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CONSUMO RESPONSABLE DE ROPA: ¿SABEMOS CUÁNTA SE RECICLA Y CÓMO CONTAMINA?

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Realizamos un consumo responsable de ropa? La respuesta es no. Compramos un 60 % más de ropa que hace una década, aunque, paradójicamente, la llevamos puesta menos que nunca, ya que la tiramos cuando la hemos usado menos de 10 veces. Solo el 1 % se recicla y el resto se convierte en residuos contaminantes como los microplásticos.


El uso en aumento de fibras sintéticas, la base de la moda rápida, propicia que llevemos puestos plásticos tratados con miles de sustancias químicas dañinas para la salud y el medioambiente.

En esta época de rebajas, entre los artículos que más consumismos está precisamente el textil. Según la ONU, compramos un 60 % más de ropa que hace una década. De hecho, entre 2000 y 2015 la producción de estas prendas en el mundo se duplicó, mientras que su uso se redujo. Se estima que, en promedio, desechamos la ropa después de haberla usado solo entre siete y ocho veces. En Europa, cada persona consume 26 kg al año y tira 11 kg, lo que se traduce en 5,8 millones de toneladas de residuos textiles anuales.

Menos del 1% se recicla

Lejos de lo que se suele pensar, menos del 1 % se recicla para hacer prendas nuevas, de acuerdo con datos de la Fundación Ellen MacArthur. La mayoría, alrededor del 87 %, o bien se incinera, lo que conlleva emisión de gases tóxicos a la atmósfera —el sector textil es el responsable de entre el 5 % y el 10 % de las emisiones globales de CO2, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo juntos—. O bien acaba en vertederos de Europa del este, Asia, África o América del Sur.

En este sentido, las imágenes del desierto chileno de Atacama cubierto por verdaderas praderas de camisetas, tejanos o chaquetas son ya, lamentablemente, icónicas. De la misma forma que lo son las montañas textiles de Ghana o las de los brazos gigantes, como arañas, de tejidos embarrancados en las playas del hemisferio sur. Esos millones de toneladas de ropa se van descomponiendo lentamente y, por procesos de lixiviación, emanan gases tóxicos para las personas que hurgan en las pilas de deshechos y acaban convirtiéndose en gases de efecto invernadero.

Mala calidad de ropa dificulta el reciclado

“Como la ropa que se fabrica y que compramos es cada vez de peor calidad, se puede recuperar cada vez menos”, lamenta Gema Gómez, directora ejecutiva de Slow Fashion Next, una plataforma pionera de formación en moda, sostenibilidad y negocio. Reciclar una prenda, explica, requiere un trabajo manual de retirado de botones y cremalleras, para empezar, lo que complica y encarece el proceso de recuperación.

Además, señala, “a menudo [las prendas] contienen mezcla de fibras, como algodón y poliéster, lo que hace que no se reciclen porque resulta muy costosa la separación de materiales“.

La industria de la moda es la cuarta causa de presión ambiental del planeta, después de la alimentación, la vivienda y el transporte, debido al consumo acuciante de recursos que realiza.

Por ejemplo, para producir una camiseta de algodón se necesitan unos 2.700 litros de agua, la misma cantidad que bebe una persona en 2,5 años. Y, por si todo esto fuera poco, la ONU señala que es la segunda industria más contaminante del planeta.

Una producción que no para de crecer

Actualmente, se producen unos 109 millones de toneladas anuales de material textil, de las cuales 32 millones proceden de plantas, como el algodón o el bambú; 7 millones de fuentes animales, como la lana; y 1,7 millones de fibras celulósicas, como el liocel. Se llevan la palma las fibras sintéticas, como elastano, vinilo, acrílico, obtenidos a partir del petróleo, que suponen un 68,2 % del total fabricado. De estas, el poliéster es la más utilizada, con 57,1 millones de toneladas, según recoge la organización Fibershed.

“En los años 70 y 80, la mayoría de las fibras usadas para la ropa eran naturales. En el año 2000 ya se igualó el consumo de estas y el de poliéster, mientras que ahora dos tercios del total son sintéticas”, resume Ethel Eljarrat, investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y organizadora de las jornadas sobre contaminación por plásticos, Plastic’2022, centradas en la industria textil.

El poliéster, una mala decisión

El motivo por el que las empresas optan cada vez más por el poliéster es que “es mucho más barato” que las fibras naturales, apunta la científica. Eso explica en buena medida por qué entre el año 2000 y 2020 se duplicó su producción, de acuerdo con el informe Fossil Fashion, de la fundación Changing Markets, lo que, a su vez, contribuyó al gran auge del fast fashion y recientemente del ultra fast fashion, prendas tan baratas que permiten cambiar de armario casi cada pocos días.

“Las fibras sintéticas son las que han abierto la puerta al sobreconsumo de la moda. Con otros materiales, sería impensable”, señala Gómez, que alerta de que, además, ahora con la compra de ropa de poliéster “estamos financiando la guerra de Ucrania”. Esta experta en sostenibilidad explica que las dos fábricas mundiales principales de poliéster están ubicadas en China e India, que importan petróleo ruso para fabricarlo. “De las principales 50 marcas que hacen ropa de poliéster, 39 compran en alguna de esas dos fábricas”, afirma.

