes, tengamos productos de innovación. El cobre que producimos hoy tiene que generar actividades que vayan en beneficio de nuestros nietos y bisnietos, es decir debemos ser capaces de proyectarnos en el tiempo, como lo han hecho los amigos escandinavos, que ya prácticamente no producen cobre pero nos venden toda la maquinaria.

– Parece ser que esta carencia de visiones compartidas y de largo plazo en Chile es un mal extendido en el país…
Claro, porque a ratos la ideología es más fuerte, no es elegante estar hoy día hablando de picking the winners, verdad, eligiendo quiénes son las industrias del futuro, eso no es lo que diría la teoría convencional, pero lo malo es que las teorías son también modas. Por ejemplo, hablar de política de industrialización es fea palabra, pero lo que yo sé es que lo que ha hecho Corea, que todo el mundo mira lo que ha hecho Corea, no es más que eso. Pero en fin, no quiero entrar en ese debate, lo que quiero decir es que creo muy importante tener lineamientos orientadores claros acerca de hacia dónde queremos llevar al país en un mediano y largo plazo, Chile lo hemos construido así.

El Presidente Manuel Montt, decidió que tenía que haber un ferrocarril que fuera hacia el sur y cuando terminó su periodo, diez años más tarde, el ferrocarril llegaba hasta San Bernardo. Y después cambió el Gobierno y el proyecto del ferrocarril seguía para el sur. Hubo una guerra con España, luego la guerra con Perú y Bolivia, pero aún con esos eventos de por medio el ferrocarril seguía para el sur, y así se llegó a Collipulli. Se tuvo que hacer un gran viaducto, llegamos a Temuco durante el Gobierno del Presidente Balmaceda y después terminamos en Puerto Montt en 1915, con guerra civil de por medio y con Balmaceda muerto. Pero lo que quiero decir con esto es que con todo lo que pasó entre 1855 y 1915, el ferrocarril se construyó porque había una política de Estado.

– En el documento se menciona a Codelco ¿Cuál es su opinión del rol de esta empresa en esta visión de país para la minería y el desarrollo del país?
Hay un párrafo en particular sobre Codelco, y no se trata de que en un documento así vayamos a pronunciarnos sobre los temas de la coyuntura que tiene hoy día Codelco, pero sí corresponde decir cómo esta empresa tiene que seguir cumpliendo el rol de un importante proveedor de lo que son las actividades mineras en el país y de lo que son los recursos fiscales. También digámoslo francamente, la minería tiene un importante rol desde el punto de vista de los recursos fiscales en Chile, tanto desde Codelco por la contribución que hace, como desde la minería privada.

– Recientemente trascendió que el Gobierno promovería una fórmula de capitalización parcial de Codelco hasta 2018, ¿Cuál es su visión al respecto?
Me parece que es indispensable que una empresa del tamaño y rol estratégico que tiene Codelco para Chile pueda tener un planteamiento de capitalización de más largo plazo que el año 2018. En el mundo moderno las inversiones se programan con mucha anticipación y concretarlas tiene un largo desarrollo, por lo tanto creo que es indispensable que se pueda ir más allá de lo que dura un mandato presidencial y me habría gustado, y creo que todavía es posible, tomar decisiones en el sentido de apuntar más allá. El hecho de que la asignación de recursos vaya a estar determinada fundamentalmente por los ciclos económicos propios del Gobierno de turno hace muy difícil un manejo del largo plazo y por ello creo que en este caso sería necesario mirar más allá del año 2018.

– ¿Está respondiendo adecuadamente el gobierno corporativo de Codelco a las exigencias que la empresa tiene actualmente?
En la práctica es muy difícil un gobierno corporativo cuando hay un solo dueño, y ese dueño a veces le pide recursos a Codelco si tiene necesidades urgentes de caja.