“Dicen que tienes veneno en la piel”

El problema de usar poliéster no es solo que procede de un combustible fósil altamente contaminante, sino que, además, para tratarlo y darle las propiedades deseadas a los polímeros de plástico que lo componen se les debe someter a una serie de procesos en los que se emplean una gran cantidad de sustancias químicas.

De hecho, “se asocian más de 10.000 aditivos químicos a la ropa, de los que 2.400 generan preocupación por temas de salud y 60 de los cuales ya se ha demostrado en estudios científicos que son bastante dañinos, con capacidad para causar problemas de tiroides, cáncer, diabetes o infertilidad”, resalta Eljarrat.

Si bien las fibras sintéticas son las que contienen más de estas sustancias como tintes, metales pesados, ftalatos, bisfenoles, filtros solares o sustancias perfluoradas —que pueden representar más del 50 % de su peso—, también los tejidos naturales las contienen, aunque en una proporción muy inferior. “Un kilo de poliéster contiene hasta 580 aditivos químicos”, asegura Gómez.

En este sentido, la Universidad Rovira i Virgili realizó un estudio que concluye que el uso continuado de prendas de vestir fabricadas con poliéster podría resultar peligroso para la salud. Para ello, analizaron la composición de 150 prendas de distinto origen, procedencia y marca; constataron que muchas contenían metales que al estar en contacto con la piel podían resultar tóxicos. El caso más preocupante era el de las camisetas para running o fútbol, en las que hallaron antimonio, una sustancia que se usa como catalizador para fabricar las fibras de poliéster y que puede quedar impregnado en ellas. En contacto frecuente con la piel, puede provocar irritaciones, alergias, ser absorbido por el organismo y ocasionar problemas de salud serios.

Tóxicos hasta en las prendas para bebés

Otro estudio en EE UU  analizó 77 prendas de bebé de distintas tiendas y halló BPA o bisfenol A, una sustancia química industrial usada para fabricar ciertos plásticos, considerada un potente disruptor hormonal, en el 82 % de las muestras. Estaba más presente en los tejidos sintéticos y era más abundante en los calcetines, que los bebés suelen chupar y meterse en la boca. El estudio estimaba que a través de la ropa los niños estaban expuestos a 7,20 nanogramos por kilo de peso y día, cuando las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria señalan que el máximo tolerable es de 0,04 nanogramos por kilo de peso y día.

“A diferencia de la alimentación, en la ropa no se controlan los productos químicos que se utilizan y no tenemos conciencia, como sociedad, de que aquello que llevamos encima puede permear a través de la piel y pasar a la sangre”, destaca Gómez, que recuerda que desde hace años distintos sectores de la sociedad reclaman que se legisle para que las empresas textiles estén obligadas a poner en la etiqueta todo lo que la prenda contiene.

Microplásticos en todas partes

El problema de la contaminación por compuestos químicos se agrava aún más en el caso de las fibras sintéticas porque se fragmentan en pedazos muy pequeños. Se estima que unos 0,5 millones de toneladas de microfibras, tanto naturales como sintéticas, acaban en mares, océanos y ríos cada año.

En el caso de aquellas procedentes de tejidos como el poliéster se consideran microplásticos y son capaces de atraer y acumular las sustancias tóxicas presentes en el medio marino y de transportarlas a largas distancias. Una vez en el mar, los microplásticos se fragmentan en pedazos más pequeños, por la acción de la luz solar y del oleaje, y se van transformando en nanoplásticos, que tienen aún más capacidad de penetrar en el organismo e incluso en las células.

Tanto unos como otros son irrecuperables del medio ambiente. Son ingeridos por la fauna marina, que los confunden con el plancton, y se acumulan en sus tejidos y órganos a lo largo de su vida, lo que les provoca toxicidad crónica. “Se los comen los peces y nosotros nos comemos a los peces y, por tanto, ingerimos todos esos microplásticos acumulados”, destaca Eljarrat.

Las lavadoras desprenden microplásticos

Según el informe Nature of Fashion, se calcula que hay unos 900 microplásticos por cada metro cuadrado de tejido sintético. Esas microfibras se desprenden al lavar la ropa en la lavadora —se estima que cada vez que ponemos una lavadora se generan cerca de 2.000 fibras de plásticos— y también al secarla en la secadora. Un estudio reciente concluía que una sola secadora liberaba hasta 120 millones de microfibras anuales.   

Los microplásticos procedentes de la industria textil suponen un tercio de los que contaminan el medio marino. Aunque en teoría en occidente las aguas residuales se tratan en estaciones depuradoras, parte de esos microplásticos se cuelan hacia el mar. Otra parte queda retenida en los fangos de la depuradora, y esos residuos luego se usan como abono en tierras agrícolas. “Estamos esparciendo microplásticos por todos lados y afectando a otros sectores”, denuncia Eljarrat.

La exposición a esos microplasticos y a las sustancias químicas que contienen afectan a la salud humana. Actúan como disruptores hormonales e incluso en concentraciones bajas pueden ocasionar mutaciones a escala celular graves. “Se han encontrado microplásticos en heces humanas, en la leche materna, incluso en la placenta. Estamos expuestos a ellos incluso antes de nacer”, se lamenta Eljarrat.

Pero no solo estamos expuestos al ingerirlos, también los inhalamos. En el IDAEA-CSIC acaban de comenzar una investigación en este sentido. “De momento, vamos viendo que de todas las partículas del aire que recogemos en ambientes interiores, como casa, transporte, oficina, hallamos una concentración de compuestos tóxicos en suspensión, dentro de los cuales destacan los microplásticos de las fibras textiles”, apunta Eljarrat.

Consumo responsable de ropa

Ante esta situación, muchas marcas de ropa se han lanzado a sacar al mercado líneas de productos fabricadas a partir de plástico reciclado. Y cada vez es más frecuente ver mensajes como “esta prenda contiene X botellas de agua de plástico”. Sin embargo, para los expertos en contaminación y moda, eso no es una buena solución.

Para los expertos, se debe trabajar en el diseño de fibras que eviten el desprendimiento de microplásticos, así como diseñar sistemas de lavado y de secado que minimicen la generación de microfibras.

Ejemplos de proyectos y empresas para el consumo responsable de ropa

Otra de las soluciones sería el ecodiseño de prendas de ropa desde el componente más básico, el hilo con el que se tejen las piezas. Un ejemplo es la empresa vasca Ternua Group, que adquirió desde su puesta en marcha, en 1986, el compromiso de minimizar el impacto de su actividad. Desde los hilos que usan para elaborar sus prendas hasta el producto final, todo está diseñado, pensado para que se pueda reciclar fácilmente.

“Tenemos un proyecto en que trabajamos con barcos pesqueros. Hemos recogido 60 toneladas de redes desechadas que hemos usado para fabricar camisetas de pelotaris vascos”, explica Eduardo Uribesalgo, director de innovación y sostenibilidad de la compañía. En otro de sus proyectos, han utilizado residuos agrícolas no comestibles, como las cáscaras de las nueces, como colorante natural para sus productos en lugar de químicos.

Es el caso de Hilaturas Arnau, una empresa familiar desde hace tres generaciones ubicada en Sabadell. Hasta hace unos 20 años, se dedicaban a elaborar hilo de lana de alta calidad para grandes firmas de ropa. “En aquel momento usábamos lana de ovejas de Castilla León y de Extremadura y usábamos también los residuos”, explica Joan Santamaria, al frente de la empresa. Tras esquilar a las ovejas, la lana se peina y suelen caer trozos cortos que suelen tratarse como desperdicio. “Nosotros los usábamos para fabricar hilo”, apunta.

Con el consumo rápido de moda las marcas dejaron de comprarles sus hilos, de mayor calidad pero más caros que los procedentes de otros países. Ahora han lanzado un proyecto en el que usan lana procedente de ovejas del pirineo catalán y que suavizan para que no pique con viscosa y tencel.

El estado también debe estar presente

La Unión Europea, por su parte, también está impulsando la nueva estrategia de tejidos sostenibles y circulares para 2030, en la que contempla el ecodiseño: hacer prendas de calidad y durables. “El objetivo es empezar a poner en el mercado materiales que seamos capaces de recuperar, inofensivos, y usando el mínimo de recursos y contaminando lo mínimo, y luego recuperar esos materiales para hacer un círculo virtuoso”, señala Gómez, de Slow Fashion Next.

Si bien todas esas iniciativas avanzan hacia una moda más sostenible, no son suficientes. “Hay que cambiar el concepto de estrenar cada semana, porque no tenemos tanto planeta para sostener este nivel de consumo exacerbado. Hay que ir hacia una economía circular”, alerta Rosa García, de la Fundación para la prevención de residuos y el consumo responsable Rezero.


Fuente/Ecoportal
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Desarrollo Sostenible

Medio Ambiente busca recuperar Lago Vichuquén: MINISTRA TOLEDO INICIA PROCESO PARA AVANZAR EN SU DESCONTAMINACIÓN

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La secretaria de Estado firmó la resolución para comenzar la elaboración de una norma que establecerá límites a distintas sustancias que hoy afectan la calidad del agua, como el exceso de nutrientes.


La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, dio un paso fundamental para la recuperación del Lago Vichuquén, en la Región del Maule, que ha enfrentado una importante crisis ambiental y sanitaria producto de la contaminación de sus aguas. Se trata del inicio de la elaboración del anteproyecto de normas secundarias de calidad ambiental para este ecosistema, que permitirá mejorar la calidad de sus aguas y protegerlo para quienes viven y visitan la zona.

La secretaria de Estado luego de firmar la resolución que da inicio oficial a la creación de la norma, afirmó que “dada la crítica situación del Lago Vichuquén decidimos agilizar el inicio de la creación de esta norma y trabajaremos para concretarla lo antes posible. Tras esto, desarrollaremos un plan de descontaminación. Este proceso es un paso importante para recuperar sus aguas y cuidar su biodiversidad, pero también para mejorar la calidad de vida de las comunidades”.