– ¿Cuál es su visión acerca del rol de las regiones mineras para lograr mayor participación de los beneficios que reporta la minería?
Hay dos elementos acá, uno el tema más allá de la descentralización y la no descentralización del país, y cómo usted genera elementos más adecuados para una política más descentralizada, no obstante que Chile es una república unitaria. Ahora, dicho esto, es evidente que tiene que haber también una capacidad en la región donde están enclavados los recursos de compartir el valor de lo que se está creando, esa fue la idea, por ejemplo, de poner centros de innovación. Todo esto es algo que se tiene que compatibilizar, entendiendo que probablemente las regiones mineras van a tener un desarrollo mayor, se tiene que buscar el equilibrio entre las distintas regiones, no puede ser que una región que no tiene minería tenga desniveles demasiados grandes. No estaríamos de acuerdo en Chile con tan poca solidaridad.

– ¿Está el país hoy en condiciones de ponerse de acuerdo en temas de futuro y retomar esta tendencia histórica de contar con visiones de Estado más allá de los ciclos políticos y económicos?
Este esfuerzo de definir y concordar con todos los chilenos una política en materia minera, una política en materia energética, una política en infraestructura, se ha vuelto complejo.

El concepto de política de Estado no existe ya. Cómo voy a suponer yo que estando listo para licitar Vespucio el que llegue diga tengo una idea mejor lo vamos hacer una autopista por arriba como la que está entre Puente Alto y Grecia, porque es más barata. ¿Va a poder pasar una autopista de Vespucio por arriba de los jardines que hay en Vitacura? -La ciudadanía le va a decir que no, entonces el túnel minero tiene que hacerlo.

El Transantiago… la base del Transantiago es el Metro, lo menos que usted puede hacer es de 10 a 15 kilómetros de Metro por año, que cuestan entre 1.000 y US$1.200 millones, entonces usted en 20 años va a tener resuelto el transporte de Santiago a través del Metro, porque el sistema de los buses y los corredores, eso es mientras tanto. Pero que no me diga el Ministro de Hacienda: ‘Perdóneme, pero un kilómetro de Metro vale US$50 millones y un kilómetro de vía segregada vale 1 millón y medio’. Bueno claro, yo entiendo, pero esa no es la respuesta que una ciudad espera.

Le digo otra cosa, ¿Sabe cuál era el PIB de Chile en el año 90? -En pesos de hoy más o menos debe haber sido unos 60 o US$70 mil millones. ¿Sabe cuánto es hoy el presupuesto de Chile? – US$60 mil millones. O sea hoy el presupuesto de Chile es el equivalente al PIB de Chile de hace 25 años atrás. Entonces me tinca que lo que hoy día se puede hacer, es mucho más que de lo que se podía hacer hace 25 años. En ese sentido es indispensable una política de Estado que tome en consideración que desde el Gobierno se tiene mayores grados de libertad, porque el país está creciendo.

 Fuente/fdd/
www.chiledesarrollosustentable.cl
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Polinizadores en peligro: POR QUÉ LAS ABEJAS SON FUNDAMENTALES

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Sin este proceso, muchos ecosistemas perderían diversidad y la agricultura sostenible sería mucho más difícil. En los últimos años, la disminución de poblaciones de polinizadores ha generado preocupación científica y social por sus consecuencias ambientales, económicas y alimentarias.

Los polinizadores son animales que facilitan el traslado de polen entre órganos reproductivos de las plantas. Las abejas son las más conocidas, pero no son las únicas. Muchos insectos silvestres cumplen funciones clave en bosques, praderas, huertos y cultivos. La polinización puede parecer un proceso pequeño, pero sostiene redes ecológicas complejas y contribuye a la estabilidad de los ecosistemas.

Las abejas destacan por su eficacia y constancia en la visita a flores. Existen abejas melíferas gestionadas por apicultores y muchas especies silvestres que polinizan plantas nativas y cultivos. Su trabajo mejora el rendimiento, la calidad y la diversidad de alimentos. Frutas, hortalizas, frutos secos y semillas dependen en mayor o menor medida de este proceso. Proteger a las abejas significa proteger la biodiversidad y la seguridad de la alimentación humana, ya que muchos productos ricos en vitaminas y micronutrientes dependen de ellas. Su pérdida simplificaría drásticamente la oferta alimentaria y afectaría la calidad nutricional global.