Para avanzar en este objetivo, la norma establecerá límites a distintas sustancias que hoy afectan la calidad del agua, como el exceso de nutrientes. Este proceso abarcará todo el sistema lacustre, incluyendo el lago Vichuquén, la laguna Torca y el estero Llico, con el fin de enfrentar de manera integral esta problemática y avanzar hacia una solución definitiva,

Este trabajo se apoya en estudios científicos y monitoreos que han evidenciado la necesidad de actuar con mayor fuerza para proteger el lago. A partir de ahora, se comenzará a construir una propuesta que también considerará la opinión de la ciudadanía, abriendo espacios para que vecinos, organizaciones y distintos actores puedan aportar con su experiencia y conocimiento del territorio.

Tras contar con una norma de calidad para el Lago Vichuquén se podrá elaborar un plan de descontaminación ambiental, instrumento que establecerá medidas y acciones específicas con la finalidad de recuperar este ecosistema y sus especies.

La ministra Francisca Toledo añadió que recuperar el lago no solo es una tarea ambiental, “también es una oportunidad para fortalecer el turismo, las actividades recreativas y la identidad local. Un entorno más sano beneficia directamente a las personas y ayuda a proyectar un desarrollo más sostenible para la comunidad de Vichuquén y sus alrededores”.

 

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Desarrollo Sostenible

CON LA GASOLINA DISPARADA, CORRER SALE MUCHO MÁS CARO DE LO QUE PARECE

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Intentar emular a Fernando Alonso en los desplazamientos diarios de casa al trabajo no es una buena idea. Porque aparte de generar más estrés y más situaciones de riesgo, afecta a nuestro bolsillo más de lo que podríamos pensar.


Es evidente que conduciendo más rápido se llega antes, aunque la diferencia puede ser pequeña cuando el tráfico está condicionado por atascos, semáforos, etc. Sin embargo, conduciendo más rápido visitamos la gasolinera más a menudo. Entonces, ¿cuánto tiempo se gana en realidad? ¿Cuánto sube el consumo? ¿Merece realmente la pena apostar por la velocidad?

Consumo frente a velocidad

El consumo de combustible depende de la velocidad de una forma bastante simple de entender. Por un lado, el funcionamiento de los motores de combustión, incluso con el coche completamente parado, consume. Así, si nos desplazamos a una velocidad muy baja, del orden de 20 km/h, el gasto será grande en relación al espacio recorrido.

Por otro lado, la fricción con el aire crece con el cuadrado de la velocidad, por lo que conducir por encima de los 100 km/h también implica un consumo considerable. Además, están las pérdidas por rodadura, prácticamente independientes de la velocidad y sujetas a la distancia recorrida.

Combinando todos los factores, el consumo óptimo se obtiene a una velocidad que, en función del coche, está entre los 60-90 km/h.

La Agencia Europea de Medio Ambiente usa el modelo matemático COPERT para calcular las curvas de consumo de coches típicos, tanto de gasolina como híbridos y otros combustibles. En nuestro estudio, realizado específicamente para este artículo, hemos hecho los cálculos para un coche híbrido de tamaño medio/grande.

No consuma noticias, entiéndalas.

Consumo en función de la velocidad para un coche híbrido medio/grande según COPERT. J. A. Aguilar y Cristina Álvarez.

Cuestión de física

Los valores de referencia son representativos de una gran variedad de coches, tanto berlinas como SUV. En cualquier caso, aquí el dato de interés no es el valor absoluto del consumo, que para nuestro coche particular puede ser menor. El factor clave es cómo aumenta el consumo a grandes velocidades. Este es un comportamiento universal, basado en leyes físicas.

Por otro lado, está el sobreconsumo asociado a un estilo de conducción más agresivo, con aceleraciones y frenadas. Esta componente penaliza el consumo a mayor velocidad, sin disminuir significativamente el tiempo de desplazamiento. Por eso, ignoraremos en nuestros cálculos ese efecto, que por otra parte es imposible de modelar.

Estudiando trayectos reales

Queremos estudiar el impacto de la velocidad en situaciones como las de miles de personas que diariamente se desplazan en coche. Para ello, hemos tomado como ejemplo cinco trayectos reales desde casa hasta el trabajo en la Comunidad de Madrid. Los trayectos comprenden tramos urbanos –en Alcobendas, Madrid, Móstoles, Las Rozas, Tres Cantos y Vallecas– y tramos en las carreteras A3, A5, A6, M30, M40, y M607 de distinta consideración. Como ejemplo, la fracción de recorrido en carretera con límite de velocidad superior a 90 km/h varía entre el 73 % y el 43 %.

Trayectos considerados en este estudio. Juan A. Aguilar y Cristina Álvarez.

Hemos calculado las rutas usando Google Maps y hemos obtenido información de los límites de velocidad a través de OpenStreetMap. Como resultado, para cada una de las cinco rutas, preparamos una tabla que agrupa tramos por límite máximo de velocidad.

 
 
 
Ejemplo de rutas consideradas. J. A. Aguilar y Cristina Álvarez.

 

Estos límites nos proporcionarán valores de referencia para la velocidad en cada tramo. Así, conocida la longitud de cada tramo y su velocidad de referencia, un cálculo simple nos permite calcular el tiempo total empleado en el desplazamiento –suponiendo el caso ideal de ausencia de atascos y semáforos–.

Además, usando los datos de consumo típico, podemos calcular también el consumo de gasolina, suponiendo que existe una velocidad constante.

¿Más rápido es mejor?

A continuación, investigamos cuánto tiempo se ahorra desplazándose más rápido y cuánto más se consume. Aquí, hacemos una suposición razonable:

  • Para los tramos urbanos con límite hasta 50 km/h, siempre consideraremos velocidad igual al límite legalmente establecido. Esta simplificación es necesaria porque, al aumentar la velocidad, también aumentan las pérdidas por frenada (algo frecuente en entorno urbano) y, como se ha mencionado, es imposible modelar adecuadamente estas variaciones.
  • Para los tramos en carretera, consideraremos dos casos: velocidades 20 % mayores al límite y velocidades 40 % mayores. Es decir, si el límite está en 100 km/h, supondremos velocidades de 120 km/h y 140 km/h, respectivamente. Lo cual está bastante en línea con lo observado diariamente.
Ahorro de tiempo frente a consumo extra a mayor velocidad. J. A. Aguilar y Cristina Álvarez.

 

Los resultados no dejan lugar a dudas: pisar el acelerador sale muy caro. Para ahorrar un 10 % de tiempo gastamos ¡30 % más de combustible! Y esto es similar para todos los trayectos. Con una velocidad 20 % mayor al límite, el gasto de combustible triplica al ahorro de tiempo en los trayectos 1, 2, 3 y 5 y casi lo quintuplica en el trayecto 4. Y, para una velocidad 40 % mayor, las cifras de consumo se disparan.

Por otro lado, si no apuramos el límite de velocidad, el ahorro relativo de combustible es bastante comparable al incremento relativo del tiempo de viaje. La gran disparidad entre ambos solo aparece a velocidades elevadas.

Imagen de Christo Anestev en Pixabay

Pisar el acelerador hace daño al bolsillo y al planeta

Naturalmente, los detalles de consumo varían de un modelo de automóvil a otro, dependiendo del motor, la aerodinámica, el combustible y otras características. No obstante, los resultados cualitativos obtenidos aquí son extrapolables a coches de gasolina o diésel de diversos tamaños. Como hemos señalado, el incremento de consumo a gran velocidad es enorme y está basado en leyes físicas. Por tanto, la conclusión de que el gasto adicional excede con creces el ahorro de tiempo tiene un carácter bastante general.

Asimismo, pisar el acelerador también sale muy caro para el planeta. Las emisiones de CO₂ y otros gases son proporcionales al consumo. Por lo que ahorrar unos pocos minutos se traduce en una contaminación bastante mayor.

En términos generales, como sabemos, la huella de emisiones por viajero es inferior en transporte público que en coche privado, y más aún en áreas urbanas. Encima, cuando el vehículo viaja con un solo ocupante, este consumo y esas emisiones recaen íntegramente sobre un único viajero, empeorando aún más el balance.

Para esos casos en que el uso del coche es inevitable, no deberíamos olvidar que la velocidad no compensa, ni para el bolsillo ni para el planeta.

 

Fuente/The Conversation/Creative Commons
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Desarrollo Sostenible

Primer Consejo de Gabinete de la Ministra Francisca Toledo liderado por el Presidente José Antonio Kast.

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 Junto al nuevo gabinete se trataron temas urgentes para el país. La ingeniera civil industrial de 40 años está desde 2022 en Libertad y Desarrollo, donde se especializó en recursos naturales y cambio climático. 


Francisca Toledo Echegaray (40) Ministra del Medio Ambiente del presidente, José Antonio Kast, es una ingeniería civil industrial con mención eléctrica de la Universidad Católica.

La Secretaria de Estado participó en los dos gobiernos de Sebastián Piñera. Primero, entre 2010 y 2014, Toledo fue asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, con Cristián Larroulet, en temas como educación y telecomunicaciones.

Y en la segunda administración tuvo dos posiciones. Entre marzo del 2018 y junio del 2020 fue asesora de gabinete de la Presidencia de la República, desde donde le tocaba interactuar con carteras como Obras Públicas y Medio Ambiente, recuerda un integrante de ese gabinete. Desde 2020 a 2022 fue jefa de división de evaluación social de inversiones del Ministerio de Desarrollo Social, según detalla en su cuenta LinkedIn.

Entre ambos gobiernos, tuvo un paso por el sector privado: desde 2014 a 2017 fue primero ingeniera de estudios por tres años y luego, gerente de estrategia en la Cámara Marítima y Portuaria (Camport).

Tras el término de la segunda administración de Piñera, en 2022, Francisca Toledo entró como investigadora a Libertad y Desarrollo (LyD). La también magíster en derecho regulatorio de la UC se enfocó en temas de tramitación ambiental y el centro de estudios declara en sus áreas de estudios los recursos naturales y cambio climático.