  • Biodiversidad y equilibrio ecológico: Los polinizadores ayudan a mantener la diversidad vegetal. Si disminuyen, muchas plantas producen menos semillas y frutos, lo que afecta a aves, mamíferos e insectos que dependen de ellas. Esta pérdida altera las cadenas alimentarias y reduce la resiliencia de los ecosistemas.
  • Agricultura sostenible: La producción agrícola necesita polinizadores sanos. Aunque algunos cultivos se polinizan por el viento, muchos mejoran notablemente con la actividad de insectos. La presencia de setos, flores silvestres y hábitats naturales cerca de los campos puede aumentar sus poblaciones y reducir la dependencia de insumos externos, integrando naturaleza y producción de forma resiliente.

Las principales amenazas para los polinizadores son la pérdida de hábitat, el uso intensivo de pesticidas, la contaminación, las especies invasoras, las enfermedades y el cambio climático. La simplificación del paisaje agrícola reduce su alimento y refugio, mientras que las olas de calor y cambios estacionales desincronizan la floración con la actividad de los insectos.

Para mitigar el impacto químico, reducir pesticidas no significa abandonar la protección de cultivos, sino aplicar un manejo integrado de plagas. Este enfoque combina prevención, monitoreo y control biológico, recurriendo al uso químico solo cuando es estrictamente necesario. Así se protege la producción y se reduce el daño sobre insectos beneficiosos.

Para recuperar sus poblaciones, es vital diseñar paisajes favorables que combinen refugios, agua, ausencia de químicos peligrosos y una diversidad floral durante todo el año. Los monocultivos extensos ofrecen alimento durante periodos muy cortos y luego se convierten en desiertos ecológicos; en cambio, los setos, márgenes, praderas y pequeños bosques proporcionan continuidad temporal y espacial con flores de distintas formas adaptadas a diferentes insectos.

  1. En el campo: Los márgenes florales, la rotación de cultivos y la reducción de agroquímicos favorecen su recuperación rápida, conectando espacios verdes y hábitats naturales dispersos.
  2. Ciudades como refugio: Los entornos urbanos pueden convertirse en microhábitats valiosos si se gestionan parques, balcones y solares con criterios ecológicos. Praderas floridas, hoteles de insectos bien diseñados, la reducción de siegas excesivas y la eliminación de herbicidas permiten crear una red ecológica que complementa a los hábitats naturales.

Los ciudadanos pueden apoyar a los polinizadores mediante jardines con flores diversas, la compra de alimentos sostenibles y el apoyo a la apicultura responsable. Por su parte, las empresas agrícolas y alimentarias deben incorporar criterios de biodiversidad en sus cadenas de suministro, mientras que las administraciones públicas tienen la obligación de facilitar políticas que protejan hábitats y regulen sustancias perjudiciales.

Para saber si estas medidas funcionan, se requiere continuidad mediante la investigación y el seguimiento científico. Los indicadores de recuperación —como la presencia de más flores, mariposas, abejas silvestres y frutos en plantas nativas— deben evaluarse con monitoreos científicos de abundancia y diversidad. Los conteos de insectos y análisis de hábitats aportan datos esenciales para ajustar políticas agrícolas y urbanas, evitando que los esfuerzos se queden en acciones simbólicas de temporada.

Los polinizadores, especialmente las abejas, son fundamentales para la biodiversidad, los ecosistemas y la agricultura sostenible. Su declive no es un problema aislado, sino una señal de deterioro ambiental generalizado. Protegerlos exige cambiar la gestión del territorio, reducir presiones químicas y recuperar hábitats. Cuidar a los polinizadores es cuidar la base natural de muchos alimentos y de la vida en el planeta.


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DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

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Desde su inicio en 1974 ha servido para encender debates y sembrar iniciativas: escuelas que plantan árboles con alumnos, barrios que organizan limpiezas de ríos, pequeñas empresas que cambian plásticos por materiales reutilizables. Esos actos, aunque modestos, son el pulso de una transformación mayor.

Su importancia radica en poner en la agenda pública desafíos ambientales transversales: contaminación atmosférica y de aguas, pérdida de biodiversidad, degradación de suelos, residuos y la crisis climática. Al concentrar campañas temáticas anuales y designar países anfitriones, el Día facilita la coordinación entre gobiernos, ONG, sector privado y comunidades locales, amplificando mensajes y recursos.

Históricamente, la conmemoración nació tras la creciente conciencia ambiental de los años 60–70 y las primeras conferencias internacionales que vinculaban desarrollo y ambiente. Desde entonces, ha ayudado a catalizar acuerdos, normativas y comportamientos —por ejemplo, campañas de reducción de plásticos, restauración de ecosistemas y promoción de energías limpias— que, aunque insuficientes, muestran el potencial de acción conjunta.

Los beneficios concretos para el planeta y el desarrollo sostenible incluyen: aceleración de políticas públicas ambientales; mayor financiamiento y prioridad para proyectos de conservación y infraestructura verde; impulso a la transición energética y eficiencia energética; y fortalecimiento de economías locales basadas en servicios ecosistémicos.

Para el cambio climático, la celebración funciona como instrumento de educación y presión política para reducir emisiones, promover adopción de renovables y fomentar prácticas de mitigación y adaptación. En biodiversidad, concentra esfuerzos de protección de hábitats, monitoreo de especies y estrategias de manejo sustentable que reducen pérdidas genéticas y servicios ecosistémicos esenciales (polinización, regulación hídrica, control de plagas).

Imagen de Łukasz Winiarski en Pixabay

La eficiencia energética recibe atención a través de campañas de consumo responsable, etiquetado, incentivos para renovación de flotas y edificaciones más eficientes, y fomento de tecnologías como iluminación LED, bombas de calor o edificios de consumo casi nulo. Estas acciones reducen demanda, emisiones y costes económicos.

Sin embargo, no todo es lineal: las oportunidades incluyen visibilizar soluciones escalables, atraer inversión verde, empoderar comunidades y promover innovación tecnológica y educativa. Las desventajas o límites son la temporalidad del impacto (muchas campañas quedan en acciones puntuales), el riesgo de “ecoblanqueo” por parte de empresas, la desigualdad en capacidad de respuesta entre países y la brecha entre discurso público y políticas vinculantes. Para maximizar beneficios se requieren seguimiento, metas cuantificables, transparencia en financiamiento y alianzas multisectoriales que traduzcan sensibilización en transformaciones estructurales.

En 2026, el lema del Día Mundial del Medio Ambiente es: «Un llamamiento mundial a la acción climática». Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en el cambio climático y en las señales que nos envía el planeta. El Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente nos llama a actuar #PorElClimaYa.

Cada año, un país se convierte en anfitrión y organizador del Día Mundial del Medio Ambiente. La República de Azerbaiyán será el país anfitrión del mayor evento por el medio ambiente del mundo.

 La Tierra ya nos está hablando. Y lo hace con temperaturas récord, incendios más feroces, tormentas extremas y glaciares que desaparecen frente a nuestros ojos.

Durante años dijimos que limitar el calentamiento global a 1,5 °C era clave para evitar los peores impactos del cambio climático. Hoy, ese umbral está peligrosamente cerca de ser superado. Y cada décima de grado cuenta.

El cambio climático no es una amenaza futura: está redefiniendo la vida en todo el planeta.

El #DíaMundialDelMedioAmbiente 2026 nos recuerda que todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. La Tierra nos está enviando señales. La pregunta es: ¿qué señal vamos a enviar nosotros?

Súmate a la campaña global de ONU Medio Ambiente y actúa #PorElClimaYa. Porque proteger el planeta también es proteger nuestra salud, nuestras comunidades y nuestro futuro.

En el marco de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente se deben centrar los esfuerzos en motivar a las personas y comunidades, para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y de protección del medio ambiente.

Es por ello que se invita a las personas a mejorar sus hábitos de consumo. A las empresas a desarrollar modelos más ecológicos. A los gobiernos a proteger las zonas salvajes. A los profesores a educar en valores naturales. A los jóvenes a alzar la voz por el futuro del planeta. La protección del medio ambiente requiere del apoyo de todos.

Imagen de Ralf Ruppert en Pixabay

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LA HUELLA QUE DEJA EL LITIO DE LAS BATERÍAS EN LOS OCÉANOS

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Su imagen está asociada a un futuro limpio y descarbonizado. Sin embargo, como ocurre con muchos avances tecnológicos, su uso masivo plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con el litio cuando acaba en el medio ambiente, especialmente en el mar?