Según consigna la página de LyD, Francisca Toledo fue uno de los editores del libro de “30 años de política ambiental: ¿hacia dónde vamos?”, donde se habla de “un progresivo debilitamiento de la gestión ambiental, ofreciendo un diagnóstico sobre las posibles causas o factores que han incidido y algunas propuestas de cara a fortalecer la gestión ambiental en los próximos años”.

Toledo, en nombre de LyD, ha ido a exponer al Congreso en materias relacionadas con la tramitación ambiental, la ley de permisos sectoriales y las capacidades de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).

En este contexto, Toledo, junto con la coordinadora del programa legislativo de LyD, Pilar Hazbun, propuso fijar mínimos de desempeños en los plazos de tramitación y alertó sobre las atribuciones de la SMA, que le entregan muchas veces el rol de “juez y parte”.

La cartera de Medio Ambiente ha sido considerada clave por las nuevas autoridades en su tarea de destrabar proyectos de inversión. Toledo ha trabajado estrechamente con Jorge Quiroz en el último tiempo y fue una de las economistas que participaron en la reunión del futuro ministro de Hacienda con economistas que habían apoyado a Evelyn Matthei tras la primera vuelta, como los expresidentes del Banco Central Rodrigo Vergara y Vittorio Corbo, y el exministro de Hacienda de Sebastián Piñera, Felipe Larraín.

 

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Conversación

BIOCOMBUSTIBLES Y DESCARBONIZACIÓN: BENEFICIOS CLAVE

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Los biocombustibles se han afianzado como un pilar estratégico en la hoja de ruta hacia la descarbonización global. A diferencia de sus homólogos fósiles, estos carburantes se obtienen a partir de materia orgánica renovable, ofreciendo una alternativa viable para mitigar la crisis climática.


Su mayor activo reside en la capacidad para recortar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, los expertos subrayan que su impacto real está condicionado por el análisis de su ciclo de vida: desde el cultivo y procesamiento hasta su transporte final. La sostenibilidad del modelo depende, por tanto, de una gestión eficiente que garantice una reducción neta de la huella de carbono.

Se distinguen varias generaciones:

  • Primera generación: procede de cultivos alimentarios (maíz, caña de azúcar, soja) y produce bioetanol y biodiésel, pero genera debate por competencia con alimentos y uso de suelo.
  • Segunda generación: usa biomasa no alimentaria (residuos agrícolas y forestales, cultivos energéticos no alimentarios). Suele basarse en biomasa lignocelulósica y requiere conversiones más complejas (gasificación, pirólisis), evitando presión directa sobre recursos agrícolas.
  • Tercera generación: derivada de algas, con crecimiento rápido y alto rendimiento; puede cultivarse en aguas salobres o residuales, reduciendo demanda de tierra y agua dulce.
  • Cuarta generación: investiga microbios o biomasa genéticamente modificada para optimizar rendimiento; aún en fases iniciales, pero con potencial significativo.

La ventaja central para la reducción de emisiones netas se apoya en el balance de carbono: la biomasa absorbe CO₂ durante su crecimiento y ese CO₂ se libera (en parte) al usar el combustible. El resultado puede ser un ciclo “casi neutro” o incluso mejor, según prácticas agrícolas y tecnología.

Además, los biocombustibles pueden aportar:

  • Diversificación energética y menor dependencia de importaciones.
  • Desarrollo rural (empleo en producción y procesado de biomasa).
  • Gestión de residuos mediante valorización de materia orgánica.
  • Menor contaminación en algunos casos frente a combustibles fósiles.

El texto insiste en que el impacto real depende de una producción sostenible (uso de tierras degradadas, menos agua y fertilizantes, minimizar deforestación) y de aplicar evaluación de ciclo de vida. Políticas de apoyo e inversión en I+D son determinantes.

El Proceso de Producción de Biocombustibles: Tipos y Tecnologías Clave

La producción de biocombustibles combina materias primas y tecnologías distintas, con retos de coste, eficiencia y sostenibilidad.

Tipos de Biocombustibles

La clasificación por generaciones se basa en la materia prima:

  • Primera generación: cultivos alimentarios (maíz, caña de azúcar, remolacha, aceites vegetales). Bioetanol y biodiésel como principales. Se señalan preocupaciones por alimentos y tierra (y se menciona que en 2023 el bioetanol dominó la producción en EE. UU.).
  • Segunda generación: residuos agrícolas/forestales y biomasa no alimentaria; destaca el etanol celulósico y el uso de pirólisis como vía relevante.
  • Tercera generaciónalgas, con alto potencial por productividad y menor competencia por suelo agrícola.
  • Cuarta generación: biomasa/microorganismos diseñados para maximizar lípidos o azúcares e incluso convertir CO₂ directamente en combustibles; todavía en desarrollo.