Estudios recientes realizados con organismos marinos muestran que este metal, considerado durante mucho tiempo poco problemático, puede dejar una huella biológica relevante en los ecosistemas marinos, incluso a concentraciones similares a las que ya se detectan en la naturaleza.

A diferencia de otros metales ampliamente estudiados, como el mercurio o el plomo, el litio no suele figurar en los listados clásicos de contaminantes ambientales. Su impacto ecológico ha recibido mucha menos atención. Sin embargo, su producción se ha disparado en las últimas décadas y su tasa de reciclaje sigue siendo baja

Gran parte del litio acaba en vertederos o se libera a través de aguas residuales, que los sistemas de depuración no eliminan eficazmente. Esto facilita que alcance ríos, estuarios y océanos. En condiciones naturales, las concentraciones de litio en el agua de mar son bajas. Pero en zonas con fuerte presión humana o cerca de explotaciones mineras se han registrado valores notablemente más altos.

La cuestión es si estas concentraciones, sin ser letales, pueden afectar a la salud de los organismos marinos a largo plazo. Para disipar dudas, distintos estudios han utilizado especies clave de la cadena trófica marina, como copépodos, erizos de mar, quisquillas, mejillones o poliquetos. Su diversidad en estrategias alimentarias y fases del ciclo vital permite evaluar mejor los efectos del contaminante en diferentes niveles del ecosistema.

El litio no siempre provoca efectos inmediatos o visibles. En muchos casos, las concentraciones actuales no causan mortalidad masiva en los organismos marinos, pero sí generan efectos subletales que pueden comprometer su salud a largo plazo.

En concreto, producen alteraciones en enzimas relacionadas con el estrés oxidativo, en procesos de detoxificación y en mecanismos asociados al sistema nervioso. Tal y como ya se ha visto en investigaciones anteriores y también en las nuestras, en embriones de erizo de mar, la exposición al litio puede ralentizar el desarrollo o inducir malformaciones, incluso cuando no se produce la muerte de los organismos.

El efecto del litio no depende únicamente de la concentración, sino también del tiempo de exposición. A medida que pasan las semanas, las respuestas biológicas se vuelven más intensas y afectan a niveles cada vez más complejos, tanto bioquímicos como enzimáticos, pasando por alteraciones celulares, hasta daños visibles en tejidos.

Cuando todos estos indicadores se analizan de forma conjunta, el resultado es claro: el estrés biológico aumenta de manera progresiva y sostenida. Es decir, exposiciones prolongadas a litio, incluso en niveles moderados, pueden generar efectos acumulativos.

Este tipo de impactos, menos evidentes pero persistentes, plantea un riesgo ecológico importante, ya que puede afectar a la reproducción, el crecimiento y la supervivencia de las especies. A largo plazo, los cambios pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas y el funcionamiento de las cadenas tróficas.

Además, estos resultados cuestionan la idea de que todos los materiales asociados a la transición energética sean ambientalmente inocuos. El litio es indispensable para reducir las emisiones de carbono, pero su ciclo de vida completo —incluyendo su destino final— debe evaluarse con rigor.

Los estudios no apuntan a un riesgo inmediato de colapso de los ecosistemas marinos, pero sí lanzan una advertencia clara: el litio es un contaminante emergente que merece atención, seguimiento y regulación. Entender sus efectos a largo plazo, especialmente en combinación con otros factores como el calentamiento global o la exposición simultánea a múltiples contaminantes, será clave para avanzar hacia una transición energética completa.

Porque la transición no consiste solo en cambiar las fuentes de energía, sino en garantizar que las soluciones adoptadas no generen nuevos problemas ambientales.

El litio seguirá siendo esencial para el futuro energético. Pero su historia en los océanos aún se está escribiendo. Comprenderla a tiempo será fundamental para que la transición sea realmente sostenible.



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VERANOS INTERMINABLES E INVIERNOS MENGUANTES: ¿CÓMO DEFINIMOS AHORA LAS ESTACIONES?

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Uno de los elementos más visibles del cambio climático antropogénico (causado por el ser humano) es el aumento de la temperatura, que a su vez modifica la forma y extensión de las cuatro estaciones. ¿Las consecuencias? Veranos más largos, que se desplazan hacia la primavera y el otoño, inviernos más cortos, primaveras adelantadas y otoños retrasados.


Estudiar de manera precisa cómo, cuánto, a qué ritmo y con qué intensidad se están produciendo esos cambios y se proyecta que sucedan en el futuro tiene un interés enorme debido a sus numerosas consecuencias. No sólo para los ecosistemas naturales, sino en el consumo y gestión de la energía, el confort de la población o la alteración del ciclo anual y sus efectos.

El concepto o definición de verano o invierno es intuitivo y aparentemente sencillo. Sin embargo, definir y calcular de manera rigurosa y objetiva las estaciones resulta muy complejo; hay muchas sutilezas y matices a tener en cuenta. De hecho, no existe un consenso en la comunidad científica ni en los centros de estudio climático a la hora de determinarlo.

¿Cómo definimos un día de verano?

Existen múltiples formas de aproximarse a la definición de las estaciones, según el enfoque que se utilice. Por un lado está el astronómico o climático: desde la astronomía, se determina con los solsticios y equinocios, o desde la climatología, con periodos fijos de tres meses.

Estas definiciones son, por tanto, invariables. Así, el verano dura astronómicamente desde el 21 de junio al 21 de septiembre (con ligeras variaciones entre años). Y desde el punto de vista climático, corresponde a los meses de junio, julio y agosto.

No consuma noticias, entiéndalas.

Por otro lado, está la definición meteorológica o térmica. Determinar si un día concreto, más allá del calendario fijo, corresponde a condiciones de verano, otoño, invierno o primavera podría conseguirse a partir del comportamiento de su temperatura (media, máxima o mínima) diaria.

Así, una definición extendida entre la comunidad científica determina como día de verano aquel en el que la temperatura máxima supera los 25ºC. Este valor es un promedio muy global a nivel planetario. No obstante, resulta lógico que quienes viven en una zona de montaña, desértica o cerca de los polos o del ecuador no estén totalmente de acuerdo con que esa temperatura sea la que defina sus días de estío. Entre otros ejemplos, el servicio meteorológico sueco establece el comienzo de la estación a partir de 10ºC de temperatura media diaria.

Algunos trabajos proponen obtener el valor numérico en cada región a través de su promedio climatológico de temperatura (30-40 años más recientes), aunque no existe una propuesta general para la extensión de la zona y el periodo a emplear. En España, se ha estudiado tanto mediante medias de tres meses como a partir de la media entre junio y septiembre.

Además, está la posibilidad de emplear el percentil 75 de temperatura máxima o mínima o media. Suponiendo que las temperaturas evolucionan como una oscilación suave y homogénea a lo largo del año, dividiéndose en cuatro partes iguales el ciclo anual, ese percentil 75 correspondería al 25 % de los días más cálidos, es decir, los días de verano.

Existe otra propuesta interesante: analizar las estaciones a través de la distribución de frecuencias de la temperatura diaria en el año. Su forma es más o menos simétrica, con un máximo central (suma de días de primavera y otoño) y dos colas (verano e invierno). Los cambios proyectados por el calentamiento global tanto en el valor medio como en el ancho de esa distribución, que se muestran en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), pueden ser útiles para estudiar cambios en las estaciones.

También existen trabajos que estudian las estaciones desde otras perspectivas muy distintas, como la fenológica: según el crecimiento de la vegetación y la floración. Como ejemplo ilustrativo, el cerezo japonés, con más de 1 000 años de datos, permite analizar la evolución estacional de la temperatura en escalas temporales enormes.

Si bien estos estudios son limitados en cuanto a su representatividad para grandes regiones, muestran de manera muy clara la conexión de los ecosistemas naturales y calentamiento global.

¿Cmo están cambiando las estaciones debido al calentamiento global?

Determinar el inicio y fin de una estación se vuelve una tarea más complicada si se tiene en cuenta que el cambio climático antropogénico está transformando los patrones. Múltiples estudios indican cambios muy significativos en la duración y extensión de las estaciones, y en particular del verano: más de un día por año de aumento en las últimas tres décadas en múltiples megaciudades (Sidney, Minneapolis, Tokio); incremento de al menos una semana en la mayor parte del hemisferio norte en las décadas recientes; o en torno a 2,5 días por década en Europa en los últimos 70 años.