Tecnologías Clave en la Producción

Entre las tecnologías más destacadas:

  • Fermentación: base del bioetanol, con hidrólisis previa (en muchos casos), fermentación y destilación; se citan mejoras en levaduras y el interés por fermentación sólida.
  • Pirólisis: descomposición térmica sin oxígeno para obtener bio-oilbiocarbón y gas; el bio-oil puede refinarse.
  • Transesterificación: proceso principal del biodiésel, a partir de aceites o grasas y alcohol, con catalizador; produce biodiésel y glicerina.
  • Gasificación: convierte biomasa en syngas (CO e hidrógeno), utilizable para energía o para combustibles líquidos (Fischer-Tropsch).

Desafíos y Oportunidades

Persisten retos: sostenibilidad en primera generación y costes/eficiencia en segunda y tercera. Aun así, la innovación tecnológica y la biotecnología abren oportunidades para mejorar rendimientos y reducir costes, apoyadas por políticas públicas e inversión en I+D.

Biocombustibles vs. Combustibles Fósiles: Análisis Comparativo y Beneficios Ambientales

Los combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural) han sostenido el sistema energético por su densidad y disponibilidad, pero su combustión libera grandes cantidades de GEI, especialmente CO₂, reforzando el cambio climático (se cita al IPCC sobre el aumento de CO₂ por actividad humana).

Los biocombustibles, al proceder de biomasa renovable, pueden emitir menos CO₂ neto si el CO₂ liberado se compensa parcialmente con el CO₂ absorbido durante el crecimiento. Sin embargo, la sostenibilidad depende de cómo se produzcan: una cadena insostenible puede provocar deforestación, pérdida de biodiversidad o presiones sobre el suelo y alimentos.

Ventajas ambientales señaladas:

  • Reducción de emisiones de carbono (no siempre neutros, pero potencialmente menores que fósiles).
  • Biodegradabilidad superior en derrames.
  • Renovabilidad frente a recursos fósiles finitos.
  • Menor toxicidad en general.

También se reconocen límites: necesidad de tierra y recursos si se escala, y eficiencia energética variable. El texto apunta a la biomasa avanzada (residuos, algas, lignocelulosa) como vía prometedora mediante biocombustibles de segunda y tercera generación.

Aplicaciones Prácticas de los Biocombustibles: Sector Transporte y Más Allá

Los biocombustibles tienen un papel relevante en la descarbonización, especialmente por su compatibilidad con infraestructuras y motores existentes en algunos casos.

Biocombustibles en el Transporte: Un Cambio de Paradigma

El transporte es un gran emisor de GEI y consumidor de energía. Los biocombustibles ofrecen una reducción gradual de la huella:

  • Bioetanol: de fermentación de azúcares/almidones (maíz, caña, remolacha); se usa como aditivo o combustible, con mezclas habituales en muchos países.
  • Biodiésel: de aceites vegetales o grasas animales; puede usarse en motores diésel con cambios mínimos y reduce partículas y contaminantes.
  • Biocombustibles avanzados: en desarrollo para mejor rendimiento y menor impacto, apoyados por avances en biotecnología.

Más Allá del Transporte: Aplicaciones Diversas

El texto amplía usos más allá de la movilidad:

  • Calefacción y refrigeración: bioetanol/biodiésel en edificios y procesos industriales.
  • Generación de energía: electricidad y calor con biomasa y biocombustibles.
  • Industria química: materias primas para plásticos, solventes y lubricantes, reduciendo dependencia petroquímica.
  • Aviación: desarrollo de bioqueroseno como vía para un sector difícil de electrificar; se menciona inversión de empresas como Neste.

Desafíos y Oportunidades

Los principales retos: sostenibilidad (tierra, agua, competencia alimentaria) y viabilidad económica (costes aún superiores en algunos casos). Las oportunidades pasan por biocombustibles avanzados, nuevas materias primas (algas, residuos) y políticas públicas adecuadas.

Incentivos y Políticas Públicas para la Adopción de Biocombustibles: Un Vistazo Global

La adopción a gran escala depende de políticas públicas e incentivos:

  • Incentivos fiscales: exenciones, créditos y subsidios; se cita Brasil y programas de apoyo al etanol como ejemplo de impulso.
  • Mandatos de mezcla (blending mandates): porcentajes obligatorios de biocombustibles en gasolina/diésel; se menciona el Renewable Fuel Standard (RFS) en EE. UU., con demanda garantizada, aunque requiere equilibrio con seguridad alimentaria y uso del suelo.
  • I+D: financiación para biocombustibles avanzados y nuevas materias primas; se menciona la UE y Horizon Europe.
  • Normativas ambientales y estándares de sostenibilidad: emisiones más estrictas y criterios sobre agua, suelo y biodiversidad para asegurar sostenibilidad real.
  • Apoyo a la agricultura: subvenciones, crédito y prácticas sostenibles para materias primas.

Se remarca que el éxito exige diseño cuidadoso, implementación efectiva, adaptación local y evaluación continua, además de colaboración e intercambio de buenas prácticas.