Si ponemos el foco en España, los veranos de Castilla-La Mancha, por ejemplo, se han alargado 7 días por década de media en los últimos 40 años.

Estudiando las proyecciones futuras, los inviernos, definidos a partir de los valores del siglo XX, prácticamente habrán desaparecido en la península ibérica a finales del siglo XXI. A nivel global, cualquiera de las proyecciones de emisiones de gases de efecto invernadero obtienen veranos que duran en torno a 6 meses e inviernos de menos de 2.

El calentamiento global, por tanto, ya ha alterado de manera significativa las estaciones, en particular las más extremas (verano y el invierno). Entre las diferentes líneas de investigación, los expertos se están centrando en varios aspectos:

  • Estudiar de forma más detallada los ritmos de cambio a escala más local.
  • Analizar la sensibilidad de los cambios a los diferentes escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Hacer más precisas las diferentes metodologías para estimar las estaciones, su variabilidad y consistencia.
  • Analizar mejor las estaciones como primavera y otoño, para conocer hasta qué punto se van a ver alteradas, acortadas, desplazadas o el paso de condiciones invernales a veraniegas y viceversa pueda ser más brusco.

Sólo profundizando en estos patrones se podrán precisar sus impactos y mejorar las medidas de adaptación en el contexto del cambio climático.

 


Fuente/The Conversation /Creative Commons
Chile Desarrollo Sustentable 
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UNA OLA DE CALOR MARINA MASIVA PROVOCÓ EL COLAPSO DE LOS ARRECIFES DE CORAL DEL CARIBE MUCHO MÁS RÁPIDO DE LO PREVISTO.

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Durante décadas, los arrecifes de coral de todo el Caribe han sufrido enfermedades, contaminación, sobrepesca y el aumento de la temperatura del mar, pero la mayoría ha seguido creciendo, hasta ahora.

 

En 2023 y 2024, las temperaturas superficiales alcanzaron máximos históricos en los océanos del mundo, y una ola de calor marina de duración e intensidad sin precedentes se extendió por los trópicos . Satélites de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. detectaron estrés térmico que podría provocar el blanqueamiento de los corales en más del 80 % de las zonas de arrecifes del planeta .

Durante estos períodos de estrés extremo, los corales expulsan las algas simbióticas que les dan su color y la mayor parte de su alimento, lo que los vuelve completamente blancos y los deja vulnerables a la inanición, las enfermedades y, finalmente, la muerte .

En todo el Atlántico Norte , incluido el Caribe, el calor persistió durante meses, con un estrés térmico dos o tres veces mayor que el que los arrecifes habían experimentado jamás. El estrés térmico, fenómeno en el que las altas temperaturas ejercen presión sobre ecosistemas frágiles, puede alterar permanentemente su capacidad de funcionamiento.

Esto desencadenó lo que ahora se reconoce como el cuarto evento global de blanqueamiento de coral, el más grave que se ha documentado .

Blanqueamiento generalizado de los corales durante la ola de calor marina de 2023.

Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más productivos de la Tierra, y su importancia para las personas es fundamental. Alimentan a cientos de millones de personas a través de la pesca artesanal, son la base del turismo en todo el Caribe y sirven como rompeolas naturales que protegen la costa de las tormentas y reducen las inundaciones.

Los arrecifes del Caribe se están erosionando rápidamente.

En un nuevo estudio , descubrimos que en todo el Caribe, la ola de calor marina de 2023, combinada con una enfermedad mortal conocida como enfermedad de pérdida de tejido de coral pétreo, ha llevado a los arrecifes a superar un umbral que los científicos creían que estaría a una década o más de distancia. Ahora se están erosionando más rápido de lo que los corales pueden regenerarlos.

Estudiamos los arrecifes del Caribe mexicano y del Golfo de México, comparando los datos recopilados antes de la ola de calor (2018-2022) con los posteriores (2023-2024). En cada arrecife, contamos los corales vivos y los organismos que lo erosionan, como los peces loro y los erizos de mar. A partir de estos recuentos, estimamos la cantidad de formación de arrecifes (producción de carbonato) y de erosión (bioerosión), y luego calculamos el resultado neto: si el arrecife ganaba o perdía material.

Los resultados fueron contundentes: entre el 70 % y el 75 % de nuestros sitios en el Caribe pasaron de un crecimiento neto a una erosión neta. Ahora pierden carbonato de calcio más rápido de lo que los corales pueden agregarlo. El umbral que los modelos anteriores habían sugerido que podría superarse durante la próxima década ya se ha alcanzado .

Este cambio se debió a la pérdida de corales de rápido crecimiento, ramificados y formadores de placas, especialmente las especies de Acropora , que tienen tasas de crecimiento muy altas y contribuyen de manera desproporcionada a la formación de arrecifes.

Uno de nuestros hallazgos más preocupantes es que los arrecifes del Caribe que aún presentaban una alta cobertura de coral y una elevada producción de carbonato antes de la enfermedad y la ola de calor fueron los que más sufrieron pérdidas. Algunos perdieron hasta 8 kilogramos de carbonato de calcio por metro cuadrado al año.

Una historia de dos mares

Nuestro estudio también reveló un contraste sorprendente. Mientras que los arrecifes del Caribe colapsaron, los del Golfo de México se mantuvieron prácticamente intactos. La gran mayoría de los sitios del Golfo registraron un saldo positivo tras la ola de calor.

La diferencia radica en qué corales predominan en cada región. En el Golfo de México, los arrecifes están dominados por corales de crecimiento lento y forma de montículo. Crecen más lentamente, pero son más resistentes al calor. Sufrieron blanqueamiento durante la ola de calor, pero en su mayoría sobrevivieron, manteniendo así un balance positivo de carbonato en el arrecife .

Este es el equilibrio entre los procesos de construcción y erosión. Cuando se añade más de lo que se elimina, el arrecife de coral puede crecer. Cuando ese equilibrio se rompe, el arrecife deja de crecer e incluso puede erosionarse.

Imagen de Design Scape Studio en Pixabay

Además, los arrecifes del Golfo de México aún no se han visto afectados por la enfermedad de pérdida de tejido de los corales pétreos, que mata preferentemente a las mismas especies masivas y longevas que mantienen vivos los arrecifes del Golfo. Para cuando llegó el calor, gran parte del Caribe ya había perdido sus corales más resistentes debido al brote de la enfermedad . La ola de calor terminó lo que empezó.

Por qué es importante la erosión de los arrecifes

Todos los beneficios que proporcionan los arrecifes dependen de un delicado equilibrio entre la formación de arrecifes y la erosión.

Los arrecifes tropicales son esencialmente vastas estructuras de piedra caliza, construidas lentamente a lo largo de los siglos a medida que los corales depositan esqueletos de carbonato de calcio. Al mismo tiempo, las olas y diversos organismos del arrecife, como los peces loro, los erizos de mar y las esponjas perforadoras, los erosionan.

Un arrecife que se erosiona y se aplana comienza a perder su capacidad de proporcionar beneficios a otras especies y a las personas.

No esperábamos documentar el momento en que una importante región del océano pasara de crecer a erosionarse. El hecho de que ocurriera tan rápidamente, y en algunos de los arrecifes más emblemáticos y estudiados del Caribe, sugiere que los plazos que los científicos han estado utilizando podrían ser demasiado optimistas.

Nuestros hallazgos también podrían obligar a replantear la forma de abordar la restauración de los corales. En todo el Caribe, los programas han invertido mucho en la replantación de especies de coral ramificadas de rápido crecimiento, como Acropora , porque recuperan rápidamente su complejidad estructural. La ola de calor de 2023-2024 arrasó con muchas de estas poblaciones restauradas, además de las silvestres.

La restauración tendrá que diversificarse. Explorar enfoques como el intercambio de genes tolerantes al calor entre poblaciones (flujo genético asistido) y la cría de corales que sobrevivan mejor al calor (cría selectiva) podría ser una vía prometedora .

Pero la restauración por sí sola no será suficiente . Para revertir el declive se requieren reducciones drásticas de las emisiones de gases de efecto invernadero para disminuir la frecuencia e intensidad de las olas de calor marinas, junto con medidas locales contundentes contra la contaminación, la escorrentía de nutrientes, la sedimentación y las enfermedades, factores que debilitan a los corales antes de la llegada del calor.

 


Fuente/The Conversation/Creative Commons licence.
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