Desafíos y Oportunidades Futuras: El Rol de los Biocombustibles en un Futuro Sostenible

El futuro de los biocombustibles combina obstáculos y potencial. El gran desafío es la sostenibilidad: evitar competir con alimentos y degradar tierras, motivo por el que crece el interés por segunda y tercera generación (residuos, lignocelulosa, algas). También pesan la eficiencia de conversión, los costes y la necesidad de infraestructura de distribución y almacenamiento.

Aun así, la presión por reducir GEI y la demanda de alternativas limpias impulsan el sector. Las algas destacan por productividad y menor dependencia de tierra y agua dulce, además de capturar CO₂ durante el crecimiento. El papel de las políticas públicas (incentivos, mandatos, apoyo a I+D, estándares y objetivos de emisiones) es decisivo, y el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) se plantea como herramienta para medir el impacto real.

Como vía de futuro, se menciona la combinación con captura y almacenamiento de carbono (CCS), que podría llevar a biocombustibles con huella de carbono muy baja o incluso negativa, especialmente relevante para descarbonizar el transporte.

 

Fuente/Ambientum
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Conversación

JOSÉ ANTONIO KAST PRESIDENTE DE CHILE

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José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026, marcando un giro conservador en la historia reciente del país. En una ceremonia emotiva en Valparaíso, jurado ante el Congreso Nacional, recibiendo la banda presidencial de manos de la senadora Paulina Núñez, con la presencia de líderes como Javier Milei y el rey Felipe VI.


La ceremonia en el Congreso de Valparaíso fue un hito republicano. Kast juró el cargo tras la salida de Gabriel Boric, quien se despidió con un mensaje sobre mejoras en el país. Inmediatamente, Kast tomó juramento a su gabinete y partió en el icónico Ford Galaxie 1966 hacia Cerro Castillo para un almuerzo con su familia y equipo. Miles lo ovacionaron en Santiago desde el balcón de La Moneda.

Trayectoria de un Líder 

Nacido en 1966 en Santiago, de familia germano-chilena, Kast es abogado de la PUC. Su carrera política comenzó como concejal de Buin (1996-2000), seguida de cuatro períodos como diputado (2002-2018) por distritos metropolitanos, donde fue jefe de bancada UDI. En 2019 fundó el Partido Republicano, destacando por posturas conservadoras en seguridad y familia. Candidato presidencial en 2017, 2021 y triunfador en 2025 ante Jeannette Jara, representa un estilo confrontacional y de «mano dura».

Discurso Inaugural

Desde el balcón de La Moneda, Kast habló con pasión y firmeza, agradeciendo al pueblo y reconociendo el «honor» de su elección. Enfatizó un «gobierno de emergencia» ante un país en «peores condiciones» heredado: finanzas débiles, crimen organizado, narcotráfico y familias abandonadas. No excusó, sino que prometió verdad y acción.

Puntos Claves y Énfasis:

  • Seguridad como prioridad absoluta : «No vamos a negociar, los vamos a perseguir, juzgar y condenar» a delincuentes, narcotraficantes y migrantes irregulares que convierten a Chile en «tierra de nadie». Respaldo total a Carabineros, PDI, Gendarmes y FF.AA., con la ministra de Seguridad ya en el sur.

  • Lucha anticorrupción : Auditorías completas, «implacables» con quienes roban o abusan del poder, sin importar partido.

  • Carácter y orden : Citando a Portales, «un país no se gobierna solo con ideas, sino con carácter». Mano firme contra la impunidad, alivio al dolor.

  • Unidad y esperanza : Llamado a todos los chilenos, votado o no, para superar la pobreza, apoyar la clase media y olvidar rencores. «Chile se levanta con trabajo, orden y esperanza».

Proyecciones del Discurso : Vislumbra una «nueva era de orden, libertad y justicia». Auditorías iniciales, recuperación de calles e instituciones, focos en pobres y clase media. Admite errores humanos pero promete verdad y humildad. Dios bendiga Chile cierra con fe en grandeza nacional.

Fortalezas y Desafíos

Fortalezas : Su carisma une a conservadores; experiencia legislativa y partido propio dan cohesión. Capitaliza miedo a inseguridad y migración, prometiendo cambio real con austeridad y mano dura. Apoyo popular por honestidad percibida.

Desafíos : Polarización ideológica post-Bórica; Expectativas altas en seguridad, salud y economía. Gestionar relaciones con China-EE.UU., recortes fiscales y macrozona sur (prórroga estado de excepción). Moderar «mano dura» sin autoritarismo.

Prioridades del Gobierno

Kast quiere un mandato de «emergencia»: seguridad (deportaciones, control fronteras), anticorrupción y reactivación económica. Otros: austeridad fiscal (recorte gasto >USD 6.000M), reducir impuestos corporativos, incentivos inversión, reorganizar programas sociales ineficientes. En sur, unidad antiterrorista; educación cívica obligatoria; hospitales de élite. Unidad nacional para niños, adultos mayores y trabajadores.

Kast habla como padre y luchador: «Pienso en padres que trabajan dos turnos, mujeres con miedo en la noche». Su visión humaniza la firmeza, invitando a todos a «levantar» Chile juntos. Con carácter y esperanza, busca grandeza para un país herido pero resiliente.

 

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